Chapter Text
“¡No me puedo creer que puedo volver a ver el océano!”
….
Decir que Subaru estaba emocionado sería quedarse corto. ¡No se lo podía creer cuando escuchó la propuesta del Guardia de la sala de cine!
Cuando apareció en la nueva mansión de Roswaal sin previo aviso, todos estaban pensando en lo peor que podría haber pasado. ¿Y si le habían fallado a Subaru sin saberlo y ahora estaba enfadado con ellos? Ya habían pasado unos de años desde que evitaron la mayoría de las muertes del chico, ¿y si solo lo habían empeorado y Subaru había fingido que todo estaba bien durante todo este tiempo?
Solo de verle, Emilia, Rem y Beatrice ya estaban por llorar y abrazar a Subaru, el cual estaba igual de confundido por la aparición de esta entidad cósmica en su casa.
“Coño que no soy tan feo, no lloréis de solo verme.” Pese a que no se le podía ver la cara completamente, se le puede ver extrañamente alegre, algo que nunca se le vio en la sala de cine, aunque tampoco es que nadie le viera directamente más de una vez en la despedida, aparte de Petra y Priscilla. Aún así, tan solo comparar su voz ahora y antes era un gran indicativo de su estado de humor.
“Vine a haceros una propuesta única.” Pese a su tono de voz alegre, nadie se fiaba del todo de lo que supondría esta propuesta que tenía en mente. “¿Os gustaría ir de vacaciones en yate al océano?”
Pese a que prácticamente nadie entendió a qué se refería o a donde exactamente les llevarían estas vacaciones, en el momento en el que vieron a Subaru tan emocionado por la propuesta, todos aceptaron de inmediato. Si Subaru quería ir, irían, por mucho que pase el tiempo desde la experiencia del cine y todo se calmase, todos seguían con la necesidad de consentir al chico. Pero esta vez se lo deberían haber pensado dos veces….
Para la desgracia (o fortuna) de algunos, no todos podían viajar al yate que el Guardia les había preparado, así que solo pudieron ir la mayoría del campamento de Emilia (Subaru, Beako, Rem, Ram, Otto, Grafiel y la propia Emilia), Priscilla junto con su caballero Al (al parecer ella tenía algo que ver con todo esto de las vacaciones por algo que habló con el Guardia), Felt con su caballero Reinhard y por último Wilhelm, el cual en los últimos años empezó a mostrar signos de pérdida de memoria debido a la edad y Crush pensó que le vendría bien acompañarlos.
“¡No me puedo creer que puedo volver a ver el océano!”
Así que tras una corta explicación por parte de Subaru y su espíritu sobre que es un yate y ya teniendo una idea en la cabeza sobre como es el océano debido a las explicaciones de Beatrice en el cine años atrás, el Guardia los teletransporta al yate en el que pasarán el fin de semana, y donde ahora Subaru observa al horizonte desde la proa de la embarcación junto con su querida Beako.
Su contratista ya le había explicado muchas veces sobre el océano y sus viajes con sus padres a la playa, pero esto era otra cosa completamente distinta. Agua, agua hasta donde la vista llega, las olas chocando contra el casco del barco, el movimiento de este sobre las mareas, era una experiencia completamente inimaginable. Pero lo que más disfrutaba la espíritu sin duda es la expresión de su Subaru, él siempre a sido alegre (o al menos lo fingía) y además a sido especialmente feliz desde que empezó a salir con la semielfa, pero esto era distinto, en la vista de Beatrice, Subaru parecía haber rejuvenecido a como era el primer día que se vieron en la librería. Eso ya era suficiente para que ella amase el océano, pese a tener un poco de miedo de caerse al agua, pero eso jamás lo admitiría.
“¡Ja! Inútil Barusu, obvio que no aguantarías algo tan simple como el movimiento del agua.” Diez minutos después recordó que se marea viajando en barco cuando le entró un mareo terrible.
