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Naruto creyó que trás la guerra no volverían a separarse jamás. Tuvo que ver cómo Sasuke se alejaba de él unos años atrás para comprender cuánto significaba Sasuke en su corazón... No, más bien que Sasuke era su corazón. Sin él podría morir.
El estómago de Naruto se hundió en cuanto llegaron una decena de ninjas rodeando a Sasuke en la habitación del hospital. Traían cadenas, correas, camisa de fuerza, vendas, ninjas especializados en sellados...
—¡No lo toquen, Sasuke, escapa!– Gritó desesperado, la mayoría actuó como sí no hubieran escuchado.
Dió un paso al frente, de pronto sintiendo un agarre en su brazo y vió a Kakashi mirándolo de una forma intensa.
—Sasuke pidió esto. Quiere responder por sus crímenes.
—¡No puede ser! ¡No es verdad! ¡Ya déjenlo en paz, de veras! ¡No pueden llevárselo!
Naruto comenzó a apartar y amenazar a todos los que rodeaban a Sasuke, esparciendo su dominio alfa todo lo que podía. Alcanzó la mano de Sasuke atrás de su espalda, de forma protectora, mientras el omega soltaba feromonas con la intención de calmarlo y disipar el dominio sobre sí. Como omega dominante, podía resistirse sin problemas.
—Naruto– Dijo con suavidad.
Naruto giró la cabeza sobre el hombro, angustiado. Los ojos oscuros de Sasuke parecían reprenderlo con la mirada. Luego posó una curita hacía el golpe que recibió Naruto cuando comenzó a pelear con los ninjas.
—Voy a estar bien.
La promesa de Sasuke no hizo más que remover el anhelo y hacerle sentir un dolor intenso en su pecho cuando salió de su espalda y fué voluntariamente con los otros ninjas. Lo primero que hicieron fué sellar su chakra y cubrirle la vista, entonces Naruto no pudo resistir más y apretó los puños.
—¡Me niego a permitir esto, Sasuke! ¡Finalmente estás de vuelta a casa, no te voy a perder de nue...
Sasuke suspiró profundamente y extendió su brazo, alcanzó el cuello de Naruto y lo interrumpió jalando de la camiseta.
Varias exclamaciones alrededor y una expresión cargada de pesar en los ojos de Kakashi apartando la mirada se formaron en tanto Sasuke regalaba un beso a Naruto. Uno que dejó de piedra a Naruto, apenas pudiendo creerlo. Un cosquilleo recorrió todo su cuerpo por volver a sentir esos labios. Y esta vez no escupió ni intentó separarse.
Lo abrazó con fuerza, devolviéndole el beso con un nudo en su garganta. No tenía mucha experiencia, sus narices chocaron y apenas pudo ver un leve tono carmín en las mejillas bajo las vendas.
—Voy a estar bien. Mi hogar nunca me abandonará, ni aunque quiera– Repitió Sasuke en tono profundo al separarse.
Volvió con los otros ninjas, los cuales procedieron a encadenar su brazo con su cuello en un enorme grillete, luego le colocaron la camisa de fuerza y las correas alrededor.
—Naruto, sí es muy duro para tí no tienes que verlo todo– Susurró Kakashi colocando una mano sobre el hombro tembloroso de Naruto.
Pero Naruto no se movió, por mucho que le doliera verlo así. Incluso lo siguió hasta que ya no pudo más a la cárcel donde sería encerrado. Pues no iba a permitir que afrontara el inicio del castigo solo. Sí así le dolía a Naruto, sólo pensando en lo cruel que se veía lo que estaba pasando, no imaginaba el miedo interno de Sasuke al quedarse vulnerable y a oscuras.
—Te amo– Dijo Naruto cuando Sasuke se removió, entonces el Uchiha dirigió la cabeza en su dirección y su aroma reveló tranquilidad de nueva cuenta.
Así comenzó la condena de Sasuke.
