Work Text:
La anticuada ventana de celosía estaba ligeramente abierta a la noche de Brooklyn. Una polilla se goleaba desesperadamente contra el cristal, decidida por lo visto a matarse. Bowser la observo por momento, queriendo distraer su mente del trabajo acumulado sobre su escritorio y de las notificaciones que llegaban a su teléfono interrumpiendo su silencio. Ya pasaba de la medianoche tiempo ideal para cerrar los ojos y perderse entre sueños, pero para suerte del reptil eso estaba como segunda prioridad. Incluso lejos del reino el trabajo lo estrangulaba. Incluso en una situación como esta no se le tenía permitido perderse entre sus recuerdos en su viejo departamento que una vez rento en compañía hace años que para él pareciera que fue ayer que le entregaron la llave y con ello las reglas de convivencia.
Dejando escapar un suspiro al levantarse de su asiento, se estiro lo suficiente para escuchar como sus articulaciones liberaron el estrés acumulado y sin perder más tiempo fue a buscar entre sus maletas su cajetilla de cigarros.
Uno de los mayores contrastes para el gobernante de los Koopas de su reino y este mundo fue el ruido, a veces era aceptable y otras llegaba a ser realmente molesto. No era este el caso, aunque quería seguir en su silencio tener algo de ruido de fondo lo calmaba de forma extraña. Actualmente estaba descanso sobre las escaleras del departamento que decidió rentar para un par de días, según la ubicación este se encontraba lejos de cualquier centro social, pero a lo lejos se podía escuchar música de dudosa prosa. No podía quejarse del todo. Tenía un ritmo pegajoso.
Bowser encendido su tercer cigarro esperando que esto fuera lo suficiente para calmar su mal genio que estaba retándolo a sobrepasar a línea que tanto le ha costado delimitar tras años de terapia. Hacia tiempo que no tenía esa sensación de quemar un objeto hasta hacerlo cenizas y eso que tenia que lidiar con todo un reino, estar enterado de cualquier movimiento por más insignificante que fuese y dedicarle tiempo de calidad a sus ocho hijos.
“La cosa no podría estar más jodida.” Pensó Bowser una vez que termino su cigarro y arrogo la coleta sin cuidado.
Tras aquella pausa regreso a la casa, le puso seguro a la puerta como a las ventanas de la sala, pero justo antes de retomar su camino hacia su recamara hasta que la presencia de un koopa con lentes, vistiendo un pijama que tuvo mejores días con pantuflas rosadas que contrastaban de forma cómica desvió su atención.
-Volviste a fumar.
-Solo fue uno. - Bowser desvío la mirada, pero sabía perfectamente que aquel anciano no le creyó ninguna palabra. El koppa anciano no hizo ningún comentario al respecto en cambio desvío su atención hacia el reloj sobre la pared que apenas era visible por la oscuridad.
-Deberías descansar. Mañana será un día largo y pesado.
Un pequeño asentamiento fue apenas su respuesta.
-¿Quedan cigarrillos?
Sin agregar más le entrego la cajetilla evitando cualquier contacto visual. Se escucho la puerta principal cerrarse a sus espaldas mientras regresaba a encerrarse. Ignorando su previo trabajo tomo las sábanas y almohadas que se encontraban en la cama y el closet para armar un nido en el suelo, dudaba que ese mueble soportara su peso.
Penso que le costaría dormirse, como le ocurría después de todo un día de atender las quejas de sus súbditos y de sus asesores. Pero se sumió suavemente en el sueño, como si resbalara por un tobogán de poca pendiente. Recuerda vagamente que alguien le dijo que los humanos tardaban aproximadamente siete minutos en conciliar el sueño. Siete minutos durante los cuales consciente y subconsciente van girando como las paredes trucadas de la casa encantada del parque de atracciones.
Le resultaba un poco inquietante.
Ya casi había caído cuando oyó a lo lejos la voz de su hijo.
-¿Hablaste con papá?
Y se quedo profundamente dormido, como si hubiera caído por un agujero.
¿Qué le dirías a alguien a quien no has visto desde hace un par de años?
Bowser no tenía bien definida la respuesta en parte porque también dependía a quien se iba a dirigir. Dando una rápida repasada a todos aquellos rostros olvidados como voces que escucho por mucho tiempo, pero ahora le resultaban distorsionadas y distantes la primera en resucitar fue la gobernante del Reino Mushroom, la Princesa Peach.
Fue tedioso construir un puente entre ambos reinos una vez que Bowser alcanzo la suficiente madures para darse cuenta de que la guerra fría no beneficiaba a ningún bando aun después de casi tres décadas. Intento por medios poco convencionales llamar la atención de la princesa para abandonar todo y rescribir sus acuerdos, pero sus suplicas cayeron en oídos sordos y en parte lo entendía tomando en cuenta los crímenes de sus antepasados y de él mismo. Esto claramente no iba a resolverse en un abrir y cerrar de ojos. El rey de los Koppas tuvo que mover influencias, mandar apoyo a los reinos que fueron invadidos por sus tropas y de más papelería para dejar un terreno fértil para un posible tratado de paz. Un día histórico cuando ambos representantes de los reinos se reunieron en territorio neutro para debatir por un periodo de dos meses aquel tan deseado pacto. Lo que mas permanece entre sus memorias fue cuando la princesa Peach no se inmuto en su agarre al tomar su mano para dar por finalizado la firma de autorización para el periodo de prueba.
