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Optimus en algún momento de su existencia como cadete había sentido curiosidad por los textos no académicos, entre ellos unas leyendas tan antiguas que parecían ya haber sido olvidadas desde hace muchos astrociclos, algo evidente considerando que la última actualización que habían tenido para su conservación, fue directamente a un tipo de tableta que ahora era considerada más que obsoleta. Aquellos relatos puede que incluso dataran de antes de la guerra, muchos nombres perdidos en el tiempo pero no había nada que hacer, pocos se preocupaban en la actualidad de este tipo de información. Pero para él, era fascinante, cada palabra parecía tener una carga simbólica que su procesador no era capaz de comprender del todo, no es que no lo hubiese intentado, pero la programación de los bots actuales no estaban diseñados para comprender ese estilo de escritura. Eso no le importaba, aunque solo comprendiera una fracción de eso, seguía siendo importante.
Las historias de los antiguos autobots ahora eran pequeños tesoros que incluso ahora le acompañan en la tierra. Aunque nadie sabía ni debía saber, no era propio de él, un bot con sus características no debía perder el tiempo con algo así, además que las había tomado sin pedir permiso antes, considerando su situación, puede que fuese el menor de sus errores. Pero le fascinaban, tenían algo que parecía perdido en el pasado, emociones crudas que ahora no podían darse el lujo de expresar. En especial una, hablaba sobre un par de guerreros que se conocieron en circunstancias poco posibles, se hicieron amigos y compartieron sueños pero que al final terminaron separándose por la diferencia de ideales. La forma en que describían lo mucho que confiaban el uno en el otro incluso los hacía sonar como algo más que amigos. Cada vez que leía ese texto, se preguntaba que se sentiría tener una relación como la suya, al menos al principio del relato, sin contar la separación.
No es que él no hubiese sentido algo por otros bots en algún momento de su existencia, claro que había sucedido pero nada tan fuerte e intenso como lo que describían aquellas historias, aquella sensación de sentir una profunda felicidad, la euforia del momento y como se ahogaron en pena ante la conclusión. Eso solo aumentaba su curiosidad y el deseo de saber, que hacía una relación así de especial, preguntándose si es que él en algún momento podría sentir algo parecido.
Lo cual era imposible, el único propósito para el que había sido construido era para aspirar ser un Prime, labor en la que había fallado, terriblemente, ahora su propósito era mantener a su equipo en pie. Solo eso… Aunque a veces se sintiera vacío, como si una parte de su configuración estuviera desactivada desde antes de ser puesto en línea. O peor, que esa parte no existiera siquiera.
Entonces un mensaje de alarma llegó, los decepticons atacaban un sitio donde sospechaban que un trozo de la chispa suprema estaba localizado. Todos se movilizaron, siendo él aquel que iba al frente como siempre, al llegar vieron a nada más ni nada menos que a Megatron mismo en un viejo hangar en los muelles, estaban destrozándolo todo, paseó sus ópticas en busca de civiles, por suerte no había nadie además de ellos. Apenas entró se convirtió a su modo base, sacando su hacha, poniéndose en posición para pelear.
— “¡Deténganse!” — Gritó Optimus en voz alta, captando la atención de los invasores, pero solo por un par de kliks, enseguida las miradas se centraron en el líder decepticon.
— “Autobot ¿Cuándo dejaras de ponerte en mi camino?” — respondió Megatron, acercándose lentamente hacia él, hizo un gesto con la cabeza para que sus soldados siguieran levantando los diversos objetos del lugar, buscando su objetivo.
Pese a que la frase fue dirigida a él, la voz del decepticon en su tono habitual pero algo había ocurrido en aquella ocasión. Puede ser que fuese por lo que había estado leyendo antes o algo en el ambiente pero sus sistemas lo registraron de una forma diferente, pero su chispa sintió un tirón, como un pulso que la jalaba hacia atrás, debido a eso se quedó estático sin responder, no comprendía lo que acaba de ocurrir, pero el silencio prolongado hizo al otro mirarle con curiosidad.
— “¿Es que acaso finalmente has decidido dejar de luchar contra mi? Autobot”
El resto del equipo de Prime se adelantó, tratando de aventajar a los decepticons, un rápido vistazo de Prime hacia ellos los había animado a dejarlo con el mayor problema de todos. Jaló aire hacia su interior, lo cual le hizo reactivar sus movimientos, extendiendo su hacha hacia Megatron.
