Actions

Work Header

Nascence - Apotheosis

Summary:

4 meses después de los acontecimientos con la poción de Mnemosine, la guardia brillante debe prepararse para enfrentar a Naytili en su propia mente. Habiendo realizado pruebas ya en la mente de Miiko y Huang Hua, era el turno de la guardiana (Chessy), para dejar entrar a las Feeries.

Sin embargo, Leiftan observaba de cerca. Había contemplado la delicada y lenta mejoría del estado de la chica después de que todos en su tierra natal la hayan olvidado gracias a la trampa que ellos mismos le tendieron. Y temía que no fuera suficiente como para soportar el proceso. O más bien, que el daño fuese aún más profundo de lo que ella le había dejado ver.

or

¿Qué pasaría si Miiko viera el daño real que tiene la guardiana después de lo que pasó?

Notes:

welcom nuevamente a un segundo bombardeo emocional versión: el juego hizo trizas a la MC y después todo pasó como si nada. PUES NO, MI CIELA.
Si metieron todo este tema de la poción en el juego, me la van a armar bien o de partida no lo hacen ¬¬.
Así que en esta segunda parte, vemos cómo continúa la cosa para la olvidada Guardiana (en este universo: Chessy).
Reitero que esto es parte de un fic más grande que DUDO llegue a publicar entero, pero hay escenas que merecen ser publicadas. Ojalá les guste <3 (y si, está bien re triste, que no digan que no se los advertí).

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

----------------------------------------------------Nascence

La luz de las 4 de la tarde se filtraba por los arcos del CG. a esa hora, no se apreciaba un ápice de frialdad, el color dorado bañaba todo a su alcance.

Las nubes se podían confundir con plumas de un fénix 

La brisa era tibia y suave, tranquila. Muy contrario a cómo se sentía la guardiana que observaba todo desde el marco de su ventana.

Hoy era el día. Hoy practicarían en su mente. Les dejaría entrar.

Era lo justo, pensaba. Ellas le dejaron entrar.

No se terminaba de convencer. 

Pizarra (su Corko) se acercaba a pedirle los mimos de siempre a la dueña que a ratos, se había acostumbrado a que se sintiera ausente. Sus ojos y su sencilla mente de familiar solo alcanzaban a comprender que estaba desanimada, triste. Como hacía semanas atrás. Pero aquellos lapsos de ausencia iban paulatinamente disminuyendo.

Chessy se distrajo de su nostalgia y le dedicó una mirada dulce a su primer familiar. Acariciando las escamas del costado de su cabecilla, al lado de sus orejas caídas.

Escuchó acercándose a su Draflayel, volviendo de la exploración. Esta vez con las garras vacías. No le importaba a decir verdad. Chessy no quería que sus familiares se aburrieran en sus periodos de encierro autoimpuesto y solo por eso les encomendaba las misiones de exploración. Por eso y porque así podrían trabajar en equipo al cumplir misiones en terrenos desconocidos para ella.

 

Junto a las criaturas, contempló un poco más el cielo sonrojado, tan vivo, tan lleno de color, y deseó ser parte de los plácidos colores que vestía. No aquí. No así. No sosteniendo todo lo que llevaba dentro y que so–

–Chessy? Estás dentro?

 

Su hilo de pensamientos se cortó por un Nevra golpeando su puerta. Sabía que ya era hora, pero algo en ella no quería ir. 

A pesar de la reticencia mental, puso su cuerpo en marcha a encontrar a su jefe de guardia y encaminarse a la sala del cristal.

 

Al llegar estaban todos. Al menos todos los usualmente involucrados: Valkyon, Ezarel, Miiko, Huang Hua, Nevra y Leiftan, cómo no. Verle ahí le quitaba unos cuantos pelos de nerviosismo sobre lo que estaban a punto de hacer. Sus ojos verde claro siempre le recordarían a cómo la luz del sol se va filtrando por las hojas verdes recién brotadas de primavera.

 

–Está todo listo. A posiciones. – Miiko se adelantaba en el círculo preparado para el ritual.