Durante casi dos años, Sasuke estuvo en una celda con poca luz. Aunque la cantidad de iluminación no tenía importancia, pues Sasuke pasaba las veinticuatro horas del día con los ojos vendados. Sus extremidades estaban atadas todo el día y sólo lo liberaban para que fuera al baño, en general se aburría. El tiempo era más pesado así. Repasaba sus acciones una y otra vez, sólo con sus pensamientos.
Lo que interrumpía su monotonía eran las visitas de su equipo. En especial las de Naruto. Sí no estaba lejos por alguna misión, iría a visitarlo sin falta cada día. Todo el tiempo repetía que no era necesario todo ese proceso, pero respetaba los sentimientos de Sasuke.
Y luego llegó su segundo cumpleaños en la prisión, creyó que otra vez llegaría su equipo con un pastel sin azúcar para celebrarlo juntos. En vez de eso, lo sacaron los guardias y Naruto lo llevó hasta un arroyo donde le indicó que simplemente se relajara metiendo los pies en el agua y tomando el sol.
—No debiste sacarme, era mi decisión quedarme– Replicó Sasuke mientras que Naruto lo miraba fijamente.
Estaba extrañamente silencioso el dobe. Naruto solamente seguía mirándolo como sí fuera la primera vez viendo una obra de arte, sin parar de sonreír.
Sasuke suspiró profundamente, con una fría alegría.
—Acordamos que estaríamos juntos en tu cumpleaños, sólo que no aclaramos dónde. Estar ahí todo el tiempo sin poder ver ni moverte debe haberte afectado mucho. No me gusta verte allá, sí hasta Orochimaru está libre me parece estúpido que debas pasar por esto– Explicó Naruto con voz profunda.
—No tienes que ir a verme– Replicó Sasuke logrando mantener la voz firme pese a que le entristecía pensar en que se cumpliera.
—¿De qué hablas? ¡Un alfa no debe dejar a su omega solo, de veras!– Exclamó Naruto y con su mano apartó el mechón de la cara ajena que le impedía verlo sin instrucciones. El omega cerró los ojos inclinando la cabeza y Naruto acarició su cara sintiendo su propio corazón enternecerse– Comprendo tus motivos para lo que hiciste, Kakashi-sensei y yo hemos enjuiciado a los que quedan de los que causaron lo que pasó con tu clan, sí aún no estás cómodo podemos irnos de la aldea.
Sasuke abrió los ojos y los enfocó en el agua, observando su reflejo deformado por la manera en que Naruto movía inquietamente sus piernas dentro del arroyo.
Francamente no era lo más sorprendente de todo lo que le había dicho desde que se conocían, ni siquiera sí sólo contaba la época en que comenzaron su relación extraña, pero seguía siendo enternecedor la facilidad con la que Naruto estaba dispuesto a dejar todo atrás por él.
Sin embargo, no quería que se abandonara a sí mismo. Naruto debía volverse hokage, para ello necesitaba que la mayoría lo consideraran apto para el puesto, en la actualidad era famoso y querido, pero eso no lo era todo. También estaba el nuevo consejo y el señor feudal, los cuales discutían las opciones. ¿Qué dirían de alguien que se relacionaba con un ex-criminal que tenía antecedentes? Incluso en la Aldea de la Nube todavía no lo perdonaban por su crimen de terrorismo e intento de secuestrar al hermano del raikage. Mantener la alianza actual entre las aldeas era muy importante.
—No, Naruto, ya te dije que nada va a hacerme cambiar de opinión– Soltó en un suspiro.
De todos modos sí salía no tenía una residencia a la que volver. Según supo por Kakashi, durante la invasión de Pain el Distrito Uchiha terminó desapareciendo y no lo volvieron a reconstruir.
Naruto soltó un suspiro, notando la debilidad en las palabras de su omega y la forma en que se miraba a través del agua con pesar. Bueno, en realidad aún no lo había marcado, pero lo amaba y Sasuke le correspondía, hasta el momento llevaron su relación con el Uchiha desde la prisión.
