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Notas del inicio
Neko: Otro de los fics que tenía pendiente por subir, espero les guste <3
Aclaraciones del capítulo:
-Lo que está entre comillas son los pensamientos.
No les interrumpo más y les dejo leer.
Todo comenzó con las primeras noticias acerca de una enfermedad, a la que rápidamente se le dio la categoría de pandemia, bastaba con que algo de sangre de un infectado entrase en contacto directo con una persona para que se infectase y a los pocos minutos, esta moría.
El problema era que los muertos no permanecían así…
Las ciudades fueron las primeras en verse afectadas, el ejército no se daba abasto, los muertos vivientes aunque lentos, eran numerosos, sin inteligencia, pero con mucho apetito de carne fresca.
Pronto ya no hubo gobierno alguno, ni autoridad o algo que les hiciera frente, sólo gente tratando de sobrevivir por su cuenta o en pequeñas colonias.
Se corrían los rumores de que todo comenzó en la ciudad de Konoha, un experimento que salió mal, dando así origen al virus que acabó con toda la civilización como alguna vez se conoció.
Entre los infectados, había dos tipos, los lentos sin inteligencia alguna, estos vagaban entre los bosques o lo que quedaban de las ciudades, eran fáciles de evitar mientras no hicieran ruido, o no se juntaran muchos, además de que al no ser inteligentes, caían con facilidad en las trampas y eran sencillos de deshacerse.
El problema residía en el otro tipo de infectados, esta especie era aun más veloz que los humanos, más fuerte, con mejores sentidos y mantenían un nivel de inteligencia, por lo que eran extremadamente peligrosos.
Este último tipo de especie por fortuna no abundaba como los primeros y hasta donde se sabía, sólo habitaban en Konoha, el lugar en donde empezó el virus.
Bastaría con no entrar en ese lugar para evitar a los zombis inteligentes, pero cuando los meses pasaron, y la comida y recursos de otros lugares fueron agotándose, Konoha comenzó a verse bastante atractiva para los pequeños grupos que habitaban en las cercanías del lugar.
—¿Estás seguro de esto? —Preguntaba un doncel azabache que seguía a cuatro varones más.
—Sí, el mes pasado conseguimos toda la comida al entrar aquí, si no nos llevamos más, fue porque no trajimos un vehículo más grande, pero esta ciudad está llena de almacenes casi intactos de comida y cosas útiles —explicó un varón de gesto serio y quien era primo del doncel—. Y no te quedes atrás, o tu hermano me matará si algo malo te pasa.
Ellos eran de la misma familia, el varón llamado Shisui, y el doncel de nombre Sasuke, así como otros sujetos que los acompañaban, su misión era sencilla, entrar a la cuidad de Konoha, y luego irse con los suministros a su campamento.
Aprovecharon la oscuridad que les daba la noche, se escabulleron sin problemas por unas cuadras, evitaron a unos zombis lentos, y se resguardaron en un automóvil cuando vieron que pasaban varios.
—Hay que darnos prisa, tres cuadras más y llegamos a la tienda —indicó Shisui.
—No es tan difícil como pensaba —comentó Sasuke.
—Este viaje ha estado tranquilo, la otra vez murió uno de los que me acompañaron —contó Shisui con gesto más serio.
Finalmente llegaron a la tienda, y mientras ellos entraban a despejar el lugar, Sasuke empezó a reparar una camioneta en la que se llevarían las cosas.
Precisamente por eso es que Shisui lo llevó a escondidas de Itachi, Sasuke era muy hábil reparando vehículos pues su padre le enseñó, y si bien ellos también sabían, el doncel era demasiado rápido.
—Ya quedó —avisó con orgullo, aunque era un joven de 18 años, era verdaderamente un prodigio.
Entre los cinco cargaron la camioneta, Shisui se veía con prisa, pese a que no había criaturas cerca.
—Debemos irnos ya —dijo el líder viendo la hora con más angustia.