 

Los jefes de guardia se mantuvieron en una distancia prudente, las 3 feeries como lo habían conversado. Solo Leiftan quedó frente a Chessy, inclinandose un poco para estar a la altura de sus ojos. Sospechaba que en el fondo no quería esta intromisión.

 

Chessy dejó resbalar por un segundo la máscara de seriedad que tenía, y eso fue todo lo que él necesitó para confirmarlo.



– Voy a estar aquí, junto con ellos, así que no tienes de qué preocuparte, ¿si? Saldrá bien.

 

Leiftan confiaba en sí mismo, y en sus mentiras también. Aunque esta vez fueran para intentar calmarla.

 

Ella controló el impulso de tomar sus manos y encontrar el confort que otras cuantas veces había le había entregado luego de largas charlas, escuchando con paciencia cada palabra que necesitaba desahogar. Y después, decir las palabras correctas aunque ni ella supiera que algo así existiera para calmar su angustia. Se conformó con mirarle y asentir lentamente, Sin decir una sola palabra…¿había hablado siquiera ese día?

 

Leiftan tomó distancia, Miiko lo tomó como señal de inicio y junto a Huang Hua colocaron sus manos en cada hombro de la guardiana.

El círculo cobró vida, iluminando con colores a juego de las apariciones del oráculo.

 

Eso fue lo último que vieron de ese plano.

 

Miiko y Huang Hua habían entrado juntas a la mente de Chessy, encontrándose entre paredes de arbustos altos y espesos, que se abrían de vez en cuando en arcos que dejaban a las visitantes observar partes de la memoria y esencia de la dueña.

De partida estar ahí se sentía perturbador. Chessy les había mencionado que sus mentes se veían como paisajes tranquilos pero tristes, en el caso de Miiko como un camino en la noche y en el caso de la fénix era como una caminata al atardecer entre las nubes. Pero ambas feerie sentían una ligera angustia que les iba quitando el aire a medida que avanzaban por ese laberinto de arbustos. 

Si levantaban la vista se encontrarían que estaba por anochecer, y se observaban nubes de variadas formas y estratos, algunas dejaban que gráciles rayos de sol bajaran en forma de haz de luz convirtiendo al paisaje en las alturas un lugar donde tal vez, los sueños más bellos de Chessy se encontraban.

Tenían que entrenarse en caso que Chessy fallara en hurgar en la mente de Naytili. Debían aguantar esa sensación de ahogo que provocaba estar en su mente.

¿Pero por qué se sentían así? Ella no mencionó ninguna sensación angustiante mientras estaba en sus mentes, a lo más describió un sentimiento de tristeza cuando se encontraba en los recuerdos que Miiko tenía de la muerte de Lance.

¿Podría ser que Chessy aún tenía esos sentimientos terribles desde que la forzaron a beber la poción?.

Huang Hua adivinó lo que su compañera pensaba y la miró con dolor, ella nunca hubiese estado de acuerdo con lo que le hicieron. Pero llegó tarde esa vez y lo hecho, hecho estaba.

A medida que caminaban, Miiko le fue relatando a la fénix lo difícil que fue todo en ese entonces. No es que haya pasado mucho tiempo, pero de alguna manera pensaba que Chessy lo había superado en cierto grado. Había estado encerrada por días, no comía, no daba más señales de que estaba viva aparte de los sollozos que de vez en cuando escuchaban cuando intentaban hablar con ella por la puerta de su habitación. Cuando por fin salió, la vieron en un estado lamentable, como si hubiese querido desaparecer de la faz de Eldarya a punta de ataques de ira. Sus paredes tenían marcas de sangre por golpes que ella misma le había propinado, lo que se notaba en sus manos, rodillas, pies, codos, cabeza, cualquier parte de ella misma que pudiese servir para derribar ese mundo que la había destruido, serviría. Los días siguientes aparecía para realizar misiones pero era como si no estuviese ahí, como si la vida se le hubiese escapado. Todos los demás notaban lo que le sucedía pero ella nunca les dijo nada. Al parecer entendía que esto era un asunto de la guardia brillante y que los demás no tenían nada que ver en la desición de la poción. 