— “No, no dejaré de pelear… hasta que todos seamos uno”
Casi al instante de decirlo se avergonzó, era una frase cursi, sacada de uno de esos textos obsoletos, ni siquiera entendía bien a que se referían aquellas palabras. ¿Ser uno? ¿En qué sentido? Jamás pasaría algo así, se suponía que el contexto tenía que ver con la vida y la muerte, pero cuando una chispa se consumía no había nada más, solo te apagabas y tu armadura pasaba a ser un trozo de metal inerte. Al terminar tu ciclo en línea, lo único que había al final era la nada. Todos lo sabían.
Aún así, las ópticas de Megatron se calibraron más amplias, reajustándose de forma incluso audible ¿Es que se había avergonzado a sí mismo hasta el punto que el otro lo veía incrédulo? Claro que si, no era el momento ni el lugar para decir esas cosas, entonces de la nada vio al decepticon cargar hacia él, ajustó su hacha preparándose para contraatacar pero fue embestido, logró ponerse de nuevo en pie, evitando el siguiente golpe. Fue un intercambio de estrategias más que de golpes, un movimiento seguido de otro, un par de patadas que Megatron hábilmente evitó y entonces ser tomado del brazo y aventado hacia el exterior, se defendió con un par de movimientos, raspando la pintura ajena, dejando marcas. Otro golpe lo tiró dentro de un hangar diferente, donde quedaron los dos solos. A lo lejos pudo escuchar las voces del resto de su equipo.
— “¡Estoy bien, ustedes solo consigan el fragmento!”
Gritó a lo lejos, al menos quitando a Megatron del camino, les facilitaría un poco más la operación. La pelea continuó hasta que lanzó sus ganchos hacia el techo con la intención de impulsarse para dar una patada, el problema es que estos no llegaron a su destino, ya que antes fueron sujetados por el otro, jalándolos hacia sí mismo para envolverlo con estos, manteniéndolo completamente limitado.
— “Bien, ahora podemos hablar, autobot”
Optimus se movió, resistiendo incesantemente.
— “¿Hablar? ¿De qué hablaría contigo?” — preguntó mientras aún continuaba intentando liberarse.
— “Esa frase ¿Dónde la escuchaste?” — Megatron acercó su rostro al suyo, analizando cada uno de sus gestos con mucha más atención de la que le hubiese gustado.
— “Esa es información que no pienso proporcionarte” — Optimus hizo su motor rugir a forma de protesta.
— “Eso quiere decir que no surgió de ti, seguro la escuchaste” — Hizo una pausa, acomodándolo mejor en su mano — “O la leíste”
Después de hablar lo observó con atención, como si escaneara esperando una reacción, intentó contener sus reacciones lo mejor posible, pero no pudo asegurar que realmente lo hubiese logrado, ya que Megatron enseguida soltó una risa en voz baja, no parecía verdadera alegría sino como otro tipo de emoción, algo era extraño en esa interacción, pero no sabía la razón.
— “¿Por qué te interesa?” — En algún momento se había calmado, puede que fuese más la curiosidad que otra cosa, pero ahora quería saber.
— “Pequeño autobot, no tienes idea, aquella frase le pertenecía a un tonto idealista, que dio todo para luego volverse nada, incluso su nombre dejó de tener significado y fue reciclado, como muchos otros, una vez perdió su fuerza, como todo en tu sociedad”
No se supone que debería sentir empatía por un enemigo, después de todo Megatron era una de las peores amenazas que el universo alguna vez hubiese conocido, pero ahora, en ese momento, no parecía ser aquel demonio del que todos hablaban, sino más bien al hablar sonó melancólico, incluso triste.
— “Lo que dices no tiene sentido, esa frase solo viene de una historia demasiado lejana…”
De pronto se dio cuenta, claro, si por asomo aquel del que se refería fuese alguien que realmente existió en algún momento de la historia, entonces Megatron debió conocerlo, puede que incluso fuesen de la misma franja de tiempo. Sintió envidia y fascinación, aquellos ideales escritos en esas historias sonaban tan brillantes que una parte suya hubiese deseado experimentarlos de primera mano. Si tan solo pudiese haberlo hecho, puede que el espacio vacío en su interior dejase de existir.
Ambos compartieron un silencio que fue curiosamente cómodo para los dos, es que acaso esto era encontrar un punto en común, pese a estar sujeto en el aire, completamente inmovilizado, por alguna razón había dejado de pelear. Al menos eso fue hasta que uno de los dedos de Megatron comenzó a moverse por su espalda.
— “Es curioso, lo mucho que te pareces y a la vez lo diferentes que tú y él son, Prime”
La forma en que lo había dicho era casi impersonal, como si no le estuviese hablando a él, casi le hacía parecer que aquel con el que hablaba no era él sino alguien más. Pero estaban los dos solos, nadie más.
— “No sé con quién me comparas, pero te puedo asegurar que quien sea, no estaría orgulloso de lo que eres ahora”
Ni él mismo sabía de dónde había sacado valor para decir aquellas palabras, simplemente salieron sin permiso de su módulo de voz.
— “Tienes razón, él estaría horrorizado” — Por un momento le pareció ver algo de vulnerabilidad en sus ópticas, tal vez la señal de que una chispa existía realmente en su interior — “Pero por algo él está desactivado y yo no, al final mis razones eran las correctas y las suyas las equivocadas”
Con esa frase, toda oportunidad de seguirse comunicando se apagó, la forma en que lo había dicho sonó casi como un reclamo, pero no hacia él, ahora le parecía que era usado como una forma de muñeco pruebas, un reemplazo.
— “Solo mírate, su error incluso se ve en tí, una burda imitación de alguien a quien no podrían llegarle ni a las uniones de las rodillas, un bot imperfecto, incompleto, un espejismo de alguien que alguna vez fue la luz en su momento de mayor oscuridad ¿Y tú quién eres? ¿Qué eres?”
El rostro de Megatron se acercó a su cuello como si fuera a olerle, le recordaba a esas criaturas orgánicas que Sari veía en la televisión. Pero de cerca era demasiado imponente. Registró ambas preguntas y su procesador hizo lo posible en llegar a una conclusión, pero esas cuestiones tan ambiguas salían de su programación, él estaba diseñado como un soldado, debía seguir las reglas y hacer lo correcto, no analizar las razones que llevaban a esos entendimientos.
— “¿Ni siquiera puedes responder eso? Claro, no podrías, incluso siendo un civil, la burla con el nombre no es suficiente, sino que además debían tratar de imitarnos a nosotros” — Su rostro quedó a escasos centímetros del suyo, con una sonrisa — “Uno más a la lista de imitadores, pero debo decir, que de todos los anteriores, eres el que menos se le parece físicamente pero el que más habla como él”
Con esa frase de pronto, en un momento anticlimático atrapó sus labios en un beso, forzado, tosco, incómodo. Pero que de alguna forma había hecho a su chispa palpitar, una serie de códigos aparecieron en su pantalla interna, cadenas de comandos activadas de la nada. Lo que pareció ser un par de kliks se sintieron como joors hasta que echó el cuerpo hacia atrás.
— “Eso, justo así, esa es la forma en que debes responder, pequeño autobot, con esa expresión”
De pronto fue consciente de la forma en que le estaba mirando, desafiante, enojado, moviendo las piernas tratando de patearle. Una risa más de parte de Megatron le terminó de desesperar.
— “Tú y él no se parecen, en lo más mínimo pero no me desagradas del todo, pequeño autobot”
Lo dejó caer al piso, aún amarrado, al mismo tiempo que una señal le era enviada a Megatron, pudo escuchar la voz de Lugnut a través del comunicador, habían conseguido el fragmento. Intentó ponerse en pie, aún podía pelear, pero el pie de Megatron se lo impidió.
— “No, quieto, la plática se terminó, pequeño autobot”
— “¡Tengo un nombre!” — Gritó desesperado, debía detenerlo, no podía perder — “Yo soy ¡Optimus Prime!”
— “Lo sé”
Fue la única respuesta que recibió antes de sentir como lo pateaba hacia la pared, haciendo que su espalda se impactara contra esta. Sus sistemas emitieron un par de alertas pero por suerte no terminó fuera de línea, aunque esto solo le sirvió para observar como Megatron emprendía el vuelo, dejándolo ahí, tirado en el piso, con su chispa pulsando acelerada y unos códigos que solo las estrellas sabían que significaban.