Las siguientes reuniones fueron más fáciles de sobrellevar, fue lento el proceso, pero pasaron de hablar sobre bienes y alianzas a cosas más personales como que Peach estaba pensando seriamente en establecer una relación con el humano Mario que apenas llevaba tres años viviendo en este mundo como Bowser expresar su preocupación por Junior sobre cómo se le hacía difícil asimilar que ya no era su pequeño niño y ya estaba entrando a esa etapa rebelde.
Ya que lo analiza de esta forma le resulta mas complicado el por qué ella haya decidió apartarse, pensó que su momento que se estaban volviendo amigos o tan siquiera socios jamás pensó que hayan pasado aproximadamente cinco años desde la última vez que vio aquella princesa amable y compasiva. Fue sutil, pero al paso de los años de que su ausencia paso a la cotidianidad. Como cuando decides cambiar la decoración de un cuarto y al paso de los meses ya lo tomas como normal. La última vez que supo de ella por parte de Kammy fue que según informes [chismes] de otros reinos la princesa y el héroe del reino estaban comprometidos. Eso fue aproximadamente tres años.
Entre el abismo de sus recuerdos otro humano se hizo ver.
Uno que también llego a hacer un lazo y de la nada desapareció.
Oh
Oh… ¿Cuándo había pasado?
En ese entonces apenas era un pequeño Koppa cuando se enteró de la existencia de los Warp Pipes que conectaban su mundo al de unas criaturas llamadas humanos. Los que sabían de su ubicación eran estrictamente supervisados para evitar cualquier guerra entre ambos extremos.
Aquel Bowser poco le importaba la política o las consecuencias de sus acciones, se llegó a dar escapadas hacia aquel estruendoso mundo, conforme el tiempo pasaba aprendía de su cultura como tecnología, conocimiento que hizo que su armada fuera superior a todos los demás reinos ganando miedo y tierras. Entre todos sus conocimientos uno se destacaba, esperaba todo el año para ese día dejando a Kamek a cargo del reino para darse aquella escapada que si bien el viejo Koppa tenia sus sospechas se hacia de la vista gorda ya que el príncipe se podía tener ciertas libertades después de todo un año de supervisiones y lesiones por parte de sus tutores. Además, faltaba poco para su coronación y aquella vida de rebeldía estaba destinada a morir por lo que debía disfrutar el poco tiempo que aun disponía.
Recordó ese fin de semana de aquel otoño caleidoscópico, se encontraba en uno de esos bares con música en vivo donde una multitud de humanos estaban bailando en el centro del local, usando maquillajes exagerados, disfraces que cubrían gran parte de su piel en algunos otros bueno… dejaban poco a la imaginación.
Se encontraba en una se las mesas apartadas de aquella multitud con sus amigos humanos esperando otra ronda de cervezas cuando uno llego tarde y acompañado. Presento al nuevo al grupo y todos le regresaron el saludo de forma amistosa menos Bowser que estaba tan concentrado en el show que apenas aparto la vista para ver al nuevo. Algo presiono sobre pecho con tal fuerza que lo dejo sin aire por unos segundos, podría jurar que el mundo dio vueltas y lo único inerte era aquel humano de ojos azulados que sobresaltaban de su maquillaje blanquecino, cabello castaño un tanto largo y delgada figura a pesar de usar un traje ridículamente ancho con colores chillantes.
Fue amor a primera vista. Pero en vez de hablarle o darle una señal de interés, con la misma frialdad se dio la vuelta y cruzo sus brazos sin importar que los picos de sus brazaletes se clavaran sobre su pecho por la fuerza que se estaba ejerciendo en un intento de no sonrojase.
Toda la noche aquel humano elogio su "disfraz", intento iniciar la conversación al preguntarle donde estudiaba, cuáles eran sus pasatiempos o algún gusto en especial e incluso le invito de sus cigarrillos. Aquellos gestos lo hicieron sentir enfermo, no por el interrogatorio o porque su círculo de amigos aprecio caerle bien al nuevo integrante y también su atención se le era arrebatada. La razón por el cual su nudo en la garganta como el dolor de estómago aumentaba era por una sencilla razón y era que el príncipe de los Koopas no tenía la menor idea de como responder o tan siquiera reaccionar. Claro, tenía toda una historia planeada que dijo una y otra vez cada vez que se le preguntaba sobre su vida privada. El detalle era que su educación sentimental jamás fue la mejor por lo que este lado del tubo termino por educarlo y de paso también en el ámbito sexual, básicamente si uno del sexo masculino tan siquiera mostraba algo de amabilidad se tachaba de débil y bueno... no quería darle mala impresión a este humano por lo que sus respuestas fueron cortantes y directas.
-¿Fumas?
-No.
Era la cuarta vez en la noche que le respondía aquella pregunta. Su amigo que llego tarde anuncio que se retiraba temprano junto con aquel humano que permaneció toda la velada a su lado.
-Nos vemos luego Luigi.
Alcanzo a escuchar el nombre de aquel misterioso humano que devolvió el gesto al grupo.
Esa fue una de las muchas veces en las que Bowser se arrepintió de no hacer algo en relación con ese hombre.
