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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Characters:
Language:
Español
Series:
Part 1 of Spinner's End
Stats:
Published:
2022-05-27
Words:
6,266
Chapters:
1/1
Kudos:
2
Hits:
93

Reglas de la Mesa

Summary:

Traducción de ‘Rules of the Table’ de sheankelor. ¿Cómo ocurrió la regla acerca de que a Severus no se le permitiera leer en la mesa? Tiene lugar en el primer año de Severus en Hogwarts, pero ningún Merodeador hace aparición. Escrito para Sithtar.

Notes:

  • A translation of [Restricted Work] by (Log in to access.)

N/T Nada me pertenece. Hoy os presento un relato de una nueva escritora. Se trata de la traducción-adaptación de ‘Rules of the Table’, el primer relato de la serie ‘Spinner’s End’ de la maravillosa escritora en lengua inglesa sheankelor. Si os animáis a leerla en su idioma original, encontraréis más de doscientos relatos suyos en FFN y AO3.

La serie consta de cinco relatos, que publicaré a lo largo de las próximas semanas con actualizaciones cada dos o tres días. Espero que la disfrutéis.

N/A Éste el el one-shot que nació del comentario de Sithar. Tiene lugar en el pasado comparado con todos los demás en este universo. En realidad comienza antes del primer año de Severus. ¡Por favor, disfrutad!
Ree

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Severus se agachaba cerca del borde del parque revolviendo la arena en la caja de arena. Lily y Thomas no podían venir hoy. Lily iba a ir de compras con Petunia y su Mamá. Thomas tenía que ayudar a limpiar la casa ya que sus parientes venían de visita. ‘Necesito asegurarme de que el porche está limpio y que el patio no se ve demasiado mal.’

 

Suspirando ligeramente, se sentó en los talones mientras su mente daba vueltas al dilema que había estado atormentándolo desde que había recibido su carta de Hogwarts. Thomas iba a acudir a la escuela secundaria local. Él y Lily le habían dicho a su amigo muggle que iban a acudir a un internado. Lily le había dado mucha importancia a que era un colegio para superdotados. Su dilema era que ahora Thomas esperaba intercambiar historias del colegio cuando vinieran a casa en verano. Lily no veía esto como un problema, pero bueno, ella tampoco vivía en la puerta contigua de Thomas. ‘¿Se lo dijo al Sr. o la Sra. Jameson?’ Un escalofrío de preocupación ardió por su espina dorsal. Si Thomas se lo había contado a sus padres, entonces ellos también iban a preguntar por lo que estaba aprendiendo. De repente fue sacado de sus pensamientos por una mujer cercana hablando en voz alta a alguien junto a ella.

 

“Creo que será lo mejor. Sé que las escuelas de por aquí lo intentan, pero simplemente no están a la altura de mis estándares. Así que voy a educarlos en casa.” Una rubia con sobrepeso sacudía migas de la camisa de una niña un poco mayor que Severus.

 

“Pero aun así van a tener que hacer los exámenes. Sabes eso, ¿verdad?” La señora morena ladeó la cabeza ligeramente mientras esperaba a oír la respuesta.

 

La rubia pareció afrentada. “Por supuesto que lo harán. Y también los aprobarán.”

 

La señora morena sonrió. “¿Vas a contratar un tutor o a enseñarles tú misma?”

 

La rubia despidió a la niña con un gentil empujón en el hombro. “Yo les enseñaré por ahora, pero eventualmente voy a tener que contratar un tutor.”

 

La señora morena asintió. “Estaba considerando hacer algo así con Jimmy, pero no tengo idea de dónde comenzar a conseguir el papeleo, o cómo procesar nada de ello. Ni siquiera estoy segura de poder enseñarle.”

 

Severus se acercó un poco, concentrando toda su atención en la explicación que estaba dando la rubia. Ésta podía ser la respuesta a su problema. A medida que la información era intercambiada, supo que podría manipular el sistema de algún modo para permitirle hacer esto sin que sus padres lo supieran. Sería justo lo que necesitaba hacer de modo que los Jameson nunca sospecharan que en realidad estaba estudiando magia.

 

La señora morena anotó un número antes de despegar tras un niño errante que estaba trepando al tobogán mientras alguien estaba tratando de bajar por él.

 

Severus escribió el número en la arena, mirándolo fijamente hasta que se grabó en su mente. De algún modo iba a tener que encontrar una manera de llamarlos y evitar que sospecharan. Pero bueno, la gente normalmente sólo veía lo que quería, de modo que lo más probable es que fuera pan comido convencerlos de su historia de tapadera.