Aunque no toda la guardia estuvo de acuerdo. Leiftan no le hablaba, estaba encolerizado por el estado en que Chessy había estado. Nevra se paseaba con ansiedad pues él fue quien ejecutó el plan, de una manera u otra. Tiempo después él les había dicho que la única manera que se le había ocurrido para que bebiera la poción fue traspasarla con un beso, lo que había dejado perpleja a Miiko, esto confundía aún más las cosas. Todos sentían culpa por el deplorable estado de Chessy. Ya no mantenía el color de su pelo rojo así que su maltrecho físico se notaba aún más con su cabellera descuidada y decolorada a tonos rosa. Seguía comiendo pero ya no disfrutaba del alimento ni bailaba mientras saboreaba como solía hacerlo. Respondía a preguntas simples y no se le veía participar en ninguna conversación.

Miiko pausó un momento su relato para observar que Huang Hua miraba con ojos llenos de lágrimas a algo que estaba justo detrás de la Kitsune. Esta se volvió apresurada para mirar con sorpresa y angustia que todo su relato había sido traducido en imágenes hechas de tierra y polvo del suelo, sustentados por los mismísimos recuerdos de Chessy. Esto hacía más vívido el relato de Miiko y Huang Hua lo había observado desde el principio, perdiendo el habla por lo doloroso que realmente había sido todo.

No se habían encontrado con muchos arcos de arbusto (que funcionaban como puertas), pero cuando Miiko y Huang Hua se dieron cuenta que no solo estaban dentro de la mente de Chessy, sino que también estaban con ella, avanzaron con la voluntad de ver realmente qué era aquello que Chessy había perdido a causa de sus decisiones...

 

Desde fuera, los jefes de guardia y Leiftan monitoreaban el ritual en caso que algo saliera mal. Ezarel estabilizaba con algunas pociones y hechizos el campo que se había creado. Los otros tres chicos miraban atentos rodeando a las feery sumidas en la mente de Chessy. 

La humana-feery despedía un brillo vaporoso de color blanco, al igual que sus ojos, muy abiertos consumidos por esta luz. Se mantenía levitando y a ojos de Leiftan parecía un ángel, pero uno triste y frágil. 

 

Tenía un mal presentimiento. 

 

Chessy no había estado bien y dejar entrar a no una, sino dos personas a su confusa mente no era la mejor de las ideas sabiendo que sus heridas no habían sanado para nada. Miiko creía que lo pasado ya era parte del pasado. 

 

Pero él sabía más. 

 

Él la sostuvo hace 4 meses, y aún así le daba la sensación que sólo le mostraba un fragmento de todo el dolor que había pasado con la situación. Estaba muy preocupado de lo que podrían causar esas dos en la mente de su querida humana.

Pero más preocupado estaba por las cosas que aún a él le ocultaba, y no podía llegar a dimensionar cual era el daño real.

 

----------------------------------Apotheosis

Las mujeres caminaron por los pasillos de hojas y ramas, que se abrieron, a diferencia de antes, en más arcos, mostrando fragmentos de lo que Chessy recordaba como su hogar:

Una casa con un árbol de duraznos en verano, Cosechándolos junto a su madre. 

Ir a una especie de escuela de humanos y reir con sus amigos, los que le había costado tanto conseguir luego de no encajar con nadie. 

Visitar a su abuela y ver la televisión en sus canales de caricaturas favoritos. 

Pasear con su padre los sábados y que compraran un cono de helado para ella y una paleta helada de naranja para él. 

Jugar con sus gatos con las decoraciónes del árbol de navidad y esconder las que se habían roto por lo mismo. 

Grabar videos sin sentido con su hermana y mostrárselo a su madre para que las tres terminaran riendo a carcajadas. 

Salir con los amigos y reír de las cosas que alguno de ellos había dicho sobre el otro.

 

De pronto los recuerdos que parecían hechos de brisa dorada, se volvieron de polvo, difusos, se fueron destruyendo al igual que los arcos que en vez de arbusto se convertían en ramas secas, tiesas, negras y afiladas. El cielo ya no era de tintes celestes y rosados, ahora se volvía gris con tonos verdes, pero ese verde que te hace sentir que algo se ha infectado, que algo no anda bien.

