Actions

Work Header

Las navidades de Milverton

Summary:

╱ 𝗲𝘃𝗲𝗿𝗴𝗿𝗲𝗲𝗻ᴾʳʲᶜᵗ
Actividad express ┊ 𝘊𝘢𝘭𝘦𝘯𝘥𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘢𝘥𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 2024
#EVG_AE97 + #FlowersADA
❝Oh, Christmas isn’t just a day; it’s a frame of mind.❞

Milverton considera que las navidades son ridículas e hipócritas, fechas que odia pero por una razón diferente.

Después conoce a una persona llega en su vida para bendecir y maldecir su tiempo

Chapter 1: El pasado de la navidad

Summary:

#EVG_AE97 + #FlowersADA
Pasado de navidad
Valor: 250 semillas + 1 retoño

Chapter Text

Recuerda que todo esto empezó por los saludos de buenos días por parte de su vecino, aquel hombre rubio cenizo que suele mantener una sonrisa. Después con compartir comida y ahora con un regalo navideño, un gran paso.

Ve aquella caja roja con una cinta dorada que está en su escritorio, camina de un lado a otro, no está convencido de abrirlo, así que mejor opta por tirarlo, ¿por qué rayos le dieron un regalo?

Aquel vecino se había mudado ese año y le molestaba aquella amabilidad, ¿qué no los otros vecinos le dijeron sobre que tan malo es para que no lo molestará?

Cómo sea, no abrirá aquella caja, quién sabe que clase de trampa encuentre ahí.

Sabe que se ha ganado varios enemigos, no es que le afectará, pero si lo mantenía en alerta, así que recibir un regalo de este extraño vecino era muy raro.

La curiosidad le empezaba a ganar, así que ya molesto tiene cuidado de retirar aquella cinta y quitar el envoltorio.

Se rió a ver aquel regalo, que después callo al recordar un día de estos inviernos. Dejo el regalo y quizás lo tiraría, es un regalo tan estúpido para el.

Sin decir que vergonzoso hasta morir. Hasta se sintió ofendido, ¿en serio creía que lo necesitaba? Por supuesto que no.

Cierra su oficina y se dirige a la salida teniendo un objetivo, tenía que salir a comprar algo y darle una lección a aquel vecino molesto sobre como dar un buen regalo.

Sin darse cuenta que cayó en una trampa que el mismo se puso.

Había salido desde del medio día, y regresa hasta de noche, estaba temblando del frío, pero tenía una bolsa que haría detener a aquel vecino.

Irritado tocó la puerta y se encuentra con un hombre un poco más bajo que el, de rubio cenizo y que tenía un suéter ridículo.

Se molestó aún más al verlo sonreír, debía planear cómo quitárselo de su rostro.

- Ten, ahora no te debo nada

Tomo la mano del otro para que sostuviera la bolsa de regalo y después camina rápidamente a su departamento.

- Gracias, señor Milverton

- Calla, Watson

Esto solo fue el inicio, ya que después, en noche buena, Milverton recibió una invitación de una cena en navidad.

Obviamente no iba a ir, sería desagradable estar rodeado por personas que no conocen y también sabe que no sería bienvenido. Nuevamente, no es que le importe, solo que no quiere empezar hacerles la vida imposible a esas personas, lo haría en otro momento.

Su plan de aquella noche solo era sentarse cerca de la chimenea con su blog de notas para planear sus próximos movimientos, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó la puerta ser tocada.

Soltó un suspiro largo y fue abrir, para encontrarse con ese vecino.

- Maldita sea, debí pedirle a santa quería verte para que no lo hiciera, ¿qué quieres?

Charles cruza sus brazos y se recarga un poco en el marco de su puerta, viendo aquella visita molesta.

- Solo te vengo a entregar un poco de comida, no está envenada - Sonrió levemente este hombre, enojando más a Milverton -

- Bastardo…

Le molestaba aquella sonrisa, quería borrarla de su rostro, quería hacer un caos en él, por lo que está noche se deja guiar por sus emociones, así que lentamente se acerca Watson y este empieza a retroceder.

- No sabes cómo me fastidia tu sonrisa, ¿acaso tienes problemas en tu cara que te mantiene en ese estado?

El otro había chocado con otra puerta, no tenía salida y estaba demasiado cerca de Milverton que bajo un poco la mirada.

- Sabes, creo que somos iguales - Dijo John en un susurro intentado no verse tan dócil ante el otro-

Eso hizo reír a Charles, ¿cómo pueden ser iguales? El otro es realmente insoportable.

- ¿Iguales? No me hagas reír, tu solo eres un payaso

Watson solo negó la cabeza, mantenía su sonrisa que estaba dispuesto de explicarle a Milverton su razón.

- eeCreo que aún no lo ves… Verás, a mi me gusta sonreír, a diferencia de ti, que pareces estar serio o hasta enojado… sin embargo, a diferencia de mi, no me molesta que seas así, es lo que te representa, pero debes tener cuidado para que no envejezca por tener el ceño fruncido

Eso hizo detener los posibles insultos a Milverton, aunque si le dio un pequeño tic al decirle que si sigue así, se hará más viejo.

Tu… eres un bastardo

Su vecino solo rió, había dejado de sentirse nervioso por la cercanía de este. La puerta que le daba la espalda fue abierta por una señora mayor, y al ver aquel par, habló.

Llevense el muérdago, pero fuera de mi puerta no se estarán besando

Eso hizo reaccionar a ambos y al ver lo que se refería aquella mujer, rápidamente se alejaron haciendo que ella riera fuertemente y cerrará otra vez la puerta.

Hubo un poco de silencio, pero después habla Watson mientras se va.

Me voy, buena suerte en quitarme mi sonrisa y… - Se gira para decir - No estés tanto tiempo fuera, estoy demasiado cansado para cuidarte otra vez

Milverton recuerda aquella vez que el frío era mucho que se desmayo, se asusto demasiado que al despertar estaba en la casa de un desconocido que le sonreía mientras le entregaba una taza de chocolate caliente.

Recuerda que este hombre lo salvo, quizás por eso lo odia, es algo que no sabe cómo regresarle el favor. Quizás por eso no ha manchado su imagen, aparte de que no le encuentra algo malo.

No podía dejarlo ir fácilmente con esa sonrisa, por supuesto que no.

Lo tomo de la mano, haciendo girar a Watson, y al estar frente a frente, su distancia desaparece por un beso.

Aquello tomo por sorpresa al otro, pero correspondió el beso y soltó un pequeño gemido cuando fue puesto contra la pared.

Al separarse, Milverton vio que otro había dejado su sonrisa y estaba jadeante, avergonzado por aquella situación.

Después de ese momento, John fue llevado al departamento de Milverton, y no regresó al suyo esa noche.

Milverton después le pidió su compañía, excusándose que si moría envenenado, el otro no saldría ileso. Esa amenaza volvió hacer reír a John, estaba libre de culpa y aceptó acompañarlo.

A partir de ahí, no solo los siguientes navidades serían diferentes para Milverton, si no también para los demás días.

Un cambio que nunca pidió y ni necesitaba, pero acepto, excusándose que se resignó, no podía aceptar que había caído ante un enamoramiento que quería hacer odio.

No pudo odiarlo completamente, aunque diga que odia verlo sonreír, quizás solo quería que eso lo guardará para él. Al final cambió de estrategia, si no era para él, entonces se le borraría de otra forma y está vez esa expresión será solo para él.