“Hermana mayor, tu también estás vomitando.” Tanto Ram como Subaru se encontraban aferrados a la barandilla de estribor mientras echaban todo lo que tenían dentro, acompañados por una exasperada Beatrice y Rem, la cual se tambalea a cada ola fuerte que aparece ya que por alguna razón es incapaz de mantenerse quieta, a lo cual no ayuda que cada vez que mira al agua le da la sensación que algo va a saltar a atacarla.
“Déjate de tonterías Barusu, Ram debe haber sido envenenada por tus intentos a reinventar comidas de tu mundo.” Ram quería añadir más, pero se lleva la mano a la boca notando que algo empieza a subir.
“¡Oye! Mis platos salieron deliciosos.” Subaru se defiende mientras la apunta de manera acusatoria.
“Rem está de acuerdo Subaru-kun, realmente disfruté de tu cocina, ¿pero podríais apartaros de ahí? ¿Y si una bestia os asalta ahora que estáis vulnerables?” Todo esto lo dice mientras se agarra con sus dos manos al marco de una puerta, lo más lejos posible del agua, pero cerca para proteger a sus dos personas más importantes.
Beatrice simplemente mira a los tres desde un lado, pinchándose el puente de la nariz con los dedos mientras resopla, tras unos segundos contemplando que hacer con su contratista, decide que por ahora bastará con aplicar un poco de magia de curación.
Emilia por su parte no estaba especialmente asustada o mareada, más bien impresionada por la inmensidad del mar, al menos hasta que se encontró en popa, donde notó que algunas olas llegaban ha meterse en el yate, así que preocupada por si las olas que se colaban de vez en cuando llenaban el barco de agua se quedó ahí detrás, congelando olas y haciendo un camino de pequeños icebergs tras la estela del yate. Lo cual por alguna razón la deja bastante satisfecha consigo misma.
“¡NOOOO! ¡NO QUIERO SALIR! ¿NO HAS VISTO QUE MIEDO DA?” Otto no tenía una buena primera impresión del océano, se podría decir.
Agarrado al marco de una puerta con todas sus fuerzas como si fuera lo único que lo mantiene con vida, se resiste a los intentos de Garfiel para sacarlo a cubierta sorprendentemente bien, aunque el rubio tampoco parece estar haciendo el mayor esfuerzo por separar a su amigo de la pared.
“Vamo’ Brotto, el Captán está afuera eperandonos.” Garfiel sigue intentando sacar al mercader, pero por alguna razón misteriosa no le llegan las fuerzas para simplemente sacarlo de un solo tirón.
“¡Pero si tú también estás temblando!” Otto sigue aferrado al marco de la puerta, dejando sus nudillos blancos.
¿Quien? ¿Garfiel Tinsen? ¿El escudo del campamento Emilia? ¿Temblando por un viaje en barco? Imposible, el ya ha montado en varias barcas en Priestella, hace una semana pasó una hora entera en un bote en movimiento y no pasó nada….
Entonces…. ¿Porqué le tiemblan las piernas? ¿Porqué se siente tan distinto? Es tan similar pero a la vez tan diferente a sus otras experiencias en embarcaciones.
“¿¡Ves!? ¡Y ni siquiera puedes escuchar los monstruos que hay en el agua!” En el momento que Otto dijo eso, se quedó solo en el camarote. Finalmente soltándose, mira a su alrededor en busca del chico que le hacía compañía hace unos segundos.
Todas las dudas y temblores desaparecieron en cuanto escuchó a Otto, en menos de un segundo se encontraba en cubierta, agarrado a la barandilla con fuerza mientras intentaba ver algo bajo el agua, gruñendo entre dientes al no poder si quiera sentir una presencia bajo el barco. Pero si Brotto dice que hay monstruos bajo el barco es que lo hay y punto, aunque estaría bien si el Captan estuviese con él, seguro que el sabe lo que se encuentras en estas aguas oscuras, pero no le había visto mientras llegaba a donde está ahora.
