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Incidentes varios tras el teatro

Summary:

Esto ha cambiado a un "subiré algun one-shot cada vez que me de una neurisma" tipo de cosa.

Así que podéis esperar más capítulos en algún momento.

Notes:

Mi primer fanfic, es una mierda lo sé, pero weno, no pasa na, es más para practicar antes de empezar a escribir de verdad una historia interesante o al menos entretenida.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: El Incidente Del Conejo Blanco

Chapter Text

Ya ha pasado un tiempo desde que salieron de esa sala de cine del infierno, pese a todo lo que tuvieron que pasar en ese lugar y las dificultades inesperadas que aparecieron mientras intentaban evitar las tantas muertes de Subaru tras volver a su mundo. Lo primero con lo que tuvieron que lidiar fue Priestella, lo cual fue un paseo a comparación con lo que vieron en la sala de cine, si no contamos la logística para las preparaciones antes de que llegasen los arzobispos y alguna situación en la que Subaru se las apañó para salvar toda su operación debido a unos fallos de cálculo.

 

Roswaal nunca estuvo totalmente preocupado por ser descubierto por sus acciones o verdaderas intenciones, Subaru le necesita para apoyar la candidatura de Emilia y los otros campamentos no tenían pruebas reales para dar ante los sabios como para condenar al mago más importante del reino, así que podía seguir con sus maquinaciones sin tantos obstáculos como uno podría pensar en un primer lugar tras ser descubierto como el culpable de varias muertes del pobre pelinegro, además de ser el seguidor fiel de una de las brujas del pecado.

 

Por eso que ahora está aquí en una pequeña vacación, en medio de un lindo bosque con todo el campamento de Emilia y el de Felt, que desde que salieron de la sala de cine se ha pegado a su campamento como una garrapata.

 

Tras pensarlo por un tiempo y darle vueltas a todo lo que vieron, las muertes de Subaru (varias por su culpa) y su indomable determinación, decidió tomar una ruta distinta en su camino a revivir a su inteligente, hermosa, carismática, curiosa, avariciosa y elegante maestra. Convencer a Subaru de que sería algo beneficioso para su final feliz. Roswaal se dio cuenta en la sala de cine que la determinación de Subaru por obtener su final feliz le llevaría a superar cualquier obstáculo que sea necesario (a poder ser sin morirse eso sí), así que él solo tiene que empezar a llevarse mejor con él (más fácil dicho que hecho) y poco a poco meterle en la cabeza que resucitar a Echidna debería ser parte de su gran final feliz.

 

No sería algo fácil ni mucho menos, pero conociendo al chico tampoco es algo imposible; su mayor punto a favor es, por raro que parezca, Beatrice. Aunque si es cierto que ella posiblemente no tiene intención de volver a ver a su madre ahora que sabe sobre lo que le quería hacer a su querido contratista y también todo el tema de la librería, no es descabellado pensar en que se podría convencer a Subaru de intentar reconciliar a madre e hija de alguna forma para “reparar” los lazos que una vez hubo entre espíritu y bruja, y darle algo más de compañía a su querida Beako.

 

Por primera vez en cientos de años sus planes no son tanto planes si no meras especulaciones y esperanzas sobre un muchacho de otro mundo, y aunque intente formular un plan de verdad, siempre hay algo que lo interrumpe últimamente, como en este caso, una gran explosión en la dirección en la que Subaru y la mayoría del grupo habían ido a pasear.

 

“¿¡Que coño ha sido eso!?” Felt, la cual se había quedado con él por alguna extraña razón mientras miraban como Petra y Frederica preparaban el “Camping”, como lo llama Subaru, que Roswaal había organizado para al menos intentar hacerse ver ligeramente menos despreciable en la vista del pelinegro.

 

“Nooo tienes de quee preocuparte señoriita Felt~” Tras evitar que las tres chicas saltasen en carrera al lugar de la explosión de manera descontrolada, Roswaal decide que es mejor ir el mismo junto con Felt a ver que sucede. No cree que realmente pasase nada grave incluso si el evangelio de alguno de los arzobispos restantes les llevasen hasta aquí, ya que tenían a Reinhard con el grupo ahora mismo. “Suu Caballero Guardián está con ellos, ¿nooo señorita Feelt?”.

 

Aunque la chica no parecía haberse calmado mucho, fue suficiente para que no saliera corriendo y solamente le acompañase andando al lugar, no estaba muy lejos igualmente. Petra y Frederica se quedaron esperando su regreso, aún estando preocupadas todavía son sirvientas de la casa Mathers y deben seguir (al menos la mayoría de las veces) sus órdenes.

