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De un proxy a otro proxy

Chapter 33: Live Fast, Diane Nguyen

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Con una visión borrosa y la cabeza baja, al abrir los ojos pudo distinguir su propio calzado y el de Hoodie y Toby, quienes estaban a sus costados bajo sus brazos arrastrándolo dentro de una habitación. 

—Recuéstenlo ahí...

Aunque sus ojos se cerraban solos y apenas tenía energías para mantenerlos abiertos, sólo unos segundos bastaron para reconocer ese rostro. Su nublosa vista no fue siquiera un obstáculo, reconoció aquél cabello rojizo.

Y de todas formas se acordaba del sonido de su voz.

—Ann? —preguntó en un diminuto susurro y se desvaneció. 

 

—Mierda... —Toby gruñó por lo bajo.

Estaba renegando con el encendedor.

—Bien! Al fin! —consigue encenderlo y rápidamente lo arrima a un cigarro.

Apoyado en la pared, del lado de afuera de la clínica, inhaló el humo y cerró los ojos intentando relajarse. Se había sentido bajo presión todo el día y no había encontrado mejor solución que fumar. 

—Ni siquiera lo pienses.

Al sentir cómo le arrebataron el cigarrillo de los labios abrió los ojos y se encontró con Hoodie, que tenía una expresión de enojo en la cara.

—Vamos! Puedes compadecerte de mí? Tuve un día horrible...

—Me importa una mierda—tiró el cigarrillo al suelo y lo apagó.

—Qué carajos haces? —frunció el ceño.

—Quizás a Tim no le importe una mierda, pero vuelvo a encontrarte fumando y te daré una paliza, me oyes? 

—Mierda, como sea. Qué diablos te pasa? 

Se rascó la cabeza, ignorando las amenazas de Hoodie.

—Ustedes dos casi arruinaron mi día—respondió con un notorio enfado.

—Lamento no haber sabido qué hacer—imitó su tono—. Debí haberlo ocultado de ti? Debí resolverlo solo? Porque no sabía qué carajos hacer! 

Toby terminó a los gritos y sus ojos se volvieron tan brillantes como un cristal. La mirada molesta de Hoodie se fue transformando a una más piadosa. 

Comprendió que estaba asustado, solo.

—Lamento no saber qué hacer... —dijo apenas audible y cabizbajo, tratando de no sonar tan angustiado.

Hoodie lo observó unos segundos y pasó su brazo sobre sus hombros, abrazándolo amistosamente. 

—Está bien—le dio un beso en la cabeza—, hiciste bien. Pero no vuelvas a fumar—amenazó con el dedo.

—No tenía una cerveza cerca...

—Eso tampoco, no termines como Tim...

En muchas ocasiones a Hoodie se le olvidaba la rara relación que tenían esos dos. Les había tomado cariño a ambos y no quería ver a ninguno terminar mal.

Aunque llevaba años siendo amigo—o incluso la única familia—de Masky, no permitiría que sus malos hábitos se convirtieran también en los de Toby; a quien consideraba un chico tan triste y vacío como Masky, sólo que con un pasado más duro. 

Debido a eso sentía, de vez en cuando, una natural necesidad de protegerlo. 

—Como sea... 

—Noto un cambio de actitud en ti.

—De qué hablas?

—Estás más callado y tranquilo de lo normal. Bien puede ser porque tuviste un día agitado, quizás finalmente haz madurado... que lo dudo—Toby mostró una pequeña sonrisa—. O te sientes incómodo por la presencia de Ann.

Una vez más Hoodie demostró ser el proxy más inteligente de los tres, con una lectura acertada. 

—A la mierda con eso, no me siento incómodo. 

—Entonces te sientes amenazado.

—Amenazado por una chica linda? Jamás.

—El paciente está consciente—aquél hombre enorme y feo que los había recibido cuando llegaron, que resultó ser el ayudante de Ann, les dio la noticia bajo órdenes de ella. 

—Fantástico.

Hoodie entró a la clínica y Toby, a paso lento, lo siguió.

No quería entrar a la habitación de Masky y encontrarlo junto a su ex, una chica linda que además de acabar de salvarle la vida también le había destrozado el corazón. 

 

Quizás el destino estaba intentando decirle algo a Toby.

Quizás Masky y Ann están destinados a estar juntos y este estresante y horrible suceso fue sólo una excusa de la vida para juntarlos de nuevo.

 

Quizás sí se sentía amenazado por la presencia de una chica linda. 