—Aún tenemos tiempo y espacio en la camioneta —interrumpió Sasuke siendo apoyado por los otros que iban con ellos—. Así no tendríamos que regresar tan seguido.
—No, dije que nos fuéramos ya —ordenó más serio cuando el sonido de metal aplastado los hizo brincar del susto.
Una de las criaturas se dejó caer sobre el cofre del vehículo que usarían de escape produciendo que incluso saliera vapor.
—Corran —indicó Shisui yendo hacia la salida de la ciudad.
Un fuerte bramido hizo retumbar los vidrios, la criatura estaba llamando a más de los suyos.
—No puede ser… es de los listos, debe estar reuniendo al resto —dijo Shisui brincando cuanto obstáculo hubiera seguido de los otros cuatro.
Pronto, se escuchó el sonido de varias criaturas acercándose, todas ellas haciendo gran escándalo, hasta que los rodearon.
Los cinco se pudieron espalda con espalda, esperando el ataque de los zombis, pero más bien estos parecían que esperaban a alguien más.
No pasó mucho cuando bajó un zombi diferente a los otros, aun entre los listos, resaltaba porque tenía un cuerpo trabajado y su piel no parecía estar en estado de descomposición.
—¡Agggg! —Gritó a los intrusos y Shisui dio un paso al frente.
—Lo siento, de verdad que no volverá a pasar.
El zombi negó con su dedo y acto seguido, lo tomó del cuello dispuesto a llevárselo.
—Lo siento, sé que pasé a tu territorio sin ofrenda, juro que no volverá a pasar.
—¿A qué te refieres Shisui? —Demandó saber el doncel.
—La otra vez que pudimos llevar víveres, tuvimos que dejar a alguien como ofrenda, para que nos dejaran pasar —explicó nervioso—. Pensé que si nos apresurábamos, no tendríamos que entregar a nadie de los nuestros.
El zombi principal hizo una mueca, indicando que agarraron a los cuatro restantes, luego él cargó a Shisui con facilidad y le dio a escoger con señas.
Podía elegir entre irse, pero dejar a los demás que lo acompañaban, o sacrificarse él mismo y le daría la libertad a los demás.
—Lo siento —volteó a ver a Sasuke y los otros.
El zombi lo arrojó lejos, y este no perdió tiempo en irse corriendo, dejando atrás a los demás.
Con nuevo rugido, Naruto ordenó que llevaran sus presas a su guarida.
El doncel pataleó, intentó incluso dispararles pero una de las criaturas le quitó el arma, mientras que sus compañeros parecían desesperados, implorando piedad.
Fueron llevados a una especie de edificio de varios pisos, sin duda en tiempos mejores fue el más grande de la ciudad, aunque ahora se veía lúgubre, sin muebles, con vidrios rotos y un olor a muerte.
Los cuatro fueron botados en medio, y pronto, aparecieron más de las mismas criaturas, aunque ninguna se atrevió a buscar comérselos.
El zombi que lanzó a Shisui, entró al edificio y el alboroto cesó, y uno a uno, comenzó a oler a los muchachos.
Al primero apenas se le acercó, pese a las súplicas de este, lo lanzó hacia los demás zombis, y los gritos de dolor no tardaron en escucharse, se lo habían comido con tal rapidez que en cuestión de minutos no quedó nada de él.
Aquella criatura siguió, aventó al segundo muchacho a los suyos, y nuevamente no tardó en ser devorado, y el tercero repitió el mismo destino que sus antecesores.
Sasuke por su parte cuando llegó su turno, miró retador al zombi, si iba a ser devorado, no le daría el gusto de rogar por su vida.
Pero con él pasó algo diferente, tardó más oliéndolo, casi como si se embriagase con el aroma que despedía el doncel, lo tomó de la mano y cuando Sasuke creyó que sería aventado como pasó con sus compañeros, pero eso no sucedió.