 

セブルススネイプ

 

Severus descubrió que apenas tenía tiempo de reunir la información de la educación en el hogar y presentar los papeles requeridos. No mucho después de aquel día en el parque, la carnicera, la Sra. Timolin, lo contrató para trabajar en la tienda con ella. Era una oportunidad maravillosa trabajar allí. No estaba seguro de cómo resolvió que un niño de once años trabajara en la tienda, pero eso era problema suyo. Él simplemente se alegró de poder ahorrar el dinero para cubrir sus gastos del colegio muggle. También sabía que necesitaba un respaldo por si acaso lo hacía mal en Hogwarts, y esto lo era. La Sra. Timolin era abrasiva y tenía una mirada fulminante capaz de arrancar la pintura, pero era un empleo y lo preparaba para su verdadero plan de futuro. Su verdadero plan era convertirse en chef como la Abuela Ann y trabajar en la carnicería le enseñaba los diferentes cortes y calidades de las carnes.

 

Incluso con todas estas distracciones, logró rellenar el papeleo y presentarlo. Claro, tuvo que falsificar las firmas de sus padres, pero mereció la pena enterarse de cuál sería el currículo para los muggles los siguientes años de colegio. También puso Hogwarts como la dirección de su casa. Sí acabó empleando la mayor parte de sus ganancias en comprar todos los libros que necesitaría para las clases en que estaba educándose. Su baúl era un poco más pesado que el de los demás estudiantes de primer año cuando abordó el tren a finales de agosto.

 

セブルススネイプ

 

Fue tras el banquete de apertura que por fin Severus guardó el libro que estaba leyendo. Se lo había metido en la túnica durante la selección y lo había abierto en la mesa para continuar leyendo sobre transfiguraciones mientras mordisqueaba lo que fuera que había en su plato. Los otros niños de primer año tuvieron que llamar su atención cuando fue hora de ir a sus dormitorios. Cuando su cabeza tocó la almohada, se alejó de su mente dando vueltas a las palabras que había leído intentando darles sentido. Esto iba a ser una ocurrencia normal pronto.

 

A medida que pasaba la primera semana, Severus siempre se encontraba a la mesa con un libro en lugar de su plato. Su plato estaba apartado a un lado, y mordisqueaba un poco aquí y allá. Se negaba a no estar cerca de ser, si no el mejor de su clase durante este año. Era donde acostumbraba a estar. Estudiaba sus libros muggles en su dormitorio, estirado en su cama con las cortinas cerradas. No le había llevado mucho tiempo enterarse de las opiniones sobre los muggles y las cosas muggles que prevalecían en el dormitorio Slytherin.

 

Era la segunda semana cuando se enteró de que era común para un brujo de crianza conocer griego, latín, y francés. Muchos de los sangre-pura habían estado estudiándolos durante años antes de acudir a Hogwarts. Sintiendo el estigma de no saber, Severus comenzó a estudiar las lenguas. Había intentado convencer a Lily de estudiar al menos latín, pero ella no lo veía importante. Fue al final de la tercera semana que se encontraba en la sala común con un grueso tomo de latín. El pergamino junto a él estaba cubierto de garabatos conectando palabras latinas y francesas en un intento de hacer más fácil aprender las lenguas emparentadas.

 

Lucius Malfoy observaba cómo el niño moreno, flacucho, de primer año arrastraba un libro más por la sala antes de instalarse en el sillón que había reclamado como suyo. Miró a los otros a su alrededor. Simplemente sacudieron las cabezas. Ninguno de ellos quería abordar al chico de primer año acerca de su hábito con los libros. Todos habían visto su actitud con los otros de primer año. Ninguno de ellos se acercaría al chico ahora a menos que fuera asignado como su compañero en clase. Con un suspiro contenido, Lucius se acercó a largas zancadas al niño. Sacando el tomo de las pequeñas manos, notó que era un libro de texto de latín. Miró hacia el chico y se encontró con una fuerte mirada fulminante que era aún más feroz por los ojos negros. “No eres un Ravenclaw. ¿Por qué siempre estás leyendo?” Alzó una ceja, esperando una respuesta.

