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Summary:

Stray Kids es un grupo de K-pop reconocido internacionalmente, pero pocos saben que cuatro de sus miembros no son humanos. Ellos son descendientes de dragones que huyeron de su planeta, un lugar donde una rebelión contra los gobernantes acabo con la paz qué había perdurado eones. En la Tierra, encontraron un refugio en la música, una forma de ocultarse y, al mismo tiempo, expresar su libertad, pero en las sombras hay quienes buscan apoderarse de ellos debido a sus poderes únicos, ahora luego de años, el peligro los acecha, seguirán huyendo o protegeran lo que han construido hasta ahora.

Notes:

😊 Este es mi primer fanfic inspirado en Stray Kids, espero sea del agrado de todos 💖 disfrútenlo!

Chapter 1: Las estrellas que brillan en el escenario

Chapter Text

La multitud rugía, un océano de luces y voces que llenaban el estadio. La boyband del momento Stray Kids estaba en el escenario, entregando toda su energía a un público que los adoraba. Sus movimientos sincronizados y sus voces resonaban como un hechizo en la noche de Seúl.

Desde el exterior, todo parecía perfecto. Ocho chicos conquistando el mundo a través de su música, su talento y su carisma singular. Pero bajo las luces y el glamour, cuatro de ellos guardaban un secreto que, si saliera a la luz, podría cambiarlo todo.

En el camerino, minutos antes de subir al escenario, la atmósfera estaba cargada de energía, un vaivén de gente, el staff ajustando los últimos detalles. Hyunjin estaba sentado en un rincón, sus dedos jugando con una cadena en su cuello,perdido en sus pensamientos. Felix, quien había terminado de ajustar su vestuario, se acercó a él, esbozando con una leve sonrisa.

—¿Estás listo? —preguntó, su voz tranquila pero cargada de algo más profundo, algo que solo Hyunjin entendía.

—Siempre —respondió Hyunjin, aunque una pequeña chispa de nerviosismo cruzó sus ojos, algo que a pesar del tiempo no podía controlar.

Al otro lado del camerino, Han intentaba calmar los nervios a su manera, haciendo bromas que solo Seungmin parecía entender. Bang Chan, como siempre, repasaba los últimos detalles del espectáculo con el equipo técnico, asegurándose de que todo estuviera perfecto.

Lee Know se acercó a Han, golpeándole suavemente el hombro. —Deberías guardar algo de energía para el escenario. No querrás colapsar a mitad del show– dijo alzando una ceja.

—Por favor, soy una bola de energía inagotable y lo sabes —respondió Han con una sonrisa radiante, aunque sus ojos traicionaban un leve nerviosismo.

Jeongin y Changbin estaban revisando las redes sociales, riendo por algún meme que los fans habían creado. Todo parecía normal, pero en el aire había una tensión sutil, algo en el aire se sentía distinto, lo que era un recordatorio de que debían estar constantemente en guardia.

Cuando el grupo finalmente subió al escenario, los chicos sintieron ese extraño zumbido en el ambiente, como si algo estuviera fuera de lugar, algo vigilando. Hyunjin intercambió una mirada rápida con Felix. Nada parecía fuera de lo común, pero el instinto que habían desarrollado durante años de huida les decía que algo estaba mal.

La canción comenzó, y por un momento, toda tensión desapareció. Eran solo ellos, su música y sus fans, conectados en una sinfonía de voces y emociones, disfrutando ese momento que solo les pertenecía a ellos. Pero en la última canción, un pequeño error técnico hizo que una luz del escenario parpadeara y de un momento a otro se precipitara hacia el suelo, justo donde los bailarines acompañaban la coreografía. Han al percatarse de ello, sin pensarlo, usó una ráfaga de viento para desviarlo y que éste quedara atascado entre cables, un gesto tan sutil que nadie parecía haber notado. Nadie, excepto una figura en las sombras, observándolos con una sonrisa maliciosa.

Horas después…

El concierto había terminado, y el grupo regresó al hotel bajo la mirada constante de los guardias de seguridad. Aunque agotados por el espectáculo, todos seguían envueltos en la adrenalina. Pero para Hyunjin, Felix, Han y Seungmin, esa sensación no era de euforia, sino de alerta, algo se sentía extrañamente diferente.

Ya en la habitación, Bang Chan reunió a todos en la sala común.

—Buen trabajo hoy chicos, todo salió excelente —dijo, su tono tan confiado como siempre, esbozando una sonrisa—. Descansen bien, mañana debemos trasladarnos a otro lugar para grabar un nuevo SKZ Code.

Mientras los chicos comenzaron a dispersarse, Hyunjin se quedó mirando por la ventana, nuevamente vagando en sus pensamientos. Desde su posición, podía ver la ciudad iluminada, pero había algo más. Una sensación punzante en el aire que le erizó la piel.

