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3- Engaños (o El corazón de un caballero)

Summary:

Descubrir que los sentimientos que tienes por tu compañero de misión son correspondidos es algo absolutamente maravilloso y digno de celebración. Claro que si tienes a un asesino de trece años y su secuaz el mago traidor amenazando tu misión pues te dificulta la felicidad del momento. Sin embargo, Shail decide que cada día que pasan juntos es valioso y piensa aprovecharlos todos al máximo con el príncipe del que se ha enamorado. Y sí, eso implica poner en práctica algunas costumbres terrestres que a Alsan le parecen bastante peligrosas: las citas.

Notes:

Secuela de El peso del deber (o La valentía de un mago) aka los Archivos originales del Shalsan que se escribieron en 2017.
Hemos decidido conservarlos tal y como están aunque haya habido varios cambios en el canon de Bidhún porque esto es Historia de nuestra escritura, con todo lo que ello conlleva (el formato raro, las posibles erratas, etc lol).
Gracias por leer y esperamos que lo disfrutéis todo uwu

Chapter 1: I

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

<Han pasado un par de meses desde su último encuentro con Kirtash y su esbirro hechicero en aquella costa de Australia. Afortunadamente, esos días han sido mucho más tranquilos, y tanto Alsan como Shail aprecian la paz que se respira últimamente en Limbhad. Sin embargo, al mago lo angustia pensar que en cualquier momento, el Alma podría llamarlo, avisándole de que más hechiceros exiliados están siendo atacados.

Sacude la cabeza, en un intento de apartar a un lado aquellos pensamientos negativos. Ya tiene suficientes preocupaciones en ese instante, frente al espejo, pensando cuál podría ser la mejor forma de arreglarse el pelo. Ha hecho ciertos planes para esa misma tarde, y quiere impresionar a su príncipe con ellos.

Se ruboriza unos segundos al pensar en Alsan de esa forma. Todavía llevan poco tiempo juntos como pareja, pero está convencido de que el sonrojo que se hace presente en sus mejillas cada vez que una imagen de Alsan invade su mente nunca dejará de estar ahí, por muchos años que puedan pasar.

Al final opta por recogerse el pelo en una coleta, aunque se mira en el espejo un par de veces más antes de decidirse a salir de la habitación e ir en busca de Alsan. No le es difícil encontrarlo; sabe que está en la sala de entrenamientos. Abre la puerta y, con una enorme sonrisa, lo llama:> “Hola, Alsan.”

<Alsan tarda un par de segundos en volverse hacia el mago, concentrado en la diana que hay a unos metros de él y la flecha con la que apunta a ella. Mantiene tensa la cuerda y suelta al compás de su respiración. Le falta poco para acertar justo en el centro, y ladea la cabeza ligeramente, sopesando el arco entre sus manos. Ha perdido algo de práctica.

Se da la vuelta al fin, hacia la puerta de la sala de entrenamientos, y al mirar a Shail, su aspecto sorprendentemente cuidado lo desconcierta un tanto.> “...Te has recogido el pelo.” <Comenta, acercándose al mago con paso tranquilo, todavía escrutándolo discretamente con la mirada. Shail suele llevar el pelo algo desordenado, habitualmente, además de las camisas por fuera del pantalón, por lo que el cambio sorprende al príncipe de Vanissar. No le disgusta en absoluto, pues mentiría si dijera que a su pareja no le favorecen el peinado y el aspecto cuidado de la camisa, pero la sorpresa sigue siendo lo que predomina en su mente en ese momento. Cuando averigüe si hay alguna razón en concreto tras el cambio, podrá darse el tiempo de pensar en el atractivo del mago.>

<Shail también avanza hacia él, sin dejar de sonreírle. Algo azorado, pregunta:> “...¿Crees que me queda bien?” <Él no está acostumbrado a verse de ese modo, pero espera que a Alsan le agrade ese temporal cambio de imagen.>

<Alsan no tarda mucho en responderle, una de sus comisuras alzándose en una pequeña sonrisa.> “Sin duda.” <Se guarda para sí el pensamiento de que a Shail le quedaría bien hasta una túnica hecha con un saco, porque aunque su mente se ha llenado de ese tipo de pensamientos durante las últimas semanas, aún se le hace extraño pronunciarlos en voz alta.> “¿El cambio se debe a algo en concreto?” <Inquiere, curioso.>

<Shail asiente, sin apartar la mirada de él.> “Sí, la verdad. Verás, he estado… investigando. Sobre las costumbres que tienen los terrestres acerca de… bueno, las relaciones en pareja. Y… es por eso que me he arreglado. Me gustaría… si te parece bien, claro… que tuviéramos una cita como los humanos de la Tierra.” <Le explica, el rubor de sus mejillas extendiéndose cada vez más. Alsan le ha comentado algunas veces cómo suele ser el proceso de cortejo en la realeza, y lo distinto que le resulta aquello a la relación que ambos comparten ahora mismo; aunque todas esas ocasiones le ha asegurado que no podría ser más feliz a su lado. Es por eso que ha decidido documentarse acerca de las citas en pareja en la Tierra; para que puedan disfrutar de algo diferente los dos juntos por primera vez.>