 

Severus fulminó al arrogante rubio que tenía su libro. Tenía mucho con que ponerse al día y este otro chico estaba evitando que llegara donde necesitaba estar. Entre sus libros muggles, sus libros de curso mágicos, y estos idiomas, no tenía tiempo para nada más. Realmente no tenía tiempo para los tres, pero estaba intentándolo. La gestión del tiempo, algo que había visto en acción en la carnicería mientras la Sra. Timolin dirigía eficientemente la tienda y además le enseñaba, era una habilidad que estaba dominando lentamente y con esmero. Cruzando los brazos frente al pecho hizo lo mejor por canalizar a la Sra. Timolin a medida que incrementaba el nivel de su mirada fulminante mientras intentaba mirar al rubio con desprecio. “Estoy intentando ponerme al día.” No es que quisiera admitirlo, pero el rubio descubriría eso si miraba lo que Severus estaba leyendo. “La mayoría de vosotros sabéis latín, griego, y francés. Yo sólo estoy comenzando con las lenguas.”

 

Lucius parpadeó despacio. ¿El chico estaba intentando aprender los tres idiomas por su cuenta? Echó un vistazo alrededor de la sala común. A todos les iría bien la práctica, y ayudaría al muchacho con el beneficio añadido de sacar su nariz de los libros. Estaba arruinando su reputación. Los libros no se leían a la mesa de comer. “Podríamos practicar hablándolos contigo. Ésa es la mejor manera de aprenderlos. Por supuesto, debes aprender a leerlos y escribirlos, pero estoy seguro de que algunos de nosotros podríamos preguntarte periódicamente.”

 

Esperó la adulación y gritos de gratitud que estaba seguro llegarían. En cambio, su mirada se encontró con una que estaba dándole la vuelta a su sugerencia y mirándole todos los rincones. Supo que estaba mirando a un verdadero Slytherin, sin  importar cuán Ravenclaw actuara. Los libros eran un medio para un fin, eso era todo. Podía verlo tan claro como el día ahora.

 

Severus sabía que la sugerencia de Malfoy era buena y que si él decía que ocurriría, lo haría. También le dejaría libre algo de tiempo para sus otros estudios. Su única preocupación era qué tendría que entregar por este privilegio. Todo tenía un precio. Su amistad con Thomas y Lily le costaba privacidad. El empleo con la Sra. Timolin le costaba su capacidad de defenderse del sarcasmo y las miradas fulminantes que ella extrudía. Y este otro chico era el líder reconocido de los dormitorios, el más Slytherin de los Slytherin. No estaría haciendo esto por nada. “¿Qué sacas tú de esto?”

 

Lucius sabía que era mejor no mencionar los libros en la mesa. Así que decidió enseguida una ruta diferente. “Nos permitirá practicar y conservar la habilidad, y hará que los otros también aprendan de modo que no deshonren a la casa”

 

Severus entrecerró los ojos mientras consideraba la respuesta. Decidió que podía ser la verdad y asintió. “Entonces accedo a tu ayuda.”

 

Lucius evitó que su sorpresa se mostrara en su rostro. No hubo adulación o ni siquiera un gracias. Sonrió burlón y fue a anunciar la decisión al resto de la sala común. Mientras estuvieran en el dormitorio, sólo podrían hablar en francés, latín o griego. El inglés sólo debía emplearse fuera de la sala.

 

Para decepción de Lucius, eso no resolvió el problema de los libros a la mesa. En lugar de tomos de lenguas, eran libros de clase.

 

セブルススネイプ

 

Slughorn se sentaba frente a Flitwick en la sala de profesores. Lo había hecho con todos los demás miembros del profesorado y había descubierto que Snape no estaba teniendo ningún problema en ninguna de sus clases. Así que ahora tenía un dilema. No tenía idea de cómo decirle a un estudiante que redujera el estudio, y por eso estaba aquí ahora. ¿Quién mejor para ayudarlo que el Jefe de Ravenclaw?

 

Se aclaró la garganta ligeramente. “Flitwick, ¿un chico de primer año llamado Severus Snape está teniendo problemas en tu clase?”

 

Flitwick ladeó la cabeza levemente mientras trataba de ponerle una cara al nombre. Sacó a un niño de primer año alto con cabello oscuro y un libro en la mano. “No, Snape está haciéndolo bastante bien en mi clase. No el mejor de la clase, pero a un nivel respetuoso.”

 

Slughorn asintió. “Es lo mismo con todos sus otros maestros. Necesito tu ayuda. No sé cómo abordarlo acerca de su hábito con los libros.”

 

Flitwick alzó las cejas. “¿Hábito con los libros?”