La criatura rugió a los demás que se sumaron a su grito, casi como si se tratase de una celebración, luego caminó con el azabache hacia el área en donde había un elevador, el zombi pese a las protestas se lo echó al hombro y comenzó a trepar por el cable.
Llegaron a una de las oficinas, había un sofá cama, y se podía ver la vista a la ciudad.
Sasuke pensó lo más obvio, que esa cosa iba a comérselo, sabía que no le ganaría en fuerza y si iba a morir, no le daría el gusto de rogar por su vida o llorar.
Para su sorpresa, la criatura le envolvió entre sus brazos y empezó a olisqueando, tal parecía que su última intención era comérselo.
—Aléjate de mí —le pateó lo más fuerte que pudo—. Lo que me faltaba, un zombi pervertido.
—¡Grrr! —Le gruñó en protesta, luego en la pared, comenzó a hacer arañazos, al final, se señaló a sí mismo.
—Na-ru-to —leyó con algo de dificultad el azabache—. ¿Así te llamas?
—¡Grrr! —Asintió y lo señaló a él.
—Soy Sasuke —estaba impresionado por el nivel de raciocinio que mantenía el zombi, más porque en los casi dos años que habían transcurrido desde que se dio el brote, todos los que había visto eran carentes de inteligencia.
—Grsuke —Emitió una especie de gruñido que asemejaba el nombre del azabache.
—Sasuke —corrigió, pero tampoco le dio tanta importancia, ya era increíble que pudiera entender su nombre—. ¿Y no vas a comerme?
A lo que el otro negó.
—Entonces déjame ir a mi campamento, mi hermano estará preocupado, y justo ahora está embarazado, no puedo darle esa angustia, además —su gesto cambió a uno serio—. Debo decirle a todos lo que hizo Shisui.
El zombi negó de nueva cuenta y murmulló algo con gruñidos, pero Sasuke no fue capaz de entenderle.
Al menos sabía dos cosas, que Naruto no se lo comería, pero que tampoco lo dejaría volver.
El doncel se recostó en el sofá cama, y al poco rato se quedó dormido, mientras Naruto se quedaba contemplando la ciudad.
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En el campamento, Itachi estaba a punto de ahorcar a Shisui cuando le dijo lo que pasó, claro que omitiendo y cambiando algunos detalles.
—De verdad lo siento, pero estaba empeñado en acompañarnos, de no haberlo llevado con nosotros, seguro hubiera ido por su cuenta —se excusaba Shisui mientras Itachi lo tenía por el cuello.
Aunque la realidad es que si Sasuke fue, era porque Shisui se lo sugirió, y sabía que en el estado de su hermano, necesitaría varias cosas y quería ayudarle.
—Déjalo, por favor, trata de calmarte —Deidara lo tomó de la cintura, temiendo por la salud de su pareja y el bebé que esperaba.
—Fue un accidente, te juro que hice todo lo posible por salvarlo.
Itachi rompió en llanto al imaginarse el cruel destino que tuvo su hermanito, y al final, Deidara logró llevarlo a su tienda de campaña en donde intentó tranquilizarlo.
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Sasuke abrió los ojos, un aroma horrible y pútrido le invadió de inmediato, ahora con la luz del día, podía ver mejor el sitio donde estaba.
—¡Ah! —Gritó al ver un plato con varias aves muertas e incluso una rata.
Naruto con velocidad increíble, fue a ver lo que le sucedía.
—Quita eso de aquí —ordenó aun asqueado.
El zombi parpadeó y le hizo el gesto de que era comida, incluso para desagrado de Sasuke, se comió una de las aves y le acercó el plato para que hiciera lo mismo.
—Llévate eso o me harás vomitar —se alejó reteniendo las ganas de devolver lo poco que tenía en su estómago.
El zombi no entendió, pero no quiso desperdiciar y se comió todo.
—Dobe —le llamó cruzado de brazos—. Quiero irme de aquí.
