Work Text:
Rhaenyra se veía como una diosa.
Como una Reina|| Como su Reina.
Ella era puro fuego de dragón.
Ella era todo Targaryen.
Daemon no tenía otro pensamiento, incluso en la posición en la que se encontraban.
El cuero ceñido al cuerpo del traje de montura solo hacía que la imagen de Rhaenyra fuera aún más pecaminosa y etérea a sus ojos. Estaban en la comodidad de su habitación, a salvo de las miradas, eran solo ellos dos.
Ellos dos en la cama.
La cama que comparten por fin.
Rhaenyra sentada en su regazo, el cuero de su traje chocando con la piel desnuda del abdomen de Daemon, las trenzas platinadas colgando en el frente y el resto de su largo cabello cayendo por la espalda.
Daemon no pudo evitar gemir cuando su Reina paso sus dulces dedos sobre su pecho, poco le importaba que el sonido sonara opacado y el sonido del metal tintineara a su alrededor, sus manos solo se apretaron en el metal.
—Eres tan hermoso para mí, tío. — la voz de Rhaenyra en su voz materna solo aumentaba la excitación de su cuerpo. —Tan mío, tan nuestro.
Las manos de su alfa solo bajan cada vez más con cada respiración.
—Los dioses nos permitieron vivir en el mismo momento para arder juntos.
—Rhaenyra—no pudo evitar quejarse, mendigar en un sinónimo.
Ella tuvo la osadía de sonreírle de manera tan descarada, de verdad había sido una influencia terrible para ella.
—Ohh mi magnifico Alfa, lo estás haciendo tan bien, ¿puedes aguantar solo un poco más para mí?
Esos perfectos ojos violeta lo miraron, ardiendo solo para él.
¿Cómo podía Daemon no ceder ante su princesa?
No cuando habían vivido todo eso
¿Cómo podía el negarle algo a su llama?
No cuando ya se les había negado tanto.
¿Qué más daba si ella quería que el usará un bozal hoy?
Un bozal y un collar.
Rhaenyra solo tenía que pedir y Daemon se lo daría.
Esta vez, jamás se permitiría negarle nada nunca más.
Él era solo un hombre.
Y ella era su todo.
