Actions

Work Header

Seguimos casados

Summary:

Harry saltó cuando los papeles cayeron frente a él. Miró a Draco como si no entendiera y él lo miró de regreso. Ninguno de los dos dijo nada, pero Harry sabía que estaban a punto de pelear y sería serio.

Work Text:

.

.

Harry saltó cuando los papeles cayeron frente a él, distrayéndolo del intercambio de bromas entre Ron y George, y haciendo vacilar su sonrisa.  No sabía qué esperaba cuando volteó, pero ciertamente no esperaba encontrar a Draco parado frente a él, mirándolo con el ceño fruncido y una expresión tensa en el rostro, no después de su encuentro en Grimmauld hacía veinte minutos cuando mucho.

Había regresado a Grimmauld Place por red flú solo para encontrar la sala vacía y oscura. Por alguna razón todo estaba silencioso, pero estaba bien, ya que tenía dolor de cabeza debido al uso de varios saltos por traslador, o eso creía, porque antes no solía molestarle. Consideró acostarse en el sofá y dormirse ahí mismo, pero recordó que tenía que ir a la Madriguera, ya que era el cumpleaños de Ron y los Weasley darían una pequeña fiesta para él, que ahora también era una bienvenida para Ginny y Harry. Sintiéndose culpable por no querer ir, se sentó en el sofá y cerró los ojos, prometiéndose que se levantaría pronto. No se preguntó dónde estaba Draco hasta que la chimenea se prendió sorpresivamente y Draco pidió que las luces se encendieran. 

Sin energía y con los ojos doliendo por la repentina luz,  Harry alzó el brazo en forma de saludo, sin hablar y sin mirarlo. Sus cosas estaban tiradas por la sala y su túnica  estaba expandida sobre el sofá, y suspiró, esperando la queja que Draco daría sobre aquello, antes de llamar a Kreacher para que  recogiera las cosas y las llevara a la habitación principal. Esta vez no lo hizo, y Harry agradeció por ello sin preguntarse el por qué.  Solo quería dormir un poco ante de obligarse a tomar un baño e ir a la Madriguera. Pensó en invitar a Draco, pero probablemente no querría ir, así que tendría que ir solo o aguantar su mal humor expresado en un silencioso estar. Quiza lo mejor era simplemente decirle que no era necesario que fuera. Ya era tarde de todos modos.

Consciente de que Draco estaba parado mirándolo en silencio, Harry suspiró nuevamente y abrió un ojo, mirándolo.

-¿Qué pasa ahora?-preguntó.

-Regresaste-expresó fríamente el otro. -Tenemos que hablar. 

Harry frunció el ceño, ante la indiferencia que no creía merecer, ya que tecnicamente aún no había hecho nada para recibirla.

-¿Es importante?-preguntó con tono cansado.- Porque si no lo es, tomaré un baño e iré a la Madriguera. Ginny ya está ahí. 

El ceño fruncido de Draco incrementó.

-Acabas de separarte de ella, ¿no puedes esperar para verla?-preguntó bruscamente y Harry sintió el cansancio y la irritación atraparlo.

-¿Qué significa eso?-preguntó.

-¿Qué significa? Si puedes decirme-respondió él, pero Harry no estaba de humor para peleas verbales y círculos de palabras.  Su cabeza estaba punzando de dolor. Pensó en ir por una poción para ello, antes de mirar la expresión de Draco, aparentemente molesto con su presencia. La sola idea de que Draco mirara a Harry como si estorbara en su propia casa, irritó enormemente a Harry.

-¿No puedes solo darme la bienvenida y ser feliz porque estoy aquí?-preguntó.

Draco apretó sus labios.

-Por supuesto que estoy feliz. Estoy feliz de que por fin podré tener la oportunidad de hablar contigo cara a cara después de meses de no saber nada de ti. ¿Te costaba mucho avisarme que tu viaje se extendería, o decirme que te irías más de los meses usuales?

Harry resopló.

-Maldita sea, Draco. Regresé, ¿no es verdad? Me duele la cabeza por el traslador, solo quiero descansar un poco antes de hacer lo siguiente.  ¿Es mucho pedir que, solo por una vez, no intentes  morderme cada vez que regreso? ¿Sabes qué? si llegué en mal momento puedo irme y tal vez cuando regrese podamos hablar como personas civilizadas. O mañana, luego de que duermas y estés de mejor humor por lo que sea que te pasa hoy.

-No te atrevas a irte, Harry Potter. Acabas de llegar.

-Lo sé, pero eso es lo que voy a hacer. Prometí ir a la Madriguera e iré. Al menos ahí alguien estará feliz de verme. 

-Por supuesto que sí-respondió amargamente Draco.- Apuesto que incluso moverá la cola para ti.

-¿Qué diablos significa eso? ¿Por qué no solo dices lo que quieres decir? -Ante el silencio de Draco, rodó los ojos. -Como sea-terminó arrojando  polvos flú por la chimenea. -Te veo en la Madriguera. Hay una fiesta. O no, no necesito ver tu expresión de desagrado como la última vez que fuiste. No me esperes despierto. Lo que menos quiero es arruinar el final de la noche discutiendo contigo. Y por si lo olvidaste es el cumpleaños de Ron y quiero estar ahí para él.

Esas habían sido sus últimas palabras, antes de cruzar la chimenea, ante la mirada asombrada de Draco. Ahora, Draco estaba demostrando que ese no era el final de la pelea.  Era solo el comienzo. Ahora, estaba enojado por lo que sea que habia estado molesto, y también porque Harry le había dado la espalda y se había ido.

El ambiente dejó de ser festivo y se volvió cauteloso, y Harry pensó vagamente que la fiesta se había arruinado. No es que Harry estuviera muy festivo, estaba cansado y desanimado, pero no pensó que Draco quisiera pelear de nuevo tan rápido o lo siguiera a la Madriguera. No estaba listo para enfrentarlo de nuevo después de su encuentro, no frente a todos los Weasley.

-¿En serio, Draco? Es el cumpleaños de Ron, ¿no puedes dejar por hoy lo que sea que dicen esos papeles? -preguntó.

Draco no respondió al principio. Respiró profundamente y cerró los ojos. Los abrió y lo miró. Para cualquiera, podría estar reconsiderando las palabras de Harry. Harry sabía que en realidad estaba reconsiderando lo que le diría.

-Parecía importante para ti esta fiesta, ya que no pudiste ni quedarte unos minutos a escuchar lo que tenía que decir. Consideré esperar a mañana, pero puede que solo tomes tus cosas y te marches de nuevo. Así que vas a oír lo que tengo que decir, incluso si todos tienen que oírlo, para que me  asegure de que no sólo escuchaste mis palabras, sino que las comprendes, antes de que hagas otra maleta y des la vuelta al continente, dejándome con ellas una vez más.

Ningún invitado dijo algo. La música siguió sonando pero las risas, los bailes, la comida, todo se detuvo en espera que ambos decidieran irse o dijeran lo que tenían qué decir.

-Te dije que mañana lo discutiríamos. No era necesario molestar a los Weasley con nuestras peleas.

-Nuestras peleas siempre tienen algo que ver con ellos. Siempre tienen una opinión de nosotros. Bien podrían enterarse de mis palabras de primera mano y no solo interpretar lo que sientes que te he dicho.

-Estás exagerando.

-No lo estoy. De hecho, creo que esto es lo más razonable que he hecho en mi vida. Tan razonable que apuesto que la mayoría de tus amigos y tu familia la aprobarán. Te estoy pidiendo el divorcio, y voy en serio. No habrá más mañana para nosotros, Potter. Ya no. Si no quieres discutir conmigo, no lo hagas. Cuando termine tu estúpida fiesta, mañana por la mañana luego de que duermas,  lee los papeles. Se explican por sí mismos y no te hablarán, ni interrumpirán la paz y silencio que tanto pides en Grimmauld y no hay aquí, pero aquí no te molesta. Si tienes una duda, preguntale a Granger. Ella puede comunicarse conmigo y yo se la aclararé. O si recuerdas como usar una lechuza, puedes preguntar directamente.

Harry frunció el ceño y bajó la mirada para mirar exactamente lo que Draco había puesto ahí. Un sobre amarillo con un diario encima. Extendió el diario. En la portada, Ginny estaba tomando su brazo. Hacía poco más de un año, Harry había renunciado a los aurores y ahora entrenaba el equipo de Quidditch donde Ginny jugaba, las Arpías. Desde entonces pasaban mucho tiempo juntos. Viajaban al mismo tiempo. Entrenaban juntos. Celebraban cada Campeonato con los de su equipo. Daban entrevistas en conjunto. Regresaban a Londres al mismo tiempo.

Verlos juntos siempre era tan común o más que cuando eran adolescentes y salían, tanto que la gente especulaba si no seguían enamorados y esta era su forma de estar juntos, a pesar del matrimonio de Harry.

Para Harry, eran tonterías. Para Draco, el hecho que Harry no detuviera los rumores, ya sea poniendo distancia entre él y Ginevra, o simplemente renunciando, era alarmante. Al principio intentó hablarlo, hacerle ver a Harry cómo se sentía o convencerlo de entrenar otro equipo. Ahora, estaba harto de esa mierda de que no tenían nada y estaba seguro que incluso si no  lo tenían ahora , lo tendrían; porque ella lo veía siempre y Draco solo lo veía y peleaban. Y porque era obvio que Ginevra seguía mirando a Potter con ojos de amor y Potter, bueno, Draco ya no sabía qué era lo que quería él, más que estar lejos de Draco.

Así que eso era todo.

No podía más con ello.

-¿Estás molesto por esto?-preguntó Harry, alzando el diario.-Te lo he dicho decenas de veces, Draco, no es lo que parece, no sé porque insisten en que Ginny y yo estamos juntos. No es mi culpa si no puedes confiar en mí. 

-No voltees esto contra mí. Quiero el divorcio. Eso dicen los papeles del sobre. Te lo habría podido decir en Grimmauld a solas si tanto te molesta que interrumpiera el cumpleaños de Ron, si no hubieras estado tan desesperado por escapar de mí y reunirte con tus Weasley. Y por cierto, una disculpa por arruinar tu noche. Feliz cumpleaños.  Te enviaré tu regalo que tenía planeado y uno extra, por la compensación.

-Gracias-respondió Ron, con expresión de vómito, mirando a Harry fijamente.

-¿Qué?-preguntó Harry al mismo tiempo, abriendo el sobre. Efectivamente, los papeles de divorcio estaban ahí. Firmados hacía unos meses, cuando Harry iba a volver. Excepto que no lo hizo, alargó su viaje.

-Quiero el divorcio-repitió.- No sé porque te sorprende. No nos hemos visto en más de cinco meses y aquí estás, fuera de nuevo. Con ella. Con su familia. No puedes pasar ni un maldito día conmigo o en casa. Parece que ya no puedes ni mirarme, ni quedarte en Grimmauld, si necesitas incluso rentar un hotel cerca de casa en lugar de volver, antes de irte de nuevo a Gales o donde sea que vayas. Bueno, no voy a detenerte. Ni siquiera voy a quejarme esta vez.  Puedes estar de viaje para siempre o quedarte con los Weasley el resto de tu vida si es lo que te apetece, porque estoy solicitando el divorcio. Nos voy a ahorrar el drama de la separación. Cada quien toma lo suyo. No tenemos hijos. No tenemos propiedades comunes. No pediré indemnización. Ya están firmados de mi parte, así que pon tu heroica firma y se irán solos al Ministerio, donde te aseguro-sonrió con desgana- se apresurarán a darle seguimiento.

Harry frunció el ceño.

-Draco... este no...-empezó a ponerse de pie, repentinamente despierto y alerta-¿por qué no vamos a casa y hablamos?

Draco no pudo evitarlo.

Se rió.

-¿Ahora vamos a hablar? 

-Draco...

-¿En casa? ¿En  cuál casa, Harry?

-En Grimmauld, por supuesto, ¿por qué es gracioso?

Draco lo miró con disgusto.

-¿Siquiera notaste que mis cosas se fueron?-preguntó.-¿O no pasaste de la sala antes de largarte?

-¿Tus cosas?-preguntó.

-Mi ropa, mis libros, mis pertenencias en general. ¿Subiste a nuestra habitación y viste tu armario tan vacío como el mío? ¿Revisaste la cocina y notaste que faltaba mi taza favorita? ¿Entraste al baño y viste que está únicamente tu botella de jabón? ¿Fuiste a jardín y viste lo diferente que es ahora?  ¿Viste algo mío en la sala de estar? ¿Notaste que las luces estaban apagadas y tuviste que llegar a prenderlas, y llegué justo después de ti?¿Notaste siquiera  que no estoy usando mi anillo?-preguntó, y por un momento toda esa tranquilidad y frialdad titubeó y dejó ver lo difícil que también estaba siendo para Draco.

Harry notó lo de las llegadas, vagamente. Pensó que salió a comprar. No le importó. Ni siquiera entró al baño, solo llegó a casa, discutió con Draco y fue a la Madriguera. Era el cumpleaños de Ron. Harry nunca estaba y lo mínimo que podía hacer por su mejor amigo era asistir a su cumpleaños. No pensó en que Draco querría estar con él también. Era un completo  idiota. 

-Tú ya no vives ahí, Harry. Ni siquiera yo. Ya no podía vivir así. Rodeado de toda la mierda que dejaste atrás. Cosas que no te importaban lo suficiente para extrañarlas. Ya no podía vivir ahí, con decenas de habitaciones vacías, siendo una de esas cosas irrelevantes esperando a que la utilices. Me fui hace unas semanas. Ni siquiera lo notaste. ¿Sabes por qué? Porque nunca llamaste, nunca enviaste una puta lechuza.

Harry tragó saliva.

-Eso no... no es...

-Se supone que llamarías luego de cada juego esta temporada. Me lo prometiste, a regañadientes. Luego de nuestra pelea sobre cómo ya no me decías nada. No lo hiciste. ¿Te digo dónde estabas? Estoy seguro que Ginevra puede decirte. Estabas con ella después de todo y saliste en los periódicos al día siguiente de cada vez. En la primera portada estaba besando tu mejilla. En la segunda se abrazaron. En la tercera... dime Harry ¿la llevaste a un rincón oscuro y la jodiste?

-¡Ginny no es mi amante!

-¿No lo es? ¿Qué dices tú, Ginevra?  ¿Eres su amante? ¿O vas a decirme que  has estado simplemente mendigando el amor del héroe sin los beneficios que conlleva?

Ginny enrojeció, parecía indecisa sobre hablar o guardar silencio.

-Esta es tu oportunidad para decirle, Ginevra-cuando ella guardó silencio, Draco suspiró. -Como sea-murmuró. -Que sea tu amante o no, no retira el hecho de que este matrimonio ya no funciona, y no puedes quedarte quieto el tiempo suficiente para arreglarlo, pero incluso si lo hicieras, estoy cansado también. Me rindo. Ya no necesito esto-agregó sacando algo de su bolsillo y tirándoselo a Ginny. Ginny, utilizando sus reflejos de quidditch, lo atrapó y cuando notó que era, jadeó. Harry también lo hizo, pero con una expresión horrorizada. Era su anillo de matrimonio.-Ahí lo tienes, Ginevra. Que te aproveche. Espero que cuando lo luzcas sigas jugando Quidditch por un tiempo, antes de tener que ver en el periódico a tu reemplazo, solo siendo amiga de tu esposo. Aunque si nunca te embarazas, jamás dejarás de trabajar con él. Lo que sería una lástima, Harry quiere un hijo más que nada ¿no es lo que dijiste? ¿Qué más da quien se lo dé? Debo decir que esperaba más moralidad de tu familia, que esperaba, no sé, que sean los Weasley correctos, amorosos, que te dijeran que Harry era un hombre casado o tuvieras un poco de verguënza. Pero por supuesto, que tonto de mi parte, soy un Malfoy y mejor uno de ustedes con Harry que yo. Así que como ya no seremos familia , ni tendremos ninguna relación cercana, voy a hacer lo que debí hacer desde el principio y decirles que se vayan a la mierda. Y tú-miró a Harry, quien se enderezó ante la mirada luciendo como si no pudiera creer que esto estaba pasando- ya puedes ser parte oficial de la familia Weasley. Querías estar con ella viajando de aquí por allá, hazlo. Nada te detiene. Ya vives junto a ella de todos modos. Solo casénse, tengan hijos pelirrojos y también vayanse a la mierda.

Dio la vuelta y empezó a irse. Harry podía ver sus ojos rojos intentando no soltar ninguna lágrima.

-¡Espera, Draco! ¡Sólo, espera!-exclamó, intentando torpemente de salir de su asiento.