Por un tiempo aquello era insuficiente pero tolerable, luego su ambición fué aumentando. Tal como un beso simple podía calmar su anhelo al inicio de su relación, la sensación que siguió estaba seguro que no se diferenciaba demasiado a una droga. Trás probar un poco, no pasó mucho hasta que quiso más y más, como una adicción. Los besos eran cada vez más apasionados e iban a sitios más privados de sus cuerpos, se volvieron mordidas e incluso hematomas.
Y todo sin que Sasuke aceptara quitarse las cadenas que lo ataban. Lo cual no ayudaba a las fantasías de Naruto. Y no eran solamente sexuales. Quería todo con el omega: citas, un mundo juntos, con una vida hogareña y niños.
Trataba de respetar su decisión, pero sus propios deseos y pensar en que su omega estaría encerrado toda su vida sí no cambiaba de opinión lo angustiaba. Cosas como contarle que descubrió a Sakura en una celda fría debido a una borrachera peligrosa tomando en cuenta que un sólo puñetazo suyo podría destruir la aldea o que Kakashi y Gai estaban viviendo juntos, en vez de vivirlo y verlo por su cuenta, no lo dejaban tranquilo. Quería que Sasuke viviera en serio.
Se colocó en pie y caminó sobre el agua, arrodillándose sobre una rodilla frente al omega.
—No ves a la aldea como tu hogar, pero sé que a mí me ves como tal. ¿Te casas conmigo?– Preguntó Naruto y tomó la mano de Sasuke, besando el dorso. Luego levantó la mirada apreciando el sonrojo en el rostro del omega y llevó su mano atrás de la nuca, dirigiéndose a sus labios, los cuales le correspondieron el beso con ternura y tan pronto se separaron, el rubio dijo lo que estuvo pensando por un tiempo:– Vivamos juntos, de veras. Como alfa y omega. Tengo una casa, es grande, hay más que suficiente espacio para ambos o para más personas. Es acogedora y cálida.
Sus rostros estaban separados por sólo centímetros, mirándose mutuamente. Naruto pudo percibir la forma en que brillaba la pupila visible de su omega. El corazón de Naruto se aceleró en cuanto el otro abrió la boca para responder.
El cuerpo de Sasuke había sufrido de un cosquilleo desde el pecho que llegó hasta la punta de sus dedos, los cuales permanecían en el pecho palpitante del alfa. El pensamiento de que no tenía una casa física a la que regresar se esfumó. Entendió con una serena euforia lo que quería decir Naruto en cuanto le dijo que sobraba espacio para ellos y para más personas. Niños. Una familia, tan grande como quisieran.
Pero en cuanto iba a aceptar, dedujo que sería mala idea. Al menos por el momento. Todavía no arreglaba su situación con la Aldea de la Nube, en el peor de los casos debería ser enviado allá a pagar condena.
Y Naruto sería capaz de luchar contra la Aldea de la Nube por él. Eso fracturaría la imagen de símbolo de paz en que se había convertido.
—No.
—¡Por favor! Te amo– Insistió Naruto, rodeándolo con su brazo en un amoroso abrazo– Me gustas más de lo que las palabras puedan decir. No he cambiado de opinión en todo este tiempo, siempre te mostraré lo mejor de mí, lo único que quiero es tenerte a tí. No te daré problemas, de veras.
—Estoy seguro de eso, como de que yo sí te los daría a tí.
—¡No me importa!
—¡No seas tonto!– Exclamó Sasuke con voz ronca y un nudo en la garganta.
