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—¿Y dónde has ido?— eso fue suficiente para que Atunum mirase al médico quien le mostraba sus blanquecinos dientes en una amplia sonrisa.— Siempre dices que has ido muy lejos pero nunca me has contado de un solo sitio ¿No estarás mintiendo?
—¿Crees que miento? Ya veo... La confianza nunca fue tan fuerte. — dijo el pelirrojo con un gesto dolido sacándose el sombrero y apretándole contra su pecho. Era primavera y por mucho que fuese un vendedor de la ciudad y parte del Consejo de la misma no significaba que se encontraba exento de la cosecha.
Pero las mutipapas habían quedado en segundo plano cuando la campana sonó y se retiraron a comer. Atunum prefirió la compañía de un médico antes que la de su mejor amiga quien con una mirada de disgusto y burla lo vió cruzar el amplio campo.
Pero ya estaba sentado frente a Logan quien le miraba y le cuestionó respecto a los variados viajes que había tomado.
—¿Has visto el desierto del Mojave?
—Nunca, recuerda que recién salí del refugio.
—¿Has leído?
—Tampoco. Sabes que nunca fui muy fan de eso.
—El desierto del Mojave se encontró en lo que en algún momento fue la Commonwealth de los Cuatro Estados, es el lugar más desagradable que he estado en toda mi larga vida ¡Hacía un calor horrible! No me vengas a decir que es por que es un desierto por que si.
—Me abstengo a decir eso.— dijo el afroamericano al ver la cuchara metálica ser apuntada entre sus ojos de manera amenazante, tampoco quería hacer enojar a Atunum teniendo en cuenta su curiosidad en saber que le deparó el desierto del Mojave.
—Tendría yo unos treinta y tantos, dos específicamente, pero eso es lo de menos. Lo que más recuerdo era el pedido siendo un total de treinta y tantas armas automáticas y una cantidad estúpida de dinamita.
"La dinamita es muy popular en esas zonas así que me preocupé de llevar la mayor que pude por si se me llegase a cruzar alguien en busca de explosivos y armas.
El desierto del Mojave es asqueroso, nunca había sudado tanto que hasta el culo se me pegaba a los pantalones. La camiseta que llevaba sufrió igual del sudor y del polvo que levantaba a cada paso que daba.
Antes de que el sol se escondiera en el horizonte desértico pase por un pueblo llamado Novac, lo más interesante era un enorme lagarto que tenían anunciando un hotel pero no me quedé a saber por qué. Tal vez por que la gente me miraba disgustada al pasar por mi olor y no quería que nadie más me oliese.
Si pensé que ello fue lo peor mayor fue mi sorpresa (a penas por que había leído un atlas antes para no ir tan a ciegas) cuando me encontré a solas con el frío del desierto sin nada que cubrirme. Me acerqué a un hombre que acampaba a la intemperie para poder sentarme al lado de la fogata.
No dormimos toda la noche con el miedo de que si pegaba un ojo no vería el amanecer del siguiente día."
Fue interrumpido por el rostro confuso del médico ¿Había dicho algo malo o erróneo para él? Atunum aprovecho de tomar de la Nuka Cola.
—¿A dónde ibas?
—Al Strip, a los casinos específicamente al Gomorrah.
—Ni idea.
—Escúchame ¿Creo que tengo algunas fotos? Tendría que ver.
" El hombre no resultó ser tan mala compañía, me contaba que fue parte de la Nueva República de California en su juventud pero fue dado de baja al quedar ciego de un ojo así que se dirigía al Strip a ver si podría ofrecer sus servicios musicales.
Apenas salió el sol le sugerí desayunar para irnos en paz y pude continuar el camino al Strip que podía ser visto de lejos pues hay un edificio en forma de aguja ¡Muy grande! En la noche se podía ver desde lejos por qué nunca había visto tanta luz.
¡Ah! Se me olvidó decirte que en ese momento me acompañó el General Agallas, lo había arreglado hace poco y siempre estuvo atento a los daños, es un buen robot.
Es increíble cómo el desierto no lleva a cierta gente a la locura, pase varias horas bajo el sol viendo nada más que extensiones de tierra, arena y rocas presentándose de vez en cuando alguna vegetación por aquí y por allá. Por las noches cuando dejaba el petate en el suelo y le pedía al General Agallas que me hiciera de guardia podía escuchar el aullar de los coyotes.
Paré antes del Strip en un hostal dirigido por un padre y su hija, me contaron que si deseaba llegar al Strip necesitaba un total de dos mil chapas cosa que les indique que no era necesario preocuparse. Aproveche de pasar la noche allí."
—No te enojes Atunum pero es solo por curiosidad ¿Por qué no llegaste por el norte?
—La legión.
—¿Ah?
"La Legión es un grupo militar que controlaba la parte norte del Mojave en el momento que llegué, varios conocidos caravaneros me indicaron que si quería llegar vivo y sin ser quitado de mis pertenencias hasta quedar en calzones debía ir por el sur aunque si te soy sincero acorté camino por un lugar llamado Hidden Valley donde fui recibido con una ráfaga de disparos.
Apenas quede vivo, desde allí corrí a Novac avergonzado de tal atrevimiento pero feliz de que llegué con todos mis miembros sanos y sin una bala entre mis ojos.