 

Miiko y Huango Hua comenzaron a correr hacia donde la destrucción no había llegado, intentando usar sus poderes mágicos para reparar. Pero no estaban ahí físicamente, así que sus poderes no podían reparar algo que se había hecho hace mucho y seguía derrumbando todo dentro de Chessy.

 

Desde afuera Leiftan vió que algo andaba mal. El aura blanca de Chessy se tornaba rápidamente en algo como humo gris. Le dio aviso a Ezarel pero el cambio fue muy brusco como para que nadie reaccionara. Sintieron una especie de onda de poder proveniente de las chicas y observaron que el bastón de Miiko se encendía sin control, sin un objetivo en concreto, y que las manos de Huang Hua brillaban erráticamente pareciendo un fuego artificial encendiéndose.

 

Leiftan sabía que algo iba a salir mal. Y algo estaba saliendo terriblemente mal.

 

De pronto sienten que algo cruje, y sus miradas se posan en el levitante cuerpo de Chessy, de cuyos ojos comenzaron a salir grietas negras. De sus ojos, de sus brazos, de sus pies, de su cuello, iba avanzando. Y debían hacer algo para que parara. 

Leiftan comandaba furioso a Ezarel para que reaccionara e hiciera algo para revertir el ritual, mientras trataba de deshacer el campo que lo separaba de las chicas, que lo separaba de Chessy.

 

De vuelta dentro Huang Hua gritaba a viva voz, como si Chessy pudiera escucharla, que no pasaba nada malo, que estaban ahí con ella y para ella.

No funcionaba, incluso el panorama llegó a empeorar.

Seguían escuchando voces desconocidas, palabras de ánimo que iban dirigidas a Chessy, corrían por el laberinto, el suelo a sus espaldas comenzaba a desmoronarse como los arbustos. No querían averiguar qué sucedía si caían al vacío de la mente de la chica. Pared que encontraban, pared que se abría en un nuevo arco revelando más escenas:

 

Subir al techo de su casa y contemplar las nubes en el atardecer.

Viajar con su prometido a la playa y disfrutar del agua cristalina.

Recoger y descubrir pequeños cangrejos y caracoles en los roqueríos junto a su padre.

Tocar el piano en conjunto a su hermana para practicar mejor.

Fiestas de cumpleaños con amigos y pastel 

Conciertos de la hermana a los que Chessy había asistido para apoyarla 

Premios ganados por la chica, gente que le aplaudía el logro 

Conseguir pasar un nuevo semestre de universidad, celebrarlo solo estando recostada con su gato, acurrucada, sintiendo que solo eso se necesitaba para tener la máxima felicidad. 

Juntas familiares donde contaban historias de cuando ella y sus primos eran pequeños y hacían travesuras, eran berrinchudos, anécdotas familiares.

 

Nada de eso volvería. Más recuerdos venían.

 

Correr por los pasillos de la escuela para alcanzar al profesor y entregar una tarea 

aprender a andar en bicicleta

hacer castillos de arena 

cuando su madre le daba caldo de pollo esas veces que caía en cama y luego la recostaba y le hacía cariño en su pelo hasta dormirse y sentirse mejor 

Cuando por órden médica le tomaban muestras de sangre y como premio, su madre le servía leche chocolatada. 

Abrir regalos en navidad. 

Cocinar cosas dulces como regalo para su prometido. 

Acariciar a su gato mientras se quedaba hasta la madrugada estudiando para el examen de la universidad el día siguiente. 

 

Nada de eso importaba.

Todo se desvanecía...

 

Leiftan estaba desesperado pues no podía, físicamente hacer nada. El panorama seguía su curso, Chessy emanaba un aura cada vez más oscura y densa, las grietas se agrandaban y avanzaban lanzando crujidos estridentes y amenazantes a los oídos de los presentes.

 

Él golpeaba con la fuerza que su maana le permitía el campo que protegía el rito, logrando debilitarlo un poco. Estaba furioso. ¿cómo había permitido que todo esto pasara justo en sus narices? ¿acaso el bien mayor era justificación para haber quebrado su espíritu así?.

