Chapter Text
Algunas veces los recuerdos son la peor forma de tortura que tenemos. Están los buenos, los que nos sacan una sonrisa junto a una mirada melancólica y están los que nos hacen despertarnos a mitad de la noche inundados en sudor y escalofríos, cada uno tiene su propia manera de matarte, lentamente o fulminante.
Sobre todo es extraño las cosas que recuerdas cuando ves a alguien a punto de morir, justo como yo me hallaba en ese instante
Aguardando en la oscuridad como una sombra podía ver todo lo que ocurría en la sala del trono de la autoproclamada Reina de Prythian, o la Impostora como todos las llamamos en nuestras mentes y pesadillas, ya que ha cualquiera que se le escuche hablando de esa manera sobre la Dama de la Montaña seria torturado y ejecutado como un claro entretenimiento durante el día
Justo como le estaba ocurriendo al pobre bastardo que los soldados de Amarantha capturaron a mitad de un escape hacia el continente, una pobre alma perteneciente a la Corte de Invierno a juzgar por su ropa y piel blanquecina, su rostro era joven y sus facciones estaban llenas de dolor y miedo, este estaba arrodillado en el suelo con su cabeza baja y sus sollozos hacían eco en las paredes de piedra, a su alrededor los hombres del Attor propinaban golpes y escupitajos al prisionero, detrás de ellos el resto de las hadas que frecuentan la corte miraban con emoción y horror lo que ocurría, delante de todas ellas se encontraba el nuevo Gran Señor de Invierno mirando la situación con expresión gélida, su mirada azul hielo veía de forma impasible a Amarantha sin querer demostrarle debilidad alguna, pero desafortunadamente para él, ella sabe jugar estos juegos mucho mejor.
La expresión de la reina en cambio está llena de complacencia, al ver al hada retorcerse bajo los golpes y humillaciones de sus hombres, estoy segura que si no fuera por la considerable cantidad de sangre que ahora cubre el suelo, la victima seguiría en aquella por tortura por horas, pero por supuesto, Amarantha nunca dejaría que una oportunidad como aquella se le escapara de las manos, después de todo estos son los momentos por los cuales ella respira y aspira cada día
Amarantha alza levemente los dedos del trono haciendo una seña conocida a sus soldados, estos se retiran lentamente del cuerpo destrozado que apenas respira, sus cortos cabellos blanquecinos ahora empapados de sangre caen desordenados sobre su cara la cual no es más que una masa bulbosa de piel amoratada y uno de sus brazos cuelga de forma inerte junto al torso. Un guardia se acerca a levantar al fae el cual suelta gemidos de dolor de su boca y lo arrodilla frente a la reina obligándolo a sostenerse derecho
Una pequeña sonrisa nace en el rostro de la dama y entonces alza la voz dirigiéndose a todos sus testigos en la habitación — Esta hada ha sido traída a mi presencia por una preocupante situación — hace una pausa dramática observando los rostros asqueados, preocupados y divertidos en la sala — Al parecer los ciudadanos de Invierno no creen aceptable mi gobierno y varios han intentado atravesar las fronteras hacia el océano y llegar al continente como los cobardes desagradecidos que son
Algunos abucheos e insultos sobresalen de la multitud, pero en su mayoría las hadas miran con resignación al prisionero, seguramente pensando lo ingenuo que fue al pensar que huir seria así de sencillo, Kallias el Gran Señor de Invierno con su traje azul cielo e hilos de plata no dio señal de reconocer las palabras de Amarantha mas allá de emitir un débil gruñido
— Por supuesto, nada escapa de mi conocimiento en esta tierra, así que creí justo que los criminales pagaran el precio igual que lo hace todo aquel que se cree mas listo que su reina — la voz de Amarantha llena el espacio, inclino mi cabeza inconscientemente y levanto la mirada de la pequeña hada destrozada para ver como ahora varios de los presentes dirigen su mirada a mi posición detrás del trono
A mi lado aguarda también Rhysand con su máscara de indiferencia destacando en sus hermosos rasgos, este me hace un leve gesto con los dedos, un idioma secreto que habíamos desarrollado los últimos cuarenta años en nuestra estadía Bajo la Montaña, el cual era usado con mucha frecuencia después de momentos como este, cuando mi hermano y yo nos mentíamos a la cara y tratábamos de convencernos que esta situación no nos hacía perdernos un poquito cada segundo que pasaba
Amarantha hace otra seña con las manos, esta vez en mi dirección, por lo que con gracia y una lentitud que desborda apatía me separó del muro, cierro mis facciones y congelo mi mirada mientras rodeo el trono e inclino mi cabeza levemente ante ella
