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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-08-13
Updated:
2026-02-14
Words:
46,861
Chapters:
16/?
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165

Avance de Estrellas Entrelazadas

Chapter 16: "Victoria Y Reconocimiento"

Notes:

Como menciono en mi otra historia,siempre me pasa algo que impide que publique con el tiempo que quisiera...

Espero les guste este capítulo <3

Chapter Text

Punto de Vista: Priyanka (En el cuerpo de Nick)

La oscuridad del escenario era un lienzo en blanco. El rugido de veinte mil almas era una energía llena de caos, una ola de sonido que vibraba a través de la madera bajo mis pies y subía por mis piernas, instalándose en el centro de mi pecho. Por un instante, justo después de anunciar el título de la nueva canción, el mundo se detuvo. Miré a la extensa y parpadeante oscuridad frente a mí, un universo de luces de teléfono como estrellas distantes, y sentí una calma absoluta. El miedo se había ido. La duda se había evaporado. Solo quedaba el momento.

Miré a mi izquierda. Joe me sonrió, una sonrisa real, llena de una nueva confianza en mí. Asentí, una señal no ensayada pero perfectamente entendida. A mi derecha, Kevin ajustó su guitarra, sus ojos verdes encontraron los míos por un segundo, y en ellos vi una aprobación que me dio la fuerza final que necesitaba.

Jack, nuestro baterista, marcó el ritmo con sus baquetas. Uno, dos, tres, cuatro.

Y entonces, el mundo explotó en un sonido de pura y efervescente alegría.

La guitarra de Kevin tocó el riff de apertura, estridente y pegadizo. El bajo de Joe entró, un ritmo juguetón que te obligaba a moverte. Y yo, de pie en el centro de todo, sentí que la música se apoderaba de mí. No era algo que tuviera que forzar o imitar. Era una corriente eléctrica que me arrastraba, y me entregué a ella por completo.

Joe cantó el primer verso, su voz llena de la frustración irónica de la letra.

“I woke up late, missed the alarm
Can't find the keys to my car
What do you know? Power went out
I'm getting dressed in the dark”

Me moví al ritmo, el cuerpo de Nick sintiéndose más ligero, más libre que nunca. La guitarra en mis manos no era un peso muerto; era una compañera de baile. Mis dedos encontraron las formas de los acordes que Nick me había enseñado, y mi mano derecha rasgueaba al compás, parte de la sinfonía.

Entonces llegó mi turno. La luz principal se centró en mí. Me acerqué al micrófono, una sonrisa genuina extendiéndose por mi cara.

“When I get a day like this, it hits without a warning

Brush it off and shake my attitude”

La voz que salió fue la suya, pero la emoción, la alegría desenfrenada, era toda mía. Y cuando llegó el coro, y la voz de Joe se unió a la mía en una armonía perfecta, sentí una oleada de euforia tan potente que casi me hizo reír.

“I can't lose
When I'm with you
Oh, you give me everything, everything that I need
Everything I need to keep smiling through, ooh-ooh”

En ese momento, mientras cantaba esas palabras, mi mente cruzó océanos y continentes. El “Tú” de la canción no era una figura anónima. Era él. Era Nick. El hombre que, desde su propia prisión en mi cuerpo, me había dado las herramientas, la confianza, el respeto... todo lo que necesitaba para estar de pie en este escenario y sonreír a través de la locura. La alegría que sentía no era una actuación. Era real. Era una gratitud tan profunda y abrumadora que se desbordaba en forma de música.

Canté mi siguiente verso con una convicción brillante.

“Got no reason for complaining
Feeling good, oh, can you blame me?
So good, gotta say it out loud
Vitamin I'm taking daily
Got me feeling so amazing
Baby, nothing's stopping me now”

Bailé. Me moví por el escenario, interactuando con sus hermanos, sonriendo a la multitud. Sentí la energía de veinte mil personas devolviéndome mi propia alegría, amplificada un millón de veces. El miedo a ser un fraude, a ser descubierta, se había evaporado por completo. Porque en ese momento, no estaba fingiendo. Estaba aprovechando una parte de mí que no sabía que existía. La parte que anhelaba esta conexión, esta expresión, esta libertad. Y me di cuenta de una verdad sorprendente.