Naruto asintió tomándolo de la cintura y lo bajó por el mismo cable por donde subieron. El doncel pensaba aprovechar alguna oportunidad para escapar, pero sintió algo de miedo al ver la planta baja llena de las criaturas que hacía apenas unas horas devoraron a sus amigos.
Una de las criaturas, una mujer madura de cabellos pelirrojos se acercó a ellos, a lo que el moreno se escondió tras Naruto.
Observó atento como ambas criaturas parecían tener alguna conversación.
La pelirroja agarró con cariño la mejilla del menor, luego vio directo al doncel y retomó a su “conversación” entre gruñidos con el zombi rubio.
—¡Grr! —Naruto le indicó a Sasuke que lo siguiera.
Y a medida que pasaban, las demás criaturas despertaban, saliendo a la ciudad, ninguna prestando atención al doncel.
Sasuke fue con el zombi, a la luz del día, no se veía tan mal, vivo haría sido un joven muy atractivo, un joven de cabellos rubios, ojos azules y de buen cuerpo, pero aunque ahora mantenía esos rasgos, su piel era totalmente pálida, con gesto agresivo y heridas por el cuerpo.
—¿Grr? —Preguntó cuando notó que Sasuke lo veía atento.
—No es nada… aun no entiendo como es que puedes entenderme, más porque tienes cara de dobe.
Naruto le llevó a una tienda de autoservicio abandonada, algo que Sasuke agradeció internamente, pues encontró comida que aun servía, y mientras él se alimentaba, el zombi permanecía a su lado.
Cuando terminaron, su siguiente parada fue una tienda de ropa, el doncel aprovechó para cambiarse lo que llevaba, pues tenía sangre salpicada de sus compañeros.
Naruto estaba teniendo una pequeña pelea con un maniquí que al parecer se negaba a contestarle, así que no notó que uno de los zombis se acercó a Sasuke, y el doncel por estar cambiándose, tampoco lo vio.
Esa no era una de las criaturas inteligentes, si no uno de los normales y de los cuales abundaban, por fortuna el azabache se dio cuenta a tiempo pero no tenía con que defenderse, así que sólo evitaba ser comido.
Cuando Naruto escuchó el alboroto, dejó su pelea verbal con el maniquí para ir en defensa de Sasuke, y prácticamente destrozó con sus propias manos al que intentó dañar al doncel.
En cuanto dejó a la otra criatura, comenzó a checar que Sasuke estuviera bien, asegurándose que no hubiera sido mordido o lastimado.
—No me pasó nada, estoy bien —dijo aun algo agitado.
El zombi tomó de la mano con gesto serio a Sasuke, y lo llevó a una joyería en donde comenzó a buscar algo entre las cosas que había, tirando collares, anillos, pulseras y demás hasta dar con lo que quiso.
Era un relicario, se mordió un pedazo de su piel y lo guardó allí, ofreciéndoselo al doncel.
—No me pondré eso, es asqueroso.
—¡Grrr! —Le gruñó más enojado y amenazándolo con morderlo si no se lo ponía.
—Bien, lo usaré, pero aleja esa sucia boca de mí —y de mala gana, se puso la joya.
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La situación se repitió los días siguientes, por las noches, Sasuke era llevado al piso de arriba por Naruto, temprano, el rubio le acompañaba a alguna tienda por alimentos, luego vagaban por la ciudad, no había tenido oportunidad de escapar pues Naruto apenas le dejaba.
Pensó que ese día sería igual, pero hubo gran alboroto por las demás criaturas, y Naruto lo llevó a donde agarraron a tres intrusos que entraron a su territorio.
Suplicaban por su vida, llorando, implorando, pero no hubo mucho que hacer, Naruto tomó a dos de ellos y los arrojó a los zombis que se los devoraron, y cuando iba a aventar al tercero, Sasuke se lo impidió.
—Basta, no está bien —pues sentía que no podía seguir viendo como mataban a alguien y no intervenir.