— Acaba con esto, odiaría que mi comida este enfriándose en estos momentos — su expresión ahora desinteresada mira en mi dirección, sus ojos al cambio siguen crueles y vivaces, sin engañar a nadie que lo que sigue es lo mas interesante de esta situación
— Mi señora — bajo la mirada y me volteo bajando los pequeños escalones de la plataforma dirigiéndome al hada cuya piel ahora luce enfermizamente pálida bajo los golpes y la sangre que la cubren
Miro sus ojos pálidos que lagrimean y suplican en el fondo, pero el sabe tan bien como todos en la sala que no podrá encontrar piedad de nadie en ese salón, mi mano derecha se alza a mi espalda y tomo el mango del arma que cuelga sobre ella
— Por favor — llora suplicante el hada pero aun asi no me permito desviar la mirada
Una sensación fría y cálida me embarga, una voz antigua susurra desde lo profundo de mi mente, una voz que ha sido una constante desde el momento que había reclamado la espada siglos atrás.
— Por favor — repite en sollozos, terror y dolor se refleja en sus palabras, pero no dejo que ninguna de ellas me roce
El poder fluye por mi brazo hasta mis entrañas calentándome, aunque no tanto como solía hacerlo, el sonido de la hoja desvainándose es ahora lo único que se escucha en la sala del trono callando las suplicas del hada arrodillada
— Quiero su garganta Asteria — ronronea Amarantha a mi espalda, su voz llena de deleite me hace estremecer ante la crueldad de su tono
Aún tengo mi mirada sobre mi víctima, pero puedo sentir los ojos de todos los faes sobre mi cuerpo, sobre la espada que sostiene mi mano, sobre todo puedo sentir la presencia de mi hermano en mi mente, un sostén constante que me ha apoyado todos estos años
No sé porque le estoy dando tantas largas a este asunto, no es como si fuera nuevo, no es como si este rostro no fuera igual al de otros que también cayeron por mi mano, pero hay algo acerca de tener toda esta sangre en mis manos, que después de todo este tiempo aun no podido apagar esa parte de mí que le importa, que a pesar de toda la sangre y el dolor aun no me he convertido en acero, duro y resistente, frio y despreocupado, que después de tanta oscuridad y muerte aun siga creyendo que existe algo bueno y puro allá afuera
Es por eso que me castigo viéndolos a los ojos, viendo sus almas y sus últimos deseos antes de morir, su dolor y su vergüenza, alzo mi mirada durante un segundo para ver a la de Kallias, este aún tiene sus facciones imperturbables pero sus ojos son otra historia, detrás de toda esa frialdad esta la más mínima suplica y el odio que siente hacia mí y el papel que he tenido que jugar por todos estos años durante la “plaga”
Así que mientras observo el completo aborrecimiento contemplándome tomo el hombro del fae y giro mi muñeca con rapidez para luego clavarla en lo profundo del corazón del hada robándole un último suspiro que sopla sobre mi piel como un último beso, sangre comienza a llover de la herida mortal y aprieto con más fuerza la empuñadura, los ojos de Kallias se desvían de los míos y por mi parte dejo ir el cuerpo con la misma lentitud e indiferencia de antes
El cuerpo cae en un sonido sordo sobre el suelo de piedra y la sala vuelve a recuperar un poco su bullicio, todos susurrando y opinando sobre lo ocurrido, sin ver la sangre que empapa ahora el piso y la espada la envaino nuevamente a mi espalda mientras me giro para retirarme
— Lo tuyo no es fallar Asteria — la voz solemne de Amarantha corta el escándalo, me detengo y giro mi cabeza hacia ella sabiendo lo que me esperaba. No había cortado su garganta como ella quería dejándolo morir lentamente — Estoy segura que sabes la diferencia entre el pecho y el cuello, tienes el entrenamiento para ello
Su burla hace eco en mis oídos pero solo bajo la cabeza y plasmo una expresión astuta en mi — Yo no fallo — declaro sonriente — Solo estaba cansada de sus insufribles sollozos e irritante voz en mis oídos mi señora — imito su sonrisa cruel y hago un gesto con la cabeza al cuerpo que ahora arrastran los guardias — Además que si llegaba a salpicar mi vestido tendría que buscar otro cuerpo que pagara por ello
Amarantha no cambia su expresión pero sus ojos se entrecierran con diversión ante mi declaración, pienso que dirá algo más para seguir en el baile que ella y yo llevamos jugando desde que llegamos a la corte pero a la final solo me deja ir con un vago gesto de cabeza mientras busca el oído de mi hermano el cual me ignora y se inclina ante ella con su oscura mascara en su lugar