-Estoy harto de esperar, Potter. Jamás volveré a esperar. Si quieres que alguien te espere, cásate con esa perra luego de que firmes los papeles. Así su familia los esperará a ambos.

-¡No voy a divorciarme!-exclamó atrapando su muñeca. Draco empezó a retorcerse, intentando soltarse, cuando no lo logró lo pateó en la espinilla. Harry lo soltó, echando un grito. Draco aprovechó para golpearlo en la cara. Ante esto, Harry abrió mucho los ojos y pudo ver la sorpresa en los ojos de Draco. Ellos no habían discutido físicamente en años, no había sido necesario...

-Entonces espero que disfrutes la demanda de mis abogados, te mandaré a alguien en la mañana.

-Draco, Ginny y yo no estamos juntos-casi rogó.-Eso se acabó hace años, durante el colegio. 

-Eso ya ni me importa. Lo que me importa es que este juego estúpido entre tú y yo se acabó. Dejemos de fingir que todo está bien. No lo está.

-No puedes solo irte después de esto.

-¿No puedo? Puedo contar las veces que te has ido sin despedirte, dejando una nota. Puedo contar incluso cuantos días nos hemos visto este año. Puedo irme, debí irme hace tiempo.

-Dijiste que eras feliz por mí. 

-¡Al inicio!¡Estaba feliz de que encontraras un trabajo que te gustara! Pero luego nunca estabas. Mi esposo se volvió una foto en un papel, con alguien más siempre a su lado. Un nombre mencionado por otros. Ya ni siquiera me alegro de que vuelvas a casa, sé que pelearemos. Tú puedes decir lo mismo. Lo sé.

-No decidas por mí. 

-¿Por qué no? Tú decidiste que yo podía estar casado con un hombre que nunca está. Tú no escuchaste cuando te pedí que cambiaras de equipo. Yo, mierda Harry, no voy a repetir todo lo que he dicho y no escuchaste. Solo firma los papeles y vuelve a tu grandioso trabajo, con tu maldita compañera con la que dices que no  te acuestas.

-¡No voy a dejar que nos divorciemos! Este matrimonio es de los dos, y no solo tú tomas decisiones.

Draco apretó los labios y caminó hasta la Red Flú, limpiando su rostro. Harry corrió tras él, pero  no fue lo suficientemente rápido. Apenas cruzó, Draco usó la chimenea como si llamara a la Madriguera, lo que impidió su paso. Harry sacó su varita para aparecerse cuando el rubio empezó a hablar. Probablemente no le hablaba a ellos, pero con la chimenea abierta, su voz llegaba a ellos. Harry se detuvo y escuchó atentamente. 

-Yo soy Draco Malfoy, hijo de Lucius Malfoy. Hijo de Narcissa Black. Por mis venas corre la sangre de Sirius, Walburga, Pollux, Cygnus, Phineas y decenas de Black antes de mí. Por mi cuerpo corre la magia que ellos me heredaron. Por mi mente se encuentran las tradiciones y costumbres que ellos han exigido a cada heredero.  Haciendo uso del derecho que ellos me otorgaron, a partir de este momento hago mi reclamo  formal sobre Grimmauld Place. Yo, sangre de tu sangre, magia de tu magia, te reclamo como mía. Crecí bajo tus leyes y tradiciones,  conozco tu pasado y puedo guiarte hacia el futuro. Permíteme cuidarte y yo proveeré herederos. Los creceré en ti, a ti en ellos, y nuevamente serán sólo uno.

-Él está...-empezó Percy.-Merlín, Harry deténlo.

Bill negó. 

-Él ha hecho el reclamo, es decisión de la Casa.

-¿Qué, qué pasa?-preguntaron Hermione y Dean, mirando a Harry, pero él no respondió. Su cuerpo tembló, hasta que algo se rompió dentro de él. Fue como si un hilo entrelazado a varios se desbaratara, perdiendo toda la unión entre ellos, soltando a Harry en el proceso.

La red flú se cerró.

Harry cayó. No podía respirar.

-¿Qué diablos fue eso?-preguntó Dean. Mientras Ron y Neville alzaban a Harry y lo llevaban al sofá.

-Malfoy reclamó la propiedad de los Black.

-Pero es casa de Harry, aún si están casados le pertenece a él.

Bill negó.

-Las casas mágicas se heredan, es cierto, y Harry la recibió por herencia de Sirius Black, quien era hijo del último dueño sí, pero que también fue desheredado por su madre. Su hermano, quien era el heredero que sus padres escogieron está muerto. Grimmauld respondió a Sirius porque no había un Black en ella, y porque ni Narcissa o Bellatrix la reclamaron; pero las casas de viejas familias como la Black, que suelen tener un linaje fuerte, en más de una ocasión se vio en la aparición de disputas por ellas, por lo que permitió  tener el derecho de reclamar el lugar y demostrar su valía. Los Black son, bueno, puristas de sangre. Si el otro heredero no estaba dispuesto a renunciar y el nuevo heredero de la casa no se negaba, simplemente unían sangre. Con el heredero  muerto, la casa aceptó al heredero Black  que se le impuso, y al que éste escogió como su propio heredero, pero probablemente si Malfoy o su madre hubieran hecho el reclamo antes, Harry no habría podido vivir en ella. Ellos son parientes con una relación sanguínea más cercana a los Black que Harry.  Malfoy no es más fuerte mágicamente, él mismo lo dijo, pero tiene la sangre, la magia y las tradiciones mágicas más arraigadas en él que Harry. La casa escogió y lo escogió a él.

-Pero Harry no firmó, siguen casados.

-Estoy seguro que la unión de Harry con Malfoy fue un evento afortunado para la casa. El heredero legal y el heredero por sangre se casaron y tendrían herederos juntos. Malfoy ni siquiera debió pensar en reclamarla, porque sus hijos serían los siguientes herederos de todos modos. Pero él podía hacerlo, reclamar Grimmauld y ser el beneficiario. Dejar a Harry como el cónyugue del líder familiar y no el líder familiar. Quizá se lo dejó porque él mismo es el heredero Malfoy. Como sea, ahora puede decirle a Grimmauld que no deje entrar a Harry y Grimmauld obedecerá. Incluso puede decirle al elfo que no responda a Harry. Es el Jefe de Familia ahora. Harry no sabe cómo funciona el líder familiar Black, pero Draco sí. 

Todos miraron a Harry, quien se puso de pie silenciosamente.

-Así que me ha echado de Grimmauld-murmuró.

-Probablemente. 

-No importa, Harry, puedes quedarte aquí-llamó Ginny luego de minutos en que Harry solo miró las llamas-después de todo, nos iremos en unos días. Si lo que te preocupa son tus maletas, probablemente te envíe tus cosas.

-Deberías ir a casa-aconsejó Bill, negando a las palabras de su hermana.- Está molesto, pero si hablan quizá puedan arreglarlo. 

Fleur no parecía de acuerdo, miró a Harry y luego a Ginny y luego murmuró algo en francés, negando con la cabeza hacia Bill. Asintiendo, Harry tomó polvos flú y se dispuso a volver a casa, pero se quedó ahí, mirando la chimenea.

-¿Harry?-preguntó Neville.-¿Estás bien?

-No puedo recordar la dirección de Grimmauld Place-dijo.

Ginny intentó tomar su mano, como muchas veces antes. Sabía que Harry no lo rechazaría,  porque solía hacerlo todo el tiempo. Era una de las personas en las que confiaba y aunque se había aprovechado un poco de ello, no creía que Harry  siquiera sospechara.

Esta vez, sin embargo, Harry se alejó de ella ante su toque, de pronto, toda su mirada gritaba desconfianza. Ginny retrocedió, sin decir nada de la reacción.

-Harry-llamó Hermione acercándose a él, logrando el movimiento en el que Ginny fracasó. Ella lo guió al sofá.-¿Qué sucede?

Harry se esforzó en respirar, sin poder entender cómo todo terminó así. 

-No puedo recordar cómo es-admitió. -No recuerdo el número de sus habitaciones. Cómo es la cocina. No puedo recordar dónde está. No recuerdo el laboratorio de Draco. O el jardín.

-No te preocupes, colega. Todos lo sabemos la dirección, es...

Ron no pudo recordar. Él sabía que sabía, pero al momento de pensarlo quedaba en blanco.

Harry cubrió su rostro con sus manos. La desesperación empezó a alcanzarlo, sin saber qué debía hacer. 

-Debe haber asignado un nuevo guardián secreto-murmuró Hermione. -Tendrá que empezar a dar direcciones, ni uno de nosotros podrá pasar.

-Esto es una estupidez. Es tu casa. Ni Malfoy es tan vil. -Le dijo a Harry y luego invocó a su patronus.-Vamos, Malfoy. No puedes quitársela. Su padrino se la dejó. Ni siquiera están divorciados. Sé que estás molesto pero esto es pasarse.

El patronus se fue.

Y otro regresó.

Harry lo miró, miró el ciervo que una vez lo representó,  ser ahora una serpiente. Y supo lo que significaba. Significaba que Draco se había rendido con ellos. Que los papeles eran en serio. Que estaba listo para abandonarlo.

-Enviaré sus cosas con Kreacher. Como dije, lamento las molestias, pero estoy seguro que podrá quedarse sin problemas durante su breve estancia. 

-Draco,  no seas un bastardo de corazón frío. Incluso si eres nuestro amigo, no vamos a permitir que le hagas esto a Harry. No tienes derecho.

-Le di la opción de firmar y quedarse con lo suyo. Él no la tomó.  Si quieres decir algo, eres libre de enviarme una lechuza o un aullador, pero  este tema se ha terminado. Grimmauld Place pertenece a los Black. Y yo soy uno. No va a afectarle en nada no tenerla. Nunca está de todos modos. Él me dejó en esta casa, y ahora la casa y yo lo hemos dejado. Ahora, por favor, continuen con su fiesta, lo que menos quiero es arruinar el final de su noche.

Las palabras golpearon a Harry, y miró el anillo que tenía en su mano. ¿Cómo era posible que no hubiera notado que Draco no tenía su anillo? ¿Cómo Draco solo lo había tomado y arrojado como si no fuera nada?

-El anillo de Draco. 

-¿Qué?-preguntó Ginny.

-Necesito el anillo de Draco. El que te lanzó.

Ginny dudó.

-Dámelo.  Debo regresárselo.

Ella se lo entregó, temblando ante su mirada.

-No creo que Malfoy lo quiera de regreso-comentó Percy.

-Si él no lo tiene, nadie lo tendrá. Seguimos casados. Aún es mi esposo.

-Harry-intentó Hermione- él pidió el divorcio. Quizá...

-No, yo... tengo que recuperarlo. Tiene que escucharme.

-Tal vez deberías darle un poco de espacio para pensar. No sabes dónde está. 

-Está en Grimmauld, obviamente-se quejó Ron. -Aún no puedo creer que se la quedó. Era de Sirius. Él sabe lo que significó Sirius para Harry.

-También significa algo para Draco-defendió Hermione.

-¿Así que estás de acuerdo en que se la quitara?

-¡No! Pero él tiene razón en que es su casa también, y es donde vive.

-¡Él tiene su mansión! Mira Hermione, sé que son amigos, pero es casa de Harry, y Harry es nuestro mejor amigo.

Hermione hizo una mueca.

-Podemos intentar reclamar Grimmauld. Los abogados los obligarán a verse-dijo.- Entonces podrás intentar hablar con él. Si ganas, él tendrá que decirte donde está.

Harry asintió. Verlo. Sí. Solo necesitaba verlo de nuevo, hablar con él.

-Puedes quedarte conmigo y Mione, Harry.

Ginny pareció reaccionar.

-También en la Madriguera.

-No-respondió Ron.-Me alegra que mmm... vinieran a celebrar mi cumpleaños, pero nos iremos a casa con Harry. Déjenme un pedazo de pastel.

.

Al día siguiente, una lechuza llegó a Harry, de Theodore Nott, solicitando una reunión. Acordaron verse en el departamento de Ron y Hermione, quienes no dijeron nada frente a Harry, pero Harry notó que estaban discutiendo en la cocina. Hermione les dio la sala de estar para convensar, aunque decidió que se quedarían con él. Nott llegó puntual. Se veía tranquilo y serio como siempre, y saludó a Harry como si no hubiera pasado nada entre él y Draco. 

-¿Draco no va a venir?-preguntó Ron.

-Me temo que no. Mi nombre es Theodore Nott, soy abogado del señor Draco Malfoy, y seré su representante legal en este caso.

-Te conozco, Nott-exclamó Harry.

-Vengo a entregarte un nuevo juego de papeles-respondió él, entregando un nuevo sobre a Harry. -Si bien el tema es el mismo, los términos cambiaron cuando Draco tomó Grimmauld Place. Está dispuesto a compensar su valor monetario de manera que puedas comprar una propiedad de igual valor.

-No voy a aceptar su dinero. 

-Estamos dispuestos a ofrecer otra propiedad en compensación también-dijo, extendiendo una lista.-Hay una propiedad cerca de Gales, incluso. Estamos abiertos a darte un recorrido por ellas. Pensamos que te agradaría, está cerca de tu lugar principal de trabajo. No tendrías que volver a Londres.

Harry miró en silencio los nombres en la lista, sin estar interesado en lo absoluto. Solo quería preguntar porqué Draco no mencionó el lugar antes. 

A Hermione no se le escapó el hecho de que era una indirecta para invitarlo a no regresar a Londres.

-Por supuesto, el lugar es propiedad de Narcissa, quien está dispuesta a ceder el lugar, ya que han recuperado el control de su hogar ancestral. Por lo demás las condiciones siguen igual. Supongo que ya las has leído, pero te daré un breve resumen de ellas a tu y a tu abogado, y amigos si lo deseas. Si quieres negociar una de ellas por favor, sé libre de interrumpirme. Si deseas, podemos aplazar esta conversación hasta que tu abogado esté presente.

-No le voy a dar el puto divorcio-lo interrumpió Harry. -Quiero hablar con él. 

-Eso no será posible. En este momento, Draco está tomando posesión de Grimmauld Place y está vinculándose mágicamente a ella. Puede tomar semanas, incluso meses. Tengo entendido que te irás pronto, por tanto deberíamos finalizar el acuerdo lo más pronto posible.

Harry apretó los puños.

-Dile que a Draco que es un bastardo cobarde, y si cree que voy a firmar los papeles está loco. Dile que quiero hablar con él cara a cara. Quiero que me diga que es tan imperdonable que decidió firmar los papeles antes de intentar arreglarlo.

Theodore no cambíó su expresión, pero guardó sus pertenencias y dejó los nuevos papeles en la mesa.

-Voy a notificar que te entregué los papeles y estoy en espera de tus comentarios. Envíame una lechuza cuando podamos reunirnos. Lean los papeles. Intercambien opiniones. Si tienen duda, envíenme una lechuza.

-Dije que no...

-Sé que puede tardar porque te irás de viaje, pero puede llegar a manos de un tercero si me notificas por lechuza.

-¿No me escuchaste?

-Soy su abogado, Potter. No tengo derecho a inmiscuirme en sus decisiones personales. Pero te diré una cosa. Draco esperó a decírtelo cara a cara. Al principio estaba inseguro y nervioso, pero le diste el tiempo suficiente para sentir que era la decisión correcta. No te corresponde a ti, ni a tus amigos, juzgar su valentía. No cuando ellos no enfrentaron tus acciones o las de tu compañera de Quidditch. No cuando lo dejaron hundirse solo porque no estabas cerca. En mi opinión, deberíamos hundirte por completo, social y económicamente,  tal como lo hundiste social y emocionalmente a él. Si Draco necesita el divorcio para recuperarse, es su derecho solicitarlo, igual que es el tuyo negarte. Todo se hará más grande, pero eventualmente tendrán que llegar a un acuerdo, a menos que quieras estar casado con un nombre simplemente. Tal vez, seas tú quien pida al final el divorcio, después de que retomes tu vida diaria.

Harry tragó saliva.

La mano de Hermione tembló visiblemente. Probablemente ella ya había presentido que esto pasaría. Ya le había advertido a Harry que pasaba mucho tiempo lejos de casa, y que no estaba bien que pasara tanto tiempo con Ginny, porque era bien sabido que a Draco no le agradaba y ellos habían sido pareja. No es que ella fuera la mejor amiga de Draco, esa era Parkinson, pero se llevaban bien, y él ya no preguntaba por Harry ni hablaba sobre él cuando se encontraban en el Ministerio.  Eso había puesto una pequeña alarma en ella que le compartió, pero no alarmó a Harry, quien dijo que ya había hablado con él del tema de Ginny y estaba aclarado.

Ahora podía ver lo equivocado que estaba.

-Llévate tu lista. No firmaré nada. Seguiremos casados.