—¿Lo sientes? —preguntó Felix, acercándose silenciosamente a su lado.

Hyunjin asintió, con los ojos entrecerrados. —Alguien nos ha estado observando.

Felix observó de un lado a otro, dirigiendo su mirada hacia abajo, notando un coche estacionado fuera del hotel. Las luces estaban apagadas, pero podía distinguir las siluetas dentro, sospechosamente quietos.

—¿Crees que son ellos, que nos encontraron? —susurró Felix, su voz apenas audible.

Antes de que Hyunjin pudiera responder, Han y Seungmin entraron a la sala. El más joven llevaba un pequeño dispositivo en la mano, un rastreador que habían construido en caso de emergencia, para fortuna de ellos, el pequeño era un genio con la tecnología.

—Hay un transmisor activo cerca del hotel —dijo Seungmin, su voz grave y controlada.

—¿Estás seguro? —Han intentando mantener su tono ligero, pero sus manos temblaban ligeramente mientras se cruzaban de brazos—. Quizás es solo alguien curioso, una fan loca ¿tal vez?.

—No lo creo —interrumpió Hyunjin— Esto no es casualidad.

¡Carajo! Tal vez fue mi culpa– Han se pasó las manos por el cabello, recordando el casi accidente que previno en el show.

¿Qué quieres decir? Felix lo observó curioso, Han más nervioso que al inicio.

Yo… yo use un poco de mi poder en el escenario– soltó viendo a los chicos abrir los ojos– pero fue para evitar un accidente, uno de los reflectores casi cae sobre los bailarines, yo solo quise… quise…

Tranquilo Han, esta bien no tuviste otra opción– Hyunjin asintió levemente tratando de calmar a su compañero.

De todos modos, no podíamos huir para siempre, sabíamos que tarde o temprano podrían localizarnos– Min acotó aun manipulando el dispositivo en su mano.

En ese momento, Bang Chan apareció en la puerta, frunciendo el ceño. —¿Qué está sucediendo?

Felix y Hyunjin intercambiaron una mirada rápida, pero antes de que siquiera pudieran pensar en una excusa, Seungmin se apresuró a hablar. —Algo raro está pasando afuera. Tal vez deberíamos hablar con los de seguridad, podrían ser sasaengs.

Chan los observó por un momento, evaluando la situación. —Bien, hablaré con el equipo para que revisen el área, no debe ser un problema para los de seguridad, mientras tanto, todos deberían irse a dormir.

Cuando Chan se fue, Han soltó un suspiro largo. —Esto es malo, ¿verdad?

—Es solo el principio —murmuró Hyunjin, mirando nuevamente hacia la figura en el coche. Para cuando volvió a mirar, el vehículo ya no estaba allí.

En la mañana, el sol poco a poco comenzaba a asomarse, pero en lugar del caos habitual de los chicos en la mañana, el ambiente en la suite del hotel se sentía pesado. Los ocho estaban juntos en la cocina, pero no había la típica charla animada ni las bromas de Han para aligerar el ambiente. Todos sentían un peso extraño, la sensación de que algo estaba sucediendo, aunque no todos sabían exactamente qué.

Hyunjin caminaba de un lado a otro cerca de la ventana, incapaz de quedarse quieto. Felix lo vigilaba desde su lugar de reojo, observando nerviosamente a los demás en la mesa, para luego ponerse de pie y yendo hacia Hyunjin finalmente.

Jeongin se inclinó levemente hacia Changbin con su taza de café en mano– ¿esos dos pelearon por algo? —Preguntó viendo la interacción algo brusca de ambos, recibiendo un encogimiento de hombros de parte del otro, ambos prestando atención a lo que sucedía.

—¿Puedes sentarte un momento? Estás preocupando a todos—dijo en voz baja Félix, deteniendo el andar de Hyunjin, su voz más brusca de lo habitual.

Hyunjin parpadeo por la sorpresa, mirándolo con una mezcla de sorpresa y frustración.

—¿Y qué se supone que haga? ¿Fingir que no pasa nada?

Felix bufo poniendo los ojos en blanco, antes de volver a hablar.

—¡No estoy diciendo eso! Pero no podemos simplemente perder la cabeza ahora.

—¡No entiendes! —Hyunjin alzó la voz, y por un momento, su aura pareció cambiar, para luego calmarse levemente, al sentir la mirada de los demás centrarse en ellos.

Bang Chan, que estaba sentado de espaldas a ambos, bajo su taza de café sobre la mesa, para luego levantarse e ir hasta ellos—Hyunjin, debes calmarte.

—¿Por qué? —Hyunjin giró hacia él, su tono lleno de frustración— Ni siquiera sabes lo que está pasando.