Naruto no quiso hacerle enojar, así que mordió al sujeto que a los pocos minutos, comenzó a convertirse en una de las criaturas que aun mantenían su inteligencia, y que ahora hacían caso al rubio.
Sasuke comprendió un poco mejor lo que pasaba, Naruto al parecer era el único capaz de convertir a quien mordiera en uno de los zombis inteligentes, mientras que las demás criaturas sólo causarían que los zombis se volvieran de los comunes.
El azabache no quiso seguir abajo, así que se paró junto al ascensor para que Naruto lo subiera, a lo que este entendió de inmediato y llevó a Sasuke al piso de arriba.
—¿Por qué si muerdes a alguien se transforman en zombis diferentes?
—Grrr… —el blondo no sabía como darse a entender, así que con gestos y garabatos en la pared, le explicó lo que pasaba.
Él era un joven que recién se unió al ejército, sólo que lo designaron a una base militar en donde investigaban la creación de nuevas enfermedades, y él resultó infectado.
Por algunos años, permaneció encerrado, y si no lo mataron, fue poque querían seguir estudiándolo, pero aprovechó un descuido para huir, y así fue como comenzó el brote.
—Ya veo… aunque sigo sin entender porque no me comes o me conviertes.
El zombi se señaló a sí mismo e hizo una seña de morderlo, pero indicándole que lo haría después.
—¿Por qué? No veo diferencia entre que me muerdas ahora, y que me muerdas después.
Naruto tomó su mano y allí deletreó algo.
“Mi reina”.
Sasuke lo comprendió, Naruto no lo mordía aun y le prohibió a los demás que lo hicieran porque lo quería para ser su pareja.
—De ningún modo dobe —se alejó un poco de él asustado—. Ya decía que eras un pervertido cuando te conocí.
El rubio cambió su gesto a uno triste por eso.
—No te pongas así, es que creo que somos muy diferentes…
En esos días le había llegado a agradar Naruto, pero nada más, quizá si estuviera vivo, las cosas serían diferentes, aunque no tenía forma de saberlo, aun antes de la plaga, no había tenido pareja, y mucho menos se imaginaba ser la de un zombi.
—Grsuke —susurró acariciando su mejilla con cariño y tomó nuevamente su mano para decirle algo.
“Tú, serás mi reina… algún día”.
—Dobe cursi —dijo suspirando, nada le quitaba decirle que sí, y aprovechar alguna oportunidad para escapar.
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Un niño de 10 años, corría en medio de la ciudad, iba escabulléndose entre la vegetación que ahora había, iba con una clara misión, conseguir armas, y según había oído rumores, en ese sitio abundaban, pero de su colonia, nadie se atrevía a entrar a ese sitio, así que él quiso tomar el riesgo.
Costaba algo de trabajo ir entre tanta maleza, pero al mismo tiempo, eso servía de camuflaje.
El niño caminó por entre las calles hasta dar con una que tenía escrita la palabra “armería” pero estaba cerrada, así que buscó entrar por una ventana, casi lograba su cometido cuando fue jalado por una de las criaturas de quien se venía escondiendo.
—¡Suéltame! —Pataleaba sin éxito alguno.
La criatura rugió llamando a los suyos, y corrieron a llevarlo a la enorme torre que era su base.
El niño pese a la situación, trataba de mostrarse valiente, pero no podía evitar que una que otra lagrima asomara por sus ojos.
De entre los zombis que le rodeaban, salió el líder, Naruto comenzó a examinarlo, lo olisqueó quedando un poco confuso, su aroma era algo que le resultaba familiar.
El pequeño era un varoncito de cabellos rubios y largos, además de ojos negros como la noche.
—Grsuke —llamó Naruto, pero antes de que el doncel fuera con él, llegaron con otros dos intrusos que al parecer estaban buscando al niño.
Eran un varón rubio, además de un doncel de cabellos negros y largos, ambos desesperados por encontrar a su hijo, apenas lo vieron, el moreno le abrazó protector.