—¡Sí, soy muy tonto!– Replicó Naruto e inevitablemente tuvo la misma sensación de hace muchos años, cuando quería alcanzar a Sasuke y siempre se alejaba– Una vez el Sabio Pervertido me dijo que no podría volverme hokage sí seguía siendo un tonto por siempre y por eso debía dejarte ir. No dudé ni un segundo. ¡Sí me lo preguntaran todos los días, no cambiaría nada! Excepto añadiría... Que es así porque te amo. Te amaré estés a mi lado o no. El tiempo es insignificante para mí sí se trata de tí, excepto cuando te extraño desde el fondo de mi corazón. Eres la persona correcta para mí, ¿No crees lo mismo de mí?
Sí, demasiado. Un sol en toda regla, tan abrumador y cálido, deslumbrante en sus palabras y acciones.
Mirando a los ojos celestes expectantes, de pronto sintió que todo lo demás desaparecía y lo atravesó el pensamiento de que Naruto fué lo mejor que le pudo haber pasado. Y no quería rechazar más vivir plenamente juntos.
Una vocecita en su mente muy parecida a la de su difunto hermano pareció impulsarlo. Tiró del cuello de la camisa ajena, volviendo a besarlo, esta vez de un modo apasionado.
Naruto sonrió en medio del beso, sintiendo la manera en que se aferraba a él y abrazó su cuello, entonces lo empujó sobre el césped. La boca del Uchiha se entreabrió mientras que la mano del alfa abría su capa y su cara ardió sintiendo cómo el alfa dejaba besos en su cuello, sobre los chupetones que seguían visibles. Naruto no estuvo satisfecho hasta que escuchó varios gemidos entre los jadeos.
—Viviré contigo...– Jadeó Sasuke, asintiendo. Bufó en cuanto Naruto se detuvo para abrazarlo– Sí este fué mi regalo de cumpleaños hoy, me pregunto qué será el año que viene.
—¡Puede ser nuestro primer hijo, empecemos desde ahora!– Naruto recibió un golpe en su hombro y entonces se rió nerviosamente– Auch, je je je, era broma... Pero sí quieres no es broma.
—Es muy pronto– Replicó Sasuke ocultando su cara con su brazo, a pesar de todo aún no habían consumado por completo su vínculo.
Se mordió el labio inferior, recapacitando. Lo más parecido a una clase sexual fué ver a su hermano besando de pequeño y luego Itachi le dijo que sólo debía hacerlo con alguien que quisiera mucho, después en su tiempo entrenando con Orochimaru vió un par de veces a sujetos de experimentos que a base de afrodisíacos los hicieron coger. Le había parecido grotesco y repulsivo, sin embargo, todo lo que hizo con Naruto nunca lo sintió desagradable.
Era placentero.
—¡Está bien, está bien, esperaré todo lo que sientas necesario!– Respondió Naruto, se levantó cargando al omega en brazos con una gran sonrisa que mostraba los dientes– Nunca me cansaré, eres mi omega. Para siempre, de veras.
Sasuke descansó su cabeza en el pecho del rubio con una sonrisa.
Le gustaría que sus hijos tuvieran los ojos de Naruto.
Y Naruto no bromeó cuando le dijo que consiguió una gran casa. Ni tampoco al mencionar el matrimonio.
Como sí tuviera miedo de que se echara para atrás, al día siguiente lo llevó directamente a firmar para registrar un matrimonio entre ambos. Sasuke no protestó, les tomaron la fotografía de recién casados, firmaron, pusieron sus huellas y les entregaron el acta de matrimonio. Ese mismo día tuvieron una cita doble con Rock Lee y Sakura porque Naruto no podía esperar para dar la noticia y comprarle flores en la floristería de Ino. Lirios morados. El color favorito del omega.
Tomó una misión que tardaría semanas para viajar e ir al sitio en que enterró el cuerpo de Itachi para visitar su tumba. No podía hacer mucho por su hermano fallecido, pero le contó que tenía oficialmente cuñado y en algún momento también sobrinos vendrían.
—La próxima vez que te visite, traeré a Naruto... Y tal vez un niño– Dijo a la nada, haciendo un gesto como sí se despidiera de su hermano en vez de una tumba silenciosa.
