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A lo largo de mi vida escuchó que los monstruos son seres inhumanos. Criaturas con grandes colmillos, garras, gran tamaño, con fuerza y poder que un simple humano jamás podría vencer, bebedores de sangre que matan por placer. Esos seres que solo existen en las leyendas e historias que cuentan a los niños para asustarlos, advertencias de lo que puede pasar si sales en una noche de luna llena. Esos monstruos que viven de la pena y la muerte, que se ocultan en la oscuridad, acechando bosques y lagos, debajo de las camas de los niños traviesos, que solo puedes encontrar en lugares escondidos donde la humanidad teme aventurarse. Los causantes de los peores machos del mundo. O eso es lo que cree la humanidad para convencerse de que son los buenos, que la oscuridad no está dentro de sus podridos corazones. He visto a los verdaderos monstruos a los ojos, humanos que se creen superiores y buscan el poder atravesó de la traición. Las personas que fingen ser buenas y manipulan a los demás a su favor, sonrisas falsas y ojos vacíos de emoción, buscando el placer en la tortura de los demás.
Es curioso, todos han olvidado, la verdad de las leyendas, de los seres considerados de pesadilla. Realidades que se han tergiversado y ocultado para poder vivir en armonía, porque si la humanidad supiera la verdad, haría lo que siempre ha hecho y destruiría todo. Recuerden hermanos míos, lo que sucede cuando los seres humanos encuentran algo diferente... lo destruyen.
Por lo que, hasta el día de hoy, todo ser especial se ha escondido cansados de ser tachados como bestias y monstruos a la luz del día. Hadas, brujas, vampiros, hombres lobo, gigantes, ángeles y demonios, cada ser raro y especial, se resignaron a considerar leyendas, historias de terror y miedo, que siembran incertidumbre y pavor en los corazones de la humanidad.Mas por su propia protección que por la de los humanos, ya que temen ser dañado.
Se preguntarán porque empezaron a tacharlos así, la respuesta es fácil, por una minoría que se rindió a lo que la humanidad pensaba de ellos. Como en todo, hay bondad y maldad, bueno y malo, es parte del equilibrio. Pero conozco lo suficiente para decir, que la mayoría no son malos, ni deben ser temidos. Se han mezclado con la humanidad a tal punto que no notarias las diferencias. Son criaturas como tu y yo, buscando una vida libre... La mayoría de los que conozco tienen familias y amor. Buscan la paz, alejándose de las guerras sin sentido... siempre que no amenacen lo más sagrado para ellos.
Mi familia ha formado parte de estas leyendas, al igual que yo. Buscando pertenecer en un mundo donde la humanidad crea leyendas y habla de nosotros con miedo o de forma tan fantasiosa que hace la imaginación brillar.
Supongo que hay que concederles la razón. quien no quisiera ser libre y correr por los bosques y prados, volar en un cielo despejado, ver la magia brillar a tu alrededor, tener los más asombrosos hechos, y, sobre todo, encontrar a tu alma gemela.Una de mis historias favoritas de mi infancia, contada por mi madre y padre, sobre lobos que pudieron tomar forma humana, corriendo por el bosque protegiendo a sus seres queridos.
Entregaban su corazón a su pareja y manada, una familia que iba mas haya de los lazos de sangre. Una unión de manada, un lazo de almas que le daban sentido a tu vida. Mi leyenda favorita de criaturas leales, grandes guerreros que luchaban juntos por su familia y amigos. Me decían que entregar tu corazón a tu pareja y manada, a tu familia, era vivir en libertad. Aunque siempre hay que tener cuidado con las sombras que tratan de aprisionar tu alma trayendo destrucción y desesperación.
Ya que sus corazones han perdido la esperanza.