 

“Puede que no lo hayas notado ya que estás vigilando a tus Ravenclaw durante las comidas, pero Snape trae un libro a todas sus comidas y apenas come nada. Esto tiene que parar. El chico está demasiado flaco como está.”

 

Flitwick frunció el ceño mientras trataba de pensar si había notado esto o no. No podía sacar un solo recuerdo de la mesa Slytherin este año. “¿Qué quieres que haga? Puedo darte algún consejo, pero tú eres su Jefe de Casa, en consecuencia, es a ti a quien escuchará.”

 

Slughorn sacudió la cabeza levemente. “Creo que sería mejor viniendo de ti. La voz de la experiencia o el experto, por así decirlo. Él respetaría eso.”

 

Flitwick entrecerró los ojos al darse cuenta de que Slughorn estaba pasándole su obligación a él, pero también sabía que si el muchacho era como cualquiera de su casa, entonces tenía razón. “Hablaré con él.”

 

セブルススネイプ

 

Severus se dejó caer de nuevo en la cama. Hablar los tres idiomas era difícil, pero definitivamente estaba aprendiéndolos. Algunos de cuarto año estaban hablando de añadir alemán y castellano el próximo año. Sacudió la cabeza, preguntándose cómo iba a añadir ésos a su programación. Pero tenía que admitir que desde que la casa había comenzado a ayudarlo con sus estudios de lenguas su programación se había despejado un poco. Se alegraba del respiro que le había dado ya que había sido capaz de ponerse al día en sus clases Muggles. Historia de la Magia también había resultado una bendición disfrazada para él. El Profesor Binns no notaba lo que estaba pasando en la clase. ‘Honestamente, si se vuelve más ciego a lo que está pasando en el aula simplemente debería pasar. Tal como es, nadie parece estar aprendiendo la asignatura. Al menos, no de él.’ Ésta era su bendición ya que sus compañeros de dormitorio se habían interesado más en lo que estaba estudiando. Así que le había dado por emplear ese período de clase para estudiar sus libros muggles. El resto de sus clases estaban yendo bastante bien. No estaba tan alto en el nivel de la clase como quería estar, pero comprendía que era porque estaba abarcando demasiado. Le había llevado una buena semana comprender y aceptar eso. Si pudiera sacar unas cuantas horas más al día, lo haría mejor. Cerrando los ojos, repasó sus impresiones de las clases.

 

Encantamientos es bastante sencilla hasta ahora. Nada demasiado complicado siempre que puedas copiar patrones de varita y sepas cómo pronunciar las palabras. El latín está siendo verdaderamente útil con los hechizos. Historia de la Magia… simplemente voy a tener que tratar esa clase como si fuera una de las Muggles. Leer el libro e investigar las respuestas si no están en el texto. Transfiguraciones es un poco dura. Puedo hacerlo, pero las visualizaciones son difíciles de conseguir de inmediato. Las lecciones de vuelo fueron casi una pérdida de tiempo. Sube a la escoba, zumba por ahí un poco y espera no caerte. Fue divertido, pero si no vas a jugar a Quidditch entonces no es tan útil. Hay mejores formas de viajar en el mundo mágico.

 

Todos esos libros que estudié sobre Artes Oscuras… No diré que fue un desperdicio, pero creo que definitivamente son mucho más avanzados que lo que estamos aprendiendo actualmente en Defensa. No hemos aprendido una sola manera de bloquear esos hechizos.’ Dejó su mente derivar sobre el último mes de la clase. Habían aprendido sobre animales, algunos hechizos básicos y ni uno era un escudo decente. Varios estudiantes estaban teniendo dificultades, pero él sentía que tenía más que ver con el maestro que con la clase. Severus comprendía lo que estaba pasando, pero sabía que se debía al hecho de que pasó los últimos tres años descifrando esos libros que habían estado guardados en el ático.

 

Herbología no se parece en nada a atender el pedacito de tierra que Madre llama jardín. Las plantas son interesantes. Me preguntaba cómo podrían emplearse en pociones o incluso simple cocina. ¿El lazo del diablo haría una buena ensalada? ¿O podría utilizarse para atar un asado? Aunque no estoy seguro de que debiera preguntarle eso a la Profesora Sprout cuando llegue a ellas.