—Dejen que se vayan, a mí pueden hacerme lo quieran —suplicó el varón.
Naruto iba a acercarse a ellos, pero una criatura se le adelantó dando un salto de entre la multitud y quedando frente a la familia.
Este tomó al doncel de la barbilla, como si lo analizara.
—Por favor, te lo ruego, deja que mi hijo se vaya, cómanme a mí en su lugar.
—Grsuke… —llamó el rubio a lo que el zombi azabache gruñó a todos, con un gesto amenazador, dándole a entender que esos humanos, estaban fuera del menú.
Uno de la multitud protestó, casi ningún humano se atrevía a entrar a la ciudad, y aunque podían alimentarse de animales, la carne de personas era mucho mejor.
El azabache miró enojado a Naruto, era claro que si no lo respaldaba, habría serias consecuencias.
Con un rugido aún más fuerte, el rubio indicó a todos que si alguien se atrevía a tocar a cualquiera de esos tres, él mismo se los comería, a lo que a la multitud no le quedó de otra que empezar a retirarse.
El varón permanecía abrazando a su familia, hasta que el doncel se levantó a ver al zombi azabache que salvó sus vidas.
—Grchi… —trató de decir sonriéndole cálidamente.
—Aunque han pasado diez años, puedo verlo claramente —el doncel comenzó a llorar y abrazó al zombi—. Eres mi Sasuke, mi pequeño hermanito.
En esos años, su apariencia no cambió mucho, y a diferencia de Naruto o los demás, su cuerpo no presentaba heridas, eso porque su pareja se encargaba de que a su reina nada malo le fuera a pasar, lo único que tenía era la mordida en el cuello que le hizo el rubio cuando aceptó ser convertido,
—¿De verdad es tu hermano? —Deidara cargaba a su hijo que escondía su cabecita en el pecho de su padre.
—Sí, no tengo dudas, es mi pequeño Sasuke.
—¿Tío Sasu? —Preguntó el menor que a menudo escuchaba historias de él por su madre, a lo que el zombi asintió.
—Aun no entiendo cómo esto es posible.
El azabache gruñó y Naruto fue a su lado abrazándole de una forma un tanto posesiva.
Itachi y Deidara se mostraron un poco intimidados por él, pero Sasuke parecía tener bajo control al zombi.
Sasuke intentó explicarles lo que pasaba, pero al no poder darse a entender, optó por besar al rubio que hasta llegó a parecer que se estaban comiendo las bocas.
—Creo que son pareja.
—Ese tipo seguro obligó a mi hermanito.
Sasuke volvió a negar y llevó la mano a su pecho y abrazó al rubio.
—Entonces supongo que lo quieres de verdad —suspiró al ver que su hermano asentía—. ¿No habrá forma de vengas con nosotros?
Sasuke negó, señaló el edificio, así como a los otros zombis inteligentes que quedaban por el sitio, luego tomó la mano del doncel y con su dedo le escribió la palabra “tribu”.
—Entiendo, ellos son tu tribu ahora.
El moreno con un gesto, le indicó que si quería venir a vivir allí con su familia, y ser convertidos como ellos, pero Itachi negó.
Sasuke se quitó un relicario que desde hacía diez años llevaba con él, y cuando fue humano, hacía que ningún zombi lo atacase, incluso mordió el hombro de su pareja para arrancar un pedazo de piel y ofrecérselo.
Luego, se señaló a sí mismo y a otros zombis, les entregó el pedazo de piel y negó con su mano.
—Parece ser que con esto no se nos acercarán —comentó Deidara.
A lo que Naruto asintió.
Deidara guardó el pedazo de piel, mientras que Itachi colocó el relicario a su hijo.
—Katsu, da las gracias a tu tío Sasu.
—Gracias tío —aunque se escondía en el pecho de su madre.
—¡Grrr! —Rugió Naruto a su pareja, espantando sin querer al niño, a lo que el doncel le dio un golpe en la cabeza.