“Podría hacer esto para siempre”

La idea me golpeó con la fuerza de una revelación. Yo nací para esto. No solo para actuar en un plató de cine, sino para esto: el rugido de la multitud, la vibración del bajo en mi pecho, la mezcla de miles de almas unidas por una sola canción. Había una parte de mí, una parte de Priyanka Chopra, que era una estrella de rock en el fondo, y nunca lo había sabido hasta que me vi obligada a habitar este cuerpo.

La canción llegó a su fin en una explosión de sonido y luz. Joe, Kevin y yo nos reunimos en el centro del escenario, riendo, sin aliento. La ovación fue ensordecedora, un muro de amor y aprecio que me envolvió. Y mientras estaba allí, bajo las luces brillantes, sudando y sonriendo, nunca me había sentido más viva.

Punto de Vista: Nick (En el cuerpo de Priyanka)

La televisión de pantalla grande en el apartamento de Mumbai era un portal. Un conector a una vida que solía ser mía, y que ahora estaba siendo vivida por otra persona de una manera que nunca había creído posible.

Cuando las primeras notas de "I Can't Lose" sonaron, sentí una punzada de recelo. Era una canción que había escrito en un día bueno, una pieza de optimismo pop. Era ligera, era feliz. Y me preocupaba que, en su estado de nerviosismo, sonara forzada, una sonrisa falsa pegada a una actuación tensa.

Pero entonces, la cámara se centró en ella. En mí.

Y estaba sonriendo.

No era la pequeña sonrisa controlada que yo solía emplear. Era una sonrisa radiante, genuina, que iluminaba todo su rostro, mi rostro. La alegría que emanaba de ella era tan auténtica, tan contagiosa, que me encontré inclinándome hacia la pantalla, hipnotizado.

Cantó mis palabras, y les dio un significado que yo solo había imaginado. Cuando cantó “Got me feeling so amazing, Baby, nothing's stopping me now”, no estaba simplemente recitando una letra. Lo estaba declarando. Estaba encarnando la invencibilidad de la canción. Se movía por el escenario con una libertad y una alegría que yo, en mi propia seriedad y perfeccionismo, rara vez me permitía.

Estaba viendo a una estrella nacer dentro de mi propia piel.

Madhu, a mi lado, soltó una pequeña risa de asombro. “¿Ese eres tú?”

“No”
respondí en voz baja, sin apartar los ojos de la pantalla. “Ese no soy yo. Es... mejor”

Era una admisión extraña y humillante. Ella estaba siendo una mejor versión de mí en el escenario de lo que yo había sido nunca. No técnicamente, quizás. Pero emocionalmente. Estaba desatando una alegría pura que yo siempre había mantenido bajo control.

Y mientras la veía allí, radiante y libre, cantando una canción sobre cómo una persona puede hacerte sentir que no puedes perder, supe, con una certeza absoluta, que estaba cantando sobre mí. De la misma manera que, en mi mente, la canción era sobre ella. Estábamos en un bucle de retroalimentación de gratitud y admiración que abarcaba todo el planeta.

El sentimiento en mi pecho se intensificó. La admiración, el respeto, el cariño... todo se fusionó en una sola emoción abrumadora y brillante. Ya no había lugar para la negación, ni para el pánico cómico. Solo había espacio para la verdad.

La canción terminó. En la pantalla, vi a mi propio cuerpo de pie entre mis hermanos, riendo y sin aliento, recibiendo la adoración de la multitud. Y aquí, en un sofá en Mumbai, mi corazón, dentro del cuerpo de Priyanka, se sentía como si fuera a estallar de orgullo y de algo mucho más profundo.

