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La dama de la noche - nomin

Summary:

En un mundo donde la noche gobierna y la sed de sangre dicta las reglas, el líder de los vampiros, Jaehyun, junto con sus discípulos, han dejado solo ruinas y destrucción a su paso.

Entre las sombras, Jaemin y Donghyuck luchan por sobrevivir y por mantener viva la chispa de los que han perdido. Secretos, traiciones y deseos que desgarran el alma pondrán a prueba la lealtad y la humanidad que les queda, mientras cada decisión se convierte en un arma cuyo filo amenaza con cortar su propia supervivencia.

"Tal vez amarte nos destruya; aun así, quiero quemarnos a todos y regocijarme entre las cenizas."

Chapter Text

Recomiendo leer el cap mientras escuchan las canciones: shape of my heart, y dust in the wind

 

I

 

—Amarás ser un omega, Jae, tendrás tanto amor para dar—. El olor a leña, el dulce olor a galletas recién horneadas y a rosas invadía sutilmente el aire. Ten acarició las mejillas regordetas del niño sentado en sus piernas, quien escuchaba atentamente lo que su hermano mayor le decía. —¿A quién crees que le tienes que dar ese amor primero?

—¡A mi alfa! — Respondió Jaemin, emocionado y saltando sobre las piernas de quien le sostenía y sonreía con ternura, agitando las manos en el aire.

—No... intenta de nuevo—. Respondió Ten, sonriendo enternecido y hablando con la dulzura que solo puede esbozar la bella voz de un omega.

—¿A mis papis? — Preguntó el niño de a penas diez años, ladeando la cabeza, confundido, pero aun manteniendo una sonrisa leve en el rostro.

—No, Jaeminnie, a ti mismo—. Y le besó la nariz, a lo que Jaemin rió infantilmente. Ten comenzó a hacerle cosquillas en las costillas, por lo que aquel pequeño niño rió a carcajadas y cerró los ojos.

Todo se oscureció. Silencio.

Un estruendo.

¿Qué es?

La puerta rompiéndose.

Un grito agudo y ensordecedor.

Mi mamá.

Jaemin cayó al suelo, con el puslo acelerado y la respiración también, mirando confundido a su alrededor.

Sangre. Sangre en el suelo, sangre en sus manos, sangre tiñiéndole la ropa de un color carmesí intenso. Olor a hierro, olor a quemado. Olor a miedo.

—¡Ten! — Gritó Jaemin, con voz gutural de adulto mientras extendía sus pequeñas manos de niño hacia él. La vista lo perturbó.

—¡Huye, Jae! — Alcanzó a gritar a penas.

La vida yéndose de aquellos ojos que una vez lo miraron con ternura. La sangre cayendo de su cuello y un vampiro deleitándose de la enorme y grotesca mordida que atravesaba su piel, y aquellas manos pálidas apretando tan bruscamente el cuerpo entre sus brazos que podía escuchar sus huesos romperse, todo ello mientras las llamas consumían la casa a su alrededor. Antes cálida por amor. Ahora ardiendo por el fuego.

Ten cayó al suelo y Jaemin corrió hacia él, pero no se movió de su lugar por mas esfuerzo que hacía. El vampiro sin rostro se acercó hacia él, con la flor en el bolsillo de su traje negro empapada de la sangre de su hermano mayor. Jaemin solo pudo llorar desesperadamente. Llanto, llanto y gritos mudos que nadie podía escuchar. Llamó a su madre, a su padre, pero ningún sonido salió de los labios de aquel niño que se hallaba sentado en el suelo, mientras que el vampiro se reía de forma burlona al verle llorar.

Cuando esa mano pálida y huesuda se acercó a su rostro, por fin pudo gritar y abrir los ojos.

—Jae, Jae, tranquilo, era solo un sueño—. Escuchó la dulce voz de Haechan mientras él le acariciaba el cabello, intentando calmarle de aquella forma.

Jaemin tenía la respiración agitada, la garganta le dolía por haber estado respirando por la boca de forma agitada y le ardía también por haber gritado de forma tan desgarradora entre sueños. Miró confundido a su alrededor. No estaba en su casa de la infancia, no estaba su hermano mayor, Ten, tirado en el suelo, muerto, no había ningún vampiro a su alrededor. Suspiró de alivio cuando lo unico que pudo ver eran paredes de madera astillada, el techo roto que a penas y los cubría, una cama que a penas podía sostener el peso de ambos omegas, y vio lo que mas le calmó: el rostro preocupado de su amigo, quien seguía acariciándole el cabello y susurrando cosas para calmarle.

Entonces el mas alto se incorporó y hundió el rostro en el cuello del moreno que le reconfortaba, logrando calmarse al percibir el olor del omega. Olía como un rollo de canela, y le recordaba a los postres que su mamá solía hornear cuando era niño. Haechan lograba ayudar a Jaemin a que no se olvide de su familia.