 

La última clase es la mejor. Pociones. Es casi como estar de vuelta en la cocina de la Abuela Ann de nuevo. No puedo esperar a tener una oportunidad de experimentar. Sé que tenemos que dominar lo básico, que tenemos que aprender cómo preparar los ingredientes, cómo remover el caldero, y a controlar la temperatura. También tenemos que aprender acerca de los ingredientes antes de poder intentar mejorar una poción o incluso crear una nueva. Es lo mismo que cocinar. Me llevó casi tres años antes de que la Abuela Ann me dejara experimentar.’ Sus pensamientos derivaron de vuelta a la clase. Había algunos estudiantes que necesitaban aprender a no jugar. Los ingredientes eran lanzados casualmente y acababan en los calderos equivocados. Se preguntó si ayudaría ver si Lily podía hablar con esos chicos Gryffindor que parecían no saber en qué peligro estaban poniéndolos a todos. Él lo haría, pero ya no se llevaban bien. Slughorn también tenía favoritos y lo mostraba tan abiertamente. Le ofendía un poco no ser notado, pero se negaba a que le molestara todavía.

 

Suspirando, se hundió más en su almohada. El sueño estaba llamándolo, pero tenía que ignorarlo. Todavía había demasiado que quería hacer. Dándose la vuelta, sacó un libro de cubierta azul. ‘Esas cubiertas de libros que compré antes de venir aquí para ocultar la condición de los libros usados están resultando útiles. Azul para los libros de la escuela muggle y verde para los libros del colegio mágico. Y ya que son de papel grueso, fui capaz de dibujar imágenes y símbolos para representar el libro de modo que nadie más conozca el título.’ Hojeando el libro de matemáticas, comenzó a trabajar en el conjunto de problemas que había establecido para esta noche. No fue mucho más tarde que se quedó dormido, la nariz enterrada entre las páginas, la tinta húmeda sobre el pergamino dejando impresiones de números en su mejilla.

 

セブルススネイプ

 

Flitwick observaba cómo su clase Slytherin-Ravenclaw estaba intentando conjurar el encantamiento más reciente que les había mostrado. Sus ojos se volvieron hacia el niño moreno que había pasado el último par de días observando. Desde que Slughorn había dejado caer su problema en el regazo de Flitwick, el medio duende se había tomado tiempo para observarlo cada vez que podía. Se daba cuenta de que estaban pasando muchas más cosas que sólo libros en la mesa. Se preguntaba si Slughorn había investigado los hábitos de sueño del chico. El niño de primer año estaba mostrando todas las señales de sobresfuerzo. Conteniendo un suspiro, supo lo que tenía que hacer.

 

“Sr. Snape, quédese después, por favor.” Era casi hora de despedirlos, así que muy pronto estaba encarando al cansado, desconcertado Slytherin.

 

“¿Sí, Profesor?” Severus se preguntó qué había hecho para ser retenido. Estaba repasando mentalmente la clase intentando determinar el momento que causó este acontecimiento inesperado.

 

Flitwick notó la mirada preocupada y decidió que necesitaba calmar la mente del muchacho. “Sr. Snape, he notado que no está comiendo mucho en las comidas. En cambio, pasa el tiempo leyendo y escribiendo.” Sus ojos se volvieron hacia el rostro del muchacho. “También puedo ver que no está durmiendo tanto como debería. Comprendo la necesidad de tener éxito, y la atracción de los libros, pero también debe cuidarse. Debe aprender a equilibrar su tiempo y obligaciones de modo que no se haga daño a sí mismo.”

 

Severus entrecerró los ojos un breve momento. Esta revelación no era nada que no hubiera pensado sobre sí mismo. Sabía que estaba gestionando mal su tiempo, y si el Jefe de Ravenclaw lo había notado, entonces seguramente Slughorn debía haberlo hecho. ‘¿Por qué no está Slughorn hablando conmigo de esto? Él es mi Jefe de Casa, no Flitwick.

 

Flitwick se contuvo de reír de la mirada en el rostro del chico, interpretando correctamente el tren de pensamiento de Snape. “Necesita comer comidas adecuadas y dormir toda la noche de modo que la información que está intentando comprender tenga ocasión de procesarse. De ese modo su mente puede dar sentido al material que le está metiendo.” Miró directamente a los ojos negros. “¿Comprende, Sr. Snape?”

 

Severus asintió que sí mientras su mente estaba arremolinándose tratando de resolver cómo iba a encajarlo todo. Iba a tener que reorganizar su programación de nuevo porque sabía que Flitwick estaría vigilándolo, y ya que el pequeño profesor sabía qué señales buscar, no podría engañarlo.