Chan frunció el ceño, pero antes de que pudiera responder, Felix intervino —¡Basta! Esto no nos ayuda.

—¿Y qué sugieres entonces? —Hyunjin lo miró directamente, sus palabras cargadas de algo más profundo—. ¿Simplemente esperar a que vengan por nosotros?

La habitación cayó en un incómodo silencio. Incluso Han, que normalmente trataba de mediar, permaneció quieto en su sitio, observando con preocupación.

—¿Pueden decirnos qué diablos está pasando? —intervino Lee Know, su voz firme pero tranquila. Dio un paso al frente, observando a Hyunjin y Felix— Desde que el show finalizó anoche, han estado actuando extraño y solo están haciendo que nos preocupemos.

Hyunjin desvió la mirada, apretando los dientes. Sabía que Lee Know no era tonto, ninguno lo era, la tensión y el miedo lo estaban consumiendo. Felix, por otro lado, suspiró, alejándose un poco y apoyándose en un mueble cerca, sus ojos fijos en Hyunjin.

Seungmin, que había estado observando desde un rincón, finalmente habló. —Comenzar una discusión no va a resolver nada. Ellos no tienen la culpa de esto, hyung– Seungmin lo miró suplicante, los chicos no sabían lo que pasaba y podía sentir que estaban inquietos.

Jeongin volvió a inclinarse tímidamente hacía Changbin, susurrando. —Nunca los había visto así.

Changbin pasó un brazo por los hombros de Jeongin, intentando ofrecerle algo de consuelo.

—Solo guardemos silencio, no se que sucede, pero estoy seguro que pasará.

Después de un momento de silencio, Hyunjin finalmente suspiró y se dejó caer en una silla. —Lo siento, es solo que estoy lidiando con algo y no era mi intención incomodarlos.

Felix lo miró, sus facciones suavizándose. Se acercó por detrás nuevamente a Hyunjin, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello, descansando su mentón en su hombro. —Lo sabemos, solo... recuerda que no estás solo, ¿sí?

Hyunjin asintió lentamente, permitiendo que el contacto de Felix calmara el torbellino dentro de él.

Cuando el grupo finalmente terminó el desayuno comenzaron a dispersarse para organizar sus pertenencias antes de partir, Felix notó que Hyunjin seguía sentado en la silla, mirando al suelo con una expresión de conflicto interno. Los demás se retiraron a sus habitaciones, dejando el lugar en un silencio casi incómodo. Felix se quedó atrás, observándolo por unos segundos antes de acercarse lentamente.

—Oye... —dijo suavemente, tomando una silla y sentándose frente a Hyunjin.

Hyunjin levantó la vista, sus ojos reflejando cansancio y algo de culpa. —Lo arruiné, ¿verdad?

—No… no lo hiciste. —Felix negó con la cabeza, su tono sereno—. Solo estás asustado y está bien, yo también lo estoy.

Hyunjin dejó escapar un suspiro largo, pasándose una mano por el cabello.

—Es que... todo esto... a veces siento que nunca estaremos realmente a salvo, que siempre estaremos huyendo y ellos nunca nos dejaran en paz.

Felix inclinó la cabeza, sus ojos llenos de compasión. —Hyunjin, hemos estado huyendo por años, sí, pero ya no estamos solos, tenemos a los chicos y nos tenemos el uno al otro, eso es lo único que importa.

Hyunjin lo miró fijamente por un momento, como si estuviera procesando sus palabras. Finalmente, dejó escapar una leve risa sin humor. —¿Cómo puedes ser tan calmado?

Felix sonrió, encogiéndose de hombros. —No lo soy, solo sé que si dejo que el miedo me consuma, no podré protegerte.

Esas palabras parecieron tocar algo en Hyunjin, sin decir nada, extendió una mano y la colocó sobre la de Felix, apretándola ligeramente. —Tú siempre estás cuidando de mí, debería ser yo quien te proteja.

Felix sonrió suavemente, entrelazando sus dedos con los de Hyunjin. —Nos protegemos mutuamente, ¿recuerdas?

Hyunjin asintió lentamente, su mirada suavizándose. —Gracias, Felix, por siempre estar aquí, incluso cuando soy un desastre.

—Sí, eres un desastre, pero eres mi desastre favorito. —Felix bromeó, arrancando una pequeña sonrisa de Hyunjin– ven vamos por nuestras cosas, sonrió tomando su mano para levantarse juntos e ir hacia su habitación.

El silencio que siguió no fue incómodo, fue cálido, como si ambos encontráran un pequeño refugio en medio del caos. Por un momento, todo lo demás desapareció y fueron solo ellos dos, compartiendo una calma que parecía casi imposible en ese momento.