Chapter Text
A veces Miguel tenía…sueños.
Miguel quería ser feliz, alguna vez llego a pensar que merecía serlo.
Su vida fue marcada desde su inicio, teniendo como padre a un hombre maltratador, siendo parte de una familia inmigrante, pero al menos había sido bendecido con un intelecto superior al de cualquier otro niño, dándole la oportunidad de superarse cuando creció y su padre insistió que aceptara la oferta de su jefe, Tyler Stone, dueño de Alchemax; de inscribirlo a una de las escuelas más sobresalientes. Existia una oportunidad de que su familia pudiese salir de ese ciclo de violencia. Pero parecía estar bastante equivocado, pues apenas ingreso, fue blanco de burlas y desprecios. Por nada mas y nada menos que el hijo de su benefactor, Kron Stone.
Miguel había callado, no atreviéndose a acusarlo por todos los maltratos que recibió, pero la gota rebaso el vaso cuando se metió con una chica que no habia hecho mas que ser una dulce existencia en su vida, Xina Kwan.
Cuando defendió a Xina de su horrible compañero al fin pudo liberarse de unas cadenas que no sabía que tenía puestas. Luego de revelar todos los males que Kron hizo, y recibiera su merecido, se sintió libre. En cuanto a la chica, las cosas avanzaron entre ellos, verdaderamente merecían estar juntos y tranquilos luego de todo lo que había pasado. Xina siempre estuvo para él, defendiéndolo y velando por él, era una chica tan inteligente y hermosa, y el al fin había conseguido regresarle un poco de lo que ella le dio todo este tiempo. Pensó que al fin podría estar en paz luego de librarse de todo el maltrato físico y psicológico, que ahora su vida estaba en orden.
Pero cuando Gabriel, su hermano, le presento a la hermosa Dana D´Angelo, ahí fue cuando cometió uno de sus primeros errores y las cosas empezaron a torcerse de a poco. Nunca había sido creyente del destino, pero cuando la vio a los ojos no pudo sino maravillarse de la conexión que sintió. ¿Era acaso, así como se sentía el conocer a tu alma gemela?
Creyó que era fácil simplemente estar con las dos, él podía hacer feliz a ambas, simplemente no se tenían porque enterar, lo mismo con su hermano, que mas daba, seguro ni siquiera estaba tomando enserio a Dana. Pero después de eso todo fue cayendo en picada.
Así como era imposible tapar el solo con un dedo, también lo fue el ocultar su infidelidad. Se sintió horrible el ver sufrir a Xina cuando descubrió lo suyo con Dana, fue ahí cuando empezaron sus malas acciones, así que quiso redimirse a sí mismo.
Dana termino las cosas con su hermano y el formalmente termino con Xina. Sabia que las cosas nunca podrían ser iguales luego de eso, pero simplemente intento ignorarlo, no tomarle importancia.
Otro grave error.
Se comprometio con Dana, intento hacer las cosas bien, estudio, se recibió como ingeniero en genética, se unió a Alchemax y siguió trabajando, como un loco, como un desquiciado. A pesar de que lo obligaron a hacer cosas que no quería, a pesar de que lo drogaron, sintió que una vez mas podía cambiar el curso de su vida cuando intento renunciar, y cuando no pudo, quiso al menos librarse de su adicción.
Pero las envidias fueron el detonante de algo que nunca quiso ni pidió ser.
El proceso de conversión nunca fue fácil para ningún Spiderman, eso lo sabía, pero el saber que por culpa de alguien que no soportaba sentirse inferior que tu, hizo que tu cuerpo tuviese un cambio tan agresivo y violento, en algún momento eso casi lo volvió loco.
Era superior en muchos sentidos, tenía visión noctura, podía cargar hasta 10 toneladas, era más rápido que cualquier especie que existiese en su mundo, su cuerpo ahora era mas resistente. Pero también ahora le era imposible ver la luz del sol sin sentir que se le quemaban los ojos, los nuevos colmillos le rasgaban los labios y le impedían hablar demasiado, y lo peor de todo, es que el proceso nunca se detuvo.