 

Flitwick sonrió. “Bien. Entonces esperaré verle comiendo en las comidas y con aspecto descansado en clases.” Entregándole un pase al chico de primer año, lo envió a su siguiente clase.

 

セブルススネイプ

 

Esa noche Severus se miraba en el espejo mientras los otros chicos estaban abajo en la sala común. Dejó sus ojos rastrillar su rostro, fijándose en su delgadez y los círculos oscuros que estaban comenzando a convertirse en rasgos permanentes. Cuando sus ojos se encontraron con los del espejo, fue llevado de regreso a otra época más agradable.

 

“¡Leland Snape! Tienes que dejar de hacer tanto.” Las manos de la Abuela Ann descansaban en sus caderas mientras fulminaba con la mirada al hombre de aspecto cansado.

 

Severus miró un par de ojos que normalmente estaban chispeando alegres, llenos de energía. Ahora estaban agotados, cansados, de un negro de aspecto muerto que destacaba en un rostro demasiado delgado, pálido.

 

Los ojos cansados derivaron de Tobías a la Abuela Ann. “No tengo elección. ¿Qué más se supone que debo hacer? Tengo que conseguir hacerlo todo ahora.”

 

La mirada fulminante de la Abuela Ann se incrementó. “Y si lo logras, acabarás en el hospital. Tu cuerpo no puede soportar que lo ignores.”

 

El Tío Leland resopló y se cruzó de brazos. “Estaré bien.”

 

La Abuela Ann resopló ligeramente y se dio la vuelta dirigiéndose de regreso a la cocina. Severus la siguió con intención de ayudarla con las galletas que tenían enfriándose en el refrigerador.

 

La Abuela Ann sacó el cuenco y espolvoreó la mesa con azúcar. Severus le golpeteó el brazo ligeramente para llamar su atención.

 

“¿Podemos añadir canela al azúcar esta vez?” Tendió el botecito de especia, sus ojos conteniendo la esperanza de que dijera que sí.

 

La Abuela Ann dejó escapar un suspiro reprimido. “Podemos en la siguiente hornada que amasemos.” Sacó la mitad del cuenco de masa e hizo un gesto al niño de seis años para que comenzara a aplanarlo. Sus ojos adquirieron una mirada lejana mientras lo observaba. Golpeando un cortador en la superficie de la mesa, sus dedos se cerraron alrededor del mango. “Severus… jamás hagas lo que está haciendo Leland. Hay tiempo suficiente en el mundo para hacer lo que quieres sin llevarte temprano a la tumba intentando conseguir hacerlo todo.” Volvió los ojos hacia el pequeño moreno. “Nosotros, los Snape, tenemos tendencia a abarcar más de lo que podemos manejar. Y a veces resulta bien, pero a veces…” Suspiró. “Si gestionas tu tiempo, incluso si has sobrecargado tu plato, podrías ser capaz de sacarlo. Pero tienes que asegurarte de dormir y comer. Ésas son las cosas más importantes del mundo. Tu cuerpo no puede sobrevivir mucho tiempo sin ellas.”

 

Cuando ella miró hacia la puerta que estaba separándolos del resto de la familia, Severus estuvo seguro de que estaba pensando en el Tío Leland. Cogiendo un cortador con forma de árbol de Navidad comenzó a cortar las galletas azucaradas.

 

Ann bajó la mirada al pequeño junto a ella. A veces estaba segura de que podía ver la oscuridad de un futuro atormentado aferrándose a la pequeña figura. Descendiendo a su nivel, descansó una mano en su hombro y se encontró con sus ojos. “Prométeme que no harás lo que está haciendo tu tío. Que cuando te encuentres sobrecargado de trabajo, te asegurarás de cuidar de ti mismo.”

 

Severus miró los preocupados ojos castaños claros y le sonrió levemente burlón. “Por supuesto que lo haré. Tú estarás aquí para asegurarte de que lo haga, ¿no?”

 

Ann devolvió la sonrisa burlona con una propia, pero sus ojos estaban tristes. “Yo no puedo estar aquí todo el tiempo, pero lo sabré si rompes tu promesa.” Volviéndose ligeramente, miró la masa cortada sobre la mesa. “No vamos a hacer todo árboles, sin importar cuánto te gustan.” Arqueó una ceja. “Creo que es porque es el cortador más grande. Consigues más galleta así.”

 

Severus se encogió de hombros y se volvió de nuevo hacia la masa. No había forma de que fuera a decirle que tenía razón.