Mis pasos resuenan sobre el piso de piedra y la tela de mi traje roza la piedra con suavidad como agua, aun así mis oídos captan las palabras escupidas en susurros en mi dirección, pero no es nada que no haya estado escuchando las últimas décadas
Asesina de hadas
— Esa obstinación tuya algún día será mi muerte — la voz de Rhysand me saluda mientras se adentra al claro en que me encuentro, una ligera llovizna cae sobre nosotros y el silencio muerto a nuestro alrededor indica que las bestias ocultas en los bosques se hayan expectantes ante nuestra presencia en su territorio
Tenso el arco llevando el brazo más allá de mi hombro con firmeza, mi atención fija en un árbol a unos kilómetros de mi posición, mi respiración está un poco acelerada y trato de mantener la mente en blanco y borrar los anteriores acontecimientos
— Cualquiera criticaría tu elección de entorno para entrenar — Rhysand se apoya contra un árbol a unos metros de mi mientras cruza sus brazos contra su pecho, su mirada impasible sobre mi cuerpo, Y Cassian sin duda tendría una opinión sobre tu postura y vestuario, susurra en mi mente
La broma no logra traer una sonrisa a mi rostro, pero al menos el nudo en mi pecho se afloja un poco, resoplo un poco al imaginar que diría el orgulloso general del numerito que llevaba hoy el cual era uno de los más sencillos que poseía dentro de la corte, la seda de un tono más oscuro que la noche, lustrosa y brillante con cuello alto y mangas hasta las muñecas que se desliza y adapta a mi figura hasta el suelo. Solía evitarlos, pero Amarantha empezó a exigir cierto código de vestimenta a aquellos que frecuentan su corte, por lo que mi vestuario ahora tiende a ir mas allá de la vestimenta rutinaria a la que me había acostumbrado, llevando ahora capas, faldas y seductores vestidos. Ignorando la sensación de nostalgia que me llena dejo salir una exhalación al mismo tiempo que la flecha vuela y se clava junto a otro grupo de ellas en el centro del tronco
Bajo el arco y volteo a ver a Rhysand el cual levanta ambas cejas en mi dirección haciendo que ruede los ojos y tome otra flecha del montón que solté a mis pies cuando me establecí en el claro unas horas antes
— Alguna razón por la cual estés ahí parado con tu cara de zoquete habitual— arrastro las palabras con monotonía, pero sé que mi hermano puede leer más allá de ellas
Como dije antes, hemos desarrollado varios trucos al pasar de los años, ademanes y gestos para comunicarnos sin dejar de ver al exterior lo que sucede, desde que los dones mentales de Rhys se ha visto perjudicado no es seguro para ambos que lo noten usándolo para otra cosa que no sean los deseos de Amarantha
— ¿No te refieres a mi increíble belleza y esplendor? — me responde con picardía mientras ve el objetivo de mis flechas con calma en su semblante, pero puedo ver como sus dedos tamborilean sobre sus brazos cruzados y sé que hay algo rondando en su cabeza que no traería nada bueno
Como es común de Rhysand buscar y planear cosas que no nos conciernen, lo que nos produce problemas después de que ignora mis sugerencias de dejarlo estar y hace simplemente lo que cree correcto, lo que claramente es un rasgo familiar. Él llevaba tiempo actuando de esa manera, el vacío que se había instalado en su cuerpo en los últimos treinta años había cambiado, había empezado a tener otra expresión y comportamiento, diferente al que se estableció después de los primeros años en que Amarantha nos tuvo prisioneros en sus garras
Aun no me había dicho que había cambiado para él y yo tampoco preguntaba, principalmente porque temía que él no quisiera decírmelo, después de todo no era mentira para ambos que nuestra relación había llegado a un punto de impasse décadas atrás antes de que toda esta locura empezara, cuando yo lo deje y el me dejo partir
— ¿Qué es lo que quieres Rhysand? — Otra flecha se clava en el madero, mis manos ya empezando a enrojecer por la cantidad que llevaba
Rhysand se encoge de hombros y separa su cuerpo del árbol caminado hacia mí juntando las manos en su espalda — Nada especial amada hermana, estoy pensando que tal vez podría ir a visitar viejos amigos
Le doy una rápida mirada mientras vuelvo a cargar el arco con agilidad, y centro mi atención en el objetivo nuevamente
— Lamento decírtelo a estas alturas — relajo mis hombros y dejo que la tensión de mi cuerpo salga un poco más — Pero tú no tienes amigos
Rhysand me interrumpe abruptamente
— Hoy se celebra la Noche del Fuego
Dejo salir la flecha y esta se clava milímetros a la derecha de mi objetivo, volteo mi cabeza y alzo una ceja con verdadera incredulidad llenando mi rostro ante su ocurrente idea, este me mira sin cambiar su expresión en blanco — ¿Calanmai? ¿De verdad?