Siempre estaba mutando.
Como si su vida no fuese lo suficientemente mala luego de esa transformación, su nuevo estatus lo convirtió en un fugitivo, y luego escalaron las cosas a niveles que nunca se imaginó.
Muchos eventos pasaron, se convirtió en un símbolo de la lucha contra las grandes empresas, su prometida harta de las idas y venidas lo engaño con su padre, que resulto ser Tyler Stone, ¿pero qué tipo de fidelidad quería de ella desde un principio? Parecia que los problemas nunca se acababan, pues la vida siempre pudo ser peor de lo que ya era, tuvo que luchar con muchos, muchos tipos horrendos, incluso con su propio medio hermano, Kron, convertido en Venom.
De alguna u otra forma Xina y Dana se vieron involucradas en la pelea, y Dana…
Dana fue acribillada en un intento de asesinar a Venom.
Su padre biológico había querido que matase a Kron, y aunque Miguel sabia que a veces el matar a alguien era necesario, no lo hizo. Desde ese punto ya no sabia si hacia lo correcto o no, solo continuo.
Ambos de sus padres biológicos terminaron falleciendo junto a mas de la mitad de los habitantes de Nueva York. Tuvo muchas otras peleas, algunas fáciles, otras mas complicadas, y fue entonces que descubrió a las variantes de Spiderman.
Sabía que alguna vez en su mundo existió un Peter Parker, el de la era heroica, pero llevaba años fallecido. Pero el conocer a Superior Spiderman fue otro tipo de experiencia. ¿Si él no era Spiderman en las otras realidades…había más de un destino posible para el? Creyó que cualquier esperanza de un futuro feliz pereció junto con Dana, con la cual tuvo una relación algo tormentosa, pero consideraba su gran amor. Por lo que se permito soñar.
El sueño se convirtió en una obsesión, y llevo su obsesión a la realidad.
Llevo un tiempo el averiguar como pasar a otras realidades. Cuando lo consiguió, no pudo quitarse de la cabeza la imagen de Dana, añorando un futuro que les fue arrebatado.
Exploro muchos mundos, visito algunos cuantos. Al principio basto con ver algunas realidades e ilusionarse de encontrar un final que lo dejase satisfecho a la hora de dormir, que pudiese darle esperanza de que si bien Dana ya no estaba, tal vez el conseguiría avanzar, pero fue perdiendo la ilusión cuando se encontró con el mismo escenario.
El estaba solo.
Eran miles de realidades, que ya se sentía enfermo de solo mirar, pero fue entonces cuando se topo con aquella realidad, aquella realidad en donde su ceño no estaba tan fruncido, sus hombros no estaban tan tensos, y él no era Spiderman. Que, si acaso alguna vez pensó en dicha posibilidad, pues tal vez no, pero ahí estaba.
Aquel Miguel O´Hara sonreía alegremente, mientras cuidaba de su pequeña niña.
Después de muchos años, se permitió llorar.
Se había encontrado profundamente conmovido por la escena, que no pudo evitar espiar seguido aquella realidad. Cuando tenia un mal día o se ponía a recordar lo mierda que era el mundo, toda preocupación desaparecía cuando miraba a su niña, por que si bien el no la crio, ya la sentía como suya.
El Miguel de aquel mundo también había tenido sus momentos, teniendo que criar solo a la pequeña Gabriela, luego de la muerte de Dana, su madre. Parecía que era un evento canónico el que siempre falleciese Dana, por lo que permitió que su luto avanzara, y le permitió aceptar que tal vez no existía mundo en el que ellos pudiesen estar juntos, pero le reconfortaba que al menos había quedado evidencia de su amor en la pequeña niña.
