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Era una noche tranquila. Bucky estaba recostado boca arriba en la cama de la habitación que Tony había diseñado para él en el complejo, una combinación de estilo moderno y años 40´s que se sentía familiar, pero extraño. Un drástico cambio de las habitaciones vacías en las que había dormido en el suelo frío durante los últimos 90 años de su vida.
No podía dejar de pensar. Se sentía inseguro. Mañana sería su primer día conviviendo por completo en el complejo – o al menos el primero en el que empezaría a formar parte de la rutina de todos los vengadores. Convivir con todos no le resultaba precisamente emocionante, no creía poder pertenecer. Estaba convencido de ser una terrible persona, un asesino a sangre fría rodeado de héroes que habían sentido compasión por él. Además, todos parecían vivir en un mundo lleno de esperanza que él no lograba percibir. Se sentía como un borrón a blanco y negro dentro de una radiante pintura con coloridos y dinámicos personajes.
Era tarde, medianoche para ser exactos. Todos estaban ya en sus habitaciones durmiendo, suponía. Hace unas horas había cenado con Steve, quien no había dejado de explicarle con emoción lo convencido que estaba de que encajaría a la perfección en este nuevo estilo de vida y cómo todos ayudarían a que fuera feliz. Eso le generaba más inseguridad. Aún no se había relacionado individualmente con nadie que no fuera Steve, Sam y Natasha. No pensaba hacerlo tampoco. Todos claramente lo estaban recibiendo con calidez como un favor a Steve. Pero ¿podría hacer que todo esto realmente valiera la pena? Después de todo, Steve lo conocía de un siglo atrás, y él no se sentía para nada ese mismo Bucky… ni siquiera se sentía relacionado del todo con el apodo Bucky.
Pensaba en esto mientras miraba fijamente al techo, cuando un resplandor rojo iluminó toda su habitación. Bucky se levantó alerta de un solo movimiento, listo para pelear. Observó cómo hilos escarlatas envolvían las decoraciones de su habitación y las hacían vibrar. Salió rápidamente al corredor, descalzo, donde notó que ocurría lo mismo en todo el complejo. Empezó a caminar con cautela hacía el origen de los hilos – que claramente eran de la mujer alterada, con ropa del mismo color de su magia, que Steve le había presentado antes, pensó. Cuando una de las puertas de las habitaciones en el mismo corredor se abrió un poco, con una cara asomándose por ella, era Steve.
–¿Buck? ¿Qué haces? –preguntó Steve con expresión confundida.
Bucky apuntó con sus manos toda la magia que lo rodeaba, como señalando lo obvio.
–Ah, claro, se me olvidaba –dijo Steve con una sonrisa pequeña– eso es usual, no te preocupes. Ven, pasa – abrió la puerta por completo.
Bucky entró. La habitación de Steve tenía el mismo estilo de los años 40 que su habitación, pero sin el toque moderno, más acogedora, y con ajustes personales como marcos con fotos de él con diferentes vengadores. Y uno con una foto de esa agente Peggy Carter, pero no la misma foto que siempre cargaba en su bolsillo, parecía ser otra… ¿de dónde la habrá sacado?
–Puedes sentarte –dijo Steve señalándole un sillón que había en la esquina de la habitación– ¿Quieres agua?
–Estoy bien… –respondió Bucky sentándose, confundido por todo lo que estaba pasando– Es cosa de la alterada, ¿verdad?
–Wanda, sí.
Cierto, no recordaba su nombre, pensó. El nombre le parecía extraño. Wanda. Lo repitió mentalmente, memorizándolo.
Wanda… –continuó Steve – ella suele tener muchos sueños al dormir. Usualmente no pasa nada. Pero, de vez en cuando, si la inquietan mucho, sus poderes suelen agitar todo en el complejo, aun dormida, sin que ella lo quiera.
– ¿Y… eso es todo? ¿Así lo dejan? ¿No hacen algo?
Steve sonrió. –Verás, ya estamos todos acostumbrados. Jamás pasa a ser algo grave… en los peores casos se quiebran cosas. Pero sólo eso, no tienes de que preocuparte.
– Hacer algo por ella, me refiero. –volteó la mirada– no creo que sueños bonitos hagan vibrar objetos –dijo apretando su mandíbula, aparentemente hablando desde la experiencia personal.
A Steve le pareció interesante presenciar, por primera vez, que su amigo se interesara por ayudar a alguien dentro del complejo. No es que Bucky no ayudara, de hecho, era alguien protector al igual que todos los vengadores. Pero su ayuda se limitaba a velar por el bienestar físico de los demás. En cuanto a lo emocional, su propia cabeza le causaba tanta inseguridad que prefería mantenerse al margen de relacionarse con otros. Por eso Steve quería que su amigo encontrara independencia y construyera él mismo una vida con amistades. ¿Podría ser esta una oportunidad de empujarlo a eso?
Al inicio solíamos intentar despertarla, –explicó Steve– pero suele ser peor. Puede terminar confundiendo la realidad con su sueño. Encontramos que la mejor solución era dejarla terminar la pesadilla. Pero, sí le damos importancia. Tony y Bruce han trabajado en encontrar aliviarla, pero ha sido complicado. Hay muchos indicios para creer que sus sueños son algo más que solo sueños.
–¿A qué te refieres?
–Bueno, puede ser que tenga relación con sus poderes. O con algo más grande causándolos en ella. –dijo Steve, viendo cómo Bucky se tensaba– pero por ahora son solo teorías. Mientras lo comprendemos mejor, siempre buscamos escucharla y apoyarla cuando lo necesita. Pero ella suele ser quien nos busca. Verás Buck… ella es un poco reservada con sus problemas, igual que tú. Bueno, igual que todos aquí, supongo –Steve soltó una pequeña risa.
Esto le sorprendió a Bucky. Le habían presentado a Wanda rápidamente. Pero le había bastado para notar que era una mujer con una sonrisa amable y una mirada cálida. No parecía ser alguien que se ocultara, como él.
–Ya lo veremos, supongo –dijo Bucky poniéndose de pie, con una expresión consternada, recordando que al día siguiente debía empezar a mezclarse con los demás.
–Te irá bien Buck, no tienes de qué preocuparte. Aquí estaré siempre que lo necesites –puso una mano en el hombro de Bucky, como señal de apoyo, y caminaron a la puerta.
Gracias Steve –Bucky sonrió con los labios y con una mirada de gratitud sincera. Steve le dio un abrazo con unas palmadas en la espalda y regresó a su habitación.