-Informaré tus palabras a mi cliente-respondió Nott, marchándose.

-Harry-lo llamó Hermione, pero él negó con la cabeza y la interrumpió.

-Quiero reclamar Grimmauld Place. No  voy a dejársela sin pelear. 

.

Su paso por lo que Hermione dijo eran las etapas de la aceptación fue veloz y desordenado. Al principio la incredulidad lo mantuvo con la idea de que Draco volvería y diría que ya no estaba seguro de los papeles, que no firmara, que solo había estado enojado. Pero cuando los días pasaron, pasó de la negación a la ira. El enojo duró lo suficiente para notar lo poco que su vida cambió con su separación con Draco. Hermione tenía razón, viajaba mucho, trabajaba aún más. Siguió entrenando a sus jugadoras, teniendo juntas con patrocinadores, dando entrevistas con los mismos horarios, e intentó seguir de cerca los avances de Hermione sobre Grimmauld Place, quien todos sabían pertenecía a Harry Potter. La demanda no procedió  ya que, por derecho, era la Mansión Black y un Black la reclamó siguiendo las tradiciones, por lo que ahora Malfoy era su dueño reconocido en el Ministerio.  Lo mejor que podían hacer era apelar y, si avanzaban en su caso, dejar la casa en el limbo de forma indefinida. Solo de manera legal. Se le prohibiría a Draco habitar la casa, pero Harry no podría volver a tenerla, porque Grimmauld lo había rechazado.

Harry pensó que, en todo caso, Draco solo volvería a donde estuviera viviendo hasta el día de la fiesta. Decidió dejarla en manos de Draco y desistió de la demanda antes que se hiciera pública. De todas formas, él tenía razón. Draco la cambió, la cuidó, vivió en ella... aun creía que era un bastardo por quitársela, y estaba molesto,  pero una parte de él se negaba a sacar a Draco de Grimmauld, porque recordaba sus últimas palabras respecto a ellas.

Él me dejo en esta casa y ahora la casa y yo lo hemos dejado.

Y así, la tristeza llegó, con una enorme cantidad de culpa y un gran exceso de alcohol. Envió lechuzas con  disculpas, patronus furiosos o uno que otro mensaje de amor.  No hubo respuesta de ningún tipo y Harry se preguntó si realmente habían terminado. Si acabarían así.

Su relación con Ginny se enfrió. Harry dejó de ver el contacto con ella como algo natural. Dejó de sonreír a su alrededor. No era su culpa que Draco y él no lograran conservar su matrimonio, pensó. Era de Harry. Aún así prefirió no darle más excusas a Draco para que defendiera su punto. 

Ahora, Harry no solo evadía a Ginny y a los Weasley. También a los abogados de Draco, que seguían intentando contactarse con él para pedir los papeles firmados.  Harry estaba seguro que la única razón por la que no intentaban obligarlo o amenazarlo, era porque era Harry Potter. Por mucho que Draco estuviera molesto, no se arriesgaría a ser devorado por la población mágica. Draco quería un divorcio silencioso y equitativo. Harry quería publicarlo, solo para enojarlo. Tenía los papeles en el fondo de su maleta de viaje. Todavía intactos y sin leer, pero recordándole que todo era real y doloroso.

Pensativo,  tomó otro trago de whisky. El ambiente era festivo, pero Harry se sentía pesimista y cansado, y las conversaciones cerca de él, no ayudaban. 

-Sea quien sea quien patrocinó el equipo lo hizo para destrozar a las Arpías, te digo. -Llegó diciendo un chico a su amigo, parándose cerca de él.-Ahora tienen escobas de lujo. Uniformes más prácticos y ligeros. No necesitaron más patrocinadores, invirtió en ellos como si sangrara oro. Incluso compró a Wood para liderarlos. Todos sabíamos las Arpías iban por la copa por segundo año y de repente los Falcons se interponen en su camino y las destrozan. ¡Los Falcons! Las Arpías tenían más patrocinadores que todos los equipos, tienen a Weasley y Potter, fans que triplican a los demás y  al niño que vivió entrenándolas, y perdieron. Quien sea que patrocinó a los Falcons, sabía lo que hacía. 

Harry suspiró al escuchar las palabras y tomó otra bebida del bar. Las Arpías habían perdido a manos de los Falmouth Falcons. Había sido en parte culpa de la falta de concentración de Harry, pero su quiebre en su unión con Ginny, y el hecho que fuese Wood quien representaba al otro equipo, apoyó el hecho. Parecían conocer a cada uno de sus jugadores, sus artimañas y movimientos. Fue un juego sucio de alguna manera. Usaron sus debilidades y las usaron para ganar.

Sus jugadoras estaban enojadas, heridas de perder la copa.

Y la canción que ahora era el lema del bar, cortesía del equipo ganador, no ayudaba.

" Ganaremos; pero si no podemos ganar , romperemos unas cuantas cabezas, y si no nos crees preguntales a las Arpías"

Harry respiró ruidosamente, cuando tuvieron que detener a alguna de sus chicas por intentar hechizar a los jugadores rivales. 

Viendo las túnicas gris oscuro por todo el lugar, Harry pensó en Draco. Draco, quien era fan de los Falmouth Falcons de una forma parecida a Ron con los Chuddley Cannons. Tenía su bufanda con logos, y los usaba en cada temporada de quiddich. En una ocasión, Harry le había comprado una sudadera a juego, y él lo había usado a pesar de lo muggle que se veía.

Draco la había amado. El gris, y el halcón en su pecho.

Harry lo había amado a él, sonriendo, besándolo por sentarse a su lado y no el de Ron con los Cannons cuando se enfrentaron a ellos.

¿Habría visto el partido? ¿Se había alegrado de que los Falcon ganaran?

¿Había sentido satisfacción por la perdida de las Arpías?

Qué pensaba, por supuesto que sí.

Era Draco.

Y estaba molesto con él.

-¡Harry!-gritaron Ron y Hermione uniéndose a él en la barra.

-Lo siento, colega-sonrió Ron. -Fue una buena batalla.

-Sí, no le digas eso a ellas. Están malhumoradas.-Exclamó Harry. -No necesito suspender a otra de ellas.

-¿Cómo estás, Harry?-preguntó ella.

-Bien, ¿por qué?

-Bueno, nunca nos habías invitado a una fiesta post-juego. Creí que era por la derrota repentina y necesitabas apoyo emocional. Merlín sabe que no habían perdido uno en un tiempo.

Harry asintió. Quizá solo era para evitar quedarse a solas con Ginny. Deseó haber invitado a Draco antes, incluso si Ginny decía que entre jugadores era más cómodo. Se preguntó si hubiera sido tan malo como ella decía o Draco hubiera podido cautivarlas. Se preguntó cómo pasó su cumpleaños, y si el regalo de Harry, una snitch plateada con verde, le había gustado o la había enviado a la basura.

Sonrió levemente y sin alegría.

-No quería que se malinterpretara nada. Es decir, los diarios aún no lo saben, pero si se enteran podrían decir muchas cosas.

-Lo dices por... oh-frunció el ceño Ron cuando vio a Ginny mirarlos como si no supiera porqué estaban ahí, y luego miraba a Harry, quien no la miraba de vuelta. Ella dio la vuelta y se fue con otras jugadoras.

Ron y Hermione no dijeron nada. Había pasado meses sin saber algo de Draco, pero aún así Harry era muy cuidadoso de no ser visto con alguien más, con el que los diarios pudieran especular. Tampoco había ido a la Madriguera, como si, inconscientemente se alejara de cada lugar y persona por la que había perdido a su esposo. 

Tomaron unas cuantas copas en silencio, hasta que Ron gimió, llamando la atención de las dos personas a su lado.

-Oh, mierda. ¿Ese no es Malfoy?

Harry alzó la mirada y lo vio.

Estaba ahí, mezclándose con los Falcons y Parkinson. De inmediato, Harry se puso de pie y caminó a él. Su cuerpo se movió con anhelo y necesidad.  No fue el único que lo hizo. Podía ver a sus amigos, a Ginny cerca también.

Un hombre le dijo algo al slytherin, poniendo su mano en el hombro de Draco y de repente hubo un coro de  En su lugar "Rompimos cabezas", y Draco se rió. Se rió, y fue la primera vez en meses que Harry lo vio reir. Se detuvo, preguntándose si había dejado de sonreír para todos, si había sido tan miserable que había perdido su sonrisa, o solo había dejado de sonreír para él, y Draco tenía razón para decir que merecían el divorcio.

Quería tocarlo, abrazarlo. Conversar. Continuó su camino, pero Ginny fue más rápida.

-¿Eres tú el inversionista? ¿Acaso no deberías apoyar al equipo donde Harry es entrenador? Es tu ex-esposo.-La música era alta, pero Harry estaba lo suficientemente cerca para escuchar. Sus palabras atrajeron la atención de algunas personas, que giraron para mirar el intercambio. Algunas se interesaron y llamaron a otras, otros dieron vuelta.  Sintió enojo con la intervención de Ginny, siseando una maldición, sin embargo, al contrario de lo que Harry pensó que pasaría, Draco rió y dejó esa sonrisa malvada de antaño surgir.

-¿Ex-esposo?-repitió.-Seguimos casados, Ginny-se burló, Draco.-Harry Potter es mi esposo.  Todo el mundo lo sabe. No he visto ningún papel de divorcio en mi mesa. A menos que sepas algo que yo no. 

Sus palabras golpearon el corazón de Harry, que respondió latiendo con esperanza. Sin poder evitarlo, sonrió.

-¡Estás arruinando el equipo para el que él  ha trabajado tan duro!

Hubo un silencio grupal.

Draco la miró.

Y sonrió enormemente.

-Creo que es totalmente tu imaginación, Ginevra. He amado este equipo desde que era estudiante y compré el tour de fan-señaló sacando una credencial con foto. Harry jamás aceptaba esos tour, los fan eran molestos y ruidosos, y tenía que tenerlos con ellos por meses. ¿Por qué no simplemente usó uno de esos para Draco?- no he hecho nada malo. Estoy disfrutando simplemente del juego y lo seguiré haciendo mientras sigan participando por la Copa. Por supuesto, sé que las Arpías son famosas por su entrenador, mi esposo como bien has dicho, pero tengo gustos propios. Siempre le dije que entrenara a los Halcones. Que eran mejor que decenas de equipos, incluyendo a las Arpías-puntuó.-No lo hizo, pero Wood pudo ver el potencial. Después de todo,  si no pueden ganar...

Romperemos algunas cabezas.

Ellos cantaron y cerraron filas alrededor del rubio.

-Ignorala rubiecito. Solo esta amargada por la derrota 

-Qué pésimas perdedoras son las Arpías.

-Es obvio que ella está enamorada de su entrenador.

Ginevra enrojeció.

Draco sonrió y los flashes surgieron por uno que otro lado.

-¿También te lo parece? Siempre dijo que era mi imaginación.

Y Harry lo supo. Draco había perdido. Este matrimonio se desmoronó como sus padres predijeron. Estaba herido, enojado. Eso no iba a evitar que se vengara. Si no podía ganar, iba a romper algunas cabezas antes de dejarlo ir, y qué mejor que atacar aquello que le robó su matrimonio. 

El idiota repitió simplemente lo que su padre hizo por él en su segundo año. Compró un equipo de quidditch para él, y lo armó con lo mejor. No solo eso, volvió a los Halcones slytherin. Los entrenó a base de jugadas de ellas. Y para prevenir fallos, trajo a alguien que vivía del Quidditch incluso más que Harry. Algo en él se divirtió por este hecho, pero antes de poder decir algo, Harry fue alejado por sus amigos, antes que el asunto creciera.

-No es el lugar, Harry. Averiguaré dónde se hospeda-dijo Hermione. Probablemente pensaba que Harry quería pelear, pero no era así. Las palabras de Draco le habían dado una idea. Una gran, maravillosa, y molestosa idea. Dejándose guiar, Harry regresó a su lugar. En algún momento mientras se iban, él y Draco se miraron el tiempo suficiente para que Harry supiera lo que Draco decía a lo lejos.

Firma.

Harry no respondió, no asintió o negó. En el fondo de su corazón, esperaba poder hacerle cambiar de opinión sobre su situación actual, pero fue imposible localizarlo con los periódicos preguntando si los rumores sobre Ginny diciendo que se separaron eran ciertos. Para cuando Ron encontró la habitación y el hotel, él simplemente ya no estaba.

Suspirando, Harry  miró el diario, donde Draco reía con los Falcon. 

Fue extraño ver a un hombre que estaba casado con él, ser feliz sin él a su lado.

Mi esposo se volvió una foto en un papel.

Las palabras poco a poco, empezaron a tener sentido.

.

Sin casa y sin copa.

Ante la ya no tan desesperada necesidad de entrenamiento, Harry se permitió tomar un descanso y compró un departamento cerca de la casa de Ron y Hermione, en el lado muggle. Intentó tener contacto con Draco, pero a palabra de los amigos de su esposo, éste  estaba ocupado con su tour de quidditch y no sabían cuando volvería. 

-¿Pero qué te digo a ti, Potter?-se burló Parkinson, cuando la alcanzó cerca del Ministerio- tú sabes cómo es. Quizá no escuches de él en meses, o lo veas en el diario algún día. Ahora, vete. Estoy tentada a encerrarte en mis mazmorras y alimentarte con comadrejas.

-¿Cómo está él?

-Mejor que nunca. De todas maneras, ya no es de tu incumbencia.

-Seguimos casados.

Pansy rodó los ojos, pareció que iba a decir algo y luego negó con la cabeza. Caminó hacia él y levantó la mano, y Harry esperó la bofetada que seguramente se merecía. Cerró levemente los ojos, dispuesto a recibirla y contuvo la respiración, convencido que dolería. El golpe no llegó; en cambio, ella le pateó su parte inferior con la punta de su tacón.

-¿Que mierda, Parkinson?-gritó, doblado de dolor.

-Te dije que si le rompías el corazón te iba a romper las pelotas. Te dije que eran mala idea, se lo dije a él. Le dije, Draco, los Weasley y los Malfoy no se agradan, te harán sentir como una mierda cada fecha festiva, cada cumpleaños, vas a morderte la lengua tanto para no enojar a Potter que te ahogarás con tu propia sangre y de todas maneras él te va a romper el corazón, siendo estúpido y confiado. Va a lastimarte cuando no te escoja a ti, y él, maldito bastardo-se quitó la bolsa de mano y empezó a golpearlo-te creyó cuando dijiste que siempre lo escogerías a él. Dijiste que lo cuidarías, que lo amabas, yo misma confíe en tí. ¡Le permití casarse contigo!

Qué tenía en su bolso, él no sabía, pero dolía como el demonio. Escuchó a un auror patrullando cerca detenerla y mirarlo con compasión, antes de preguntar si quería presentar cargos. Parkinson lo miró, lista para golpearlo de nuevo si decía que sí. 

Él no lo hizo, sin embargo pidió que examinaran su bolsa.

-¿Un ladrillo, Pansy? Maldita sea.

-No me llames Pansy, bastardo Potter. He estado esperando al día que te acercaras, hombre desgraciado, a preguntar por él. Así yo podría hacer esto. 

-¡Pudiste matarme!

-¡Nunca te mueres! Y es un ladrillo pequeño, los demás eran muy pesados. No podía aligerarlo con magia, necesitaba estar lista para patear tu trasero con él.

Harry suspiró entre divertido y enojado. 

-¿Cómo diablos se te ocurrió?

-Puede que Draco haya hablado de sus programas de televisión muggle una vez. 

-Donde el menor de los hijos roba...

-El bolso de su madre, sí. Como sea, púdrete. Tú y yo eramos pseudo-amigos gracias a Draco, y ustedes ya no están juntos, así que quiero que te vayas al fin del mundo y te entierres en él, antes de que yo lo haga.

-Seguimos casados-dijo él. Lo que menos necesitaba era que alguien oyera que tenían problemas.-Solo necesito saber si está bien. Si realmente está bien. 

-La etapa de no comer  y emborracharse hasta llorar sucedió hace siglos, Potter. Lleva casi tres años viviendo así, diciendo que encontrarían una forma de equilibrarse tarde o temprano. Le rogué que te dejara hace tiempo y por fin me escuchó. ¿Cómo crees que se sentía cuando no apareciste en las fechas importantes como su cumpleaños o el aniversario?¿Cómo crees que se sintió cuando solo te acostabas con él y al despertar ya no estabas? ¿Cómo crees que se sintió cuando veía los diarios contigo y tu ex novia en primera plana? Lo destrozaste. Lo torturaste y no te importó.

-Él...

