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Shen Qingqiu es muy popular, no solo con los líderes de pico, sino que también entre los discípulos.
Durante el entrenamiento de ese día, Shen Qingqiu repentinamente fue citado por Yue Qingyuan así que se retiró dejando a Luo Binghe supervisando a los demás.
Mientras que este ayudaba a un discípulo no pudo evitar percatarse que un grupo de chicas se encontraban amontonadas mientras conversaban sonrojadamente acerca de algo, no le tomó importancia a esto hasta que escuchó las palabras “shizun” y “hermoso” en una misma frase. En ese momento su atención cambió por completo a lo que decían las chicas, acercándose discretamente para poder escuchar.
“Sabía que no era la única que pensaba eso” susurró una chica del grupo “El otro día cuando corrigió mi postura me puse demasiado nerviosa… realmente espero que no lo haya notado” su semblante mostraba fácilmente sus emociones de vergüenza y timidez. Algunas otras chicas asintieron la cabeza como para mostrar simpatía ante tal hecho.
Luo Binghe no sabía cómo sentirse frente a esta situación. Él estaba consciente de la belleza de su Shizun, y sería hipócrita decir que no se había perdido en su imaginación por ello. Su belleza no tenía límites, al instruirte te mira de una forma que hace que no puedas apartar la mirada, su nariz perfilada, sus labios delgados que te dan una sonrisa cuando haces algo bien, su cabello liso que cae sobre sus hombros y que de vez en cuando se atraviesa por su delicado rostro mientras se inclina a decirte algo.
Sus puños se apretaron tras la espalda y un calor subió a sus mejillas.
No había escapatoria, Luo Binghe realmente estaba condenado.
Su ser enrojecido estaba a punto de huir de ahí hasta que escuchó el sonido de una voz familiar acercándose.
“Les recuerdo que están a la mitad de un entrenamiento. De no ser que quieran ser castigados, les recomiendo regresar a sus posiciones correspondientes.” Su voz resonó en la cabeza de los discípulos, un tono amable y a la vez estricto que te hace sentir avergonzado por tus ideas pasadas.
Al notar de quien provino la voz, el grupo de chicas se disipó inmediatamente dejando visible a unos pasos de ahí al discípulo favorito de Shen Qingqiu.
“Luo Binghe” dijo con ese tono de voz tan elegante, mientras se acercaba sacudiendo el abanico frente a él. “Afortunadamente no me tardé demasiado, el maestro de secta solo quería que—” dejó de hablar para proceder a bajar su abanico, dejando a la vista una expresión preocupada y confusa.
La siguiente acción le provocó escalofríos a Binghe, ya que Shen Quingqiu elevó su mano y colocó el dorso en la frente de este, para asegurarse de algo, hizo lo mismo en sus mejillas y en su cuello.
“¿Estás resfriado?, tu piel está muy roja y tu piel se siente caliente, deberías regresar y recostarte un momento”
“¡El clima está muy caliente!” gritó Binghe repentinamente “s-sí, eso” intentó disimular apartando la mirada.
A pesar de lo que dijo, su maestro no podía evitar darle una mirada de preocupación. “Si el malestar es demasiado, descansa”, comentó con una mirada suave que demostraba tanto afecto. “Cuando mejores te pondré al día con el entrenamiento”. Con eso último, mostró una ligera sonrisa que ocultó casi enseguida detrás del abanico.
Luo Binghe bajó la mirada, sintiendo cómo el calor subía a su rostro y su cabeza se llenaba de pensamientos que no podía ordenar.
No puedo tranquilizarme si me sigues viendo de esa forma, te preocupas por mí… pero no de la manera que me gustaría que lo hicieras.
Cuando se atrevió a levantar la mirada notó que las chicas de antes murmuraban entre ellas mientras miraban a su shizun.
Eso no podía pasar.
Luo Binghe no podía dejar que alguien más fijara sus ojos en él, tenía que hacer lo posible para que lo entendieran.
Apretó los puños detrás de la espalda y con una sonrisa calmada dijo “No se preocupe, Shizun, creo que ya me siento mejor”
En ese momento una idea invadió la mente de Luo Binghe. Haría hasta lo imposible para demostrar que él es el único merecedor de Shen Qingqiu.
Días después del incidente Luo Binghe se enteró del plan de una de las chicas. De acuerdo con lo que escuchó, ella intentaría acercarse a su Shizun por medio de la comida, se despertaría temprano para hacerle el desayuno y se lo llevaría como cortesía.
Desafortunadamente para ella, cuando ya llevaba el desayuno hecho por ella a la casa de bamboo, se encontró con Luo Binghe saliendo de ahí. Llevaba una bandeja igual a la suya, pero con los platos vacíos.
Sus ojos se posaron sobre la bandeja que sostenía, luego en ella. Sin una palabra, caminó unos pasos para quedar frente suyo. Su presencia fue tan penetrante que su sangre heló y las manos que sostenían la bandeja empezaron a temblar.
Luo Binghe sonrió con amabilidad y siguió su camino sabiendo que el mensaje fue entregado con éxito.
Shizun solo come lo que este discípulo le prepara.
Situaciones similares se repetían una y otra vez, cualquiera que intentara acercarse a Shen Qingqiu encontraba a Luo Binghe ya allí, interceptándolos antes de que pudieran siquiera intentar algo.
Desafortunadamente todas esas intervenciones le tomaban bastante tiempo así que el entrenamiento no iba como lo esperaba. Ning Yingying mejoró demasiado y estaba recibiendo muchos halagos por parte de su shizun.
Luo Binghe no podía concentrarse.
Sus ojos giraban en su dirección más de una ocasión con una expresión complicada. Su cabeza daba vueltas buscando soluciones a la situación ocurriendo en el momento, pero eso solo provocó que sus reflejos fallaran y recibiera un golpe en la cabeza.
El dolor fue algo muy repentino, en un momento estaba viendo a su shizun y en el siguiente estaba en el suelo observando la sangre que caía de su rostro.
No pasó mucho tiempo antes de que Shen Qingqiu se acercara para asegurarse del estado de su discípulo favorito. “¿Qué pasó aquí? ¿Cómo te encuentras, Luo Binghe?”. Sus manos se situaron en su rostro mientras que los ojos recorrían todos los lados de su cara en busca del lugar causante de la sangre. Cuando su mirada se detuvo en sus labios Luo Binghe pudo escuchar su propio latido del corazón debido al nerviosismo.
“Tienes el labio partido, acompáñame a la casa de bamboo por medicina, voy a curarte” expresó Shen Qingqiu con un aspecto de preocupación notoria “¿te puedes levantar?” preguntó y ante la falta de respuesta, como modo de soporte lo sostuvo de la cintura, levantándolo en frente de los demás.
Ante la mirada de todos algo se hizo obvio.
A pesar de los esfuerzos de otros, Luo Binghe jamás podría ser reemplazado.
A los ojos de Shen Qingqiu, él siempre sería su favorito.