Apenas salí del hostal algo aseado (el culo aunque sea) comencé a apurar al paso hasta que volví a ver a los lejos variados edificios abandonados y más lejos aún vi una ¿Carretera? No sé qué sería en su tiempo pero era gigante y pasaba por encima de la gran mayoría de poblaciones
Llegué a un muro alto construido de pura mierda metálica así mal, arriba de su entrada se tenía un cartel que brillaba apenas por la luz del sol que decía "Freeside". Tuve que entrar obligado y lo primero que recibí fue un balazo, un hombre ofreciéndome una chupada por treinta chapas (bien caro) y alguien ofreciéndome jet.
Un hombre con una voz bastante atractiva me ayudó a poder orientarme y en segundos después estaba camino al Strip ¡Había un edificio muy antiguo! Nunca había visto uno en condiciones que viniese de antes de la guerra y por lo que leí antes que me intentasen desnudar era que en su tiempo fue un fuerte mormón o algo así.
No fue una linda lectura pues la sangre de quien me intentó apuñalar mancho mi sucio cabello y la poca ropa que llevaba pero nunca me enojaría con el General Agallas por salvarme. Después de media hora pude entrar al sucio Strip sin antes mostrarle a tres robots la cantidad de dinero que llevaba, antes de ello habían matado a una mujer con un dispositivo láser. La pobre quedó hecha piezas.
Cuando entré fue como un niño viendo un arcoiris solo que en vez de poder apreciar la cantidad de colores tuve que correr a esconderme por la cantidad de sensaciones del lugar. Mi ojos veían prostitutas, mi nariz podía sentir el olor a cigarrillo y alcohol de los soldados de la NCR, mi boca podía sentir el sabor salino de mi sudor y mis oídos podían escuchar canciones de hace más de 200 años.
Entre al Gomorrah y tuve que ser escoltado por dos hombres quienes antes de entrar me revisaron entero y de paso me esposaron. Por un momento pensé que me matarían cosa que hubiese odiado teniendo en cuenta que llevaba catorce días a pie pero uno de ellos vio lo preocupado que estaba y solo dijo "apenas te paguemos y tomemos nuestro pedido serás libre de visitar el Strip" y al menos lo que dijo fue verdad.
Me dieron las más de doce mil chapas pues se llevaron variadas pistolas y rifles aparte, mis ojos casi se caen cuando vi la cantidad de dinero que me estaban dando que por mí bien contaron frente a mí para que yo pudiese acreditar lo que me estaba pasando.
Tanto dinero fue un sueño para mi considerando que era mi primera gran paga que haber corrido por todo el Mojave soportando el sudor y el calor quemarse la espalda se hizo un simple paseo que volvería a repetir si pudiese. Claro que ahora me hice un poco más casero y prefiero quedarme en Neo Portland pero era joven y ansioso de dinero.
Me liberaron y de paso me dieron unas cincuenta fichas para jugar aparte del dinero. Pude recorrer el casino pero el pudor me ganó al ver a los prostitutos en el caño así que simplemente me senté frente a esta extraña máquina con una palanca al lado que me sorprendió al meter la ficha metálica el hecho que se movía ¡Y sonaba! Un hombre a mi lado bien vestido y aseado (aunque con un poco polvoriento pero en el desierto es inevitable) me dijo que eran de antes de la guerra.
Fue un buen hombre, la pasé muy bien con él todo el tiempo que estuve en el Strip. Espero que esté bien.
En la noche tuve que separarme del susodicho y aproveché para quedarme en el hotel Refugio 21 ¡Que realmente lo era!".
Atunum se quedó callado antes de volver a tomar otro sorbo de la Nuka Cola además que la expresión dudosa de Logan lo molestaba.
—No me habías dicho que nunca habías estado en un refugio.
—Nunca he visto la vida en un refugio, estuve en ese y en varios abandonados pero todos estaban vacíos ya que en este solo estaba la propietaria y gente que hospedaba.
"Apenas entre a la habitación fue como si Dios se hubiese presentado ante mí pues después de catorce días durmiendo donde se puede el ver un colchón en condiciones y limpio fue suficiente para hacerme llorar.
Dormí demasiado y el dolor de cabeza me atontó, cosa que me llevó a probar por fin una ducha con agua caliente y espero volver a probarlo por segunda vez en mi vida. Me puse ropa limpia y decidí comer algo de volver a Neo Portland viendo por última vez el atardecer y amanecer del desierto de Mojave que por fin después de la entrega con el cuerpo aseado y doce mil chapas en el bolsillo pude apreciar como uno de los lugares más bonitos del sur."
—¿Volverías a ir?
—No, como dije anteriormente me volví bastante casero y tengo muchas cosas importantes por acá como para irme catorce días.
—¿Cómo Becky?
—Sí.
—¿Y cómo Jonathan?
—Claro.
—¿Cómo Shawna?
—Claramente.
—¿Y algo más?
—Tú.
Logan solo agitó su cabeza con una leve sonrisa, nunca podría con este hombre quien evitaba mirarlo mientras comía el poco de carne de vaya a saber que cosa. Dio el último mordisco cuando la campana volvió a sonar y recogiendo la bolsa con mutipapas miro al afroamericano.
—Fue un gusto contarte mi viaje por el Mojave ¿Para la próxima Shady Sands?
—Será un gusto para mí igual Atunum, no hay nada que más me guste que escucharte.
Vió como el pelirrojo le sonreía antes de ponerse el sombrero de mimbre y salir corriendo a las plantaciones para seguir con su quehacer.
Logan sonrió hasta perderlo de vista y se cubrió el rostro con sus manos suspirando.— ¿Qué mierda haré con este hombre? ¿Qué haré conmigo?