-Él quería que triunfaras. Quería que no te preocuparas por otras cosas que tus sueños. Ya habías obtenido mucha mierda con solo tu noviazgo con él, más con tu matrimonio, dijo. No quería estorbarte, decepcionarte, o perderte. Intentó confiar en ti. Salazar sabe cuanto te defendió ante nosotros y tú le rompiste el corazón. Así que  lo menos que puedes hacer por él, es apoyarlo esta vez a él en su decisión. Y si esa decisión implica alejarse de ti, después de meses que tú te alejaste de él, lo menos que puedes hacer es respetar su decisión y alejarte, para que él pueda sino ser como antes, estar mejor.

-No puedo dejarlo ir. Pansy. Lo extraño.

-¿Bueno, no es un giro de  acontecimientos maravilloso? Harry potter quiere ver a su esposo. Le envía regalos, patronus y cartas. Lástima que sea demasiado tarde.

Las palabras dejaron a Harry mudo. Tanto que no pudo responder, y ella dio la vuelta y se fue.

.

El cumpleaños de Harry vino y se fue. El año pasado, Draco le había enviado un par de guantes para vuelo que Harry aún tenía consigo. Este año, Draco apareció unos días después en el diario, junto a Astoria Greengrass. Estaban saliendo de un restaurante, tomados del brazo. Riendo, y en algún momento, ella besó en la mejilla a Draco, quien rascó su nuca avergonzado.

-Oh, solo somos amigos-, ella declaró cuando la entrevistaron, -era mi cumpleaños y él me invitó a cenar. Solemos ir todos los años con los demás, pero este año solo él y yo estabamos libres.

Draco simplemente no dio entrevistas. Dijo, en palabras citadas, que se fueran al demonio. 

Nadie negó ni afirmó nada, pero los celos comieron a Harry cuando aparecieron juntos en más ocasiones, incluso cuando aparecían con Parkinson y Zabini, o Nott o Pucey. Ellos dos parecían tan normales juntos, tan simples, perfectos, destinados a ser.

-No. Seguimos casados-respondió Harry a cada  reportero que lo atrapó y preguntó sobre ellos dos.-Aún lo amo, si es lo que quieren saber, y no, no he firmado ningún papel de divorcio o le estoy siendo infiel con alguna compañera de trabajo u otra persona.

-Hemos notado que no tenía el anillo puesto en las últimas semanas, ¿podría darnos algún comentario?

-Sé que no lo tiene. Sé por qué. Está bien. También sé dónde está.

El Profeta especuló de un rompimiento entre él y Draco, a favor de Ginny y Astoria respectivamente, y como Harry se estaba negando a firmarlos papeles. El Quisquilloso habló del poderoso amor que Harry le tenía a Draco y viceversa, y como su matrimonio estaba floreciendo. El Magic Times habló de cómo Malfoy probablemente había competido con Harry a través de los Halcones y cómo Harry estaba molesto por ser derrotado. Los tres dijeron su opinión de por qué estaban lejos del otro, y ya no aparecían juntos públicamente. Especialmente con Draco de gira. La situación llegó al punto en que Zabini apareció un día dando una entrevista para que los medios dejaran de acosarlos a ellos y  a su amigo de viaje.

-Ellos siguen casados-afirmó.-Draco solo está viviendo luego de un año encerrado en casa, con su esposo lejos, entrenando un equipo de quidditch. Parece que lo han olvidado, pero era uno de los slytherin más sociales de nuestra generación y luego de su casamiento estuvo ausente. -Luego de alguna pregunta, asintió con la cabeza.-Se le ha hecho invitaciones anteriormente a Potter, pero no ha asistido a ninguna reunión con nosotros en público, eso es todo.  Todo mundo sabe que los Weasley y los Malfoy tampoco han sido cercanos, y por ello Draco tampoco asiste a sus eventos. Simplemente están haciendo un escándalo de algo que tampoco vieron antaño.

Harry suspiró cuando leyó eso. Tal vez, Draco no era el único que prefería evadir las amistades del otro. 

-No, Ginny y yo no tenemos, ni tendremos nada. Estoy casado-aclaró una semana luego de la entrevista de Zabini.-Creo que se enteraron, fue la boda del siglo. Todo mundo opinó de ella. Muchos no estaban de acuerdo. Me casé de todos modos y seguiré casado.

Ginny también se vio obligada a responder, cuando fue atrapada saliendo de la tienda de sus hermanos.

-Harry y yo no tenemos nada. Él y Malfoy están casados.

-Se les veía muy cercanos, tenían contacto físico frecuente. Hemos notado que perdieron ese compañerismo que mostraban antes. ¿Es que acaso el señor Malfoy los descubrió y Harry Potter está pidiendo perdón al señor Malfoy?

-No perdimos contacto, tampoco estuvimos en una relación durante nuestros viajes-respondió ella, pero probablemente nadie le creyó, ni ella misma.

.

Probablemente fue infantil, pero Harry quemó los papeles de divorcio una y otra vez. Fue un poco divertido y frustrante  cuando ellos se recompusieron por sí solos. Los mojó, trituró, rompió y manchó de tinta. Ideó nuevas maneras de deshacerse de ellos como usar veneno de basilisco o tirarlos en un acantilado. En una ocasión los dejó en el mundo muggle y se fue a casa, y estos regresaron a donde sea que se apareciera y se posaron a su lado. Una vez incluso los arrugó y jugó con ellos con un perro callejero, como si fueran una pelota.

Siempre regresaron a la normalidad, con la firma de Draco, hermosa y elegante, incrustada en cada una de ellas. Finalmente, luego del intento número veintisiete de cómo eliminar un papel de divorcio que estabas harto de ver,  Harry tomó pergamino y un lapicero y escribió.

Te regreso los papeles. No voy a firmarlos. De verdad lo siento. Te amo. Dame otra oportunidad, por favor. Sé que podemos arreglarlo. Es nuestro aniversario, ¿nos vemos en la cafetería muggle de siempre a las 7:00 p.m.? Hablemos de ello. De cómo corregir todo. Sólo hablemos una vez más.

Draco no respondió. Tampoco asistió.

Harry se vistió lo mejor que pudo y esperó por tres horas, antes que el café cerrara. Cuando cerró, Harry volvió a casa y colocó una pulsera de platino en un sobre. Lo envió a Draco.

Feliz aniversario, escribió. Este es tu regalo de este año. Lo compré en un mercado de Gales. Lo vi y pensé en ti y como el año pasado no te di un regalo a tiempo. Lo compré siete meses antes y lo guardé hasta este día, por si no compraba algo mejor. No lo hice, pero probablemente estaba enojado o borracho, intentando quemar los papeles que me enviaste.

Recibió los papeles de vuelta. La pulsera, sin embargo, no fue devuelta, así que Harry sonrió. 

Ahora, tenía que admitir que había una trampa en ello. Se había inspirado en los papeles al momento de hechizar la pulsera antes de enviarla. Probablemente Draco se la había probado, era un vanidoso después de todo, y ahora estaba maldiciendo a Harry.

Rió pensando en cómo probablemente estaba intentando quitársela para que volviera a posarse en su mano; pero donde estuviera él, la pulsera iría, y con él, y Harry podría ir con él cuando quisiera.

Pensó que era una buena e inocente venganza.

Especialmente porque decía, El único e inigualable esposo de Harry Potter.

Vamos Draco, di que quieres el divorcio usando eso, pensó.

.

Se vieron de nuevo en la final de quidditch. Todos los equipos fueron invitados a la celebración y Harry asistió como entrenador de las Arpías, mientras que Draco fue con los Falcon, quienes terminaron siendo un segundo lugar. No ganaron la Copa, fue una gran mejora respecto al año pasado. Draco seguramente estaba emborrachándose de felicidad.

Mantuvieron su distancia. Más bien, Draco se encargó de evadirlo. Sin embargo, estuvieron cerca cuando Wood se marchó a dar un discurso, dejándolo solo.  Cuando Draco fue tras un mesero para servirse otro trago, Harry lo tomó por sorpresa y lo arrastró hasta el baño, a pesar de sus ruidosas quejas.

-No fuiste a la cafetería-reclamó cuando estuvieron solos.

-No tenía porqué. 

-Era nuestro aniversario.

-Eso no te detuvo de olvidarlo el año anterior.

Harry apretó los dientes.

-Draco... no tienes que ser tan difícil, solo escucha. Lamento...

-He escuchado tus lamentos en tus patronus, los he leído en tus cartas.

-No contestaste ninguno de ellos.

Draco suspiró.

-Escucha, Potter. Estoy cansado de esto. Intentamos que funcionara, no lo hizo. Terminemos con todo. Firma los papeles. Solo quiero que todo termine. Estoy cansado de estar enojado, y triste. Solo quiero encontrar algo nuevo que amar y volver a empezar de nuevo.

Harry sintió su corazón doler. Últimamente así era todo el tiempo. El tiempo estaba pasando, y él no podía convencer a Draco de regresar a su lado. A este paso, firmaría los papeles solo para dejar de sentir el dolor del rechazo una y otra vez.

Sin embargo, la idea de que Draco lo había hecho por más de un año, lo obligaba a soportar. Era un auto castigo, aunque no sabía si para él solo o también para Draco.

-No voy a firmarlos. No quiero. Te quiero de vuelta. Quiero esos días en que nos amamos locamente, en que peleábamos y terminamos en la cama. Quiero besarte y abrazarte. Observarte reír. Lamento herirte. No haber visto lo mucho que te dejé solo. No haber visto lo mucho que me hacías falta y lo mucho que te hice daño.

Draco parecía no poder ocultar su dolor, probablemente por el alcohol.

-Vete al infierno-dijo- te fuiste. Tú dejaste esos días felices atrás e hiciste menos mis dudas y temores. No quiero vivir así. Temiendo que algo sea real o no. Temiendo enojarte con unas palabras. Amargado porque estás lejos de nuevo y no sé si sigues vivo hasta el siguiente artículo de periódico. No quiero. Estoy tan aliviado de que ya no importe si me engañas o no con Ginevra, porque vamos a divorciarnos. Y entonces no me torturaré preguntándome qué hice mal para que nunca llames. Por favor, firma los papeles. Si me amas tanto como dices, déjame ir.

Harry negó tercamente.

-No puedo dejarte ir. Te amo. Jamás te engañé. Yo nunca lo haría. Lo juro. Lo juro. Tienes que creerme. Por favor... ¿Quieres que renuncie? lo haré. Lo haré si eso te hace regresar conmigo.

Lo arrinconó contra la pared y lo besó con fuerza, escuchando su sorpresa inicial. Sintió el empuje que su pareja dio, pero se negó a separarse, en cambio, lo apretó contra él con más fuerza, hasta que Draco no pudo moverse. Creyó que ahora Draco mordería su lengua o sus labios en venganza, pero, sorprendentemente, se dejó hacer. Dejó que Harry invadiera su boca, y tembló en sus brazos necesitado. Convencido de que no escaparía, Harry lo elevó contra la pared y  empezó a empujar contra él firme y repetidamente, como si estuviera haciéndole el amor. A medida que ambos endurecían más y más, los besos dejaron de ser suficientes, y no pasó mucho para que volteara a Draco contra la pared, bajara su ropa y empujara dentro. Había pasado tanto tiempo, ¿cómo podía haber vivido sin esto?

-Har-intentó hablar Draco, pero Harry no lo dejó. No dejaría que esto se convirtiera en una batalla de nuevo. Usualmente Draco le decía cuando moverse, pero a estas alturas, Harry era un experto en las señales de que Draco estaba listo para que Harry empujara. En cuanto vio su espalda arquearse hacia él, empezó a balancearse sobre él. Una vez que entró jamás salió, solo empujaba, empujaba más dentro, tragando los gemidos de Draco en su boca. Dandole aire de sus propios gemidos. Fue silencioso de cierta forma. Sus bocas tragaron los gritos del otro, sus manos se buscaron como si necesitaran sostenerse entre ellos, y Harry solo se separó lo suficiente para que ambos respiren y besar el cuerpo atrapado entre el suyo.

-Draco, Draco...Merlín, te amo-confesó besando la piel cercana, hombro, cuello, nuca...-No me dejes solo. No te vayas de nuevo.

Este momento era donde  Draco respondía lo mismo. No lo hizo. En cambio, Draco apretaba los labios, como si estuviera tragando sus lágrimas y su dolor. Quizá era porque eso había estado haciendo por tanto tiempo que ya no podía controlarse. Sintiendo la culpa recorrerlo, Harry suavizó su agarre y besó su cuello con dulzura.

Ellos hicieron esto antes. Ocultar todo con sexo.

No era lo ideal, pero era mejor que la separación. Cerrando el baño con un hechizo, Harry le hizo el amor duro, firme contra la pared, y a la vez no dejo de unir sus labios y manos cada vez que podía. Fue necesitado, salvaje. Cuando Draco llegó fue como si no pudiera hacer nada más que intentar respirar. Parecía apunto de caer, así que Harry lo sostuvo lo mejor que pudo, porque él mismo quería dejarse caer al suelo.

-Draco... vuelve conmigo a casa. Déjame regresar contigo. Incluso cuando peleábamos, Grimmauld era mi hogar, porque tú estabas ahí. No puedo, necesito... me siento vivo cuando vuelo. Adoro cuando ganamos, pero nada tiene sentido desde que no estás conmigo. No puedo soportarlo más. Llévame a casa, a tu lado, donde pertenezco.  

Draco empezó a llorar. Hizo sonidos dolorosos y entrecortados, y se dejó caer al suelo, sentándose y ocultando su rostro entre sus manos. Harry también lo hizo. Se dejó caer, sin preocuparse por su ropa, y lo abrazó con fuerza, negándose a soltarlo, porque temía el momento en que tuviera que soltarlo. 

El dolor de Draco fue tan crudo que lo invadió con fuerza. Harry sujetó su rostro esta vez con suavidad y lo besó,  en medio de lágrimas y palabras no dichas a tiempo.

-¿Seguiremos casados?-preguntó Harry, una vez que ambos se calmaron y vistieron correctamente. Probablemente alguien ya habría intentado entrar y especulaban sobre lo que hacían, pero no importó. Importó lo que harían ahora, que Harry sabía en el fondo de su alma, que no era salir juntos de la mano.

-No lo sé, pero deberías seguir entrenando a tu equipo. Amas enseñar.

-Draco, no te engañé con Ginny. Nunca lo hice, ni lo haré. Te extraño.

-Te creo-Respondió Draco, pero no se quedó, y eso le rompió el corazón a Harry.

.

Con el final de la temporada de quidditch, solo quedaba iniciar los preparativos para la otra. Sin embargo, Harry no se preocupó por ello y en cambio consiguió todos los periódicos viejos que pudo y miró con atención las fotos. Pudo ver lo que Draco veía. Pudo entender cómo las especulaciones empezaron  a comerlo. Pudo entender porque pasó a su estilo de supervivencia, antes de romperse por completo.

Estudió cada palabra que podía recordar, cada conversación con Draco y Ginny. Cada discusión. 

Finalmente, cerca del cumpleaños de Hermione, decidió que iba a dejar a su equipo actual, y solicitaría entrenar el equipo  de las Avispas. Era un grupo mixto, donde no conocía a nadie. Donde Ginny, la principal discusión entre Draco y él, no estaba. O quizá le pediría un trabajo a la directora de Hogwarts. Draco tenía razón. Amaba enseñar. 

Se lo contó a las chicas, quienes preguntaron si las dejaba porque perdieron.

-Oh, no. Solo que me gustaría un trabajo menos agobiante. Un trabajo más cerca de casa.

-Es cierto. Su esposo. Jamás lo ha traído con usted. Escuché que están separándose. Debió ser difícil para él verlo tan poco.

-Y estar rodeada de chicas-rió una.-No parecía ser nuestro fan la última vez. Ginny dijo que estaba con los halcones.

-Si-sonrió Harry.-Siempre le han gustado. Le queda. Tiene ojos grises y ama las aves que cazan.

-Lamento que su trabajo le afectara tanto en su vida personal, hasta el punto de estar por divorciarse-dijo otra.

-No, nosotros seguiremos casados-declaró Harry, mirando a Ginny con cautela, como preguntando si lo oyeron de ella o se había perdido otro artículo del Profeta. -Han sido meses difíciles para ambos. Me gustaría arreglar la situación. 

La mayoría de las chicas le desearon suerte. Ginny no fue una de ellas. De hecho, ella se mantuvo en silencio y permaneció en su habitación el resto de la noche. Antaño, Harry habría ido a ver qué estaba mal. Esta vez, fue a su habitación y empacó las maletas. También escribió una carta para Hermione. Una semana después, anunció en una conferencia de prensa que dejaba formalmente a las Arpías.

Cuando alguien preguntó que opinaba Draco de ello, Harry se alzó de hombros y sonrió.