“Señor Garfiel, ¿sucede algo?” El verdadero protagonista del multiverso se hace presente, con su brillante pelo rojo y sus ojos azules, acercándose poco a poco con pasos elegantes. En un momento una ola especialmente grande logra alcanzar la barandilla por donde se acerca Reinhard, pero en vez de mojarse, las gotas de agua caen a su alrededor más despacio de lo que deberían, si alguien hiciese 100 fotos en ese momento 111 serían posters y portadas de revistas.
“Si no estuviera tan aterrada como estoy te tiraría por la borda.” Felt sale de detrás de su caballero, completamente empapada y con los ojos abiertos como platos, negándose a mirar al océano. Tras ellos dos, Wilhelm parece perdido mientras mira al cielo, algo que hace cada vez más y más a menudo con el pasar de los meses y el peso de sus años finalmente le alcanza lentamente.
“Brotto dice que hay mostruos bajo er barco. Mi espetacular persona los aniquilará.” Antes de que salte al océano, Reinhard lo agarra de la ropa y lo pone en el suelo como si fuera un gatito.
“No debe preocuparse por eso Garfiel, yo iré a investigar, Od Laguna me a entregado recientemente algo llamado Pack de Protecciones Divinas de Submarinismo.” Felt deja de mirar al suelo para observar muy seriamente al pelirrojo.
“Od Laguna no lo a nombrado así…. ¿Verdad?” Felt mira cada vez más intensamente a su caballero, el cual hace una leve reverencia mientras suelta una disculpa que nadie puede oír especialmente bien.
“Tsk, bueno pue allá tú.” Garfiel se cruza de brazos viendo como el caballero se tira al océano con una elegancia inmaculada, el viento girando en la dirección correcta para hacer que sus ropas se muevan con elegancia mientras cae al agua, desapareciendo en las profundidades.
Al ver a su caballero desaparecer en el agua, Felt parece tener un ataque de pánico y sale corriendo lo más lejos de la barandilla posible. Garfiel se iba a reír de la pobre chica, pero algo le interrumpe.
“Señor Garfiel, que bueno verlo, ¿sucede algo? Sus piernas están temblando.” Wilhelm que había recuperado su lucidez temporalmente, le señala que ahora que ya no está distraído, su cuerpo a vuelto a tener esta reacción impulsiva al estar en un barco en el océano.
“¿Qué te parece princesa? Está guapo el viaje en barco, ¿no?” Al lo está pasando genial, Priscilla solo le ha golpeado dos veces en todo lo que llevan de viaje, se ha conseguido hacer con la posesión del mini bar del Capitán del yate y puede disfrutar de algunas cosas de su viejo mundo.
“Es del agrado de mi ser divino.” Priscilla disfruta de una copa de vino en un sofá que ella parece encontrar especialmente cómodo mientras observa el océano desde una ventana, admirando la inmensidad del cuerpo de agua. Parece hasta una persona tranquila así.
“Aldebarán, cuando volvamos consígueme un sofá como este.” Y ahí fue cuando Al se ahogó en un vaso de licor. “Princesa, ese nombre….” El caballero no pudo terminar su queja. “No creo que no seas capaz de conseguirme un mero sofá, ¿no?” (Este sofá en concreto, en efecto, está mayormente hecho de materiales que solo hay en la Tierra.)
“¡VIEJO! ¿PERO A ONDE VA’?” Al escuchar el grito de Garfiel, tanto Priscilla como su caballero se asoman a ver en la dirección del grito. Al principio lo único que ven son dos personas de pelo rubio con las manos en la cabeza mientras miran a algún punto en la gran expansión de agua.
Fue entonces que Al tuvo que levantar la ventanilla de su casco por un segundo, solo para asegurarse que estaba viendo bien.
Un anciano en ropas de mayordomo estaba… ¿nadando? ¿Corriendo? Medio sumergido en el agua mientras iba a la velocidad de un torpedo, recto en una dirección en la que no parecía haber nada mientras gritaba algo como: “¡Te vengaré Theresia!”.
