Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2026-01-07
Words:
2,149
Chapters:
1/1
Hits:
9

Filo de Infierno

Summary:

Rattlesnake Jake conoció a un ángel de la muerte personal, un espectro que le perseguiría en sus más profundas pesadillas; ojos que habían abierto las puertas del averno para él con una mirada. El único a quien realmente temía: Hawk.

Notes:

Simplemente tenía que desarrollar esta idea así fuera lo único que hiciera por el fandom. Amo a Jake y... y... me encanta esta película (incluso me ví un gameplay del juego), pero nos dieron tan poca información sobre el verdadero Rango o el pasado de Jake que tenía que escribir esto. No soy una experta, así que me disculpo por cualquier fallo en este universo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Sensibles parecieron tornarse la hileras de sus escamas cuando sus ojos se perdieron en el tinte carmín maquillando el horizonte, aquel que una vez fue inocuo; simple y cotidiano. Ahora mirar el cielo se sentía como un mal cliché, una burla que no merecía la pena apreciar, aún así no podía dejar de hundirse en ese infinito sangrante mientras sus pulmones se quedaban sin aire, todo bajo las afiladas garras de aquella aterradora criatura solitaria, quien se bastó y sobró para masacrar a tantos de su especie con un par de sencillos movimientos hasta el punto de casi exterminarlos de un tajo, a todos menos a él.

El halcón se inclinó hacia su rostro para observar su agonía, las comisuras de su pico tirando de una sonrisa maliciosa, petulante y viciosa, dejando escurrir la sangre de víbora que todavía adornaba los bordes de su pico metálico mientras presionaba nuevamente el cuerpo alargado de su victima. Hawk no podía decir que no estaba disfrutando en grande ver esto: el nuevo temido forajido y prodigio pistolero indefenso frente a su poder.

Jake intentó recordar algo por lo que valiese la pena sobrevivir a esto pero no fue capaz de recordarlo después de haberlo perdido todo. Su familia, su pandilla y hermanos. Y el recuerdo dibujó una expresión amarga en su rostro desfigurado por las heridas recién sufridas, creyendo estar listo para cruzar al otro lado si eso significaba que se reuniría con ellos de nuevo, en un lugar donde no existiera el dolor ni el hambre. Pero bien sabía que el alma de un asesino como él no podría ir nunca al paraíso. Tomó esa vida conociendo las consecuencias. Esta patética derrota no lo salvaría de una eternidad de sufrimiento pagando por sus hórridos crímenes.

—¿Te estás resignando a la muerte? Esperaba más de ti. Que decepcionante. —La voz que de pronto invadió el ambiente logró sobresaltar a la víbora cautiva como primer reacción, Jake creía estar alucinando cuando la escuchó pero un vistazo al ave desmintió ese pensamiento—. Eres temerario y testarudo pero un matón brillante. Tu historia era tan curiosa que quise comprobarlo por mi mismo pero quizás tuve demasiadas expectativas.

—Tú... —Jake jadeó un poco con fuerza en su intento por articular palabras sin perder el aliento, pero sus esfuerzos fueron inútiles ante la presión que el halcón ejercía sobre su traquea—, ¿estuviste probándome... todo este tiempo?

—En cierta forma —admitió—. Sin embargo, no es como si no hubiese luchado en serio antes. En momentos parecía que ibas a superarme, aunque al final no fue para tanto.

—Maldito... bastardo... —gruñó el reptil con cólera, inspirando la risa del halcón.

—Así que tienes agallas para ponerte a insultar pese tu situación. Puedo darte crédito por eso. —Un repentino y extenuante dolor se instaló en el torso medio de Rattlesnake, obligándolo retorcerse sin alivio contra las arenas del desierto, a merced de las despiadadas garras del ave que se enterraban en su carne sin llegar a perforarle por completo—. Pero pon más cuidado a los modales. Sé que no podía esperar más de un lengua de serpiente como tú pero... no está de más mencionarlo ¿cierto?

—Púdrete, hijo de puta.

—¿Sabes? Tu actitud me parecía divertida al principio pero comienza a cansarme. —Un corte más profundo logró que Jake se sintiera ahogar, boqueando desesperadamente por oxígeno hasta el momento que la presión redujo—. Si fuera tú, estaría pensando en dar una buena razón para que te mate rápidamente en lugar de ser sometido a este tormento.

—C-Como si no lo estuvieras... disfrutando...

—Si, tienes razón —exclamó Hawk con una sonrisa plagada de absoluto sadismo, gesto que perturbó un poco más al mercenario sometido—. Ahora mismo estoy gozando como nunca. ¿Tienes idea de lo aburrido que es cazar a los humildes pueblerinos? ¡Son tan fáciles! Aterrizar junto a ellos es suficiente para que se escondan como ratas dentro de sus frágiles chozas, jamás me enfrentan, por culpa de eso siempre estoy de mal humor. ¡Pero tú no huiste! ¡Tú me enfrentaste a pesar de ser una serpiente! —enfatizó sosteniendo la quijada de Jake para que pudieran mirarse directo a los ojos—. Por eso no me decepciones más. ¡Lucha! ¡Lucha hasta que sea el momento de devorarte!

