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Tormento

Summary:

En una habitación del hospital ''San Francisco'' para enfermos mentales se encuentran dos hombres sentados frente a frente. Uno en calidad de médico y el otro como paciente. Aunque el psiquiatra mantiene su rostro impasible, ver a quien en otra época fuera su compañero laboral y amigo le hace sentir bastante mal, el otro, por el contrario, se encuentra divertido por la situación y no se esfuerza en ocultarlo

Notes:

Hola! considera que este fue uno de mis primeros trabajos, asi que puede ser algo... extraño. Pero no se siente bien modificarlo, es mejor dejarlo ser como fue alguna vez.
Gracias por leer.

Work Text:

En una habitación del hospital ''San Francisco'' para enfermos mentales se encuentran dos hombres sentados frente a frente. Uno en calidad de médico y el otro como paciente. Aunque el psiquiatra mantiene su rostro impasible, ver a quien en otra época fuera su compañero laboral y amigo le hace sentir bastante mal, el otro, por el contrario, se encuentra divertido por la situación y no se esfuerza en ocultarlo, está sonriendo a mas no poder y a momentos suelta risitas que parecieran las de un niño que ha hecho una travesura, logrando perturbar al contrario que en su intento por calmarse se concentra en la lluvia que cae afuera y golpea la ventana impasible.

Llevan al menos media hora así, ninguno cede a los caprichos del otro, aunque el hecho de que Ryunosuke se encuentre ahí, frente a Atsushi ya supone una ventaja para el enfermo, después de todo, no debería estalo atendiendo contando su relación personal. El silencio es roto por la voz del peliblanco, suena tan alegre que es difícil creer esta maniatado con una camisa de fuerza.

- ¿Tienes miedo Ryu?- pregunta, mientras le mira de forma penetrante, como escaneando que tanta veracidad tendrá su respuesta.

- No.- y es la verdad, no teme, siente pena por quien en otra época fuese alguien tan querido para él.

- ¿no te da miedo que te muerda? El novato que vino ayer no salió ileso de aquí- pregunta con fingida inocencia y voz cantarina.

- Hoy tienes una camisa de fuerza y ambos sabemos que lo merecía.

- Es verdad. Ese inútil siempre trataba mal a los enfermos- su voz demuestra la molestia que siente- lo descubrí varias veces pero al ser el hijo de la directora de aquí no hacían nada. ¿Murió luego de que le desgarrara la garganta?

- No. En realidad solo mordiste su hombro.

- Traía una pistola para dar shocks eléctricos. Si no fuera por eso no seguiría respirando.

- Sin embargo, no creo que me hayas pedido como médico solo para hablar del idiota de ayer ¿o sí?- Akutagawa está impaciente, llevan demasiado tiempo ahí y la actitud de su amigo solo le exaspera.

- ¿crees que te pedí como psiquiatra?- la risa que suelta es aún más alegre que las anteriores- No Ryu, por mucho que te cueste creerlo estoy más cuerdo de lo que estuve alguna vez, sin embargo, no podía hablar con los otros psiquiatras, lo que necesito es algo en lo que solo tú puedes ayudarme, te he pedido porque eres mi amigo, sé que es imposible me sueltes e incluso yo temo lo hagas, eso lo mantiene calmado ahora, pero hay que solucionar la situación y yo ya no puedo hacerlo. No te pediré que no me analices, es algo que siempre hicimos el uno con el otro y con ello sabrás que mi mente está intacta. Yo te contaré lo que ha pasado. Todos están ahí afuera, preguntándose como uno de los mejores médicos que ha tenido este hospital ha llegado a tener alucinaciones como la mayoría de los pacientes que trataba. Estoy casi seguro que esperan tú también termines como yo.

- Lo esperan, no dejan de murmurar cada que paso, aunque creo que también murmuran sobre lo mal que debo estar porque mi amigo, el único que creen tengo esta en esta habitación.

- Como imaginaba- ríe el chico nuevamente y Akutagawa es casi capaz de olvidar la situación en la que se encuentran, es como cualquier otra platica que han tenido desde que se conocen. La mirada del chico se ensombrece y la risa cesa- Ryu, esto es importante, nos conocemos desde hace demasiados años como para contarlos, a veces incluso me pregunto si no nos conocemos desde que nacimos por eso muy raramente ocultamos algo al otro, sin embargo, hay algo que tú has borrado de tu memoria y yo aún tengo intacto en la mía. ¿recuerdas mi cumpleaños número doce?

- Yo...- intenta recordar que pasó en ese cumpleaños, lo que dice Atsushi sobre conocerse desde siempre es verdad, recuerda cada momento importante pero ese día no lo recuerda, así que decide ser sincero- No. He intentado preguntarte antes pero siempre evadiste la respuesta tras un falso enojo por olvidarlo y en los álbumes de fotografías tampoco hay nada.