Punto de vista: Joe

El resto del concierto fue un borrón de energía pura. La actuación de "I Can't Lose" había cambiado la atmósfera por completo. Había inyectado una dosis de alegría pura en la arena, y en nosotros. Surfeamos esa ola hasta el final del espectáculo.

Cuando tocamos la última nota de "Leave Before You Love Me" y las luces se apagaron por última vez, los tres nos abrazamos en la oscuridad del escenario, un abrazo grupal sudoroso y genuino.

“¡Estuviste increíble!” le grité a "Nick" por encima del rugido de la multitud.

Él (ella) simplemente sonrió, sus ojos brillando con una luz que no había visto antes.

El camino de vuelta al camerino fue un caos jubiloso. Miembros del equipo, ejecutivos de la discográfica, todos nos daban palmadas en la espalda, felicitándonos por el "mejor espectáculo de la gira".

Pero yo necesitaba hablar con mis hermanos. A solas.

Finalmente, llegamos a la santidad de nuestro camerino principal. La puerta se cerró, y el rugido del mundo exterior se atenuó. Kevin se dejó caer en un sofá, con una sonrisa de oreja a oreja. Yo abrí una botella de agua y se la lancé a "Nick".

“De acuerdo” dije, incapaz de contenerlo más. “¿Qué fue eso?”

"Nick" me miró, confundido. “¿Qué fue qué?”

“¡Eso!”
exclamé, haciendo un gesto hacia la nada. “¡Tú! ¡En el escenario! ¡Eras... diferente! "Jealous" fue... una locura. Y "I Can't Lose"... ¡Nunca te había visto tan feliz en un escenario en toda tu vida, Nick! ¡Fue la mejor actuación que te he visto dar!”

“Joe tiene razón”
añadió Kevin desde el sofá. “Fue como si... te hubieras liberado. Fue increíble”

Vi cómo una compleja serie de emociones cruzaba el rostro de "Nick". El orgullo, el placer, y luego, una extraña vulnerabilidad. Se sentó frente a nosotros, el zumbido de la adrenalina post-concierto todavía vibrando en el aire.

“Chicos…” empezó, su voz era más suave ahora, menos la del intérprete y más la de la persona que había debajo. “Tengo que decirles algo. Y va a sonar… completamente loco. Más loco que todo lo demás”

Kevin y yo intercambiamos una mirada. Después de las últimas semanas, "loco" era nuestro nuevo normal. Nos inclinamos, esperando. "Nick" respiró hondo, sus ojos oscuros y serios fijos en nosotros.

“La razón por la que actué así esta noche… la razón por la que me sentí así… es por él. Por Nick. Y por mí misma. Por Priyanka Chopra. Por esta… conexión. Y creo…” su voz se quebró ligeramente, y tragó saliva. “Creo que me estoy enamorando de Nick”

El silencio que cayó en la habitación fue absoluto. Fue más silencioso que el estadio vacío. El ruido del aire acondicionado era el único sonido.

Miré a Kevin. Sus ojos estaban tan abiertos como podía. Su boca estaba ligeramente abierta. Mi propio cerebro intentaba desesperadamente procesar la frase.

“Me estoy enamorando de Nick”

Priyanka, en el cuerpo de Nick, se estaba enamorando de Nick, cuya alma estaba en el cuerpo de Priyanka, y todo esto estaba siendo un desastre de proporciones bíblicas.

“Tú… ¿qué?” tartamudeé, las palabras se sentían como ceniza en mi boca. “¿Te estás… te estás enamorando de… ti misma?”

“¡No!”
dijo ella, sacudiendo la cabeza con frustración. “No de mí misma. ¡De él ¡Del alma! ¡De la persona que está atrapada en mi cuerpo al otro lado del mundo!”

Kevin finalmente encontró su voz. “¿Te estás enamorando de Nick?”

“¡No! ¡Bueno, sí! ¡No, de Nick! ¡El verdadero Nick!”
exclamó, claramente tan confundida como nosotros.