-Bueno, espero que pueda soportar a un Harry Potter con mucho tiempo libre. Tal vez ahora pueda ir a algunas reuniones de amigos y sentarme en una esquina a mirarlos fijamente, o llevarlo a un romántico viaje a Francia.

Muchos rieron, otros tomaron nota. Harry respondió pacientemente a todo aquel que se le ocurrió preguntar sobre el destino del equipo, y luego fue a casa a descansar, pensando en el chico de ojos marrones y cabello negro mirándolo fijamente sin preguntar nada.

.

La siguiente vez que vio a Draco fue en una exposición de arte de Dean. No lo había visto en casi dos meses y estaba muy feliz de verlo.  Draco se veía más sano y feliz. Había dejado crecer su cabello y había regresado a usar la ropa formal y elegante, pero sobre todo oscura, que le gustaba y se veía muy chocante entre las vestimentas sencillas y casuales de Harry, y sus amigos. A Harry le encantaba como se veía. Como se veía él mismo, vestido con unos jeans y una camisa casual, después de tanto tiempo de vestir como un entrenador de quidditch apropiado. Cuando lo miró le sonrió y saludó con la mano, y Draco pareció dudar, antes de saludarlo de vuelta. Contento de no ser ignorado, Harry caminó hacia él y Draco parpadeó sorprendido, mirando a su alrededor. Al ver solo pinturas colgando, pareció aliviado y se acercó también.

-Hola. Ha pasado un tiempo, ¿cómo has estado?

-Escuché que renunciaste-respondió Draco, sin responder a la pregunta de Harry. Harry lo dejó pasar y se conformó con el hecho de que Malfoy no estuviera huyendo de él.

-Sé que lo hiciste, estabas ahí. Te vi. No puedes hechizar la pulsera con un glamour.

Draco no intentó negarlo. Solo asintió, confesando que lo intentó, después de todo.

-Lo cual es muy inconveniente, cuando quiero pasar desapercibido.

-La inscripción no se ve tanto-rió Harry.

Draco alzó una ceja, y luego negó con la cabeza.

-¿Qué piensas hacer ahora?-preguntó. Harry se alzó de hombros. Algo cambió con el sexo. Harry podía sentirlo, aunque no sabía qué con exactitud. Tal vez solo era difícil enviar a la mierda a alguien con quien te acostaste y amaste alguna vez, después de haber confesado que estabas cansado de todo, incluso de pelear, y quien luego te había abrazado cuando llorabas y había llorado contigo.

Harry jugó con su mano, quería fervientemente estirar la mano y colocarla en el rostro del otro antes de mirarlo.

Se miraron por decenas de segundos, antes que Draco se sonrojara y mirara con interés falso una pintura.

Harry carraspeó e hizo lo mismo.

-Creo que iré a Hogwarts. Sigue siendo un trabajo demandante, con tantos niños en el castillo, pero permiten a los cónyugues visitar y quedarse con la pareja. Además hay horas libres y no hay que viajar mucho. Tampoco hay personas jóvenes en el personal más que Neville y no sé si realmente cuenta como un riesgo para ser seducido, tú sabes, las plantas son su pasión y realmente no es mi tipo. Demasiado gryffindor para mí-bromeó.

Draco rió.

Rió, y Harry sonrió enormemente al mirarlo. Quería hacerlo reír. Abrazarlo. Se contuvo.

-¿Qué hay de los alumnos? Debe haber alguno apuesto por ahí, y joven.

El gryffindor podía ver la inseguridad en las palabras del otro, y su corazón latió esperanzado de saber que aún podía sentir celos por él.

-Eso sería ilegal y McGonagall hechizaría mis pelotas. 

-Eso es cierto. 

-Draco...-comenzó Harry, un poco nervioso- ¿Te gustaría ir conmigo a Hogwarts? Tengo que esperar el siguiente año escolar para hacer la solicitud, pero...

Draco parpadeó sorprendido.

-¿Ir contigo?

-Sí, es decir, aún seguimos casados. No sería un problema si estás ahí. Pregunté. Si necesitas salir continuamente podríamos solicitar una chimenea propia. Estuve pensando y me di cuenta que me concentré tanto en llevar a mi equipo a la victoria de la Copa, que dejé de ver lo demás. He visto mi error, así que por favor, intentémoslo de nuevo. Esta vez buscaré hacer un trabajo que me gusta pero me gustaría  tenerte a mi lado. Ven conmigo a Hogwarts, por favor.   Sé que no te gusta mucho enseñar, pero podrías trabajar como Profesor de Pociones. Te gustan mucho. O podrías trabajar desde  ahí. Mantenerte en las habitaciones, modificarlas para crear un espacio para ti.

Draco pareció impactado.

Negó.

Harry inhaló.

-Si necesitas algo en específico podríamos pedirle a la profesora McGonagall.

-Harry, no estoy seguro de si es buena idea. De hecho, estoy haciendo...

-Draco-llamó alguien, casi regañando. Draco se tensó y miró hacia donde provenía la voz.

-Pansy-saludó Harry cuando la vio y ella lo miró con apatía, ignorando el saludo.

-Potter. Lo traigo conmigo, si necesito usarlo-advirtió.-¿Lo necesito?

-¿Qué traes, Pansy?-preguntó Draco.

-No, no lo necesitas-respondió Harry.

-Bien. Draco, Astoria está buscándote-dijo ella, ignorándo al moreno. -Vamos.

Tomó su mano y empezó a arrastrarlo, alejándolos.

-Nos vemos-se despidió suavemente el rubio.

-Por supuesto-contestó Harry con suavidad.-Tú sabes, estaré esperando tu respuesta.

Pansy alzó la ceja, pero lo dejó pasar. Cuando Draco dio la vuelta, ella miró de reojo a Harry y levantó su bolso con una mirada amenazadora. 

-No voy a herirlo-gritó más fuerte de lo que debería en un lugar público.

-Eso es lo que crees-contestó ella y Draco miró entre ambos, un poco perdido pero siguió a la chica. En casa, Harry se permitió pensar en su breve encuentro. En cómo no se mencionó el divorcio y los papeles, en cómo parecieron ser por un momento quienes eran antes.

Repentinamente, antes de dormir, notó que no preguntó qué hacía Draco en estos días.

.

Draco estaba trabajando como ayudante de Sanador.

Durante su matrimonio, Draco se dedicó a las finanzas y movimientos con los bancos, trabajando en un departamento del Ministerio. Solía decir que era aburrido pero era lo que sabía hacer. Ahora estaba aprendiendo medimagia. Parecía muy ocupado y casi no dormir, era un novato, un poco mayor para la edad que usualmente los recién egresados de Hogwarts empezaban su entrenamiento, pero parecía concentrado y animado. 

Harry se dio cuenta por pura casualidad, cuando lo encontró estudiando en la cafetería que probablemente, no estaba seguro ahora, estaba cerca de Grimmauld. Harry solo iba para sentirse triste y desanimado, sin que nadie lo culpara de su situación o se compadeciera de él. Lo que menos esperó fue encontrarlo, pero cuando lo vio se sintió felizmente triste.

-Draco-saludó acercándose.

Draco, que tomaba su café, saltó.

-¡Harry!-gritó escondiendo por instinto sus papeles.

-¿Qué haces?-preguntó, frunciendo ligeramente el ceño cuando vio los libros en la mesa. Cada vez que un muggle se acercaba, los que él no ocupaba, parecían cambiar de apariencia. Draco apretó los labios, y Harry supo que quería decirle que no le importaba, porque se estaba divorciando de él. Decidió interrumpirlo, antes de que pudiera usar la frase. Ya era de conocimiento común que Draco diría que se estaban divorciando, mientras Harry diría que seguían casados. Harry tenía que admitir en el fondo, que estaba empezando a creer que jugaban entre ellos.

Es como una danza de dragones, observó Luna, no sabes si van a devorarse entre ellos o aparearse, y eso lo hace emocionante.

-¿Sabes que lo averiguaré, verdad?-preguntó Harry sonriendo y tomando asiento frente a él. -Tengo contactos, tengo una capa invisible y sé donde vives.

Draco alzó la ceja.

-No, no lo sabes-respondió y Harry rió.

-Bien, no lo sé. Pero puedo acosarte por todo un mes, o puedes decirme qué haces.

El slytherin suspiró.

-Estoy estudiando. Soy ayudante de sanador. Quiero subir de nivel, así que estoy estudiando para la prueba de practicante de sanador. Tú sabes, pasar de dar pociones que te piden, a atender casos sencillos.

Harry parpadeó.

-¡Eso es increíble!

-¿Lo crees?-preguntó con sospecha el rubio. 

-Por supuesto. Siempre dijiste que tu trabajo era aburrido. Apuesto que esto es mejor.

-Tardaré cuatro años en terminar. Personas a mi edad ya están terminando de aprender.

-¿Qué importa si eres un poco mayor que otros? Ni siquiera lo aparentas.

Un pequeño sonrojo invadió a Draco, y Harry lo absorbió con la mirada. Recordaba los sonrojos iniciales de Draco. Estos eran más recatados, elegantes y menos avergonzados, pero aún había un poco de timidez por mostrar abiertamente cómo las palabras de Harry aún lo afectaban.

-¿Necesitas ayuda?-preguntó Harry.

Draco negó.

 -Tengo que memorizar estos libros. No puedes hacer nada por mí.

-Podría leerlos y pasarte mis largas memorias. Sería como leer un libro sin leerlo.

-Eso sería confuso. Y ver tu memoria tomaría horas dependiendo de cuántos libros leas.

-Podría hacerte tarjetas. Soy bueno con ellas. 

Draco lo miró por minutos, Harry le devolvió la mirada. 

-¿Qué pasa?

-Ellos podrían no querer que un ex-mortífago los atienda-admitió.-Estoy un poco asustado de que no valga la pena. Mi familia ha sido buena en finanzas por generaciones y mi fortuna lo respalda, pero es más probable que piensen en tortura antes de salud cuando mi nombre sea mencionado.

Harry parpadeó como si no se le hubiera ocurrido, y luego negó como si no fuera posible.

-Tonterías. Si no tienes ningún paciente, yo te pediré especialmente.  Soy experto en ir a San Mungo. Tienes mucha paciencia, y perseverancia en lo que te importa. Estarás bien. ¿Y vamos, quién diría que no quiere que el sanador personal y esposo de Harry Potter lo atienda?

Draco podría haberse enojado del comentario, dado que tenía aún papeles de divorcio entre ellos. Podría decir que no quería su ayuda. No lo hizo, solo sonrió como si no pudiera entender a Harry y aún así estuviera agradecido.

-Eres un idiota, pero gracias.

Harry sonrió.

-Te ayudaré. Dame un libro. Leeré por ti. De hecho, si no quieres tarjetas, existen marcatextos. Son de colores.  Podría ir por ellos.

-¿Y rayar los libros?

Harry rió. 

-Sí. No los lastima. Te gusta clasificar. Podríamos tener un código para el uso de cada color. ¿No son tuyos?

-Sí.

-Préstame algunos. Mientras lees uno intentaré sacar información útil de otro. 

-Son muchos libros, Harry.

 -Tengo mucho tiempo libre. ¿Mencioné que estoy desempleado?

Draco asintió, con duda.

-Si es lo que quieres...

-Sí, iré por un café para mí y otro para ti.

-Quiero uno...

-De esencia de avellana, sí. Frío. Con crema batida y chocolate líquido encima.

-Sí.

-Iré a pedirlos. También iré a comprar en la papelería cercana. No te vayas. Por favor-pidió con la inseguridad en su mirada y dio la vuelta, alejándose.

No se fue. Harry se apuró a regresar, pero aún así fue un gran alivio cuando lo vio aún sentado en su mesa, mirando hacia la entrada cuando llegó.

Leyó junto a Draco por horas. Nunca le había gustado estudiar en particular, pero quería ayudarlo. En algún momento, la chica de la cafetería preguntó si desearían algo de comer. Harry pidió para ambos un sandwich de pollo y jugo de naranja, y pagó. Unas horas después, el silencio llamó su atención. Draco se había dormido.

Harry sonrió.

Besó su frente.

Cuando la chica de la cafetería preguntó si salían, Harry sonrió.

-Oh, en realidad estamos casados.

-¿De verdad? Se miran como si apenas empezaran a salir. ¿Cuánto tiempo llevan?

Harry sonrió de nuevo. 

-Para ser seguro, no lo sé. Siempre olvido los aniversarios.

-Apuesto que le molesta mucho.

-Como no tienes idea.

Recogió los libros de Draco y los guardó en su bolsa. Sabía que no podían quedarse ahí para siempre, pero deseó hacerlo. Finalmente despertó a Draco y lo envió a casa. Antes de irse, le dio un beso rápido en los labios.

-Oh, yo... ¿Te veré mañana?-preguntó avergonzado de haber caído en la rutina de sus despedidas al principio de su matrimonio, ahora temía que Draco podría simplemente ir a casa y no volver.

-¿No tienes que ir a algún lugar? No quisiera interrumpir tus planes-respondió suavemente Draco, avergonzado ligeramente.

-Por supuesto que no, dejaría cualquier cosa por estar aquí.

-Estaré aquí a las tres de la tarde-respondió Draco.-Mi turno finaliza a esa hora.

Harry asintió.

-Nos vemos a las tres-exclamó con una sonrisa. La esperanza brillaba a través de sus ojos verdes.

-Tres-confirmó Draco y se alejó caminando. Harry lo observó desaparecer, queriendo seguirlo para saber dónde estaba Grimmauld. Se contuvo. 

Ambos estuvieron ahí el día siguiente.

- ¿Has pensado en lo que te dije, sobre ir conmigo a Hogwarts?-preguntó Harry, mirando con demasiada atención sus papas a la francesa.

Draco asintió.

-Sí.

-¿Y qué has decidido?-preguntó, con la mirada ansiosa y fija en él.

-He decidido que no iré. Me quedaré en Grimmauld.

Harry asintió.

-Supongo que podría ir a casa todos los días. Hablaré con la directora. Tal vez modifique mi salario, pero no creo que no sea negociable.

-Harry... no es necesario, nosotros...

-Seguimos casados-respondió él.-Ahora, tengo una duda sobre la importancia de este parráfo.

Draco quería debatir, Harry lo sabía, pero suspiró y asintió antes de explicarle y explicarse a sí mismo. Cuando el momento tenso pasó, Harry sonrió.

-Te quiero-le dijo al despedirse después de nueve días, besando su mejilla.-Desearía que pudieras dejar lo del divorcio.

-Harry...

-Sé que estamos danzando alrededor del otro, intentando que el otro ceda. Seguiré esperando. No tocaré de nuevo el tema, así que por favor, vuelve mañana.

Draco dudó, pero al día siguiente estaba de nuevo en el café. Harry no volvió a mencionar el tema, pero tampoco dejo de despedirse, besando su mejilla y marchándose antes que Draco le dijera que dejara de hacerlo.

.

Probablemente fue porque había vivido unos meses tranquilamente, y veía a Draco casi todos los días,  que Harry se sentía más feliz y descansado. Pronto iba a ir a Hogwarts,  así que consiguió tips de los estudiantes de sanador y algunos sanadores para ayudarlo con los profesores y los exámenes, y se preparó para sus propias clases y materiales, usando su tiempo en la cafetería. Unos días antes de irse,  los Weasley le hicieron una fiesta de despedida.  Harry había invitado a Draco, quien lo miró como si no pudiera comprender el por qué de la invitación, después de su última asistencia a una de ellas, e ignorante de que también había sido la última de Harry.

-Ni cuando estabamos casados iba-declaró el rubio con incredulidad.

-Podría ser diferente a partir de ahora.

-Nadie me quiere ahí, Harry. No me querían cuando estabamos casados, ciertamente no lo harán ahora.

-Ellos no tienen que hacerlo, yo quiero que estés. Además, le gustas a Fleur, Luna y Dean. A Hermione le gusta tu mente inteligente, dice que es como encontrar vida en el planeta llamado hombres.

Draco sonrió un poco.

Harry sonrió enormemente.

-Les dije a los anfitriones que se fueran a la mierda.

-Luego de meses de no hacerlo, fue muy amable de tu parte esperar que esté ahí para hacerlo. Puedo decir en tu favor, que fue mi culpa.

-Dije que su hija era una zorra, tu amante, le dije que rogaba tu amor cual perra.

-No recuerdo que lo dijeras de ese modo.

-Tampoco recuerdo mucho, estaba molesto, pero eso es lo que pensaba. De todos modos, estamos en proceso de divorcio. El cual te pedi frente a ellos.

-Aún no estamos divorciados.

-Te robé tu casa. Bueno, no fue un robo propiamente, pero te la quité frente a ellos. Weasley me llamó bastardo de corazón frío por eso.