—Maldito loco —exclamó Jake usando su cola como un látigo para golpear las patas que le impedían liberarse, consiguiendo con su movimiento que el halcón se distrajera de forma momentánea mientras él aprovechaba en arrastrarse lejos.

Sin embargo la sensación de libertad duró poco, pues Hawk se había recuperado a tiempo para aletear en su dirección, capturándolo nuevamente entre sus garras con mayor agresividad, la risa emergiendo de su garganta pesada como el aliento de la joven víbora. Las escamas se inflaban erráticamente con la difícil respiración de Jake, quien sólo siguió agitando su cascabel en señal de advertencia, derrota y desesperación; un último desahogo.

—Traté de hacerlo fácil para ambos —susurró el ave, su acento teñido de un tono tan oscuro que Jake finalmente entró en pánico por la implicitez en su declaración—. Supongo que dos monstruos como nosotros no pueden jugar el papel de gente civilizada demasiado tiempo. Además, si hay algo que odio más que una serpiente arrogante, es este cascabel.

De un veloz movimiento cargado con todo su peso, Hawk cercenó la mencionada extremidad igual a una guillotina. El rostro de Jake se contrajo en agonía y un desgarrador alarido partió la atmósfera antes de que se golpeara contra el suelo y comenzara a jadear, un reflejo de su cuerpo para reponerse del escabroso descontrol en su sistema nervioso. Por más de quince minutos, Jake sólo pudo distinguir el dolor, tres de sus sentidos apagados entre el aroma a sangre y metal. Hawk saboreó su suplicio con tiránico júbilo.

No había nada que Jake pudiera hacer contra esta bestia despiadada pero lo peor no era un final inevitable, sino el hecho de que moriría sin siquiera haber marcado la historia, su gloria sería olvidada para jamás convertirse en leyenda.

No, no podía permitirlo. No así.

Como su último recurso, Jake se retorció en busca de una nueva oportunidad, entonces se abalanzó contra Hawk, enredándose en su emplumado cuerpo con cada fibra de su ser y apretó lo más fuerte que fue capaz en su estado, esforzándose en morder el cuello del ave. Hawk había luchado por impedir que concretase su sorpresiva maniobra, picoteando en su dirección para abrir nuevas heridas, pero un insignificante descuido bastó para que los afilados colmillos rompieran su carne con intenciones explicitas de envenenarle. Hawk lanzó un gañido doloroso, agitó sus alas y emprendió el vuelo con Jake a cuestas, ya que si llegase a morir, la víbora estaría firmando su propia sentencia de muerte con la caída también.

Tomando la corriente de aire adecuada, los dos no tardaron en verse a una altura considerable sobre tierra, Jake estuvo demasiado concentrado en inyectar la mayor cantidad de veneno posible para reaccionar, así que con el entendimiento lo golpeó una resignación creciente mientras sus escamas eran abrazadas por grandes olas de viento frío. Y cuando las alas del majestuoso halcón se tambalearon peligrosamente, antes de descender con estrepito rumbo al suelo, la víbora notó que se aproximaba el desenlace.

Si aquella debía ser su muerte, que las trompetas del cielo tocaran una melodía en su honor, no como un desafortunado más de ese cruel mundo, pues no sería de los que mueren solos, sino que arrastraría a su enemigo con él.

Junto a la extinción de los rayos del atardecer, el golpe seco de ambos cuerpos halaron la oscuridad entre una bruma de polvo. Ambos asesinos postrados como dos cadáveres sin consciencia hasta que el sonido de unos misteriosos pasos advirtió a Jake vida en ese valle fantasma. Sus agotados párpados se entreabrieron con dificultad pero logró distinguir una silueta sonriente vistiendo artefactos complicados en su encorvada espalda, objetos demenciales dignos de un chiflado sin escrúpulos. Al parecer había presenciado todo el enfrentamiento desde algún lugar seguro.

—Felicidades, muchacho. Parece que tienes una oportunidad de vivir. —Acompañado de una risa burlona, fue todo lo que Jake consiguió entender antes de finalmente desmayarse.

Durante su letargo, Jake visualizó a las mismísimas tinieblas del averno aferrándose a su figura como un manto putrefacto, luego notó el destello de varias cuchillas rasgando el pesado ambiente ocasionando que poderosas llamaradas reinaran en el desierto entero. Creyó escuchar los gritos de los condenados taladrando en lo profundo de su cerebro, antes de que la visión de miles de serpientes siendo descuartizadas por una parvada de halcones hambrientos lo horrorizara. Las siniestras escenas continuaron su curso sin detenerse, volviéndose más y más enfermizas conforme el tiempo avanzaba. Pero lo que más perturbó a Jake fue verse a sí mismo siendo victimatizado por las mismas espeluznantes visiones, experimentando a toda potencia el dolor de ser desgarrado una y otra vez.