Deseo haber podido ser padre en su propio mundo, pero estando expuesto a tantos peligros parecía que tenia que descartar aquel deseo.
O eso pensó hasta que aquella versión de si mismo cometió un error.
Como si el sentido de justicia viviese eternamente dentro de Miguel O´Hara, intento evitar un altercado, quiso ser el héroe. Tonto de su parte pensó, pues tenia mas que perder que ganar, y lo perdió todo cuando aquel criminal detono el arma y las balas penetraron su pecho hasta dejarlo inerte en el suelo. Al principio no supo que sentir al ver su propia muerte. Antes ya lo había experimentado, cuando tuvo visiones de uno de sus enemigos y otras versiones suyas habían muerto, pero ahora era una sensación completamente distinta.
Se sintió devastado, ¿porque ese idiota lo había echado todo a perder? Lo tenia todo, una gran carrera, a sus padres vivos y con una buena relación, un hermano al cual nunca habia traicionado, y finalmente a Gabriela, su preciosa Gabriela O´Hara. ¿Quien cuidaría de ella ahora que él no estaba? Tenía a sus abuelos, pero ellos ya estaban demasiado cansados y viejos para criar un niño. ¿Y qué tipo de vida podría darle su tío Gabriel? Ya estaba demasiado ocupado con su propia familia.
Fue entonces cuando cayo en la realización.
—Yo… yo puedo arreglar eso.
—¿Qué estás diciendo?—La voz de Lyla, su asistente virtual, interrumpio su pensamiento.
—Yo puedo ir a ese universo, mira, apenas lleva poco tiempo muerto, seguro nadie se va a enterar, solo tengo que tomar el cuerpo y ponerlo aquí…
—¿Y cómo se supone que vas a hacer eso? Ya tienes una vida aquí.
—¡No tengo nada aquí!
—Pero tu estas a cargo de Alchemax, además de que tu eres Spiderman.
—Y puedo ser ambas cosas, ya verás.
Lyla dejo de intentar persuadirlo, después de todo ella era una simple asistente, no es como si alguna vez el arrogante Miguel O´Hara fuese a pensar que alguien que no fuese el tenía la razón.
Y asi todo empezó a desmoronarse.
Como si de un vil criminal se tratase tomo el cuerpo inerte de su otro yo, lo metió en una bolsa ante los ojos de los civiles que quedaron como espectadores de la reciente tragedia y se marcho dando saltos y columpiándose entre los edificios con aquella carga en la espalda. Incluso cuando abrió el portal y se deshizo del cuerpo en su otra realidad, el peso persistió, como si de un fantasma se tratase, y lo llevaría a cuestas por un largo tiempo.
Miguel se volvió codicioso, tal vez demasiado.
Pero al igual que otras veces, se permitiría pensar en las consecuencias después, pues ahora cuando llego al bonito pent-house, una pequeña niña castaña lo recibió emocionada y con un fuerte abrazo.
—¡Hola papi! — La niña se aferró a su cadera con un tierno apretón, y al castaño se le lleno el pecho de puro amor.
—Ya llegué. Hola corazón—Apenas ejerciendo fuerza levanto el pequeño cuerpecito y la envolvió en un cariñoso abrazo, disfrutando del olor a chicle en su cabello y la tierna risa cuando la levanto.
Al fin, después de toda una vida sintiéndose fuera de lugar, se sintió en casa.
Pero el destino se encargaría de recordarle su realidad demasiado rápido.
—¡LYLA! NECESITO REFUERZOS!—El caos habia invadido la tierra, cuando luego de que se descubriera la verdad de que el no era el Miguel original, las cosas empezaran a fallar.
—¡Enseguida!
—Mierda, mierda, mierda—No se suponia que asi resultaran las cosas, no podia explicarse que era lo que salio mal.