Mi hermano suelta una risa sin humor que llena el silencio del bosque a nuestro alrededor — ¿No estás de humor para una agradable compañía esta noche?
— ¿Lo estás tú?
Ambos nos vemos fijamente, una de sus cejas se alza pero es inconformidad lo que llena su rostro, sé que hay algo detrás de sus palabras y acciones, algo con lo que no se siente cómodo contándome, pero estoy dispuesta a dejarlo pasar si el ir a esa celebración por la razón que sea hace que el comportamiento extraño que Rhysand continua mostrando los últimos meses se desvanezca
Parpadeo y rompo el contacto visual primero, me inclino a recoger las pocas flechas que deje sin usar y coloco el arco sobre mi hombro, ladeo la cabeza buscando las palabras adecuadas
— Tengo tantas ganas de visitar Primavera como de clavarme una flecha en el ojo — dejo salir con firmeza mientras me encamino regreso a la corte, después enviaría al primer inepto que se me cruzara a buscar las flechas que había dejado atrás — Pero puedes ser mi invitado e ir a disfrutar de los placeres de la carne que seguro encontraras
Rhysand pone una mano en mi hombro deteniéndome tensándome ante el inesperado contacto pero mi hermano no aparta su mano, mis sentidos se ponen alerta pero no captan nada además de nuestros olores a mí alrededor, las bestias que habitan estas tierras también se encuentran alejadas de nuestra posición
— Podrías intentar en Verano — me sugiere Rhys con su intensa mirada violeta sobre mí — Sé que adoras pasar tiempo en sus playas y estoy seguro que encontraras una manera de escabullirte de este agujero
El aire misterioso que siempre lo envuelve parece intensificarse y no puedo evitar que mi ceño se frunza, abro la boca para interrogarlo, pero Rhysand aprieta mi hombro con más fuerza evitando que hable
Aprieto mis labios y doy un leve asentimiento con mi barbilla, tomando su mano nos tamizo en la entrada de la Montaña Sagrada, el lugar que Amarantha eligió para su corte, otro truco para burlarse de nuestra incompetencia ante su mando
Caminamos por los silenciosos pasillos de piedra, mis botas haciendo un eco sordo ante el suelo, y puedo ver como ambos nos transformamos, es como si nuestra fisiología cambiara completamente, somos otra persona, otra mente y otro cuerpo el que habita bajo esta montaña, dejamos detrás los remanentes de aquellos que solíamos ser y nos convertimos en las bestias depredadoras que creamos con el fin de sobrevivir al infierno que caímos casi cincuenta años atrás
Nuestro caminar se vuelve ágil y sigiloso, cada paso y cada bamboleo de mis caderas tiene un propósito, mi barbilla esta alzada y mi rostro se muestra imperturbable, una sonrisa de suficiencia comienza a surgir de mis labios y dejo que toda esa rabia y furia enjaulada dentro de mi brille sobre mis ojos. Mi cabello rebota sobre mi hombro en una larga trenza, tengo varias dagas ocultas y están firmemente amarradas a mis cuerpo además de mi espada, aquella que todos miran con miedo y anhelación esta atada a mi espalda, una voz susurrante acaricia mi mente y me hace saber que toda la máscara esta lista, que el rostro del hada que llaman Heraldo de la Muerte está listo para sobrevivir otro día mas en la corte infernal de Bajo la Montaña
Mas adelante nos desviamos a la sala del comedor, donde en una enorme mesa alta y pulida hecha de la misma piedra con grabados y espirales en su superficie se encuentra servida la cena, con carnes y estofados de aspecto impecable, panecillos recién horneados, frijoles y sopas de varios tipos y por supuesto copas de vino rojo para cada invitado
Solo hay cuatro sillas de roca gris pálido en uso, en la punta la más ornamentada con puntas afiladas saliendo de su espaldar, posa brazos que terminan en rostros de bestias con bocas llenas de dientes y un simple cojín rojo en el asiento, sentada en ella esta Amarantha con su cabello color vino suelto sobre sus hombros, una diadema dorada posada sobre su cabeza y su expresión habitual con una sonrisa llena de encanto deslumbraba la habitación, su mano estaba sobre su copa y el anillo en su dedo junto el collar que cuelga de su delicado cuello aun producen escalofríos cada vez que fijo mi mirada en ellos