 

La escena con la que se encontró el extraño dúo era sin dudas… curiosa. Ignorando las marcas de explosión junto a varios Minya de Beatrice y algún árbol partido, los miembros del campamento de Emilia (+ Reinhard) estaban esparcidos por un pequeño claro en el camino que cruza el bosque.

 

Beatrice, la única actualmente de pie, está desesperadamente tirando de Emilia, la cual está sobre Subaru en una posición un tanto sugerente; lo que es más, la semielfa parece haber notado la posición en la que se encuentran y se la ve tan roja como el pobre Subaru bajo ella, ambos paralizados y rojos como tomates mientras se miran fijamente a los ojos, incapaces de notar el mundo a su alrededor.

 

‘Vaaaya, parece que Frederica fiinalmente decidió dar a nuestra inocente Emiiilia esa charla’ Roswaal piensa con una sonrisa divertida, recordando la exasperación de toda la sala de cine con la inocencia de la princesa, y la incapacidad de todos en la sala de explicarle como se hacen los bebés pese a eso.

 

Unos metros detrás del trío, camuflándose en unos arbustos con sus ropas verdes, se puede ver a Otto, inconsciente, con el pelo chamuscado y la cara negra. Obviamente ni Felt ni Roswaal sintieron la necesidad de ayudar al Ministro de Asuntos Internos del campamento.

 

Lo que sí hizo que Felt se moviera con increíble rapidez fue ver las piernas y el trasero del Santo de la Espada sobresalir de las hojas de un árbol varios metros frente de la Candidata Real y su Caballero Espiritual.

 

Mientras Felt iba a ver como demonios su Caballero había acabado en la copa de un árbol, Roswaal se encontró a su derecha a sus sirvientas Rem y Ram en una situación aún más extraña todavía. Ram estaba atada en las cadenas de la “Morning Star” de su hermana gemela, sentada contra un árbol medio derribado mientras Rem parece haberse estampado contra ella tras ser lanzada de alguna forma, su traje de sirvienta también estaba un poco quemado por detrás.

 

“¿Pero queee ha sucedido aquiii?” Mientras Roswaal lanza su pregunta al aire sus ojos caen en una pequeña criatura en medio de todo este desastre. Un tembloroso y paralizado del miedo conejito albino, con brillantes ojos rojos y un pelaje blanco como la nieve, pero sin ningún cuerno. Algo que el gran mago jamás admitiría, ni siquiera a su maestra por increíble que parezca, es que se estremeció levemente al ver el pequeño animal. Solo un poco.

 

“Yoo podría responder esa preguntita, señor mago~” Meili, tirando a Otto al suelo sin ninguna preocupación, sale del mismo arbusto sobre el que el chico estaba tirado hace unos segundos. Tras limpiarse un poco la ropa con las manos se acerca a Roswaal con una sonrisa divertida, no sin antes coger al conejito en sus manos, el cual sigue traumatizado e incapaz de moverse.

 

“Estábamos dando un paseíto y hablando tan tranquilitos, pero justo cuando llegamos a esta parte del camino Subarin dio un respingo de la nada, no lo pude ver, peeero no hay que ser tan listo para ver que este amiguito es el culpable.” Mientras dice lo último, acerca el conejo albino todo lo que puede a la cara del Marqués, cuando ve que este no reacciona de ninguna manera y sigue con su sonrisa normal chasquea la lengua ligeramente molesta.

 

“¿Y despueeeees?” Roswaal incita a que no se pierda el rumbo de la conversación y Meili continúa recordando los hechos. “El chico tigre se lanzó al momento que notó lo que pasaba, y el caballero pelirrojo hizo lo mismo. Después no entiendo bien que pasó, parecía que se iban a chocar, ya pensaba que el chico tigre iba a perder el brazo y todo, pero de repente FUSH, el caballero sale volando contra un árbol con una corriente de aire gigante, esquivando en el último momento y lanzando al resto con el aire.”

 

“Eso sería mi protección divina de ‘Evitar atacar aliados en el último momento’, mis disculpas por haber reaccionado así, al sentir el malestar de mi amigo y la agresividad de Grafiel y la señorita Rem, no pude evitar actuar con más fuerza de la que debería” Reinhard aparece junto con su señora, ni una sola mancha en su traje blanco de Caballero Real, como si no hubiese pasado nada.

 

“¿De donde coño a salido una protección divina tan específica?” Felt mira a si caballero de reojo, visiblemente molesta por alguna razón. “La recibí una décima de segundo antes de impactar contra Garfiel.” Esta respuesta parece solo enojar más a la Candidata Real.