Al separarse, Jaemin notó los ojos enrojecidos de su amigo mirándole.

—Hae, debes intentar dormir más—. Dijo lastimero. Sabía que a Haechan no le gustaba dormir, no porque no le guste descansar, si no que las imágenes que veía en sus sueños eran aterradoras y desgarradoras, incluso más que los sueños de Jaemin, por ello era que los ojos de su amigo siempre parecían cansados y solían estar irritados.

—Quería hacer guardia, al menos tú aún puedes conciliar el sueño. Está bien, Jaem, no te preocupes—. Le reconfortó, con la voz tornándose más dulce al hablar.

Les había costado encontrar un lugar donde asentarse aquel día. La noche anterior, al regresar a un campamento que pensaron haber ocultado bien, encontraron todo quemado y destrozado. Sabían que fue obra de vampiros, siempre incendiaban todo a su paso para asegurarse de matar a quien sea que se haya escondido y también para asegurarse de no ser rastreables. Los omegas que quedan vivos, aunque poquísimos, aún tenían la capacidad de olfato intacta, y por el sentido de supervivencia, ya no se enfocaban en buscar la comodidad y seguridad en el olor de un alfa; ahora usaban su olfato para sobrevivir.

Jaemin se acurrucó con Haechan y esta vez fue él quien acarició las suaves hebras cobrizas del moreno, quien suspiró y cerró los ojos, también aspirando el aroma a gardenias encocadas que Jaemin desprendía sutilmente. Aquellos olores eran perceptibles a penas, pues estaban bien enfocados en tener supresores de celo y de feromonas para no ser encontrados y asesinados por los vampiros que se encontraban al acecho.

—¿Me cantas? — Pidió Haechan, a lo que Jaemin aceptó aunque le avergüence. No es que se sentía orgulloso de su voz, pues era gruesa y hasta ronca a veces, pero haría todo lo que su único amigo y compañero le pidiese. ¿Cuántas veces no le había salvado la vida?

Entonces comenzó a cantar:

I close my eyes
(Cierro los ojos)

Only for a moment and the moment's gone
(Solo por un momento, y el momento se va)

Una de esas ocasiones era cuando dividieron la única pastilla supresora que encontraron; bueno, que había encontrado Haechan cuando saqueaban una farmacia. No había pasado mucho tiempo desde que se habían conocido en aquel entonces, y aún así, Haechan arriesgó su vida cuando partió aquella píldora por la mitad y se la extendió a Jaemin con una sonrisa genuina y brillante en el rostro. En aquel momento, él temió que Haechan lo haya hecho para después pedirle algo a cambio.

Nunca lo hizo.

All my dreams
(Todos mis sueños)

Pass before my eyes, a curiosity
(Pasan en frente de mis ojos, qué curioso)

O tal vez en aquella ocasión cuando Jaemin no se había percatado de que había una trampa para osos escondida entre los arbustos por los que se escabullían sigilosamente mientras buscaban un lugar donde acampar, y Haechan se le abalanzó encima para prevenir que quedase atrapado en la trampa.

Los vampiros habían acostumbrado a colocar cámaras y trampas alrededor de la ciudad, especialmente donde aún quedaban residuos de humanidad, donde aún no lo habían destrozado todo con el fuego que les sigue como perro entrenado. De aquella forma se asegurarían de exterminar a todo ser humano que quedaba en la tierra.

 

Dust in the wind
(Polvo en el viento)

All they are is dust in the wind
(Todo lo que ellos son es polvo en el viento)

Así que no dudaría un segundo en dar la vida por el moreno que oscilaba entre el sueño y la realidad, y luchaba por no quedarse dormido pese al cansancio. Jaemin siguió cantando la única canción que recordaba que su papá escuchaba a todo volumen, cantándola a gritos con su mamá. Recordaba vagamente sus risas y sonrisas.

Pero sí recordaba vívidamente la ocasión en la que fueron asesinados. El mismo día que murió Ten mientras le enseñaba cómo ser un omega. Los vampiros irrumpieron en su casa en medio del bosque, donde también vivía el resto de la manada. Un vampiro drenó la sangre del cuerpo de su madre mientras ella gritaba desesperada hasta que murió. Otro vampiro convertía a su papá, quien quedó hecho una bestia al abrir los ojos siendo un vampiro. Y el tercero asesinaba a su hermano frente a los ojos asustados de Jaemin. Todo lo que podía recordar era eso, y el olor a quemado y a miedo mezclándose con un extraño olor a vainilla.