Acompañándola se encuentra otro de los Grandes Señores que se arrastró y vive en relativa paz durante el reinado de terror, Berón por supuesto siempre ha sabido ser escurridizo y declararse por el mejor postor del momento, sin importarle cuanto de su alma tener que vender, después de todo era difícil perderla cuando no se poseía una, a su lado se sienta uno de sus tantos hijos, igual de irritante pero el más astuto de todos ellos
Todos sabían la clase de víbora que Eris podía llegar a ser
Para mi desconcierto, el otro invitado no es otro que el más reciente Gran Señor del Verano, un familiar lejano y en el cual cayó el poder después de que Nostrus fuera ejecutado junto a toda su familia, un evento del cual aún tenía pesadillas que robaban el aliento
Para su favor Tarquin exhibía lo que se llamaría el ejemplar de la complacencia y calma, sus ropas finas y brillantes destacaban contra su piel caoba, su cabello blanco estaba sujeto con una cinta dorada a su espalda la cual lo delataba al estar recta y tensa como el acero, su manos movían los cubiertos con finura y paciencia pero sus pies se removían inquietos bajo la mesa. Solo Eris nos dedicó una mirada de reojo, los otros aun están concentrados en su comida y Amarantha baja la copa con lentitud mientras una media sonrisa se formaba en su boca rubí
— ¿Cazaste algo interesante? — cuestiona sin dirigirse en específico a ninguno de los dos, solo preguntando si cualquiera de sus perros asesinos había conseguido una victima para su entretenimiento
Bajo la cabeza levemente y suelto las flechas sobre la mesa dejando que repiqueteen en ella, Beron me dirige una mirada irritada pero no la reconozco de ninguna forma — Nada que valga su tiempo mi señora, solo unas pocas bestias interrumpiendo mi placentera tarde
Amarantha suelta una risita baja y toma los cubiertos — Tendrías que haber ido mas lejos querida, lo único que encontraras aquí en el medio son alimañas o bestias que en realidad prefiero vivas y aterrorizando
Formo una enorme sonrisa en mi rostro y dejo que un vago destello de luz se refleje en mi mirada mientras camino lentamente acariciando con un dedo la superficie de la fría mesa hasta apoyar mi mano en la silla vacía junto a Tarquin, este no me ve ni de reojo pero puedo sentir su cuerpo tensarse ante mi cercanía — Esas son las más interesantes de perseguir
Detrás de mí Rhysand bufa y avanza hasta colocarse a un lado de Eris con su máscara arrogante radiando sobre su ser, el aludido no lo reconoce pero puedo ver que su pecho se expande con mas rapidez ante la atención que mi hermano le da, en la punta Amarantha ve nuestras acciones con diversión brillando en sus ojos
Después de unos segundos el hijo del Señor del Otoño se cansa y levanta una mirada fulminante hacia Rhys el cual no se inmuta
— ¿Se te ofrece algo? — murmura entre dientes el fae
Rhysand solo le regala una sonrisa cruel y muestra sus dientes mientras lo hace — Solo preguntándome porque una escoria como tú está empañando mi vista
Eris aprieta la mandíbula — Pues entonces desvía la mirada
Suelto una risa mientras reclino mi brazo sobre lo alto del asiento — ¿Entonces admites ser una escoria? La aceptación es solo el primer paso Eris
El macho fae me ignora mientras Rhysand inclina la cabeza como si considerara la idea — Me temo que la salida que toman los insignificantes como tú no están en mi repertorio
El hombre suelta los cubiertos de golpe pero una mano en su antebrazo lo detiene de cualquier otro movimiento estúpido, Berón lo sostiene con tanta fuerza que veo como la más leve señal de dolor se refleja en el rostro de su hijo, algo acerca de ello me causa satisfacción y tristeza, sin saber que sería peor, tener un padre como Berón o vivir en la patética cabeza de Eris por el resto de la eternidad