 

Un suspiro escapó del muchacho reflejado en el espejo. El Tío Leland había acabado en el hospital el Día de Navidad y luego había tenido que ser cuidado durante el mes siguiente por agotamiento. ‘Y yo estoy comenzando a tener el mismo aspecto que él. Se lo prometí a la Abuela Ann, y ella prometió que lo sabría.’ Cerrando los ojos brevemente, le dio la espalda al espejo. ‘Y era lo bastante obstinada para regresar y atormentarme por romperla.’

 

Regresando al dormitorio, Severus se sentó en su cama intentando organizar su tiempo para que encajara todo lo que quería lograr y aun así mantener su promesa. ‘Simplemente no hay suficientes horas en el día para aprender todo esto. ¿Cuándo debe estar hecho el trabajo muggle?’ Rebuscando en su baúl, sacó el currículo que venía con la información de escolarización en casa que había escrito. Era lo que le hizo decidir darle una oportunidad a la escolarización en casa. Sonriendo enseguida por el recuerdo, leyó someramente la información. Tenía que enviar un recuento de asistencia, que podía falsificar fácilmente, y luego no tenía que hacer un examen hasta los GCSE al final de su quinto año. Eso significaba que podía extender algo del material más adelante en el curso, y posiblemente también el año próximo. Simplemente tendría que asegurarse de no hablar de lo que no había estudiado con los Jameson.

 

Con un rápido vistazo a la carga de trabajo que tenía que llevar durante los próximos cinco años, notó que debía escoger un idioma extranjero en un par de años y que los tres que estaba aprendiendo actualmente contaban. ‘Entonces, en un par de años, tendré un poco más de respiro. Puedo postergar algunas de las lecciones de historia hasta entonces, pero creo que es más fácil estudiarlas en concierto con Historia Mágica. Sólo tengo que recordar no volver a ponerlas en la misma línea cronológica.’ Eso casi había sido malo. Había estado haciendo gráficos de historia Muggle y Mágica juntas, marcándolas en una línea cronológica como su antiguo maestro de historia le había enseñado. Tenía más sentido si podía verlas extendidas visualmente juntas. Simplemente coincidían de ese modo. Uno de los otros chicos de primer año había decidido mirar por encima de su hombro, y por una vez su escritura áspera vino en su ayuda. Nott comentó sus malas habilidades de escritura en lugar de lo que había en el papel. Había fulminado con la mirada al chico y lo había enviado por su camino, pero había aprendido su lección.

 

Suspirando ligeramente, sacó un pedazo de papel en blanco y cuadriculó el calendario para los próximos cinco años. Iba a tener que hacer un plan aproximado. La fanfarronería de Lily estaba haciéndole la vida muy difícil. ‘No es que renunciaría a su amistad por ello. Pero su historia a Thomas está recortando el tiempo que puedo pasar con ella.’

 

セブルススネイプ

 

Flitwick notó la mejora en los hábitos alimentarios y de sueño de Snape. Se correspondían con la mejora de sus calificaciones en Encantamientos. Consideró su tarea hecha, pero se dio cuenta de que Slughorn discrepaba cuando el otro profesor se sentó frente a él.

 

“Snape todavía trae sus libros a la mesa. Pensaba que ibas a hablar con él de esto.” El tono de Slughorn no era de acusación, sino más de curiosidad. Nunca había sabido que el pequeño profesor de Encantamientos no hiciera lo que decía.

 

“Ah, pero el libro está a un lado, y el plato está frente a él. Está comiendo ahora. Ése era el resultado que querías, ¿no?” Flitwick no iba a decirle al muchacho que no podía leer en la mesa. ¿Y si era cuando estudiaba mejor?

 

Slughorn asintió. Era la principal preocupación que había traído a la atención de Flitwick. ‘¿Y si el chico realmente necesita estudiar durante las comidas para mantenerse al día? Necesito hablar con los prefectos.’ Levantándose, se sacudió el frente de la túnica ligeramente. “Sí, lo era. Gracias, Filius.”

 

Filius sonrió mientras el otro se alejaba como un hombre con una misión. Tenía la sensación de que el Ravenclaw con piel de serpiente estaba a punto de batallar por sus libros. Esperaba que el muchacho fuera tan Slytherin como Ravenclaw.

 

セブルススネイプ

 

Lucius se sentaba perfectamente inmóvil, de modo que incluso su tutor habría estado orgulloso de él. Justo detrás de su sillón, a menos de cinco pasos de distancia, el Profesor Slughorn y todos los prefectos estaban hablando. Cerrando los ojos, se concentró en ellos, bloqueando todos sus otros sentidos.

