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Las vibras de emoción que apenas la habían dejado dormir la noche anterior fue la que la impulso a despertar de un salto con una sonrisa, con tres patadas se sacó la sábana de encima y salió de la cómoda cama.
— ¡Hoy es el día! — salto de emoción, correteando por su habitación dando largas y ruidosas zacandas que hacían temblar el suelo y por tanto, el techo de la cocina y comedor que están justo debajo de su habitación. La rubia estaba burbujeante de emoción, sonriendo de felicidad mientras lanzaba su pijama de dos piezas amarillo con triángulos blancos a algún parte del suelo y se coloca el uniforme escolar con apresuró.
Salió de su cuarto correctamente vestida de forma casi irreal considerando que se vistió de pie y saltando, solo para ir corriendo al baño y apropiarse de él antes de que a Kaigaku se le ocurriera ir a orinar y dejara la tapa maloliente ¡Puak! Odiaba eso de los chicos.
En el baño lo primero que hizo fue sujetar el lavamanos y mirarse severa al espejo, su rubia y larga cabellera esponjada no había amanecido de malas y a lo bestia, por su contrario su pelo se veía mucho más dorado y sedoso.
— ¡Éxito! — exclamó orgullosa, haber molido tanto aguacate y vinagre le había dejado el cabello brillante y sedoso como siempre soño ¡Estuvo todas las vacaciones con el cabello oloroso a ensalada, pero su sacrificio dió frutos! Tomo un el peine dando comienzo a la rigurosa labor de peinar su cabello, paso el peine incontables veces por un mismo mechón, repitiendo el proceso muchas veces en todo su cabello dejandolo más o menos arreglado, ahora, con su cabello "liso" pudo amarrarlo; hizo dos largas trenzas con algo de dificultad, le agradaba más cuando Kaigaku se las hacía, pero se había vuelto tan difícil pedirle cualquier clase de favor que había tenido que aprender por ella misma; su cabello que normalmente llega a la altura de la mitad de la espalda ahora estaba por debajo de sus hombros. Sonríe orgullosa.
— ¡Si, se ve bien! — dijo para si mismas observando sus trenzas, se miró fijamente al espejo intentado convencerse de que estaba preciosa, pero tras tres segundo de mirada fija solo hizo pucheros y suspiro decepcionada; no importa cuánto arregle su pelo o cuánto se diga que luce hermosa, en realidad no se lo cree; pero sacudió su cabeza ¡No era el momento de pensar cosas desagradables!
Secundaria significa "nuevo comienzo" según su diccionario, ya no era una estudiante de escuela media ¡No! Ahora orgullosamente portaba el uniforme de una estudiante de secundaria y tenía todas las intenciones de que su vida empezará.
El sueño de Zenitsu, ha sido durante muchos años encontrar el amor y tener un noviazgo al más puro estilo manga shojo. Deseaba ir corriendo con una tostada en la boca y chocar con aquel que sería su príncipe ¡Ah! Sonaba sencillo y maravilloso. Pero lleva tres años de escuela intentado lo de la tostada ¡Y que estafa! Choca solo con los postes de luz o con alguna pared, nunca con un hermoso chico frío y guapo que cambiará con el poder del amor.
Chale momento.
Pero no importaba, ya sabía que la tostada era un vil fraude y que lo que debía hacer era simplemente esperar una caída natural en brazos de un apuesto príncipe encantador que le propusiera una vida cómoda y feliz.
¡Si! Secundaria era la etapa para un romance de cuentos de hadas, todos los mangas shojo son en secundaria ¡Es increíble que fuera tan ilusa para pensar que en la escuela media algo así de maravilloso ocurriría! Su destino estaba escrito y decía "Zenitsu tiene un novio maravilloso de secundaria".
Esta vez sería más lista, más observadora y carismática ¡No dejará pasar su oportunidad! Además, de que siempre ya tenía una idea de quién podría ser el señor padre de sus hijos, aunque estaba dudosa porque su mejor amigo ya la había rechazado millones de veces sin exagerar el número, pero estaba segura de que solo es timidez.
— ¡Oye, ratón! ¡Ya has estado en el baño una eternidad! ¡¿Acaso estás cagando un hilo?!
— ¡Kaigaku, no me llames ratón!
— ¡Sal del maldito baño, me estoy meando mujer!
Con molestia, tuvo que abrir la puerta solo para ser atrapada por la poderosa aura de rabia descontrolada de Kaigaku, de inmediato se acordado de haber puesto una expresión enojada y simplemente de hizo a un lado para darle paso al chico. A Kaigaku no le basto que Zenitsu se apartará, sino que una vez le pasó por un lado la empujó afuera de forma ruda haciendo que la chica chocará con la pared.