—Será mejor que nos vayamos, no queremos que otras personas vengan en nuestra búsqueda.
Ahora Deidara fungía como el líder de la colonia, pues Shisui perdió la vida en una de las expediciones a la ciudad, aunque ellos no supieron, que fue el mismo Sasuke quien le pidió a su rey la cabeza del tipo que lo abandonó.
Naruto y Sasuke los acompañaron hasta donde terminaba la ciudad, y los vieron adentrarse al bosque que rodeaba el lugar.
—Grsuke —llamó el blondo señalándolos.
—Dobe… —suspiró resignado por la ocurrencia de su pareja de querer un hijo.
Si bien el doncel lo había hecho con Naruto aun como humano y ya convertido, era la primera vez que tocaban ese tema.
Naruto entre gruñidos le decía que deseaba tener un niño, y que esa noche toda la tribu se enteraría que la pareja estaba en busca de uno.
—¡Aag! —Se quejó el azabache golpeándole en la cabeza, sólo a su dobe se le ocurriría una idea así, aunque ya de por sí, la idea de muertos vivientes sonaba raro, más no imposible, así que no descartaba la idea.
Ya fuera que de verdad pudiera tenerlo él, o convertir a algún niño, a final de cuentas él era la reina de los zombis, y complacería a su rey en lo que quería.
Fin…
Notas del final:
Neko: Y pues se los dije, algo cortito, con temática zombi para variar, y espero que les haya gustado.
Sasu: Bien gata, toma tus dulces *le da una calabaza llena de chocolates*, creo que empezaré a quitarte tus cosas más seguido para que te apures a terminar de resubir los fics que faltan y a terminar los nuevos que tienes en borrador.
Neko: ¡Asdf! *Con la boca llena de dulces*.
Naru: Neko, antes de que llenes el teclado de chocolate, no olvides subir las curiosidades.
Neko: *Humju*.
Curiosidades:
-Creo que fue obvio en que me inspiré, pero si no, la idea la tuve de la película "El ejército de los muertos".
-Principalmente puse a Shisui de malo, porque me lo han pedido tantas veces aunque les he dicho que sólo me gusta el DeiIta, así que les complací en meterlo, pero como un cobarde.
-La zombi con la que habla Naruto es su madre.
-No supe la forma de mencionarlo, pero en sí, toda la tribu de Naruto son sus amigos y conocidos.
-No hubo lemon, en primera porque consideré rara la idea de hacerlo con zombis o zombi y humano, además de que Wattpad se pone diva a veces y más que nada porque soy floja.
-En la película que me inspiró, la reina zombi sí se embaraza, aquí la idea me resultó linda pero muy rara, así que dejo a la interpretación de cada quien si lo consiguieron o que volvieron zombi a un niño.
-Este ha sido el único fic donde Naruto no tiene diálogos reales, la verdad fue algo difícil dar a entender lo que quería.
-Después de que transcurren diez años, en la descripción de la ciudad, se hace más énfasis en que la naturaleza se apoderó de todo.
-La edad física tanto de Sasuke y Naruto es de 20 años más o menos, mientras que cronológicamente, Sasuke tendría 28 y Naruto más de 30 por el tiempo que pasó encerrado luego que se infectó.
-Por lo escases de diálogos, me fue difícil explicarlo, pero los padres de Naruto también trabajaban en el ejército, así que cuando Naruto se liberó, fueron de los primeros que mordió.
Neko: Y pues eso fue todo, espero les haya gustado, aunque fue algo muy sencillito.
Por cierto, si tienen Facebook y les gusta el humor que manejo, tengo página por allá, subo historias cortas que aquí todavía no público, chistes, conversaciones de WhatsApp y lo que se me va ocurriendo, ojalá pasen a darse una vuelta por allá.
Estoy como: Saralegui Neko
Bueno eso es todo por ahora, todos los comentarios serán bienvenidos y agradecidos.
Muchas gracias por leer
Owari!!!