—¡Miguel! ¡Ya estoy aquí! ¡¿Dime, cual es el plan?! —A su lado estaba Peter B. Parker, una versión alternativa que era la mas parecida al Peter Parker de la línea principal, y uno de los que le advirtió que suplantarse en ese mundo iba a acabar mal. Al lado de el se encontraba el Spiderman de ese mundo, quien en su desespero se arranco la mascara mientras corría junto con ellos.
—¡Necesito llevar a todos a Alchemax! ¡Tal vez ahí pueda abrir un portal lo suficientemente grande para todos los que alcancen a entrar! —Peter Parker lo miro a los ojos, ambos sin mascara, aquella vista le hacia doler el pecho por la culpa.
—¡El mundo está colapsando demasiado rápido! Y sí... —Sabia lo iban a sugerir, que solamente tomara a los pocos que podía salvar en el momento, ¿pero con qué derecho podría escoger que vidas salvar a esas alturas? El había condenado a todos a su desaparición. ¿Había algo peor que no existir?
—¡No! ¡Tenemos que intentarlo! ¡Les debo esto!
—¡Papi, tengo miedo! —Miro hacia abajo a la niña que se encontraba llorando ruidosamente. Él había escogido ser responsable de esa pequeña, era su hija, no podía fallar.
—Ya, no pasa nada bebé, todo estará bien.
Corrió más rápido que nunca, sintió sus piernas quemar por el esfuerzo, a pesar de que en teoría no era capaz de cansarse, incluso se elevo por los cielos con destreza, en un espectáculo aéreo desesperado por intentar salvar todo lo que le importaba, la única razón por la que ahora quería vivir. Todo a su alrededor se encontraba inestable, a pesar de que varios héroes peleaban su propia lucha en otras partes de ese mundo, no podían evitar que las cosas empezaran a desaparecer, como si se evaporara cual agua en el mas árido desierto.
Cuando los edificios empezaron a desmoronarse siguió corriendo, mientras el Spiderman de aquella realidad intentaba hacer lo posible por salvar a esa gente.
Eran demasiados, el pánico colectivo era palpable, el llanto y los gritos hicieron que sintiese ansiedad, el ver a su hija con el glitch fue devastador.
¿Sería capaz de evitar que ella desapareciera incluso si no estaba en su mundo colapsado?
Se sintió morir cuando su pequeña empezó a pesar cada vez menos en sus brazos.
—¡Papá! ¡Papá! ¡Pap..!—Los gritos de su pequeña fueron lo ultimo que escucho de ella, y la voz aun lo atormentaba diariamente.
Su dulce niña se había ido.
Apenas consiguió parar su larga carrera, mirando sus brazos ahora vacíos. Las voces que antes gritaban aterradas empezaron a mermar, y el sonido de los edificios crujiendo y de cristales rompiéndose termino, para quedar en un silencio total.
Miro a su alrededor, intentando buscar a Peter Parker, encontrando solo a Peter B, quien lo miraba aun con su mascara puesta, la cual termino por quitarse y tirar en aquello que alguna vez fue un suelo.
Su corazón aun no podía aceptar la devastación, el horror. Ya no solo llevaba el peso de aquel Miguel en su espalda y a su niña en brazos, tenía encima todas las vidas y esperanzas de un mundo entero.
En medio del silencio pudo escuchar su corazón latir con un ritmo irregular, sentia como si el pecho le fuese a explotar, y su cuerpo parecía estar ardiendo, aunque no había temperatura en el lugar, no quedaba nada. Solo estaban el y Peter, flotando.
Siempre escucho aquella frase de que un hombre que pierde a sus padres era huérfano, aquel que pierde a su pareja era viudo, pero era verdaderamente indescriptible la sensación de perder a un hijo. Fue entonces cuando lo supo, que probablemente nunca se recuperaría de este duelo, pues ya no había nada en este mundo ni en su corazón que pudiese consolarlo de su solitaria existencia.
Solo había dolor, y un gran vacío.