-Sé que estabas molesto. Y bueno, tienes razón al decir que tenías lazos de sangre y viviste ahí un año sin mí.

-Estás demasiado complaciente. En otros días me habrías mandado a la mierda por mandar a la mierda a esos pobretones.

-A veces, no siempre, me gusta complacerte y no pelear.

-No sé por qué, no somos amigos.

-No estoy seguro de que no lo seamos. Nos vemos a diario. Hablamos de cosas. 

-Hablamos de libros de medimagia, mayormente.

-De quidditch, también.

-De todo lo que no sea nuestro fracasado matrimonio.

-Tomamos café juntos. Y no fracasó, seguimos casados.

-Compré un equipo para vencer al tuyo. Porque me dio la gana que todo tu trabajo de este año fuera en vano. Y porque quería barrer el piso con la cabellera pelirroja de Weaselette. Imaginé que a estas alturas estarías planeando enviar a Granger a golpear mi nariz.

-Estoy seguro que Parkinson habría ido tras mí. Además, ahora duermo mejor, trabajo menos.  Creo que cuidas de mi salud mejor que yo.

-Estás desempleado.

-Y ambos trabajaremos en algo que nos gusta.  Me parece un buen cambio.

Draco hizo una mueca.

-Lo que te hace feliz, me hace feliz porque te amo-insistió Harry. -He hecho lo que me gustaba por unos años, creo que es tu turno de tener lo que quieres.

-Desearía que dejaras de decir eso. Todo mundo habla de lo mucho que el héroe está promocionando su amor por mí en estos días, y yo estoy solicitando el divorcio. Me hace sentir un imbécil. 

Y lo hacía sentir esperanza, y era obvio que Draco quería eliminarla.

-Lo eres un poco y lo sabes, pero Hermione dice que fui un completo idiota también.

-Ella está manejando la prensa, ¿No es así?

Harry sonrió.

-También amenacé cabezas. Pueden mencionar, sospechar, pero jamás confirmar que nos estamos divorciando o iré tras sus cabezas.

Draco lo miró seriamente, no dijo que él era el héroe y no lo haría. En cambio, lo miró como si siempre hubiera sabido que algo en él era oscuro y manipulador. Y que si daba un paso en falso él mismo podría caer.

-Aún me no pides tu anillo de vuelta.-Mencionó Harry, aligerando el ambiente.

-Se lo tiré a tu ex-novia, por si no recuerdas. No hay manera que lo pida de vuelta. Sería vergonzoso y sin sentido, ya que ya no serás mi esposo. Aunque podría venderlo, creo que me volvería igual de rico que ahora pero solo en un día.

-No tendrías que pedirlo. Lo he tenido todo este tiempo, puedo dártelo cuando quieras. O podríamos comprar juntos uno diferente. Te gusta comprar.

-Estamos divociándonos. No iremos de compras, juntos. Arruina la idea de ya sabes, la separación.

-Error, estamos reconciliándonos, precisamente ahora estamos en una cita y estás negándote a ir a otra.

Draco rodó los ojos.

-¿Eso es lo que te dices? A) No es una cita y B) Es increíble que no pueda decir que hice más cosas para molestarte. He perdido el toque.

Harry le sonrió.

-Estudiar para sanador es duro, ocupa mucho de tu tiempo.

-Es demandante-afirmó Draco.

-¿Entonces, irás? Puedes decir lo que quieras, molestar a quien quieras. No voy a detenerte.

Draco negó.

-No. Iré a visitar a Astoria. Pansy y Theo irán también.  Blaise dijo que no podrá ir. Vamos a emborracharnos mientras hablamos de Daphne y su novio francés que no quiere que ella viva en su mansión con ellos cuando se casen. Probablemente también te critiquemos, y hablaremos de cómo sigues sin firmar los papeles mientras Theo me sigue cobrando sus servicios legales y de cómo me va con la medimagia. 

Harry suspiró.

-No voy a convencerte, ¿cierto?

-Me temo que prefiero beber que estar en casa de los Weasley. Pero ya lo sabías.

Harry asintió, notando vagamente que últimamente leían menos y platicaban más.

-¿Irán a un bar?

-Probablemente, a Pansy le gusta emborracharse y luego tener sexo. Dijo que  Theo es bueno, pero que fue como incesto. Que solo están juntos cuando es necesario. 

-Olvida a Pansy y a Theo. Se casarán algún día, solo están siendo testarudos. Hablemos de tí,  ¿vas a coquetear con chicos?

-Quizá. Cosa que no te incumbe. Porque como hemos dicho, estabamos separándonos y ahora somos... no sé... estás complicando esto del divorcio.

Harry suspiró.

-¿Te irás con ellos a casa?-preguntó con voz dudosa.

-No lo sé. ¿Tú has ido a casa de algún chico últimamente?

-No. Pero yo puedo vivir meses sin sexo. Cuando estabamos en Hogwarts pasé  mucho tiempo incluso sin tocarme a mi mismo. Era raro, con Ron y Hermione tan cerca.

Apenas dejó salir las palabras se arrepintió, porque ambos sabían que en ese entonces estaba enamorado de Ginny y probablemente habría pensado en ella. Maldita sea, lo que menos quería es que la conversación se dirigiera a ella o Draco se distanciara.

-Durante mis viajes, sin embargo, pude tocarme en mi habitación. Solía imaginarme en tu boca, o dentro de ti. Recordaba los días de sexo enfadado, cuando estás furioso el sexo es duro y apasionado. Como si odiaras darme placer, pero a la vez quisieras que me ahogara en ti.

Draco se sonrojó.

-Estamos en público. Cierra la boca.

-Me volviste un poco adicto a ti. Los meses que no tuvimos nada de sexo mi mano y yo nos volvimos muy buenos amigos. Soñabamos a menudo contigo. Dime, Draco. ¿Tú y tu mano se divertían juntos?

Draco tapó su rostro.

-Vete al diablo-murmuró avergonzado.

Harry rió.

Luego dejó de sonreír.

-Draco, mientras no estuve, ¿hubo alguien más?

Draco frunció el ceño.

-Nunca te engañé, si es lo que piensas. Hice votos, Potter.

-Yo también, pero nunca estuve. No te hubiera culpado.

-Lo habrías hecho.

Harry suspiró.

-Sí, lo habría hecho. 

-¿Jamás te fuiste a la cama con alguien más?-preguntó Draco, en voz baja.- ¿Ni cuando celebraron sus victorias?

-No. Jamás. Me aseguré de no emborracharme también, no querías que cruzara borracho y cachondo las fronteras, iba a particionarme.

Draco sonrió levemente.

-Y hablando de emborracharse, si te emborrachas mucho necesitarás alguien que te cuide, te vuelves un poco exigente. Ven a mi departamento si quieres, te daré la dirección.-Lo invitó Harry, ofreciendo un papel que se moría por dar desde hace días.

-He pasado días ebrio solo con Kreacher. A veces Pansy viene y me cuida.

-No tienes que venir, pero si quieres venir, ven. Cuando quieras. Cuando no estoy aquí estoy con Teddy y en casa, creando mi plan de estudios. Puedes aparecerte o llegar por flú. Tiene un fidelius. Si no estoy, simplemente quédate.

-No estoy seguro. Es decir...

-Draco, hazlo. Necesito saber que estás bien. Aún me preocupo por tí.

Draco miró inseguro el papel.

-Oh. Bien. Si no me quedo con alguno de los chicos, iré-respondió Draco. -Pero ahora me siento culpable de que no sepas donde está tu ex-casa.

-No te sientas culpable, estoy seguro que algún día me lo dirás. ¿Sigues viendo a Teddy, por cierto?

-Por supuesto, es mi primo.

-No te he visto por la casa de Andrómeda.

-Andy me está ayudando a evadirte. Dijo que puede comprender porque no quiero verte, menos junto a Teddy.

-¿Eso dijo?

-Si. Dijo que le sorprende que no fuera antes.

-Entiendo. 

-Me felicitó por mi madurez en el asunto.

Harry rió. 

-Lo has manejado correctamente, sí-elogió- definitivamente ya no peleamos.

Draco sonrió de lado.

-Lo sé. Soy un genio escondido entre la multitud. -Respondió Draco y volvió a concentrarse en el libro frente a él y su café. 

.

Todos estaban en la fiesta, y gracias a Merlín, ninguno había preguntado por su divorcio, o Harry tendría que explicar cómo intentaba volver a enamorar a su esposo a través de libros de medimagia, coqueteos no tan inocentes, café y ahora pequeñas amenazas.

La noche estaba cerca de terminar cuando, borracha, Ginny atravesó la chimenea.

Ron se tensó.

-Ginny... te dije que no vinieras-dijo, sorprendiendo a Harry.

-¿Ya no soy de la familia?-preguntó ella indignada y se acercó a la mesa donde estaban comiendo.

-Por supuesto, pero esta fiesta es para Harry. Irá a Hogwarts, pronto.  Te dije que era posible que Malfoy estuviera aquí, que no vinieras.

-Eso escuché, que iría a Hogwarts. Él ya no me dice nada. ¿Sabías? ¿Dónde está Malfoy, por cierto?

Harry frunció el ceño, especialmente cuando ella lo miró luego de recorrer la habitación con la mirada.

-Ahí estás. Te he extrañado, Harry-sonrió.-¿Sabes que no es lo mismo sin ti en los juegos?

-Ginny-la saludó sin alegría.

-¿Qué, Malfoy no está a tu lado? Pensé que conmigo fuera del juego volvería a tu lado, ¿me equivoqué? ¿No quiso regresar contigo?-dijo un poco más alegre de lo debido.

Harry se tensó. Probablemente todos notaron la manera en que su expresión se oscureció. 

-Ginny, vamos a tu habitación-la llamó su madre.

Ella rió.

-Creo que estoy un poco borracha. Estoy viendo moverse un poco las paredes.

-Muy borracha-afirmó Arthur.-Sube con tu madre. 

-De hecho, queria hablar contigo, Harry, pero has estado evadiendo mis lechuzas y nadie me dice tu nueva dirección. Creo que lo he evadido lo suficiente, y esperaba que a estas alturas ya le  hubieras dado el divorcio a Malfoy y me buscaras. 

-¿Buscarte?

-Por supuesto, Harry. Me gustas. He intentado que lo notes, pero no te fijas en mí. No entiendo por qué. Te gustaba. Llegaste a amarme. Se supone que nos casaríamos luego de la guerra, pero en lugar de regresar conmigo te fijaste en Malfoy. Malfoy realmente no te merece, ¿sabes? Lo liberaste de los juicios, ayudaste a que conserve su fortuna, dejó de ser un paria al casarse contigo y aún así no te dio la familia que tanto querías. Ni siquiera te propuso adoptar. Aunque no me sorprende que no lo ofreciera. Tiene la habilidad de embarazarse. No muchos sangre pura la tienen, pero él sí. Escuché cuando se lo contó a Fleur el día de su boda-la mencionada abrió mucho los ojos y miró fijamente a Ginny, a pesar de la mirada de los presentes-parecía feliz de tener esa habilidad. Aún así no se ha embarazado en todo este tiempo. ¿Sabes qué significa? Significa que no te ama lo suficiente. Ni siquiera para ofrecerte adoptar a un niño ajeno, ya que resultó que no la tenía-se burló.

-¿Qué?

Harry parpadeó sorprendido. Todas las palabras en su garganta diciendo que ellos tenían a Teddy y no necesitaban adoptar,  salieron volando y se concentró en lo último. ¿Ella dijo que Draco podía tener bebés?  ¿Por qué Draco no lo había dicho? ¿Se cuidaba y Harry no lo había notado? ¿Alguna vez se embarazó? ¿Había perdido un bebé y Harry no lo había sabido? ¿Tal vez por eso había llorado tanto?

De pronto, todas sus peleas, su sexo furioso lo aterrorizó. ¿Cabía la posibilidad de que Harry lo hubiera lastimado? ¿Quizá Draco no podía perdonarlo por algo así? ¿Era culpa de Harry que no tuvieran un niño?

-En cambio yo sí te amo, Harry-continuó Ginny.-Eres grandioso. Creo que fui muy obvia, pero parecía que para todos  me estaba portando como una niña consentida. No los corregí. Sabía que si confirmaba que aún te quería, Hermione y Ron te lo dirían y se lo dirían a Malfoy, que renunciarías, por eso lo negué tanto. Estaba feliz de que recuperaramos nuestra amistad. Que fueramos cercanos de nuevo. No pude evitar quererte. Malfoy lo notó, pero sabía que si tú estabas convencido de que no era verdad que estaba intentando atraerte, me defenderías ante él y le dirías que yo actuaba así con todos mis hermanos. Tenía razón, pero incluso cuando se pelearon, no me miraste. Incluso cuando hice enojar a Malfoy, él no logró convencerte de lo contrario. Sé que dije que no quería casarme después de Hogwarts, que quería jugar quidditch y viajar, y lo que menos deseaba era niños porque había crecido con todos mis hermanos, pero he cambiado, Harry. Podemos estar juntos, te daré el bebé que tanto quieres.

Harry no contestó, solo miró a Ginny como si la desconociera. Tal vez hace unos años, cuando la guerra terminó, una familia, hijos, era lo que más quería; pero luego de salir con Draco se volvió algo que sería genial, pero no era tan necesario. Ellos tenían a Teddy, después de todo. Ahora, lo que más quería era encontrar a Draco y humillarse para buscar su perdón. Ahora solo quería regresar al momento antes de que Ginny le dijera que necesitaban un nuevo entrenador.

-¿Entonces, lo hiciste a propósito?-preguntó Harry. -¿Todas las entrevistas, las fotos en los periódicos, querías que Draco pensara que lo engañaba contigo?-preguntó.

Ginny pareció ver su molestia, porque retrocedió. Incluso con el alcohol en su sistema, parecía notar lo mucho que lo había molestado.

-Harry, yo, pensé...

-No quiero saber qué pensaste. Quiero saber si hiciste algo más para separarnos a ambos. 

-Yo...

-Quiero que me digas si hiciste algo que hizo que Draco decidiera perdirme el divorcio definitivamente. 

-Yo estaba, él llamó a tu habitación y yo estaba...  Harry...-suplicó.

Harry apretó los dientes.

Su cuerpo temblaba y sentía su magia escapar furiosa de él como antaño.

-¿Tú qué?

Nadie interrumpió la escena, entre el miedo y el derecho de Harry de saber. 

Ella no habló.

-¿Tú qué?-repitió Harry.- Dímelo, o traeré veriseratum y te lo meteré por la fuerza si es necesario.

Ella bajó la mirada.

-No olvidaste llamarlo, Harry. Ibas a hacerlo. Yo empecé a lanzar continuamente polvos de olvido a tu alrededor. No quería que lo llamaras. También ocasioné algunos problemas para que tuvieras que manejarlos y no pudieras regresar, y deliberadamente enviaba información a reporteros para que hubieran fotos que pudieran ser malinterpretadas. Sé que estaban peleando un poco, así que usé un hechizo que resaltaba ese sentimiento. 

Harry pensó por un momento en lo mucho que se irritó cuando Draco llegó a casa la última vez y lo miró. En cómo le molestaba como Draco respondía ante su obvio rechazo. Pensó en cómo luego de algunas semanas, dejó de estar enojado con él y pasó a entristecerse y emborracharse.

¿Estaba diciendo entonces que todas esas peleas se salieron de control por un puto hechizo? 

-¿Qué hay de lo de mi habitación?

-¿Qué?

-Dijiste que Draco llamó a mi habitación. ¿Qué pasó?

-Yo estaba ahí-admitió ella.-A veces, cuando podía, usaba toques de poción de amor en ti. No lo suficiente para enamorarte perdidamente, pero sí para que quisieras estar cerca de mí. Estaba poniéndola en tus cosas, dije que no me sentía bien y tú fuiste a cenar con las chicas porque era el cumpleaños de Lauren. Malfoy llamó, yo tenía puesta una de tus camisas y me estaba mirando en el espejo. Apenas me vio, colgó de inmediato. Creí que te lo diría, me sorprendió cuando te pidió el divorcio sin mencionarlo.

Los vidrios de los platos y los vasos se quebraron.

Por supuesto, por supuesto que Draco pensó que Harry había mentido sobre su relación con Ginny. Por supuesto que se aferró a la idea de que Ginny era su amante. Si Harry hubiera llamado a casa y el puto Blaise Zabini le hubiera respondido sin camisa, Harry también se habría vuelto loco y exigido una explicación.

-¿Cómo pudiste?-preguntó.- Confíe en ti, y aprovechaste esa confianza para romper mi relación con Draco.