El miedo, sin embargo, se convirtió en el mejor antídoto para que lograse escapar de tal letal tortura, haciéndolo despertar desorientado sobre un inmenso manto percudido en el interior de lo que parecía una madriguera en pésimas condiciones. Su respiración agitada incapaz de controlarse, le ayudó comprobar que efectivamente continuaba convida.

—Saludos, Señor Forajido. —La áspera voz atrajo la mirada de la enorme víbora en dirección al roedor que se mostraba tan despreocupado en su presencia—. Bienvenido a mi laboratorio, bueno, a lo que queda de él. He tenido que usar muchos materiales para que tu corazón siguiera latiendo. Oh, no necesitas compensarme, lo hice con gusto. Eres tan buen material para verte desperdiciado en una tumba.

—¿Quién en todo el infierno...?

Jake había planeado impulsarse hacia la rata de desierto para romperle los huesos de uno en uno por su atrevimiento, pero el dolor le recordó que terminaba de atravesar un proceso complicado, mismo que le obligó contraerse en su sitio involuntariamente. El desconocido se carcajeó de su discapacidad, ya que para el mercenario sería imposible hacer uso de sus reconocidos actos de intimidación. En su situación actual estaba tan indefenso como una cría.

—Calma. Necesitarás reposo para acostumbrarte a tu nueva vida. Hasta entonces lo mejor será que no te molestes en asesinarme, sin mi morirás en menos de una hora allá afuera.

Aquella rata canguro resultó ser una insana inventora exiliada, quien aprovechó al máximo la inconsciencia del pistolero para experimentar con él, pues éste no había tardado en percatarse de los desquiciados cambios hechos a su anatomía. Donde antes hubo un cascabel amputado yacía una extraña arma de fuego que reaccionaba igual que su viejo miembro; abrazando sus escamas se encontraban hileras de cinturones repletos de balas, las cuales podían deslizarse sobre su ondulante cuerpo para cargar dicha ametralladora.

—¿¡Qué me hiciste!?

—Algo que te encantará, cuando sepas controlarlo claro. Ahora, déjame ver qué puedo mejorar o desechar. Me motivó que despertaras pero, ahora que lo veo mejor, todavía debo hacerle unos ajustes. Humm... ¡lo tengo!

Jake siseó frente a la nueva cercanía del desconocido pero después de una instintiva parálisis corporal, tuvo que dejarle trabajar. El pistolero no supo cuánto tiempo dependió de aquellas manos rasposas y llenas de cayos, más enseguida comprendió que sus deseos de asesinarle en la menor oportunidad sería contraproducente. No podría hacerse cargo del mantenimiento por su cuenta, sin mencionar que en su primera escapada arrastró más contras que pros. Sólo una aprobación directa de aquel lunático convenció a Jake de volver al negocio en definitiva, regresando con aquella rata cuando su arma lo requería.

En los rincones, ranchos lejanos y pueblos se rumoraba sobre la muerte de Hawk. Sin embargo, Jake nunca más se atrevió enfrentarse a otra ave de su especie. Era en él en quien pensaba cada vez que percibía el vuelo de un halcón, inevitablemente sus instintos de supervivencia se dirigían a él aún si era consciente de su deceso, haciendo estallar su memoria en miles de imágenes fragmentadas de aquel momento traumático. Tampoco pudo disimularlo, pues antes de siquiera darse cuenta su cuerpo reaccionaba solo.

Que patético se sintió pero aprendió a vivir con ello. Es decir, no le quedaba otra opción.

Además, no es como si su fobia no se tratase de algo común en el desierto. Cualquier residente saltaba asustado en presencia de un halcón; esas infames criaturas eran tan inteligentes y astutas como todo superviviente debía serlo, así que eventualmente Jake dejó de reprocharse su miedo. En todo caso le quedaba el consuelo de que su nombre adquirió la fama que había deseado. Pronto su historia se hizo tan popular que no existía habitante que no hablara de sus hazañas con temor a verle aparecerse entre las sombras. Sus acciones, experiencias e incluso su miedo por los halcones lo marcaban con el filo de infierno.

Y todos debían reconocerlo, en su humilde opinión. Pues sólo así, sin importar cuál fuese el resultado futuro, se transformaría en leyenda como el único y verdadero Angel de la Muerte.

Fin.

Notes:

Me estoy refiriendo a Hawk como un asesino más del viejo oeste, pues por muy depredador natural que sea de las serpientes, necesitaba darle un trasfondo individual para que resaltara del resto de halcones presentados. Espero no haya sido confuso o muy entrañable. Pero, en serio, adoré el pensamiento de que alguien especifico fuera la causa de que Jake desarrollara tal miedo.