 

Same old song
(La misma vieja canción)

Just a drop of water in an endless sea
(Es solo una gota de agua en un mar sin fin)

Tal vez por eso fue que, pese a la desconfianza y el miedo, Jaemin y Haechan se hicieron muy amigos. La familia del moreno había sido asesinada casi de igual forma. Su mamá Alfa fue convertida en vampiro y ella drenó la sangre de su mamá omega junto con otro vampiro que había irrumpido en su casa, asesinaron a todos sus hermanos y el único que logró escapar fue él, el único de la casa y el único de toda la manada.

Tal vez había sido fácil para aquellos dos niños escapar porque, además de pequeños y escurridizos, el aroma de sus lobos no era tan notorio, porque aún eran muy pequeños como para tener el olor de sus feromonas desarrollado, entonces casi no podían rastrearlos con el olfato.

 

All we do
(Todo lo que hacemos)

Crumbles to the ground, though we refuse to see
(Se desmorona en el suelo, aunque nos neguemos a verlo)

Ser un omega en el mundo destruido por los vampiros era equivalente a ser un pedazo de carne entre una manada de animales hambrientos. Aquellos monstruos desalmados ya de por sí carecían de auto control cuando de la sangre humana se trataba, sin embargo, cuando era la sangre de un omega, se enloquecían por completo. Por ello era que tan pocos omegas seguían con vida: si un vampiro prueba su sangre, le es imposible detenerse.

 

Dust in the wind
(Polvo en el viento)

All we are is dust in the wind
(Todo lo que nosotros somos es polvo en el viento)

Una lágrima cayó por la mejilla de Jaemin, y cuando hizo contacto con la piel de Haechan, el más alto agradeció al destino el no haberle despertado. Parecía de aquellas noches gentiles en las que la vida le daba tregua a su descanso y no le atormentaba con las pesadillas del recuerdo de la muerte de su familia, o del miedo al huir del depredador. 

Jaemin no sabía a quien agradecerle cuando llegaban días buenos de vez en cuando, él pensaba que el Dios del que le hablaron no permitiría que esos demonios sin alma hayan destrozado el mundo, así que sentía que no había Dios a quien agradecer, ni Dios a quien maldecir. 

 

Now don't hang on
(Ahora, no te aferres)

Nothin' lasts forever but the earth and sky
(Nada dura para siempre, excepto la tierra y el cielo)

Jaemin se esforzó para que su voz no tiemble al cantar, pero le era imposible. La lágrima que cayó de su rostro era símbolo de la furia que invadía su corazón y se mezclaba con el miedo incesante que parecía nunca haberle abandonado desde el día que comenzó la purga.

No tenía ni la menor idea de la razón por la que los vampiros habían salido de las sombras a asesinar a literalmente todo el mundo, los únicos que quedaron vivos fueron los omegas que lograron escapar y algunos pocos humanos, y no porque hayan escapado, si no que los vampiros los tenían como esclavos y como objetos a los que chuparles la sangre de vez en cuando.

 

It slips away
(Se nos va de las manos)

And all your money won't another minute buy
(Y todo tu dinero, no comprará ni un solo minuto)

La razón por la que pudieron deducir que no habían matado a los Alfas, si no que, de hecho, los convertían, era algo que ambos habían presenciado con sus propios ojos.

Los que antes eran protectores de la manada se convertían en lo que únicamente podría ser descrito como bestias desalmadas. En vez de tener aquel color dorado característico en los ojos, el iris se les oscurecía por completo y no les interesaba asesinar a sus propias familias con tal de estar siguiendo las órdenes de esos asquerosos chupasangre, mientras murmuraban desvaríos incluso convertidos a su forma animal.

 

Dust in the wind
(Polvo en el viento)

All we are is dust in the wind
(Todo lo que nosotros somos es polvo en el viento)

Haechan sabía que su mamá alfa no había sido asesinada, pues la había visto en una ocasión cuando estaba escondido de un grupo de vampiros que inspeccionaba la zona. Ella estaba ahí, en silencio, con la mirada perdida, pero en el semblante se le notaba que estaba lista para atacar. De hecho, lo hizo cuando encontraron un grupo de humanos y lobos que intentaron huir en vano.

Vio a su madre matar a algunos y a otros tirarlos en frente de los vampiros como si de persas sin valor se tratase.

 

Dust in the wind
(Polvo en el viento)

Everything is dust in the wind
(Todo es polvo en el viento)

 

Al terminar de cantar, Jaemin suspiró y agradeció que Haechan ya estuviese dormido. No quería que perciba en su olor una gardenia marchita por el miedo y el dolor que causaban todos aquellos recuerdos de los últimos diez años en los que los vampiros se habían encargado de destrozar el mundo.

Jaemin no durmió hasta que amaneció y Haechan despertó asustado cuando la luz del sol le golpeó el rostro. Pensó que era fuego.

En el viejo mundo la gente vería a un nuevo día como una nueva oportunidad... Aquí, un nuevo día era un día más cerca de la muerte. 

Pero Jaemin estaba decidido a luchar contra ella.