-Harry... Harry yo te amo, no planeé que fuera así, creí que tú lo dejarías a él, no él a ti. Que te darías cuenta que tú y yo funcionamos mejor.

-¿Amarme? Destrozaste mi matrimonio. Draco se destrozó a sí mismo para que yo fuera feliz con mi trabajo...con mi vida-respondió dejando lágrimas de ira caer, recordando las palabras de Pansy.-Él tenía razón, fui yo quien arruinó todo esto y aún así me estoy aferrando a él. No debería ni siquiera verme sin romperme la nariz. 

-Harry-lo llamó Ron.

-Él tiene razón al intentar irse. Debió irse hace mucho tiempo, si no fui capaz de ver esto.

-Harry-intentó de nuevo Ron, pero cuando dio un paso hacia él, Harry retrocedió.

-Vas a arrepentirte de esto-le dijo a Ginny.

Sus amigos abrieron mucho los ojos. 

-Voy a hacer que te arrepientas de lo que hiciste.

-¡Harry Potter! -lo regañó Molly. Harry la miró con furia. -Sé que estás molesto, pero...

-He estado viviendo en la mierda por su culpa. Yo era feliz, maldita sea. Yo lo amaba más que nada. Peleabamos, jugabamos, competíamos, todo era energía, amor y pasión.  Mi mundo jamás se sintió más vivo que cuando él estaba conmigo y ahora solo siento cansancio, ira y dolor. Lo he sentido por meses enteros y culpé de ello a Draco. Ahora solo tengo migajas de lo que tuve, y es su culpa.  Confiaba en ella. La consideraba una de mis mejores amigas. Ella sabía cuánto extrañé a Draco cuando los viajes se alargaban de más. Quiero matarla, quiero tomarla del cabello y arrastrarla para tirarla frente a Draco antes de hechizarla.

Ginny jadeó y se colocó tras Percy.

Harry avanzó.

-No harás tal cosa-dijo Molly.-Vamos a discutir esto como personas decentes y cuando Ginny esté sobria.

Harry quería hacerlo. Sabía que era más fuerte que Molly, que con solo estirar la mano, podría traer consigo a Ginny, y lastimarla.

-No voy a hablar con ella de nuevo, no sin un abogado presente.

-¡Harry!

-Voy a presentar una demanda y haré esto público. Entonces los periódicos no hablaran de cómo le puse los cuernos a mi esposo. Si no de cómo, a pesar de pociones de amor y polvos de olvido volví a él. 

Se apareció.

Era tarde. Miró el reloj de la pared y deseó que dieran las tres del día siguiente. Invocando una botella, se sirvió un vaso de alcohol intentando tranquilizarse. Escuchó la llamada por flú que probablemente venía de la Madriguera, y la cerró de inmediato, bloqueando el paso.

Solo quería ver a Draco otra vez.

Solo quería volver a casa.

Draco llegó por la chimenea alrededor de las tres de la mañana. Harry lo supo porque se despertó cuando la chimenea se prendió y alguien pasó por las protecciones. Pensando que Ron o Hermione podrían haber venido de todos modos, bajó de inmediato, solo para encontrar a Draco durmiendo en el sofá. Cuando se acercó a él, olía a alcohol, pero no parecía haber vomitado o tenido relaciones, lo cual alivió a Harry.

-Vamos, Draco. Levanta. No puedes estar cómodo ahí-dijo.

-¿Cama?-pregunto débilmente el rubio.

-Si, te llevaré. Aunque solo tengo una, tendremos que compartir.-Comentó, arrastrándolo por la sala. Quería contarle todo lo que aprendió hoy, pero decidió esperar.

-¿Sexo?-preguntó Draco y se estiró lo suficiente para besar el cuello de Harry. Oh, Merlín, Harry podía vivir meses sin sexo, pero cuando lo tenía, lo quería profundamente. Quería tomar a Draco ahí mismo en las escaleras y luego recordó que él mismo estaba un poco ebrio y probablemente solo lograrían caer.

-Draco, corazón, caeremos.

-Aparécenos.

-Vomitarías.

-Probablemente. Eso no es sexy.

-No, definitivamente no lo es.

-¿Por qué me tratas así?

-¿Cómo? 

-No sé. Como si en cualquier momento fuera a romperme.

-Lo siento. Me gusta cuidarte y consentirte.

-¿Me besarás? No me has besado en meses. Quiero que me beses y me toques. Esa vez en el baño, quiero más veces así. Fue duro pero dijiste que me amabas. Fue diferente.

-¿Diferente bueno?

-Te sentías tan duro y llegabas tan profundo. Me obligaste a tomarlo, pero al mismo tiempo no podía evitar empujarme hacia ti; y cuando me llenaste te quedaste ahí y me besaste como si quisieras robar el resto de mi aire. Me recordó a nuestros primeros meses juntos. Extraño quienes fuimos. ¿Tú no? Cuando luego del sexo no me sentía miserable, sino feliz. Cuando te quedabas, y sonreías.

Harry se detuvo por un momento.

-También nos extraño-confesó.

-¿Qué nos pasó?

Harry recordó a Ginny esa noche. Lo que dijo.  Cómo Harry se dejó arrastrar a una trampa y cómo nadie se detuvo a salvarlo de ella. A salvar a Draco del daño que Harry le hacía.

-Decidí que trabajar con mi ex era buena idea. Que trabajar en otro lugar no nos dañaría. Me equivoqué.

-¿Realmente odiabas volver a casa, Harry? ¿Ginevra tenía razón cuando dijo que tu vida era más fácil conmigo lejos de ti? 

Harry apretó los dientes, sintiendo sus ganas de volver a la Madriguera y arrastrar a Ginny frente a Draco.

-No, por supuesto que no. 

Lo colocó por fin en su cama y Draco se acurrucó en ella antes de que Harry acariciara su cabello. Cuando Draco se emborrachaba, hablaba mucho y se volvía exigentemente mimado. Harry se volvía intrépido, arrogante. Hermione decía que sacaba al slytherin en él a pasear. A su slytherin sin embargo, le gustaba el slytherin más cercano, por lo que Ron y Hermione no tenían que lidiar mucho con él.

-¿Qué más dijo?-preguntó Harry.

-Ella dijo que no contestabas a mis llamadas por flú porque luego de hablar conmigo te ponías de mal humor.

-¿Cuándo contestó, Draco?

-No lo sé. Llamé a tu habitación. Ella contestó  y llevaba una de tus camisetas. La camiseta que yo solía robarte de esa banda muggle de roses algo. ¿Por qué estaba en tu habitación, Harry? Si realmente no hay nada entre ustedes, si no se acostaron, ¿por qué usaba tu ropa? -suplicó.

-Estaba pidiendo que la mate-gruñó Harry.

Draco frunció el ceño.

-¿Qué?-preguntó confundido.

-Te explicaré todo, mañana. Ahora, descansa. Es muy tarde y estás ebrio. Yo estoy ebrio.

-¿No vamos a acostarnos juntos?-preguntó Malfoy cuando lo vio tomar una sábana y empezar a salir.

-¿Quieres que duerma junto a ti?

Draco asintió. Estaba un poco más tomado que Harry, pero parecía haber conservado la consciencia lo suficiente para conversar. Cuando Harry había invitado a Draco, sabía que estaría un poco ahogado en alcohol y pretendía averiguar la razón real tras la petición de divorcio y qué esperaba Draco de él. Ahora, parecía irrelevante. Solo quería saber una cosa.

-Draco, sé sincero conmigo. ¿Aún me amas? ¿A pesar de todo?

-Sí, por supuesto-respondió Draco.

-¿Y aún así quieres que nos divorciemos?

-No, lo cierto es que no.

-Entonces, ¿por qué seguir con el divorcio a pesar de que no lo he firmado por meses? 

-Supongo que es porque siento que no puedo dar marcha atrás y es lo mejor para ambos.

-¿Por qué? ¿Por qué no encerrarme y obligarme a hablar?¿Por qué no decirme qué pasaba para que lo arreglemos?

Draco pareció pensarlo.

-No creí que podamos arreglarlo, así que preferí terminar con todo antes de odiarte. -Tomó el rostro de Harry con ambas manos, como si quisiera grabar cada detalle de él en sus pupilas-No quería odiarte, Harry, pero ya no podía seguir así, contigo lejos todo el tiempo. Empecé a resentirte por no estar ahí. A enojarme por cada diario en mi ventana, por cada día que pasaba sin que alguien estuviera conmigo en casa. Me sentí tonto por esperar a diario que la chimenea se prendiera, pero no quería interrumpir tu calendario llamándote sin un motivo en especial. Sé que estabas cansado y estresado, sé que no querías pelear, pero al final asumías que todo sería una pelea, y ya ni siquiera me hablabas. Eso fue aún más doloroso. Lo pensé mucho, Harry, la mejor manera de darnos un final sin herirnos demasiado. No quería volver a sentir ira al mirarte, pero la alternativa era llorarte el resto de mi vida aún teniéndote, o esperar que tu mismo confirmaras que tenías a alguien más o pidieras el divorcio. Ya no estaba seguro de si me amabas o estabas conmigo por costumbre. De si buscaste a alguien más, después de que dejamos de tener sexo. Me aterraba, y enloquecía. Estaba llegando al punto en que pensé, solo una vez, engañemoslo una vez y verá lo doloroso que es o confirmaré de una vez por todas que todo terminó. Pero no quería herirte si me equivocaba, no quería falta a mi promesa...

A medida que hablaba, empezaron a salir lágrimas de los ojos de Draco, parecía arrepentido, temeroso.

-Draco... Draco no llores, podemos olvidar lo del divorcio, podemos comenzar de nuevo. Solo acepta mi petición, sigamos casados. Volvamos a casa.

Draco negó.

-No me perdonarás por haberte quitado Grimmauld, por haber fracturado tu relación con los Weasley, por haber arruinado tu carrera como entrenador. Vas a guardarme rencor. Cuando pensé en esto del divorcio, pensé que no te importaría, porque te quedarías con todo eso. No ibas a extrañarme, solo sería como si por fin fueras de viaje y nunca regresaras.

-Eso no es cierto. Me importas. Puedo perdonarte si tú puedes perdonarme a mí. 

-Mentiroso. Querrás un castigo para mí. Sé que yo quería castigarte. Quería que alguien pagara. Creo que no podré seguir adelante si alguien no paga. 

-Draco... 

-Lo curioso es que te negaste a firmar los papeles y fuiste tan amable y carismático conmigo como lo eras antes. Me recordaste lo mucho que te quiero. Mientras más tiempo pasa, menos quiero el divorcio, solo quiero que seas feliz. Que seas feliz conmigo, pero temo que solo sea momentáneo. Que al final volvamos al mismo punto. Dime, Harry. ¿Fui tan mal esposo? Solías amarme como novio. ¿Por qué no pudiste seguirlo haciendo cuando nos casamos? ¿Te obligué a casarte? ¿Te atrapé?-preguntó, con tono lloroso.-Ni siquiera he podido tener un hijo a pesar de mi sangre pura. Astoria dijo que era porque no estaba seguro sobre ti. Que mágicamente saboteaba cada posibilidad de concebir.  Dijo que mis inseguridades estaban haciendo que mi magia me protegiera de tener otra vulnerabilidad, porque no confiaba en mi para protegerme. Que si seguía así jamás tendría un bebé. Yo quería darte tanto un bebé. Sabía que lo amarías más que nada. Que serías el mejor padre del mundo. Y no pude dártelo. Tampoco pude hacer bien eso. No solo decepcioné a mis padres, te decepcioné a ti. Fue muy amable de tu parte no mencionar eso, por cierto-inhaló.

Harry negó con lágrimas en los ojos.

-Eras el mejor, yo fui quien falló. Tenías razón al decir que amaba la atención. La amé porque venía de hacer algo que amaba.  Olvidé que tenía a alguien que amaba también. No sé cómo lo olvidé, pero lo hice, pero puedes estar seguro que si me hubieras dicho esto antes, hubiera hecho algo. Lo que fuera por ti. Respecto a los niños, bueno, no lo sabía, pero no hubiera importado.

Draco secó sus lágrimas con sus manos. Sus mejillas y nariz estaban rojas.

-Aún te amo, Harry, por eso sigo yendo a la cafetería todos los días. Pansy dice que soy un idiota. Blaise dice que ambos somos tontos. Theo dice que aún me amas, que no mientes cuando lo dices en los periódicos.

-No lo hago.

-Si yo te amo y tú me amas, ¿por qué terminamos así? Los últimos días me divertí, fue como antes, me hiciste reír y sonreíste mucho. ¿Es así como debería ser? ¿Deberíamos solo ser amigos para poder ser la mejor versión de los dos?

-No... no es así. Estamos destinados a estar juntos, incluso si nadie más lo quiere. Nuestro amor es real.

Lo besó profundo. Podía sentir el perfume de Draco, sus temblores cuando lo sujetó de la cadera, podía sentir como empezaba a moverse, empezando a alcanzarlo. Puso su mano en el cabello de Harry sin dejar de besarlo, y su otra mano...

Merlín.

-Mmm-gimió Draco, y Harry observó con fascinación al rubio bajar su mano y darse placer, mientras Harry lo besaba. Fue excitante, saber que solo un beso era lo suficiente para que Draco se excitara. Lo besó más y más duro hasta que sintió a Draco gemir y lo escuchó  terminar. Cuando se separaron, Draco sonrió y estiró su mano hacia Harry, en un intento de complacerlo con ella, cuando Harry retrocedió miró a otro lado.

-¿Ya no me quieres?-preguntó herido el slytherin.

-Merlín, claro que te quiero. Quiero meterme en ti. Godric sabe cuánto lo quiero.

-Entonces, entra-ofreció Draco, abriendo las piernas y brazos hacia él. Estaba vestido aún, pero con un movimiento de la mano de Harry podría estar desnudo. Harry dudó. Hacia años que Draco no lo miraba así, como si solo viviera para ser amado por Harry. Sintió su corazón latir con fuerza y su alma emborracharse de esa adoración.

-Estás borracho. Te arrepentirás-susurró.

-¿Por qué? Seguimos casados-repitió la frase de Harry.

Lo estaban.

Lo estaban y si Harry no podía lograr convencerlo de regresar, tendría que firmar y ya no volvería a tenerlo.

Se metió en la cama y lo besó. Entrelazó sus piernas y empujó contra él su dureza. Gimió al sentir el calor de Draco, la humedad de su orgasmo anterior. Se frotó contra él como un animal en celo y lo besó en el cuello  y labios, una y otra vez. Podía sentir y oír los gemidos de Draco, los suyos, las respiraciones de ambos. Olía sus aromas combinándose. Fue todo lo contrario a la vez anterior. Fue rápido, sonoro, pero igual de necesitado. En algún momento, Draco se dio la vuelta, quedando de espaldas a él, llamándolo y Harry se apretó contra él, masturbándose con sus glúteos. Uniendo sus manos, y besando sus hombros mientras empujaba. Los sonidos de ambos cuerpos chocando llenaron el cuarto una y otra vez, fue sucio y desvergonzado. Cada empuje hundía a Draco más y más en el colchón, pero él no se quejó, solo gimió más y más.

-Dentro, Harry. Dentro...-pidió.

Harry invocó el lubricante y empezó a preparar a Draco con sus dedos. Draco se quejó, pero Harry lo distrajo con besos hasta que éste empezó a empujar contra su mano.

-Te amo. Merlín, te amo, Draco. Si pudiera quedarme aquí contigo para siempre, lo haría.

-Entra en mí, Harry. Lo necesito. Lo necesito.-Suplicó.-Necesito saber que aún me deseas, que aún me necesitas.

Harry obedeció y Draco dejó salir un sonido satisfecho cuando lo hizo, excitado, Harry mordió su cuello, atrapándolo.

-Eres el amor de mi vida, Draco. Nadie podrá reemplazarte jamás. Deseo no es lo único que siento por ti.

Empezó a empujar, y a medida que lo hacía, bajó su mano y la movió sobre el miembro de Draco.

Draco terminó de nuevo, en medio de una red formada por el cuerpo de Harry.

Harry no lo dejó recuperarse, empujó y empujó  hasta que sintió que explotaría, apretó su cintura hacia él, obligándolo a quedarse quieto y recibir su carga.  Draco gimió de nuevo, aceptándola. Se arqueó de manera que su pecho tocaba la cama, pero sus glúteos seguían atrapando a Harry. 

-Sí-susurró-se siente tan bien...

-¿Me amas, Draco? Dilo.

-Te amo, te amo más que a nada-suspiró. Harry atrapó su cara y lo besó de nuevo. Cuando sintió que no podía respirar, salió de Draco y se tiró a su lado.  Draco rió, acurrucándose en su brazo.