Junto a mi Tarquin ha levantado la mirada de su plato pero continúa sus movimientos tan calmados como estaban, en la punta de la mesa Amarantha finge no ver la situación y en cambio solo gira el vino de su copa con paciencia, su cabeza probablemente en otro lugar y otro hombre
Rhysand no rompe su mirada de la de Eris el cual continua fulminándolo — Déjalo ser Berón, veamos que tiene tu hijo dentro de sí, no puedo prometer devolverlo entero, tal vez solo lo suficientemente cuerdo para poder comer y caminar
— Porque no te vas y haces cualquier tarea que tengas como el buen lacayo que eres
— Tu sabrías mucho sobre eso viendo la corta correa que tiene tu padre sobre ti — replica Rhys con malicia en su mirada
— Cuidado Rhysand — devuelve Berón con voz grave, su rostro congelado en una expresión de desdén
Entrecierro los ojos hacia el Gran Señor con irritación — Tu ten cuidado y vigila a tus copias baratas Berón, esa arrogancia que les enseñas por lo visto no les ayuda a tener personalidad propia
— Mantente fuera de esto Asteria — me espeta Eris sin voltear a verme, aún fulminado a Rhysand — Si fueras la mitad de inteligente de lo que dices ser Rhysand, no me molestarías con juegos como este
— Y si tú fueras inteligente en lo absoluto cuidarías tu tono de voz a mi alrededor — la voz de Rhys es dura y fría como el acero, las palabras salen con una promesa de muerte en ellas — Podrías descubrir que mañana eres incapaz de mover nada del cuello para abajo a pesar de estar físicamente ileso
Veo como el hombre pelirrojo traga y entreabre la boca, mi rostro se llena de expectativa real ante la posibilidad de patear el trasero de Eris, pero repentinamente me tenso al realizar que la atención de Amarantha ha abandonado su copa y ahora fija su mirada en los dos machos, pero para mi tranquilidad solo muestra un semblante neutro
— No puedes dejar parapléjico al hijo de uno de mis Gran Señores Rhysand — comenta fríamente mientras desplaza su mirada hasta Berón el cual le da un mínimo asentimiento mientras se levanta y toma el brazo de su hijo alzándolo dispuestos a marcharse
Rhysand se aparta de Eris con una sonrisa burlona y alzando las manos levemente — No te preocupes mi señora, el aún podría tener hijos si su pareja muestra solo un poco más de esfuerzo, no duraría mucho
Muerdo mi labio para evitar sonreír con mucha notoriedad y atisbo como Tarquin muestra el indicio de una sonrisa en sus gruesos labios, echo un vistazo a Amarantha para ver si esta lo ha notado pero su atención aún se centra en mi hermano con su habitual hambruna y leve fascinación sin poder comprender aun del todo que tipo de juegos lleva Rhysand en la cabeza
Para ser sincera, yo aún me tardo en comprenderlos la mayor parte del tiempo y el resto de él no me interesa averiguarlo
Ambos faes de otoño inclinan las cabezas con sumisión para luego retirarse de la sala, sin poder evitarlo dejo escapar — Un placer como siempre Eris, la próxima vez seremos menos encantadores, lo prometo
— Ambos están de un delicioso humor el día de hoy — ríe Amarantha mientras alza la mano y uno de los sirvientes se acerca a rellenar su copa, otro rodea a Rhysand evitando mirarlo o tocarlo para retirar los platos de Berón y Eris
Rhys se inclina con gracia — Solo para su deleite mi Señora
La reina alza levemente su comisura derecha y deja que su atención recaiga en el único invitado ahora presente, Tarquin por su parte se mantuvo mudo y sin gestos durante toda la pelea, su plato ahora vacío y sus manos están sobre la copa a su derecha, se tensa un poco al tener la atención de los tres sobre el pero hace su mejor esfuerzo por no hiperventilar ante ello
— ¿Has considerado mi propuesta Gran Señor? — ronronea Amarantha mientras sorbe un poco de vino y dirige su mirada afilada a Tarquin
Este aprieta un poco los labios antes de hablar — Mis deseos siempre serán complacerla mi Señora, pero en este caso también debo pensar por el bienestar de mi gente