- Hay algo que siempre te oculté Ryu, desde que tengo memoria, podía ver personas que no estaban realmente ahí, podía escucharles a veces ellos también me lastimaban ¿recuerdas que en ocasiones tenia moretones o rasguños? No todos fueron hechos mientras jugábamos.

- ¿Estás hablando de cosas paranormales?

- Si.

- ¿y así supones te crea no estás loco?- bromea, empero la mirada seria de su ahora compañero de habitación le hace ver la seriedad con la que habla- ¿Qué pasó ese día?

- Estábamos alistándonos porque íbamos a ir a un parque de diversiones, tú te habías quedado el día anterior para poder irnos temprano, eran las tres de la mañana ¿recuerdas que nunca tuvimos pena al cambiarnos cerca el uno del otro? Por eso mismo, aunque estábamos de espaldas cuando sentí que tocaban mi espalda creí eras tú, reí pero al voltear vi tu rostro más pálido de lo normal, con los ojos abiertos a mas no poder y tu cuerpo temblando. Junto a ti, estaba una sombra semihumana, sostenía tu muñeca y era quien me había tocado. Mis padres estaban en el piso de abajo, el miedo nos tenía paralizados y ningunos podía reaccionar, yo había visto cosas antes, pero nunca algo como eso.

Cuando empezó apretar tu muñeca las lágrimas empezaron a caer, mira tú muñeca, la marca sigue ahí- sin perder el tiempo, levantó la manga de su bata y miró. Quizá no era muy visible ya, pero había una marca como de quemadura alrededor, lo que sea que hubiese sido esa cosa tenia dedos delgados, automáticamente colocó sus dedos intentando cubrir el mismo espacio- solo te tocaba con el pulgar y el indicé- señalo Atsushi, coloca los dedos indicados y al notar que cuadran a la perfección traga saliva- de cualquier forma, ese tipo de cosas siempre se iban cuando obtenían lo que querían, así que pregunté

¿Qué es lo que quieres?

A él.- contesto esa cosa tomando aún más fuerte al niño.

No puedo dártelo. Pídeme otra cosa y te lo daré- intentaba ser valiente, no quería perder a su mejor amigo...

Libérame entonces, ve al hospital ''san francisco'' y sácame de mi prisión.

No puedo ir ahí ahora.

Tienes diez años como plazo, el tiempo no es algo relevante para mí, pero para estar seguro de que no lo olvidas, cada año vendré a recordártelo.

- Soltó tu muñeca y se abalanzó sobre mí, cuando nos duchábamos después de clases de física siempre preguntaste por qué tenía marcas en mi espalda... bueno, cada año esa cosa volvió. De la misma forma en que tu muñeca quedo con quemaduras solo con tocarte, cada año tocó mi espalda, dejando una marca más. Luego del incidente ambos nos desmayamos, despertamos luego de 12 horas, dijiste no recordar nada y yo hice lo mismo, pero me era imposible olvidar.

- ¿por eso insististe tanto en trabajar aquí?- lo que si tiene en claro es que luego de los 12 Nakajima insistió mucho en ser psiquiatra y en el lugar en que debía trabajar.

- En parte. Debía cumplir esa ''promesa'' para no perderte, y siempre quise ayudar a personas ¿sabías que muchos de los pacientes de aquí, con análisis clínico de alucinaciones están tan cuerdos como tú? Pero ellos también ven cosas, no solo alucinan.

- ¿Qué fue lo que pasó?

- ¿con qué?

- Con esa cosa, si dices la verdad, mañana se cumplirá el plazo de los diez años. Llevamos un año trabajando aquí ¿por qué no lo liberaste?

- Lo intenté. ¿sabes que es esa cosa?

- ¿Cómo voy a saberlo?- replica con molestia.

- No te enojes Akutagawa, créeme, si no fuese necesario no te lo diría y lo habría solucionado por mí mismo. Empecé a investigar, si él decía que su prisión estaba aquí debía encontrarla. Hace dos semanas la encontré, hay que recitar algo en latín para liberarle, pero como notarás soy pésimo para el latín, así que empecé a aprender como recitar por partes, todos los que me escucharon en algún momento me vieron con miedo, no los culpo, el significado es escalofriante, pero no había otra forma. La semana pasada, con conjuro aprendido fui nuevamente, dije e hice lo que tenía que hacer. Pero no funcionó, al parecer solo un descendiente de quien lo encerró puede liberarle ¿sabes por qué te quería a ti desde que éramos niños?

- No puede... - el entendimiento fue rápido.

- Sí, tu puedes Ryu. Esa molesto porque no pude liberarle, se la ha pasado lastimándome, en algún punto se hizo tan fuerte que fue difícil no gritarle que me dejara en paz, y así terminé aquí. Encerrado por alucinaciones.

- ¿Qué pasará si le libero?

- Se irá, lleva mínimo 100 años encerrado aquí. Esta tan harto como yo de verle.

- ¿Te dejará?

- Sí.

- ¿Qué debo hacer?