<Alsan parpadea un par de veces, algo confuso.> “¿Una… ‘cita’?” <Pregunta, sin comprender exactamente a qué se refiere.> “¿Podrías explicarme?” <Le pide, genuinamente perdido. No tiene la menor idea de qué significa ‘tener una cita’ , pero le suena a algo casi peligroso.>

<Shail carraspea antes de aclararle a lo que ha querido referirse con aquella expresión.> “Sin alargarme mucho en los detalles… En la Tierra, tener una cita significa salir por ahí con tu pareja a hacer algo… romántico. Puede ser un paseo, o una cena, o… bueno, hay muchas posibilidades. Lo importante es… pasar tiempo juntos, haciendo algo entretenido, dejando a un lado las preocupaciones que uno pueda tener. El objetivo es pasarlo bien.” <Explica, aguardando a que le diga qué tal le parece la idea.>

<Alsan tarda poco en procesar la información que le da Shail acerca de esa expresión terrestre que le sigue sonando un tanto peligrosa. Cuando lo hace, frunce ligeramente el ceño.> “Y tu idea es que tengamos esa ‘cita’... en la Tierra, ¿no?” <Quiere saber.>

“Así es.” <Responde Shail.> “He estado mirando algunos lugares a los que ir y… creo que he encontrado uno que podría gustarte bastante.” <Añade, con la esperanza de que eso llame la atención de Alsan.>

<Alsan inspira hondo. Ya puede verse a sí mismo peleándose en breves con los tejanos terrestres. Sin embargo, no tarda más de una centésima de segundo en decirse a sí mismo que valdrá la pena volver a batallar con ese dichoso artefacto dentudo que cierra dicha prenda con tal de pasar un rato con Shail en algún lugar con un poco más de luz natural que Limbhad. Aunque la noche eterna de la dimensión fronteriza transmite cierta tranquilidad, desde lo ocurrido en la playa de Australia, mago y príncipe han empezado a asociarla con la agridulce sensación de estar compartiendo un momento calmado mientras una parte de ellos se mantiene en guardia a todas horas, esperando ser alertados por el Alma de que hay problemas. Alsan sabe que les irá bien despejarse un poco.> “¿Tenemos que salir de aquí a alguna hora en concreto?” <Inquiere.>

<Shail vuelve a sonreírle, la mar de ilusionado.> “No tenemos prisa; puedes cambiarte con tranquilidad.” <Responde. Tiene controlada la hora de Francia, y allí todavía son las cuatro de la tarde. Hay tiempo de sobras para pasear por el sitio que ha escogido y, quién sabe, quizás también puedan ir a cenar a uno de esos restaurantes franceses algo más tarde.> 

<Alsan asiente, y cruza la sala de entrenamientos para guardar el arco en la armería. Mientras lo deja en su sitio, se pregunta cuántas horas habrá estado Shail buscando sobre las costumbres de las parejas terrestres en el siniestro y enorme artefacto que ahora ocupa bastante sitio en la biblioteca y al que el mago llamó ‘ordenador’, y qué habrá descubierto, para que la idea de esa ‘cita’ le haga tanta ilusión. De cualquier modo, Alsan sabe que, con la adorable expresión de alegría que se ha instalado en el rostro de su pareja, le habría sido imposible negarse aunque hubiera querido.

Cuando el príncipe cierra la puerta de la armería, vuelve a acercarse a Shail, y posa una mano en su cintura para atraerlo hacia sí y besarlo levemente.> “No tardaré mucho.” <Le informa, afable.>

<Shail suelta una leve risa, y asiente.> “Te veré en la biblioteca.” <Murmura, antes de darle él un corto beso. Se separa lentamente, sin apartar la mirada de Alsan, sin poder ocultar la emoción que siente por que al príncipe le haya gustado la idea.>

<Alsan todavía permanece quieto un instante más, permitiéndose ese momento para apreciar de cerca el leve cambio de aspecto de Shail. Sonríe un poco cuando se aparta de él, y empieza a caminar hacia la salida. Antes de llegar al pasillo, se vuelve para mirar al mago.> “Te favorece el pelo recogido.” <Comenta, casual. Es cierto que se le hace extraño verbalizar pensamientos tan banales, y que suele guardarse para sí, pero se recuerda que tampoco tiene nada que ocultarle a Shail, y que quizás al mago le gustaría comenzar a saber más a menudo qué pasa por su mente.>

<A Shail le es imposible ocultar el sonrojo que cubre su rostro al oír ese comentario, aunque ya ha dejado de preocuparse por el hecho de que Alsan lo vea así. Le dirige una última sonrisa al príncipe antes de que cruce la puerta, y deja escapar un suspiro, pensando en lo genial que van a pasarlo en la Tierra esa tarde.>

Notes:

Más Shalsan siendo bonitos y más lore del Bidhún CanonTM jiji