Tuvo un mal presentimiento, entonces regresó rápidamente a la aldea e ignoró las miradas de desprecio y envidia cuando en la entrada Naruto lo recibió alzandolo por la cintura mientras giraban juntos con las palabras sobre cuánto lo extrañó.
Todavía esa sensación incómoda no se iba del todo, pero estando en casa de nuevo creyó que era ansiedad por los problemas inherentes de su relación. Se repetía que pronto terminaría.
Iban a dormir juntos todas las noches a pesar de que no tenían intimidad todavía y contaban con un matrimonio oficial. Y siempre Naruto se entusiasmaba de volver a dormir juntos, de ese modo Sasuke tuvo la ilusión de que por primera vez desde el genocidio de su clan podría vivir en paz.
Y como una amarga desgracia, casi de inmediato Tsunade lo llamó por un asunto complicado con la desaparición de Killer Bee y le mostró los testimonios afirmando que lo vieron secuestrando al hermano menor de raikage. Y para peor, fué durante el viaje que tuvo en la última misión. Nadie podrá testificar que estuvo en otro sitio.
—No lo hice... Esta vez no hice nada– Negó Sasuke de inmediato.
—Lo sé– Asintió Tsunade apretando el puente de su nariz, exasperada– Pero no tenemos pruebas de lo contrario. Últimamente hay rumores sobre experimentos para hacer clones sintéticos, el problema es que sólo son rumores. Creo que ésa es la respuesta. Para mala suerte tuya, no he podido encontrar nada que lo confirme y las otras aldeas no creen en tu inocencia. Sólo el Kazekage quiere darte el beneficio de la duda, los demás exigen que te encierren hasta comprobar tu inocencia por precaución.
Sasuke sabía que de eso era inocente, después de la guerra nunca planeó nada malicioso, sin embargo, ya tenía un historial de deserción y terrorismo. Y en específico, con tratar de lastimar a Killer Bee.
Tsunade le aseguró que haría todo lo posible por evitar su encierro, moviendo a los ANBU y todo su personal en lo posible para averiguar lo que ocurrió. Y todo fué en vano. Sólo hubieron protestas sobre que escondían a un criminal y más reportes sobre supuestos avistamientos de Sasuke durante las semanas que estuvo sin ser visto. La situación se hacía más tensa. La paz se fracturaba.
Naruto nunca aceptaría que lo encerraran de nuevo.
Por eso Sasuke pidió sólo quince días más...
Sí en ese tiempo Tsunade no lograba probar su inocencia, iría a la cárcel de la Aldea de la Nube como “prevención”. Seguramente volvería a aparecer ese criminal con su rostro en poco tiempo mientras estaba apresado y así habrían pruebas de su inocencia, lo liberarían pronto.
Sasuke se convenció de ello una y otra vez, ansioso ante la posibilidad de perder ese futuro tan brillante con Naruto. Su instinto omega pedía reafirmar su vínculo, temeroso de separarse. No estaban enlazados, pero su vínculo seguía siendo fuerte y reconocían al otro como su pareja.
Tsunade tenía los ojos apagados y una mueca frustrada al terminar el tiempo que tenía para encontrar pistas de la inocencia de Sasuke, entregándole una píldora para simular su muerte. Haría efecto en veinticuatro horas, Sasuke tenía poco tiempo con Naruto en un tiempo no definido. La hokage insistió que le esperara otro poco, sin embargo, Sasuke creía plenamente en su inocencia y pensaba que sí estaba encerrado cuando volviera a aparecer ese sujeto con su cara, las dudas del resto de disiparían y el nombre de Naruto por estar al lado de un ex-criminal no sería vilipendiado.
No se contuvo más. Ésa noche con Naruto se entregaron a la pasión, ambos en un frenesí de pasión y torpeza, la marca en el cuello de Sasuke fué como un trato sellado. La promesa silenciosa de que volvería rápido y seguirían con sus planes.