— ¡Kaigaku, eres horrible! — exclamó Zenitsu al borde del llanto al verse en el suelo y con sus buenos animos por el piso, lo siguiente que ocurrió es que Kaigaku abrió la puerta del baño solo para aventar el peine de Zenitsu en dirección a la frente de la pobre que recibió todo el golpe de llano.
— ¡¿Que te he dicho de limpiar tus telarañas rubias, bicho raro?! — tras eso, Kaigaku aventó por segunda vez la puerta dejando a la adolorida Zenitsu tendía en el suelo.
— ¡Le diré al abuelo que me estabas molestando! ¡Ya verás! — tomo su peine y salió corriendo escaleras abajo, mientras gritaba entre llanto —. ¡Abuelito! ¡Abuelito! ¡Abuelo! ¡Kaigaku me ha estado haciendo maldades, es un horrible demonio conmigo de nuevo!
— ¡Zenitsu! — en el comedor, frente a la mesa del té, su adorado abuelo tenía una taza de té tibia a medio tomar, pero el anciano se veía enojado con la joven y por dos justas razones: sus gritos mañaneros y sus poderosas zancadas que casi tiran el techo —. ¡¿Que te he dicho de correr por la casa, de gritar de ese modo y de llorar así?!
Zenitsu estaba acorralada, su abuelo estaba muy enojado y sujetando su bastón con fuerza. Pero para la mala suerte del anciano, Zenitsu tiene un arma letal.
— ¡Abuelo, te quiero muchísimo! — exclamó llorando, pues las lágrimas no paran de desbordarse de sus ojos. Jigoro, un hombre mayor que ha estado viviendo por y para su adorable nieta adoptada, tuvo que sujetar su pecho con una mano en busca de frenar el sentimiento de ataque cardíaco que estaba sufriendo ante la chica.
Tras esas palabras milagrosas y con Zenitsu más calmada con respecto a su llanto, Jigoro le invito a sentarse a desayunar.
— ¡Zenitsu, maldito ratón! ¡¿Donde dejaste mi-?! — Kaigaku no fue capaz de acabar su oración mientras llegaba al comedor, pues el anciano Jigoro le aventó un cucharón de madera directo a la boca.
— ¡¿Cómo has llamado a Zenitsu?! Repitelo si te atreves — reto el mayor bastante enojado —. No creas que no escuché lo que pasó arriba, y además de que ayer volviste a llegar a las cuatro de la madrugada ¡Y además de que dejaste la tapa del inodoro oliendo a muerte! — Kaigaku estaba a punto de decir algo, muy pero muy cerca de hablar —. Y sobre todo, que tú turno de lavar ropa fue ayer ¿Pero que creés? ¡Zenitsu lo ha lavado todo nuevamente! — ahora fue la tabla de picar vegetales la que se chocó con la cara de Kaigaku, Zenitsu observa silenciosa desde su rincón de la mesa mientras come el delicioso cereal azucarado con trozos de fruta y miel que su abuelito le sirvió, sumado a unas tostadas con forma de panda y su leche de chocolate. Porque es la niña y está consentida.
— ¡Anciano horroroso! ¡¿Quien te crees?!
La relación en la casa era muy tensa, Zenitsu y Kaigaku son adoptados pero mientras que Zenitsu ama a su abuelo con todo el corazón Kaigaku empezó a tomar un comportamiento hostil y rebelde.
Jigoro solo llego con un plato que casi aventó a la mesa gracias al mal genio, se trataba de las sobras de los panes con los que había hecho las tostadas de Zenitsu. Si, así como el meme, pero es que Jigoro si tenía preferencias y no le daba pena tener fotos de Zenitsu enmarcadas y colgadas por todos lados de la casa mientras que la foto tipo carnet de Kaigaku pegada con chicle no era visible para nadie.
Kaigaku estaba indignado al ver las orillas del pan –porque por cierto, Kaigaku odia el borde del pan– servidas con rabia en un plato que ni siquiera estaba limpio. Mientras que Zenitsu, comía adorables panes en forma de panditas y bebía leche de chocolate.
¡¿Que mierda?!
— ¡Me largo! — el joven no aguanto más y se escapó de la casa muy enojado.
— Abuelito... — Zenitsu hablo insegura, Jigoro suspiro.
— Está bien, comamos.