 

“¿Pero entonceeees donde está nuestro escuuudo?” Como una respuesta enviada de los cielos, Garfiel cae de un árbol justo al lado de ellos, estaba a medio camino de caer al suelo cuando Reinhard se materializa del aire mismo, agarrando como una princesa al joven tigre, en ese momento la brisa cambia, las nubes que hace dos segundos nos estaban ahí en este soleado y claro día aparecen cubriendo el sol lo suficiente para que un único rayo de luz caiga sobre la hermosa cara del Santo de la Espada, la brisa moviendo levemente su pelo dándole un aire aún más divino. Mientras Garfiel sigue con la lengua sacada esparramado en los brazos de tal ser divino.

 

“¿Es esto a lo que Bro se refería con ‘Aura Farming’?” Felt, junto a los otros dos acompañantes simplemente miran la escena sin saber muy bien como deberían sentirse o reaccionar al respeto.

 

“¿Vais a seguir ahí o me vais a ayudar a separar a mi contratista de la semielfa? De echo.” Beatrice finalmente se rindió de intentar separar a los dos enamorados, los cuales parecieron decidir sin siquiera hablar en quedarse en esa posición un poco más, pese a estar avergonzados deben e haberla encontrado muy cómoda; para la desgracia del Gran Espíritu Beatrice.

 

“Ram estaría encantada de ayudarla señora Beatrice, y así castigar al inútil de Barusu por crear una situación tan deshonrosa para una dama pura como Ram.” Una de las hermanas demonio finalmente despierta, pero pese a sus palabras despectivas no hace el menor intento de salir de las ataduras en las que está, o siquiera despertar a su hermana para que la saque de las cadenas de su “Morning Star”.

 

“Vaaaya, vaaya, ¿que podría haberle pasado a mis sirvieeentas para acabar así?” Roswaal se acerca a las gemelas demonio con una sonrisa divertida, a lo que Ram parece avergonzarse por un segundo antes de volver a su expresión serena y orgullosa.

 

“Maestro Roswaal, Ram, siendo la más sensata e diligente del grupo, decidió calmar la situación en cuanto notó la rabia de su preciosa hermana, pero para la mala fortuna de Ram, la ventisca generada por el Santo de la Espada lanzó el arma de mi hermana en mi dirección, atándome en el proceso sin ningún daño gracias a la maestría perfecta de mi hermanita.”

 

Reinhard inmediatamente empezó a disculparse, lo que le ganó una patada de su señora, la cual esquivó sin ningún esfuerzo mientra ayudaba al mareado Garfiel a ponerse de pie.

 

Todo el grupo empieza a mirar a Beatrice y Meili, ya que solo faltaba explicar como es que Emilia y Subaru acabaron en la situación en la que se encuentran. Es este caso Beatrice decidió dar un paso al frente para explicar aún con su expresión de molestia. Nadie tiene la más mínima intención de preguntar como Otto acabó sobre Meili en unos arbustos.

 

“La medio elfa se asustó al ver al conejo y saltó sobre el contratista de Betty. Supongo.” Roswaal vuelve a echar una mirada a su alrededor, viendo restos de los hechizos de Beatrice, así que era de suponer que ella también reaccionó un poco agresiva ante la aparición de la pequeña criatura, lo cual agranda un poco más la sonrisa divertida del Marqués.

 

“Pero no lo digas como si tú no te hubieses asustado también Beaaakoo~. Además fuiste tú quien hizo que se le cayeran las piedras de fuego al parguela” Meili, aún con el conejo en sus manos, decide expandir un poco en la explicación del Gran Espíritu, a lo cual este responde haciendo pucheros.

 

Para este punto Roswaal no puede evitar soltar una leve risa, lo cual asusta un poco a los que la lograron oír, Reinhard por un momento se preparaba por si este incidente era algún tipo de plan maestro del Marqués, pero este simplemente cogería al conejo con una mano y lo miraría fijamente por unos instantes antes de dejarlo en el suelo para que se vaya corriendo.

 

“Toodo esto por un coneeejo, hasta el Santo de la Espada fue incapaz de deteneeer taaaal amenaza, ¿queee haríamos sin nueeestro Suuubaru para defendernos de tales enemigos?” Roswaal dice con un tono aún más divertido que de costumbre, haciendo poses extravagantes que se ganan miradas molestas o levemente perturbadas de todos los presentes, incluso Emilia, que había salido finalmente de su trance, empezaba a hacer pucheros mientras miraba algo avergonzada a su patrocinador.

 

“Nos hemos llevado un susto de muerte, ¿eh- ¡Ay!?” Ante el comentario innecesario de Subaru, la zapatilla de Ram impactó en su cara a gran velocidad, mandándolo a dormir del golpe y volviendo a poner nerviosos a algunos (Betty, Emilia y Rem que acaba de volver en sí), que se acercan al chico a curarlo rápidamente.

 

Y todo por un conejo blanco.