— Tu gente es mi gente Tarquin, por supuesto esta solicitud tiene la intención de traer paz y protección a Prythian, después de todo el tiempo se está agotando
Una alarma se enciende en mi cabeza pero no dejo que mi pose de entretenimiento y rostro crudo se desvanezca, por lo que sin moverme doy un leve golpe a la mesa mientras aún finjo acariciarla con los dedos
Planea traer más hombres de Hiberno a través de las costas de Adriata, el buque salio hace dos dias hacia aca
La voz solemne de Rhys me susurra en mi mente y muerdo mi mejilla pensando en lo que eso nos haría, después de todo según mi hermano Amarantha había estado actuando de manera paranoica las últimas semanas, viendo que la fecha final que le había dado a Tamlin pronto se cumpliría
— Por supuesto entiendo sus razones mi Señora y son más que bienvenidas— escucho a Tarquin intentando mediar con voz aún calmada
— Deja de actuar como un estorbo entonces — la voz dura de Amarantha lo corta de golpe — Después de todo mi pedido no es más una cortesía, siendo la Gran reina de Prythian no tendríamos por qué tener esta conversación
Tarquin se ve por primera vez inquieto en su asiento y se que sus próximas palabras deben ser cuidadosas si no quiere que su cabeza o la de sus ciudadanos ruede como la última vez que alguien de Verano trato de alzar la voz, como había arrasado con dos ciudades y solo dejado ruinas en su paso
Intervengo con curiosidad— Si es cargamento valioso el que llegara a las costas, estaré más que feliz de supervisar su llegada mi Señora, no queremos que gentuza de baja clase husmee en sus asuntos
Fue un movimiento audaz y estúpido, siento la presión mental de Rhysand, una clara advertencia y regaño ante mi abrupto pero por supuesto era imposible quedarme callada viendo cómo otro más se inclinaría a sus pedidos y fuéramos invadidos por más fuerzas de Hiberno de las que podríamos manejar, a mi lado Tarquin también se ha tensado completamente pero es desconfianza y miedo lo que huelo en el, después de todo hay solo una razón para que yo fuera allá y no sería solo para una simple supervisión
Y probablemente fue lo que dejó ver su rostro y cuerpo que Amarantha realmente lo sopeso y descartara cualquier intención sospechosa de mi parte más allá del deseo de aterrorizar inocentes y ejecutar criminales cruelmente
La reina cruel forma una pequeña sonrisa en su hermoso rostro y clava sus ojos en los de Tarquin — Tal parece que te has ganado una invitada en tu corte Gran Señor, estoy segura que la señora de la corte oscura será tratada con los mejores honores
El macho deja que la indignación brille en sus despampanantes ojos azules mientras da un leve asentimiento mientras murmura palabras de afirmación, levantándose con la barbilla en alto se inclina brevemente ante Amarantha que lo observa con fría diversión en sus ojos
Tarquin se retira con rapidez quedando solo los tres en la habitación
— ¿Me dirás la razón de tu repentino interés en esta transacción? — cuestiona Amarantha con suspicacia tan pronto como los pasos de Tarquin dejan de escucharse
Le muestro una sonrisa llena de malicia y estiró una mano para tomar un panecillo del plato en el centro de la mesa, ya están fríos y tiesos pero aun así le doy un pequeño mordisco
— Como dije antes, no hay mucho que cazar últimamente mi señora, y con la Noche de Fuego acercándose no veo mejor momento para aprovechar un lugar fresco para buscar un entretenimiento fugaz
La reina entrecierra ligeramente sus ojos hacia mí, puedo ver los engranajes girando en su cabeza, tratando de ver más allá de mi postura y mis palabras, después de todo en las últimas semanas la reina había estado de un humor especialmente irritable y paranoico, por ello no dejo que en ningún momento mi fachada caiga o tambalee, mis intenciones aparentando ser plenamente superficiales
— ¿Tienes a alguien en específico en mente?