 

 Ezarel se ponía rápidamente manos a la obra con un contra-hechizo apoyado de ingredientes y pergaminos para acelerar el proceso. Los otros dos jefes intentaban aplicar fuerza bruta contra el campo, sin tener éxito.

 

Miiko podía respirar la desesperación, propia y la de Chessy, y sentirla por sus venas. Estaba exhausta, igual que su compañera después de tanto escapar de la destrucción del páramo que representaba la mente de la humana. Nunca habría imaginado que todo esto la había remecido a este punto. Ni entendía cómo se había mantenido hasta el momento con todo ese dolor guardado, toda la angustia, todo ese rencor. 

 

Llegadas a un punto más o menos estable, Miiko se derrumbó y desde sus rodillas gritaba palabras que clamaban perdón, que expresaban arrepentimiento, que le pedían por favor parar con esa auto destrucción. Huang Hua no quería creer que eso estaba ocurriendo, quería creer que era solo una pesadilla, que era parte de meterse en la mente de otra persona y que cabía dentro de las posibilidades. Pero no.

Chessy había sufrido el olvido. De todos quienes la conocían en su tierra natal. Y eso la había dejado así.

Mirando a su compañera Kitsune comprendió que Chessy había reaccionado a las anteriores palabras porque escuchaba, pero ya no lo hacía. El caos a su alrededor era lo mismo que un ataque de pánico.

Huang Hua tomó del hombro a Miiko haciendo que esta dejara de gritar, de rogar la detención del caos. Si debían sufrir alguna cosa en ese lugar sería lo más justo comparado a lo que ya habían visto. Estaban atrapadas y solo el oráculo sabría lo que les ocurriría allí. No había mucho que hacer.

Los arbustos de al rededor seguían descomponiéndose, el suelo desmoronándose...

 

Ezarel había logrado romper el campo, pero ahora quedaba terminar el ritual. Leiftan no perdió tiempo y trató de alcanzar a Chessy y evitar que su cuerpo se rompiera si llegase a caer abruptamente. Pero quedó en el intento pues aún quedaba una barrera que los rechazaba a todos ajenos al ritual, a modo de evitar interrupciones. Ezarel ya trabajaba en eso pero la situación empeoró de súbito. Ahora el aura de la humana comenzaba a tener un efecto de descomposición con los materiales que alcanzaba, traspasando la barrera. Ese humo negro que salía de las grietas del cuerpo de Chessy tenía toda intención y capacidad de destruir. Era todo aquello que ella había contenido por todo ese tiempo y ahora libre no se iba a detener. Si no actuaban rápido no solo perderían a Chessy, sino a todo lo que su dolor alcanzara.

Los ojos de la humana seguían blancos e iluminados pero de ellos comenzaron a brotar lágrimas de la misma naturaleza que su aura. Su pecho se movía como si soltara sollozos pero no se escuchaba ninguno. 

Valkyon y Nevra trabajaban en desviar el aura hacia lo alto de la sala del cristal, evitando que avanzara hacia ellos o las puertas del pasillo. Ezarel trabajaba recitando encantamientos y lanzando pociones al circulo del ritual para borrarlo. Estas eran permeables al campo y lograban su cometido.

 

Aún dentro, Miiko abrió los ojos, pues el estruendo se había acallado levemente. Estaba abrazada de Huang Hua esperando lo peor, pero frente a ellas se encontraba una figura muy tenue, que parecía ser Chessy. Era, al parecer, de las últimas escenas. La humana estaba en el piso, sentada sobre sus piernas con una flor entre sus manos, mirando un trozo de tierra removida con una pequeña cruz y un pequeño ratón de trapo a su lado. 

"Oh si!, tengo un gato allá en mi casa, es lo más parecido que tengo a un familiar. Es un pequeño pedacito de mi, me ha acompañado desde que tenía 10 años y está muy ancianito. No sé cuando se vaya a ir, pero espero volver antes que eso pase."

Entonces eso...eso era...oh no...

Su gatito...