Después del desayuno y de despedir a su abuelo, Zenitsu salió corriendo de la casa, iba a buena hora pero primero debía tomar una ruta completamente opuesta para llegar a la panadería Kamado.
— Tanjirou, Tanjirou, Tanjirou — canturrea emocionada ¡Ah! Amaba conocer a los Kamados, son una familia hermosa con hermosos sentimientos. Pero lo más importante era su hermoso hijo mayor.
Zenitsu conoció a Tanjirou en la escuela media, un joven tan encantador y amable ¡El perfecto ejemplo de esposo! Tanjirou posee todas las cualidades de un marido digno: es responsable, amable y sincero, trabajador ¡Y bueno con los niños! Eso es sumamente importante cuando se planea tener una gran familia a futuro.
Los únicos dos problemas que habían con Tanjirou eran: el primero que Tanjirou es el hijo mayor y entonces tendría que responsabilizarse del negocio familiar y eso le restaba horas de relación, el segundo problema es que Tanjirou es tímido y no acepta sus sinceros sentimientos evadiendo el tema.
Tan lindo.
Llegó a la panadería, antes de entrar acomodó su falda y peino su fleco para darse paso con una sonrisa.
— ¡Buenos días! — la madre de Tanjirou levanto la vista y le sonríe ante la familiaridad de su rostro.
— Zenitsu-chan, buen día ¿Has venido por pan para tu desayuno?
— No señora Kamado, vine para irme junto a Tanjirou al instituto.
La mujer mostró toda la confusión del mundo en su rostro.
— Pero... Tanjirou se fue hace una hora, ya sabes, el acompaña a sus hermanos a la escuela y debe asegurarse de que Nezuko entre al edificio, ya sabes...
A Zenitsu se le cayó la cara.
— Ah... Claro... Obvio... Bueno, si me disculpa debo irme ¡Llegaré tarde! — al salir de la panadería, Zenitsu empezó a correr violentamente en dirección al instituto —. ¡Tanjirou, miserable! ¡¿Cómo te atreves a irte sin mi y sin avisarme?! ¡¿Cómo pudiste?! — la chica gritaba mientras corría a toda velocidad al instituto, su primer paso del día para una romántica escena de manga era encontrarse con Tanjirou e ir juntos a la escuela ¡Pero el anti-romantico de Tanjirou le arruinó el plan! —. ¡No subestimes al poder del amor!
Y por cosas milagrosas, cuando iba corriendo, alguien más que iba a la misma brutal velocidad la choco. Mientras su cuerpo se disparaba hacia arriba gracias al impulso su mente empezó a divagar.
"Ah... Así moriré, enojada con mi posible esposo mientras salgo volando por los aires porque un jabalí salvaje me empujó con fuerza y ¡Un segundo! ¡¿Acaso este podría ser...?! ¡¿Será?! ¡Mi tan deseado encuentro destinado! ¡Si! Eso debe ser, hemos chocado y ahora se detendrá a ayudarme a ponerme de pie para luego enamorarnos a primera vista y llevar una hermosa novela de amor ¡Ah! ¡ Tanjirou perdóname, te estoy engañando! ¡Pero el destino lo ha querido así! ¡Así que...!"
Pero la ilusión de Zenitsu se hizo pedazos al momento que se dió de cara contra el suelo y el chico que la tiró por a dar corriendo ni siquiera la determinó, solo siguió corriendo a esa monstruosa velocidad gritando:
— ¡Quitese, voy a pasar!
A lo bestia, ese chico podría tirar árboles con esa fuerza.
Zenitsu se levantó enojada y decepcionada con el destino ¡¿El universo se la juega?! ¡Si, el universo se la juega!
— ¡Animal! — Grito enojada al verse hecha un desastre, su cabello se había despeinado, su mochila nueva había caído en el lodo, su uniforme el cual había planchado ahora estaba sucio y sus rodillas están raspadas.
¡No, su apariencia medianamente decente se fue al carajo!
Sacudió su uniforme y tomo su mochila.
— ¡Ay, mi accesorio! — Zenitsu casi rompe en llanto al ver que el pequeño dije que su bolchila tenía colgado se desprendió y termino en el lodo. Era muy especial, se lo regaló Nezuko ¡Ah, Nezuko es súper linda! ¡Un pan de dios! Limpio el dije y continuo su miserable camino a clases.
Ese día no podía ser peor...
Y piso mierda de perro mientras pensaba eso.
— ¡¿Dónde es mi historia de amor?! ¡Exijo un reembolso! — la histérica Zenitsu ya no podía con su mala suerte en la vida, y eso que apenas es el calentamiento.