- Ve a mi habitación, en mi casa, en el armario hay una caja, dentro un sobre con hojas, son viejas, deberás leerlas. Debes hacerlo mañana a las tres de la mañana, pues fue la hora a la que le encerraron.

- No sé latín- objetó.

- No es necesario, te saldrá natural, después de todo, contigo no habrá esas complicaciones al ser descendiente.

- Atsushi...

- No te preocupes por mí, pronto verán que no tengo alucinaciones y me sacarán de aquí, pero para eso hay que terminar con esto y yo ya no puedo hacer nada. Descansa bien este día pero recuerda ir mañana.

Sin más Ryunosuke se levantó y tras mirar a Atsushi nuevamente salió de la habitación. No pudo ver como una sombra colocaba su mano sobre el chico.

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Dos y media de la madrugada, Ryunosuke está en la entrada a la casa de su no-loco-mejor amigo, no hay problema con ello pues tiene una llave, tras entrar ve como todo esta desordenado, hay algunos rasguños, deben de ser de la criatura que le atormentaba, concluye y sin querer seguir viendo va a la habitación, busca la caja y dentro descubre, además de las hojas que debe leer, un montos de fotos de ellos. Inevitablemente sonríe, mira unas cuantas y cuando su celular suena con el recordatorio de la hora las deja de lado. Toma las hojas, se pone de pie en el centro de la habitación y empieza a recitar.

No está seguro de que dice, pero es verdad que las palabras fluyen. A mitad del escrito la temperatura empieza a descender, la continúa, cuando falta una tercera parte se escuchan susurros, está seguro de ver una sombra junto a él pero se mantiene, si quiere acabar con todo esto debe resistir. Está a un párrafo de terminar y siente como esa cosa coloca sus manos sobre él. Es tan frio que quema, puede sentir su piel arder aunque tiene al menos tres prendas de ropa.

Termina de leer todo y esa cosa ríe, una risa macabra que le hace flanquear las rodillas.

- Eres mío ahora

Susurra contra su oído y puede oler el aliento fétido de esa cosa, que le aprieta aún más. Sus rodillas se doblan y cae, la risa incrementa y siente como unas garras se entierran en sus hombros, quiere gritar pero su boca es tapada junto a su nariz. Esa sombra le atrapa, se cierne alrededor de su cuerpo y empieza a apretarle, todo su cuerpo arde por el contacto, la risa aumenta a como el oxígeno en sus pulmones disminuye, la lengua de eso pasa por su mejilla limpiando las lágrimas que caen. No va a resistir mucho y lo sabe.

- Mi nombre es Rashomoun, rey de las sombras y ahora me perteneces Ryunosuke Akutagawa

Libera su boca y nariz, logra dar una gran bocanada de aire. El alivio que siente se esfuma al sentir los colmillos de Rashomoun atravesar su garganta. Todo se oscurece.

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- Tengo, tengo, tengo, tú no tienes nada, tengo tres ovejas en una cabaña- susurra en su habitación alegremente, siente la llegada de Rashomoun y detiene su canción, se levanta de la cama y mira al demonio- ¿terminaste? Creí que querrías degustar

- Lo hice, pero los humanos son frágiles, resisten muy poco.

- Ustedes son muy fuertes, querrás decir.

- Llevabas nueve años protegiéndolo de mi ¿Qué te hizo cambiar de opinión y entregármelo?- pregunta con algo de curiosidad y diversión.

- Ya sabes, los humanos somos frágiles y débiles, además de nuestro gran deseo de vivir, a menos que seas el idiota de la habitación 405 con más intentos fallidos de suicidio de los que se podrían mencionar.

- Podías haberme entregado a cualquier otro e igual yo te habría dejado en paz- le recuerda el demonio con una pequeña sonrisa, él sabe el motivo, pero quiere escucharlo de sus labios.

- ¿el gran Rashomoun no lo sabe? – su tono de voz es burlón, no debería hablarse así a un demonio pero tras años cerca de él ha aprendido cuando debe temer y cuando puede ser insolente.

- Eres un crio, pero no me quejo, después de todo, me diste lo que más deseaba

Sin decir otra palabra, Rashomoun desaparece y Atsushi se vuelve a acostar.

Recuerda como tras lograr liberarlo, fue atormentado, para irse por completo pedía un sacrificio o lo tomaría a él, como intento pedirle ayuda a Akutagawa, como por dos días estuvo intentando llamarle pero no contestaba y cuando al fin se dignó le dijo estaba ocupado y no podría ir, recuerda como corrió a mitad de la noche casa de su amigo porque las marcas junto a las pesadillas del demonio empeoraba y al entrar descubrió que no había podido ayudarle solo porque estaba follando con la nueva enfermera, una tal Higuchi. Durante años le protegió, ese demonio no solo marcaba su espalda, le mordía y bebía algo de su sangre, soporto por nueve años todo solo para que Ryunosuke viviera y este le dejaba solo para follar con la primera chica que veía.

- Tengo, tengo, tengo, tú no tienes nada...

Vuelve a cantar mientras ríe.

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