 

Despertaron de súbito en la sala del cristal. Sintió que la llamaban con preocupación y se levantó con la ayuda de su bastón. La kitsune miró a su alrededor para saber qué había pasado. Huang Hua hacía lo mismo.

Sus ojos se detuvieron en la figura de Leiftan envolviendo con cuidado en su capa la figura de Chessy para evitar mayor sangrado. Tenía cortes por todo el cuerpo, parecido a grietas.

Ayudaron a Miiko a caminar hasta sentarse en los escalones del salón mientras seguía con la mirada a su compañero que llevaba inconsciente a la humana hacia la enfermería.



Tenía tanto que digerir después de lo ocurrido...



Mientras en la mente de Chessy, se reproducía el último día que había pasado con sus familiares:

 

Llegaba a casa, como siempre, pasaba al garaje donde estaba su padre armando alguna de sus invenciones. Le decía que su madre estaba en su habitación durmiendo a pesar de ser ya entrada la tarde. Ella se dirigía hacia allá para saludarla, y sin querer al entrar la despertó, para encontrar su mirada cariñosa, que la saludaba y abrazaba con el amor de mamá que no ve hace días a su hija menor. Chessy no le daba importancia y correspondía como podía al abrazo, nunca fue muy afectuosa con sus padres pero intentaba corregir eso..

 

mamá...si tan solo pudiera abrazarte otra vez y tener tu cariño.

 

Luego preguntaba por su hermana, que estaba en su habitación también, limpiando. Chessy tocaba la puerta y su hermana casualmente le decía que pasara. Un par de gatos salían mientras ella entraba y veía un tercer gato en la cama junto a pilas de ropa doblada. Conversaban ligero y su hermana le preguntaba si le gustaba alguna prenda, que podía llevársela. Pero a Chessy le gustaba más pasar tiempo con su hermana que cualquier otra cosa. La adoraba.

 

Quién iba a decir que sería la última vez que nos veríamos..

 

Luego su padre le pedía ir a dejar algo a casa de su abuela. Y por que no pasar a saludarla. Al llegar la abrazaba como si no se hubiesen visto en años y rechazaba todas las comidas que su abuela le ofrecía, como de costumbre. Conversaban un poco y Chessy trataba de grabar cada momento en su memoria. Su abuela no era exactamente un cubo de hielo pero tampoco era la más amorosa que había tenido. De todas formas intentaba ser la mejor compañía posible pues ella vive sola. Le gustaba quedarse mirando por el balcón de su pequeño departamento pues siempre le han gustado las alturas y ver las montañas. Pasaba un rato conversando de lo lindas que estaban las plantas en macetero. Se despedía con la mano cuando se iba alejando, igual que cuando era pequeña.

 

Sigues en ese mundo, abuela? sigues con ellos? o te fuiste igual que yo?

 

Volvía a casa para ver la televisión con su padre y charlar sobre todo y nada. Su madre salía de la habitación para sentarse junto a ella en el sillón, aún si no le gustaba ver la televisión, lo toleraría por estar un rato sentada con su hija, tejiendo, preguntando constantemente si sentía frio y si quería que prendieran la estufa.

 

No era mucho, era muy poco, de hecho.

Pero era lo último que tenía de ellos.

Se despidió con la promesa de ir a verlos otra vez el próximo viernes.

 

Cosa que jamás pasó.

 

Ni volvería a pasar.

Y era eso lo que había acabado con lo último que le quedaba.

 

Notes:

Muchas gracias por leer y llegar hasta aquí!!
¿Les dije que escribí esto en la cuarentena del 2020? ¿no? ¿SE NOTA?
Por cierto, el título de este fic viene de las canciones que lo inspiraron: Nascence/ Apotheosis- Austin Wintory (Journey Game OST). Recomiendo escuchar este mix
( https://www.youtube.com/watchv=QqNOrfoXWVc&pp=ygUTbmFzY2VuY2UgYXBvdGhlb3Npc9IHCQmiCgGHKiGM7w%3D%3D )
para una mejor comprensión mental.

De nuevo muchas gracias por leer :3 tomen aguita

Series this work belongs to: