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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-08-06
Updated:
2026-01-22
Words:
70,061
Chapters:
9/?
Comments:
1
Kudos:
15
Hits:
349

MIRACULOUS. Segunda Oportunidad.

Summary:

MIRACULOUS: Las aventuras de una Ladybug y un Chat Noir

...

En un Universo Reformado se Entrega una Segunda Oportunidad. Tendrán que Jugar sus Cartas para Poder Mantener a Salvo la Línea Temporal.

 

Zoe Lee es inexperta en muchas cosas cuando llego de New York, pero debe aprender, mas ahora que se le ha otorgado un poder de la creación muy importante.

Nathaniel Kurzberg nunca ha destacado en nada relevante, siempre estuvo en las sombras camuflajeados. Ahora cuenta con el poder de la destrucción. No fue la primera opción, así como su compañera, pero al menos se tiene que esforzar por poder llevar su vida a la par.

 

Solo son 2 adolescentes. Una enamorada de probar cosas nuevas, el otro enamorado de verdad de alguien. Las ataduras de sus miraculous al principio no eran un peso, pero mientras mas avanzan las cosas ya no son libertades.

 

Por alguna razón no se siente natural esto...
...Por alguna razon las fuerzas del tiempo y espacio están jugando en contra.

Chapter 1: PROLOGO: PRIMER VISTAZO

Chapter Text

El Maestro Fu se sentó con las piernas cruzadas sobre el cojín de meditación, la luz tenue de su santuario danzando sobre los viejos pergaminos. Sus ojos, acostumbrados a ver más allá de lo evidente, se posaron en la caja de los Miraculous que cuidaba celosamente cada día, durante años. Cada joya, un universo de poder y posibilidades, vibraba con una energía que solo él, el último guardián, podía sentir plenamente.

 

A veces, su cabeza era un río turbio se filtraba en su mente o quizás eran sus ¿memorias? No podía saber. Fragmentos de una batalla devastadora flotaban en su mente, destellos de un París al borde del abismo. Recordaba la desesperación, la sensación de derrota inminente... y luego, un borrón. Imágenes aleatorias, un rostro joven con cabello oscuro, una cabellera verde. Una silueta escamosa. Una figura majestuosa con plumas iridiscentes. Un espíritu libre con un peculiar sentido del tiempo. Rooster, Vyperion, Argos, Bunnix... los nombres danzaban en sus labios como susurros de un sueño débil.

 

El Maestro Fu sabía que era un universo torcido, restaurado de una manera que solo él podía percibir. La línea temporal, la que ahora se desarrollaba ante sus ojos, era la verdadera, la que debía ser. Pero la cicatriz de lo que había sido, de lo que casi fue, persistía en su mente. No podía recordar todos los detalles, no debía. Era un secreto que solo él podía y debía cargar. Porque en la restauración, dos almas valientes habían pedido no volver a ser los pilares de la Creación y la Destrucción, un sacrificio envuelto en una tristeza que aún resonaba en el corazón de los Kwamis.

 

Con un suspiro, el Maestro Fu se levantó y caminó hacia una de las repisas. Allí, en un estuche discreto, no reposaban los Miraculous de la Mariquita y el Gato Noir junto los demás. Esos ya tenían dueños. Su mano se dirigió a una caja pequeña, tallada con intrincados diseños. Dentro, el Miraculous del Gallo, un broche dorado con forma de cresta emitía un brillo tenue y algo perturbador. Estaba dañado. Recordaba la angustia de un joven rostro al perderlo en la vorágine. Y junto a él, un collar elegante con una cola de zorro, esperando su momento.

 

El indicador del tiempo cargado por el conejo vacío.

 

La batalla que había llevado a estos cambios era un eco distante, un fantasma que perseguía sus decisiones. El miedo a que la ayuda de los Miraculous de la Creación y la Destrucción no fuera suficiente, como no lo fue la última vez, lo había impulsado a actuar. A buscar nuevos portadores, a repartir otros prodigios, a confiar en una nueva generación.

 

En los tejados de París, bajo la luz de la luna que bañaba la ciudad, dos figuras se movían con una agilidad sobrenatural. Una, envuelta en un traje carmesí con lunares negros, la otra, en un traje de cuero oscuro con orejas puntiagudas. Eran los nuevos guardianes, los que no cargaban con el pasado que el Maestro Fu luchaba por olvidar. Y en algún lugar de la ciudad, otro joven se preparaba, sin saber que su destino estaba ligado a las emociones que danzaban en el aire de París, y a la protección de un corazón que se había enamorado de la luna.