“Espera…” dije, levantando una mano, mi cabeza daba vueltas. “Déjame entender esto. Tú, Priyanka Chopra, que actualmente eres Nick Jonas, te estás enamorando de la esencia de Priyanka Chopra, que actualmente está siendo habitada por el alma de Nick Jonas”

Ella asintió, una expresión de miseria y sinceridad en su rostro. “Cuando lo dices así, suena aún peor”

Me dejé caer en el sofá junto a Kevin. Estaba en shock. Completa y absolutamente en shock. Habíamos manejado el cambio de cuerpo. Habíamos manejado la diabetes. Habíamos manejado el concierto. Pero esto… esto era un nivel de complicación que ni la ciencia ficción más extraña podría haber creado.

Punto de Vista: Nick (En el cuerpo de Priyanka)

La pantalla se quedó en negro. La transmisión había terminado. Pero las imágenes seguían ardiendo en mi mente. Su sonrisa. Su alegría. Su libertad.

Madhu me puso una mano en el brazo. “¿Beta, estás bien?”

Asentí, incapaz de hablar. Me levanté y caminé hacia la gran ventana que daba a las luces de Mumbai. Me sentía demasiado lleno de emoción para quedarme quieto.

“Estuvo increíble” dijo mi madre postiza en voz baja detrás. “Nunca la había visto tan… radiante en un escenario. Parecía tan feliz”

“Era más que una actuación, Madhu”
dije, mi voz ronca. Me giré para mirarla. “La forma en que cantó esa canción… la forma en que me he sentido al hablar con ella, al enseñarle… al ver cómo protege mi vida y la mejora…”

Las palabras se atascaron en mi garganta. ¿Cómo podía decir esto en voz alta? ¿Cómo podía darle voz a la locura que había aceptado en mi corazón?

“Creo que…” respiré hondo, la confesión saliendo a borbotones, una verdad que ya no podía ser contenida. “Oh, Dios, esto es una locura… creo que me estoy enamorando de ella”

Madhu no pareció sorprendida. No hubo shock en su rostro, ni incredulidad. Solo una suave y sabia tristeza. Me sonrió, una sonrisa de profunda empatía.

“El corazón es un misterio, ¿no es así?” dijo suavemente. “A veces, encuentra una conexión en las circunstancias más imposibles. A veces, no se enamora de una cara o de un cuerpo, sino de un eco. De un alma”

Sus palabras, su tranquila aceptación, fueron un bálsamo. No estaba loco. O si lo estaba, al menos no estaba solo en mi locura.

Pero la aceptación de Madhu no cambió la horrible y hermosa verdad de la situación.

Amaba a una mujer cuyo rostro nunca había visto en persona. Amaba a un alma que vivía a través de mis propios ojos en los espejos. Amaba a una mujer que estaba actualmente a diez mil millas de distancia, usando mi cuerpo, viviendo mi vida.

La euforia de verla actuar se mezcló con una nueva y urgente desesperación.

“Tenemos que recuperarla, Madhu” dije, la idea solidificándose en una resolución de acero. “Tenemos que encontrar la manera de volver”

Ya no se trataba solo de recuperar mi vida. Se trataba de ella. Necesitaba que ella volviera a su propio cuerpo, que fuera ella misma, para que yo pudiera… amarla de verdad. Para que pudiéramos averiguar si este sentimiento imposible, nacido en la circunstancia más extraña, podía sobrevivir a la luz del día.

Al mismo tiempo, un pensamiento frío y aterrador se asentó en mi mente. ¿Y si no podíamos? ¿Y si esto era permanente? ¿Podría vivir el resto de mi vida amando un fantasma, una voz en el teléfono, un reflejo en un espejo? ¿Podría pasar la eternidad como Priyanka Chopra, amando a la mujer que el mundo pensaba que yo era?

La idea era una tortura. Era una paradoja sin solución.

La búsqueda de una solución ya no era una cuestión de conveniencia. Se había convertido en la misión más importante de mi vida. Tenía que volver. Teníamos que volver. Nuestro futuro, cualquier futuro posible, dependía de ello.