 

Ambos proxys entraron a la habitación, en compañía del ayudante de Ann que llevaba un vaso de agua para Masky.

Masky estaba sentado en la camilla con el torso desnudo, sin quitar la mirada de su regazo. Ann limpiaba sus cosas en la otra esquina del cuarto. 

—Su vaso de agua.

Extendió su mano y fue ignorado. Lo dejó sobre la mesita de noche y se fue.

—Hora de irnos—dijo Masky. Tan pronto como se levantó sintió un mareo que únicamente se fue cuando volvió a sentarse en la camilla, con las manos en la cabeza.

—Whoa, parece que no puedes ir a ningún lado—le contestó Hoodie que se había acercado rápidamente al verlo casi caer. 

—No puede—agregó Ann.

—Estoy bien.

—No es buena idea que se vayan tan pronto. Pasen la noche aquí, mi ayudante es buen cocinero, mañana se largan.

—No...

—Así será—lo interrumpió Hoodie.

—Bien. Le avisaré a Eleuterio que cenaremos con compañía.

Ann se fue de la habitación con un andar hipnótico que le producía nauseas a Toby.

Los tres se quedaron en silencio por un momento, hasta que Masky decidió ser quien rompiera el hielo. 

—Rogers vete.

—Qué?

—Quiero hablar con Brian, a solas.

—Qué se supone que haga? Ayudar a Eleuterio con la comida? 

—No me interesa, si quieres ve a limpiar el auto. Sólo vete.

—Vaya, quizás me ponga al día con tu ex. Suena más divertido.

Toby se fue dando un portazo. 

—Te contuviste demasiado bien con él... —dijo Hoodie y se paró frente a la ventana, mirando fuera— eso significa que yo no voy a tener la misma suerte. 

—Fue idea tuya traerme aquí?

A pesar de lo irritado que se encontraba, todavía no había explotado, raramente.

Hoodie sólo esperaba el momento.

—Tú qué crees?

—No debiste.

—Muy bien, quizás la próxima vez no debas dejarte apuñalar por un imbécil que quería robarles. Quizás la próxima vez te deje morir. Eso te gustaría? 

—Prefiero eso que tener que volver a verla! —finalmente terminó gritando, más pronto de lo que Hoodie intentó adivinar.

—Y a la mierda Toby, no?!

Hoodie hablaba al mismo volumen que él. Masky no se esperaba que mencionara a Toby.

—No finjas que te importa...

—Me importa—se acercó y parado frente a él continuó—. Tienes suerte de no estar en condiciones de defenderte, de otra forma te rompería los dientes a puñetazos.

Masky se rió, dejando claro que no se tomaba en serio sus amenazas. 

—Parece que arruiné tus negocios. Qué infortunio.  

—No te preocupes por ellos, preocúpate por el pobre idiota de Toby que, aunque seas un imbécil con él, sigue detrás de ti. Eso es un verdadero infortunio. 

Esta vez Masky se sintió ofendido.

—Muy bien, qué mierda pasa contigo? 

—Desde que ustedes dos tienen esta cosa rara, tú has bebido y fumado menos y él ha comenzado a hacerlo. 

Se quedó en silencio, ni él mismo había notado lo que Hoodie reclamaba.

—Estás diciéndome que soy una mala influencia? —preguntó con una sonrisa de lado.

—No lo conviertas en ti.

—Dios, no tienes que decirme eso! Por supuesto que no lo haré! Sé que no hay peor cosa que parecerse a mí, relájate. 

—No me malinterpretes. Los dos estaban en la mierda cuando se conocieron, no hay necesidad de volver a eso—suspiró y se sentó junto a él—. Puedo notar que hay... un cariño... real, sólo no quiero que lo lastimes como Ann te lastimó a ti.

—Vete a la mierda. 

—No te enojes conmigo. El chico nunca tuvo un buen padre, sólo trato de cuidarlo... tú lo entiendes más. 

—Bien, ve a jugar con tu nuevo hijo.

—No seas idiota. Debiste ver su mirada llena de miedo con sus manos manchadas de tu sangre.

—Aun así no debiste traerme con... ella.

—Crece de una vez, Timothy.

Hoodie se levantó y caminó hasta la puerta.

—Brian.

—Mmh?

—Todo este tiempo supiste dónde estaba y nunca me lo dijiste—lo miró a los ojos sin expresión alguna—. Nunca voy a perdonártelo.

Notes:

Referencias:
•Live Fast, Diane Nguyen - Bojack Horseman, 1x05