Para el momento que Wilhelm ya había hecho casi un kilómetro de distancia, todo el mundo estaba observando sin saber muy bien que hacer, menos Reinhard y Otto, cada uno por razones muy distintas.
“¿¡Pero dónde está Reinhard?! ¿Beako puedes hacer algo?” El primero en decir algo es Subaru, que mira preocupado a su espíritu. “El anciano está muy lejos, supongo.”
“¿Pero a dónde va? Yo no veo nada.” La semielfa se agarra a su pareja, sabiendo que alomejor se le ocurre tirarse al agua para ir tras él o alguna cosa similar.
“¡Un momento taba bien y al siguiente se lanza!” Garfiel estaba intentando entender que coño acababa de pasar, estaba hablando con el veterano hasta que sonó un ruido extraño a lo lejos y Wilhelm se lanzó al agua tan rápido como sus viejos huesos le permitían.
A partir de ahí nadie entendía lo que los otros decían y Reinhard aún no aparecía, pero todo el ruido murió en cuanto escucharon el “canto” de una gigantesca ballena gris, la cual sale a la superficie a tomar aire justo en frente de Wilhelm.
Todos miraron atónitos como el Demonio de la Espada seguía su avance atravesando las olas del océano a velocidades impresionantes, impactando contra la ballena en una explosión de carne y hueso. La ballena soltó un chirrido estremecedor, que hizo que los dos que participaron en la batalla contra la ballena blanca tuvieran recuerdos de Vietnam.
Durante unos largos segundos en los que todos mantuvieron la respiración sin saberlo (Menos Priscilla que esta disfrutando del espectáculo). De repente la ballena se queda completamente quieta durante un minuto entero tras haber estado teniendo espasmos durante unos segundos, aún con Wilhelm dentro de ella.
Silenciosa pero brutal, la espalda de la ballena explotó, dejando salir al mayor de los Astrea, el cual viendo que la ballena finalmente a muerto, se queda parado sobre ella, mirando al cielo mientras lentamente se hunde poco a poco en las profundidades del océano.
“¿Pero que coño está haciendo mi padre?” Todos (incluida Priscilla) se giran a ver a Heinkel, en ropas de marinero y con una botella de Whisky en la mano, apoyado en la barandilla del barco junto a ellos.
“¿¡Tú!?” “¿Qué hace el aquí?” “¿Cuando apareció ete tío?” “El traidor finalmente vuelve a mis pies” Todos están súper confusos con la aparición repentina de Heinkel, el cual actúa como si fuese lo más normal del mundo.
“¿Os queréis callar coño?” Toma un trago de su botella. “¿Entonces os llevo hasta el viejo o no?”
Todos lo miran más confusos todavía, hasta que alguien finalmente dice algo. “¡No puede ser que seas el capitán!” Subaru señala al padre del año incrédulo.
“Que si lo soy, ahora callaros un poco y os llevo al vejestorio” Heinkel desaparece por una puerta, llevando de alguna forma una botella más grande de la que tenía en su mano hace un segundo.
En poco tiempo el yate llegó al cadáver casi hundido de la ballena, pero para la desesperación de la mayoría, Wilhelm no estaba en ningún lugar por ser visto, estaban a punto a lanzarse al mar cuando escuchan una voz.
“No se preocupen, mi honorable abuelo está a salvo.” Todos se giran a ver a Reinhard más aliviado, lo primero que ven al Demonio de la Espada tumbado en el suelo, inconsciente pero respirando lentamente; y a su lado está…. ¿Reinhard…?
Pelo rojo, ojos azules, aura divina…. Pero sus ropas son…. ¿Una armadura dorada de escamas con guantes y botas verdes para nadar? A demás del brillante tridente dorado en su mano derecha.
“No os preocupéis mis amigos, regresaré tras sacar la ciudad de las profundidades del océano y entregaré Atlantis a mi señora Felt. ¡Volveré!” Y con eso se lanza al océano otra vez, el sol lanzando rayos sobre su salida para hacer el momento más divino y épico.
