Work Text:
Estábamos en el colegio, sentados junto a nuestros amigos en el suelo del Hall. Tú y yo lado a lado mientras una de tus manos descansaba en mi cintura y las mías rodeaban la tuya.
Todos hablamos de locuras, las cuales en realidad no logro distinguir; solo recuerdo que aparte de una divertida tuve mi cabeza apoyada sobre tu hombro y una de mis manos paso a aferrarse a tu pecho. Tú solo volteaste riendo a verme, tu mano libre atrajo la que acababa de aferrar a tu pecho para ponerlas sobre tu regazo y entrelazar nuestros dedos.
Ambos reímos por lo bajo.
Nuestros amigos no dicen nada. Por sus miradas puedo estar seguro de que piensan que por fin hemos dejado de negar el tener sentimientos por el otro. Puedo decir que yo lo he hecho, pero no sé tú.
Alguien anuncia que le llegaron a traer así que nos despedimos cuando se marcha, minutos después le siguen otros dos, más tarde alguien más, y así continúa hasta que solo quedamos nosotros dos.
Continuamos en silencio un rato hasta que, por un impulso talvez, me volteé a verte y te di un beso en la mejilla; me separé y cuando no hiciste nada más que sonreír te di otro en la comisura de los labios. Entonces frunciste un poco el ceño y me hablaste a la cara.
- ¿Sabes la diferencia entre un no y un novio? - me preguntaste separándote un poco.
- Sí - respondo para levantarme posteriormente del suelo, dejándote sentado - Aquí es dónde dices que sí, o dices que no.
Te quedaste en silencio unos minutos en los cuales ya me preparaba para tu no y mentalizaba un tema distinto para evitarte la incomodidad. Porque, siendo sinceros, yo no tenía ninguna razón para molestarme o incomodarte si no decías sí, nuestra amistad vale más que mis nuevos sentimientos (así que ni modo, a olvidarlos se ha dicho).
Hasta que hables.
- Bueno, - empezaste a ponerte de pie también - démosle una oportunidad a esto.
Eso no me lo esperaba.
- ¿Lo dices en serio?
Sonreíste y tomaste mi mano.
- Muy en serio.
Y eso fue todo lo que necesité para reír y abrazarte por el cuello con una sonrisa que tú me devolviste mientras me rodeabas con tus brazos. El verte a los ojos solo me dio el valor suficiente para esconder mi cara en tu cuello, besarlo, y luego dejar un beso más en tus labios.
Nos separamos sonriendo, y terminados apoyando nuestros frentes la una contra la otra.