-Fue genial...-susurró, pero se quedó dormido antes que Harry pudiera responder. 

.

Despertar con Draco al lado fue algo que Harry no esperaba, y no había hecho realmente en un tiempo. Sonrió, y Draco pareció sorprendido de eso, tanto que Harry creyó que había sido un sueño, pero no lo era. Draco estaba ahí, mirándolo. Cubierto con la sábana y desprolijamente peinado. Mirándolo entre horrorizado y avergonzado. 

-Yo vine aquí.

-Sí,-sonrió Harry- lo noté. ¿Estás bien?¿Te lastimé?

Draco enrojeció y apretó sus piernas, antes de retorcerse. Tembló y Harry supo que pensaba en el líquido entre ellas, ya que no se habían limpiado.

-¿Dije algo vergonzoso?-preguntó Draco, mirando alrededor, hasta que se reflejó en el espejo de la habitación. -Oh, Merlín, lloré.

-Un poco. Esta bien, yo también lo hice. Y  no dijiste nada vergonzoso. 

-Creo que vomitaré. Parezco enfermo.

-Estás un poco desprolijo, pero sigues siendo apuesto. Te prepararé algo de comer, y traeré una poción para la resaca-ofreció Harry-te sentirás mejor.

-No debería quedarme.  Debería... nosotros estamos...

-Draco... no tienes que huir, lo hemos hecho muchas veces. De distintas maneras. Lo hemos hecho cuando estaba borracho antes. Tú o yo. O ambos.

Draco mordió su labio inferior ligeramente.

-Pero eso fue antes.

-Seguimos casados. Aún te amo y me amas. No lo habíamos hecho en meses, es normal que necesitaramos contacto-respondió besando su mejilla.-Especialmente cuando probablemente sigamos haciéndolo en el futuro, si nos conozco bien.

-¿Realmente no lo harías con nadie diferente a mí?-preguntó el rubio.

-Por supuesto que no. ¿No has leído la inscripción de tu pulsera?-preguntó tomando su muñeca y mostrando la pulsera a Draco.

Draco la miró fijamente.

-¿De verdad no vas a firmar?

-No-rió Harry.-Pero eso lo sabías. Creo que fui muy obvio. Marcando mi territorio por todo el país a través de los medios de comunicación y estando contigo todo el tiempo posible en la cafetería. Básicamente le dije a todo mundo que si les decías que nos ibamos a separar estabas loco.

-Creí que querías que fueramos amigos. Sigues siendo amigo de Chang y Weaselette. O que solo estabas molestándome.

Harry rió enternecido esta vez.

-Merlín, eres tan tonto a veces. No tienes el anillo, pero tienes la pulsera, y ambos te marcan como mi esposo. Fui a San Mungo, a agradecer que te aceptaran y les pedí que te trataran bien. Fui al Ministerio, y platiqué con Hermione sobre lo maravilloso esposo que eres en voz alta. Ella me miró como si tuviera fiebre, por cierto. Fui a Sortilegios Weasley y compré decenas de pociones para su uso en la cama frente a un reportero, y le guiñé un ojo diciendo que se te olvidó ir por ellas debido a tus estudios. Incluso cuando fui a Hogwarts a hablar con McGonagall me aseguré de que supieran que estoy casado y quiero una chimenea con acceso a Diagon y una cama matrimonial. Te amo. Y eres mío y yo soy tuyo. Si nos divorciaramos encontrarías a alguien más y no voy a dejar que eso pase. Puedes seguir lejos si quieres, Draco, hasta que decidas volver. Pero tu cuerpo y tu amor son míos. Así como mi cuerpo y mi amor son tuyos. Te los daré, Draco. Todo el día, todo el tiempo si quieres. Solo ven a mí por ello. Puede que yo también vaya a ti, de vez en cuando. Intenta no estar en un lugar público cuando eso pase.

Draco se sonrojó de vergüenza.

-¿Por qué  nunca preguntaste si hubo alguien más, a pesar de que te acusé de engañarme con Ginevra?-preguntó sin mirarlo.

-Porque lo más importante para ti es la familia. Yo soy tu familia. No vas a engañarme mientras lleve tu anillo en mi dedo. Eres demasiado leal.

Draco suspiró.

-Escucha, quiero hablar contigo de algo que pasó ayer en la cena.

Con una mirada de sospecha, Draco asintió. Harry caminó a su armario y sacó una camiseta, unos pantalones y unos boxers y los extendió hacia Draco, quien los aceptó con la ceja alzada. 

-Ya sabes, para que tengas una nueva favorita. Voy a quemar la otra.

Draco lo miró confundido, hasta que entendió.

-Oh, te dije sobre esa llamada.

-Me dijiste.

-¿Entonces por qué...?

Harry no lo dejó continuar, besó su frente antes de retroceder. 

-Vamos a hablar, Draco. Correctamente, hasta que no haya un solo tema que aclarar. Hablaremos de Ginny, de nuestros trabajos, nuestros sueños, los hijos que tendremos o no, nuestras dudas, de todo. Entonces, si aún no estamos de acuerdo con este matrimonio, firmaré los papeles de divorcio. -Draco lo miró con la respiración contenida.-Pero si podemos llegar a un acuerdo, seguiremos casados y devolveré mi anillo en tu dedo, y volveremos a hacer el amor, hasta que alguno de los dos tenga algún pendiente que no podamos evitar. Iremos, harás lo que tengas que hacer y después volveremos a casa, cenaremos y volveré a tomarte, hasta que estemos listos para decirles a nuestros respectivos amigos que los jodimos por meses para nada en absoluto.

Draco sonrió, y acomodó uno de sus mechones tras su oreja con timidez.

-¿De acuerdo?

-Sí.

-Me daré una ducha rápido y cuando salga te dejaré asearte mientras prepararo el desayuno.

-De acuerdo. Harry-lo llamó cuando estaba en la puerta del baño.

-¿Sí?

-¿Qué pasa si nos divorciamos? ¿Seguiremos siendo amigos?

-Ya veremos. Aunque la verdad es que si nos divorciamos voy a acosarte por unos meses antes de pedirte salir de nuevo, y luego vamos a  casarnos-rió. -Estoy pensando en que esta vez, podemos tener una luna de miel en el mar. Las montañas fueron geniales, pero todo era muy frío. ¿Tú qué dices?

Draco parpadeó unos segundos, antes de responder.

-Digo que si no estuvieramos casados, esto sería un poco espeluznante.

Harry rió.

.

El periódico imprimió la demanda de Harry Potter a Ginevra Weasley unos días después de la reconciliación de Harry y Draco.  Draco, que sabía la historia directamente de Harry, realmente se sorprendió cuando al parecer no solo él lo sabía, sino también el Ministerio y la prensa. No pensó que Harry lo haría público por el bien de su relación con los Weasley, por lo que fue tomado por sorpresa cuando los reporteros lo acorralaron frente a San Mungo. Que estuviera haciendo sus prácticas no eran exactamente noticias que llamaran la atención del público, pero parecía que habían estado siguiendo sus movimientos si podían atraparlo saliendo del hospital.

Al principio, Draco no pensó que lo estuvieran esperando a él. Intentó evadirlos, pero cuando ellos corrieron al verlo, se preguntó si seguirían preguntando sobre su matrimonio.

-¿Todo está bien ahora entre usted y el señor Potter?-preguntó uno de ellos- ¿Testificará en el caso?

-¿Qué?-preguntó Draco.-¿Qué caso?

-Harry Potter demandó hace unas horas a Ginevra Weasley por el uso de hechizos y pociones en su persona. ¿El señor Potter no le había comentado algo? ¿Usted no estaba enterado? 

Draco alzó la mano  pidiendo que se  detengan. Ellos pensaron que quería hablar. Draco se desapareció.

Apareció en el departamento de Harry. La sala estaba desordenada, y habían unas maletas vacías sobre el sofá. Pronto se iría a Hogwarts, en exactamente diecisiete horas. Odiaba admitirlo, pero estaba empezando a extrañarlo. Estaba mirando fijamente las maletas cuando Harry se asomó desde su cocina y le sonrió.

-Hola. Viniste-se alegró.-No te esperaba ver hasta mañana en la estación. Si tenía suerte hoy en la noche.

Draco asintió sin responder verbalmente.

-¿Pasa algo?-preguntó Harry-No sabía que vendrías, pero creo que puedo hacer un poco más de comida para ambos. ¿Te quedas a comer?-preguntó.

Draco siguió sin contestar, solo lo miró antes de caminar hacia él y colocar sus manos en su rostro antes de besarlo con profundidad. Harry aceptó el beso y se relajó en él. Sostuvo su cintura y se acercó a él.

-Mmmm... -tarareó Harry, feliz.-¿Por qué fue eso? ¿Qué hice bien?

Draco negó.

-Solo estoy feliz-dijo y volvió a besarlo, enredando sus manos alrededor de su cuello. Harry sonrió en el beso y lo alzó, girándolo.

-Detente-rió Draco y Harry lo tiró en el sofá antes de besarlo de nuevo. Cuando se separaron, se miraron el uno al otro y se sonrieron. 

-Claro que me quedaré a comer-declaró Draco.- No puedo perderme la oportunidad de comer por última vez tu comida antes que te marches.

-¿Estás seguro que no quieres ir a Hogwarts? Aún puedo incluirte. 

-No por ahora. Acostumbrate primero a las clases, lo que menos necesitas es distracción 24/7. 

-O ser descubierto usando salones vacíos, haciendo cosas para mayores de dieciocho años.

Draco rió.

-Te extrañaré, pero así podré concentrarme en mi carrera y tú podrás atender a tus niños sin que me ponga celoso y exija atención. 

-Te pones horrible cuando eso pasa.-Bromeó y luego suavizó su mirada y juntó sus frentes. -Vendré todas las noches, puedes quedarte aquí cuando quieras. Usar mis cosas y mi ropa. 

Draco asintió, con una pequeña sonrisa en labios. No se habían divorciado, pero tampoco vivían juntos. Eran una pareja, sí, pero su relación era más similar a novios que esposos, y hasta entonces Draco había sido cuidadoso a su alrededor, como si tuviera que pensar mucho lo que diría, temiendo enojar a Harry. Harry solía irritarse un poco, pero él mismo tenía cuidado con lo que decía, para no herir a Draco.

Hoy, sin embargo, esa cautela entre ellos no estaba. Colocando un mechón rubio tras la oreja de Draco, Harry lo miró por segundos antes de sonreír levemente y besar su frente.

-Dijiste que no lo superarías hasta que alguien pagara. Parece ser cierto. Te ves... feliz. 

-¿Qué dije?-preguntó Draco, confundido.

-Dijiste que no superarías nuestro divorcio hasta que alguien pagara. Esa noche, el día que llegaste aquí en la madrugada y nos acostamos, dijiste que no te perdonaría por lo que hiciste y no creías poder avanzar hasta que alguien pague. Al principio no lo comprendí, pero luego recordé cómo amenacé a Ginny frente a su familia cuando ella me dijo lo que había hecho para intentar separarnos. Estaba furioso. Quería que pagara el dolor que me provocó en ese justo momento, así que amenacé con hechizarla. Entendí cómo te sentiste cuando me negué a firmar los papeles luego de dejarte hablando solo en Grimmauld. Quisiste lastimarme, por eso la tomaste.

-Harry...

-Y luego te sentiste culpable, por eso intentaste compensarlo con otra propiedad y dinero. Una vez que tuviste Grimmauld tuviste que seguir adelante, no podías retroceder...   no puedes retroceder respecto a ella, y tampoco podremos ser como antes y eso me molesta mucho, pero a la vez me alivia, porque hemos arreglado cosas que no pudimos hacer antes. Valoro lo que aprendimos, pero también creo que debemos terminar este asunto, por el bien de los dos.  Hermione me acompañó al Ministerio a hacer la denuncia por el uso de hechizos y pociones sobre mi persona, y aunque Ron no estaba feliz por eso, no nos detuvo. Si alguien tiene que pagar, no tenemos que ser tú o yo.  No deberíamos serlo.  Nosotros fuimos las víctimas. No éramos el mejor matrimonio, pero éramos un equipo.  Por eso lo hice, porque yo permití que el equipo se rompiera. Sé que he hecho enojar a Molly, que todos los hermanos de Ginny van a detestarme un poco por un tiempo, pero valió la pena, porque ahora ambos podremos salir adelante, sabiendo que logramos discutir nuestros problemas sin golpearnos el uno al otro, o separarnos por completo. 

Draco lamió sus labios, sintiéndo las lágrimas invadirlo. Sonrió, lloroso.

-Sí-respondió. Había roto los papeles de divorcio el día que acordaron que seguirían juntos, pero finalmente se sintió real. Algo que no se escaparía de sus manos más adelante.-Doce de Grimmauld Place.

Harry abrió los ojos enormemente cuando los recuerdos de lugar volvieron a él como si nunca se hubieran ido.

-¿Draco? ¿Esto está bien para ti?-preguntó.

Draco sonrió.

-Por supuesto. Después de todo, seguimos casados.

Harry sonrió enormemente antes de besarlo con fuerza.

-Te extraño-confesó Draco cuando se separaron-Odio no verte en casa. Te quiero de vuelta. Por favor, regresa.

Harry dejó salir un sonido conmovido.

-Sí, ya está decidido. No voy a ir a mi primer día en Hogwarts. Voy a estar muy ocupado, mudándome a casa. No, definitivamente no iré la primera semana. Estaré ocupado arrinconándote por todos los rincones de Grimmauld de nuevo. Y luego puedes venir conmigo a Hogwarts. Bauticemos mis habitaciones.

-Van a despedirte-se rió, Draco.

-¿Qué mas dá? Deberían comprenderlo, después de todo, seguimos casados.

.

Harry sonrió cuando encontró a Draco parado en el andén, esperando por él. Draco lo recibió con el ceño fruncido, y un estómago de seis meses, que le impedía caminar bien. La gente a su alrededor lo miraba con curiosidad, después de todo era extraño ver a un hombre en su situación. Algunos al cruzar lo saludaban y otros intentaban no toparse con él. Harry simplemente corrió hacia él y lo abrazó, antes de besarlo. Podía escuchar las risitas de sus alumnos y podía ver el sonrojo en las orejas de Draco expandirse hasta su cuello, pero no le importó.

-¡Hola!-susurró-¿Me extrañaste?

-No-respondió Draco, en el mismo tono.-Es difícil extrañarte cuando literalmente cargo a tu hijo recordándome tu existencia y haciendo que no pueda tomar café, lo cual es lo único bueno de San Mungo, y haciendo que quiera ir al baño cada veinte minutos.

Harry rió.

-¿Un día aburrido?

-Todos los días son aburridos desde que no puedo realizar hechizos complicados o hacer pociones. Ni siquiera puedo tratar heridas graves. Todo mundo camina de puntillas a mi alrededor, como si por respirar a mi alrededor me fuera a poner a dar a luz. Muchas sanadoras embarazadas trabajan en Daño por Hechizos. Yo estoy prácticamente excluido de lo emocionante, todo es papeleo y acostarme en el sofá a ver el mundo girar mientras cumplo mi horario.

-Creí que te gustaba que te pagaran por dormir.

-Ya no. Ahora quiero dejar de caminar como pato y mirar mis pies.

Harry sonrió y se separó.

-Te ves precioso, si me lo preguntan. 

-Por eso no te lo pregunto. 

-No estés molesto, -besó su mejilla- es solo que ninguno de ellos quiere dañar a mi esposo y a mi bebé. Puede que los amenazara  un poco-dijo, tomando su mano y empezando a caminar. Cerca de ellos las personas los miraban, algunos tomaban fotos. Harry sonrió a las cámaras y alzó las manos de ambos, luciendo sus anillos. Draco rodó los ojos, pero sonrió, sin soltarse. 

-¿Vamos a casa?-preguntó extendiendo su brazo, para que Draco lo tomara y se aparecieran. Draco asintió y estaban a punto de irse cuando el patronus de una serpiente apareció frente a ambos.

-Draco-se escuchó la voz de Pansy- será mejor que no olvides la cena de esta noche. No me importa si acaba de regresar de Hogwarts, la guerra o el infierno, eres el invitado especial.

Draco suspiró. Harry, sin embargo, tenía una enorme sonrisa.

-Realmente te gusta el patronus de Pansy, ¿no?

-Sí, su patronus. Es genial que sea una serpiente.

Draco alzó la ceja. Por supuesto, no comprendía el alivio de Harry de saber que el patronus de Ron de ese día fue respondido por el de Parkinson.

-No importa. No superan a nuestros ciervos-exclamó victorioso.

-Es cierto-respondió Draco, sonriendo cuando Grimmauld Place abrió sus puertas para ellos.

Estaban en casa.