Rio por lo bajo ante su pregunta — Mis objetivos no tienen nombre pero sin duda tengo una mente abierta con respecto a ellos
Rhysand resopla al otro lado de la mesa llamando la atención de Amarantha — Si pudiéramos discutir de algo más que no sea la vida íntima de mi hermana sería completamente bienvenido
Muerdo lo último del panecillo en mi boca casi ahogándome ante lo denso y arenoso que se siente contra mi garganta, mientras asiento con una mirada cómplice a mi hermano
Este camina hacia Amarantha con ojos agudos y serios
— Si no le incómoda mi Señora, yo mismo planeaba una expedición está noche en su nombre
Esto llama la atención de la reina lo que hace que me haga un gesto de despedida solicitando mi salida de la habitación, me siento reacia a dejar a Rhysand solo en esto sabiendo cuáles serían sus próximas palabras pero rogando internamente que mi hermano tendría cuidado con sus palabras, me inclino con gracia y salgo con paso firme del lugar
A mí salida escucho la voz de Rhysand sugiriendo palabras como espías y conspiraciones, sabía que él tanto como yo estábamos jugando con fuego muy de cerca, sabía que Amarantha había desarrollado una especie de tranquilidad alrededor de Rhys que incluso había dejado soltar información y comentarios que nos habían dado datos que otros no sabrían hasta que fuera demasiado tarde
A los pocos metros del comedor escucho la voz del Attor a lo lejos junto a exclamaciones de miedo, probablemente fueran un puñado de hadas menores que habían conseguido solas en la oscuridad, listas para ser atormentadas y tratadas como la basura que todos pensaban que eran, casi igual que cualquier mortal o semi-fae en el territorio
— Parece que tú y Rhysand se han ganado una privilegiada posición en este lugar — una voz interrumpe mi camino desde un pasillo a la izquierda, apoyado delicadamente sobre el muro unos ojos azul turquesa bastante impresionantes me examinan con aprensión
Tarquin por supuesto no tomaría mi intervención acerca de mi visita a su Corte como una expresión de buena fe para evitar que las tropas de Amarantha invadieran aún más a Prythian, después de todo los dos miembros de la Corte Oscura –Rhys y yo- éramos conocidos por ser los viciosos y despiadados sirvientes amaestrados de la reina perra como me gusta susurrarle para mis adentros
La fachada que nos habíamos impuesto y creído estos casi cincuenta años no se había desvanecido, solo estaba fortalecida por el temor y el recelo con el que todas las hadas de Prythian nos trataban, sin insultarnos plenamente a la cara sabiendo que éramos las dos hadas más fuertes que había a pesar de la maldición de Amarantha sobre nuestros poderes
Parpadeo mientras esbozo una falsa sonrisa sin despegar los labios girándome hacia la figura del Gran Señor — ¿Estas reprochándome algo Tarquin? Porque desde donde yo lo veo deberías estar de rodillas agradeciéndome
Este entrecierra los ojos ante mi insolencia — Te sugiero que no hagas costumbre el emplear ese tono de voz con un Gran Señor
Suelto una risita burlona involuntaria — ¿Gran Señor? Estos últimos tiempos de que ha servido a ti y a tu familia ese título, ¿Cuántos más tienen que morir porque todos ustedes piensan que su grandeza les permitirá salirse con la suya?
Ira fría brilla en sus ojos del color mar, pero su boca permanece muda y sé que he golpeado un nervio por lo que guiñándole un ojo me aparto lentamente antes de que diga algo de lo que me arrepentiré
Me tiende su mano con un papel en ella — Entregale esto a Cresseida y ella te responderá todas las preguntas y necesidades que tengas
— Que considerado de tu parte Gran Señor — ronroneo mientras veo el papel en sus manos — Pero no necesito de tus mimos para hacer las tareas que tu fallaste en cumplir
Camino con la misma elegancia y agilidad que aprendí mientras me alejo, con un andar seguro y sigiloso casi mudo, como un depredador rodeando a su presa evitando que esta lo note justo para clavar sus dientes en ella
Ya había hecho el papel de presa una vez, había sido encadenada y pagado el precio por ello. Nunca más.