 

Slughorn cruzó las manos ante su barriga. “Entonces, ¿Snape está haciéndolo tan mal en sus clases que necesita estudiar en la mesa?”

 

Los prefectos se miraron entre sí. Era raro oír inglés en la sala común ahora. Había pasado casi un mes desde que se había hablado allí. Sabiendo que Malfoy lo comprendería si ignoraban la norma para esta conversación, respondieron en inglés.

 

Clare echó un vistazo al otro prefecto de quinto año antes de responder. “No, no está haciéndolo mal en sus clases. Está en la mitad superior en todas ellas si hay que creer a los otros chicos de primer año.”

 

Slughorn asintió levemente. Esto era consistente con todos los informes que tenía de los demás maestros. El muchacho era casi el mejor de su clase. “¿Estudia en la sala común y en sus descansos además de en la mesa?”

 

Clare asintió. “Eso es todo lo que ves hacer al chico. Estudiar.”

 

Slughorn contuvo su suspiro. Quizá el muchacho necesitaba estudiar tanto. Siempre había uno en cada grupo. Al menos a éste lo ayudaba.

 

Lucius se movió lo justo para ver las miradas que estaban dirigiéndose todos los prefectos y el profesor. Estaban subestimando por completo al niño de primer año. ‘No han mirado jamás a Snape a los ojos y lo han visto pensando. Seguramente los prefectos saben cuán bien está cogiendo los idiomas. Pero bueno, podrían no saber que básicamente no sabía nada cuando comenzamos.’ Entrecerró los ojos. Si era ése el caso, entonces probablemente pensaban que el muchacho moreno era un poco lento. ‘Todo esto trata de los modales a la mesa. Snape no es bobo. Definitivamente no educado. Criado por muggles o brujos pobres, lo más probable, pero no carente de inteligencia. Ahora mismo está tan concentrado en mantenerse al día en sus clases y aprender los idiomas que está pasando por alto las insinuaciones sobre sus modales.’ Con un leve ceño arrugando su frente, volvió a acomodarse en su escondite calladamente. La mirada negra y modales bruscos se reprodujeron en su ojo mental. Con una sonrisa burlona, decidió que necesitaba encargarse de esto ya que nadie de quienes se suponía debían hacerlo lo haría.

 

セブルススネイプ

 

Severus se había retirado al rincón más alejado de la sala común. Era un lugar que se había convertido en suyo durante los últimos dos meses. Había un sillón cómodo, una gran mesa de café se extendía ante él, y suficientes lámparas para iluminar adecuadamente para leer y escribir. Sus libros estaban apilados a un lado de la mesa, su bote de tinta estaba al otro lado, con sus pergaminos en el centro. Actualmente estaba trabajando en su ensayo de pociones, refiriéndolo a los otros tres libros que había abierto junto a su libro de texto de pociones. En raras ocasiones, tomaría notas en los márgenes de su libro de texto. Estaba totalmente absorto en el ensayo y ocurriéndosele ideas sobre cómo modificar la poción que estaba investigando. Esto terminó cuando un pedazo de pergamino con palabras elegantemente escritas fluyendo sobre él aterrizó encima de su trabajo.

 

Lucius dejó caer el pergamino encima del trabajo del niño de primer año. Puede que a la sala le pareciera una caída por descuido, pero había calculado el momento y la fuerza de modo que no emborronara el trabajo del otro. Observó cómo la oscura cabeza se levantaba y los igualmente oscuros ojos lo fulminaban.

 

“¿Qué quieres, Malfoy? Estoy intentando trabajar aquí.” Severus estaba temblando por dentro. A lo largo de los meses había aprendido que simplemente no hablabas así a Malfoy, pero se negaba a amilanarse ante el otro chico, sin importar cuánto poder ostentara el rubio. Él sólo se amilanaba ante su Madre y su Padre.

 

Lucius alzó una ceja. Odiaba admitirlo, pero era refrescante hablar con alguien que no estuviera raspando y adulando. Aunque nunca se lo haría saber a Snape. “Léelo y síguelo.”

 

Severus pasó los ojos sobre la lista. Estaba escrita en inglés, francés, griego, y latín. No era tan lento como para no notar que estaba hecho a propósito. Era un recordatorio del poder del chico que estaba molestándolo. Volviendo los ojos hacia los grises, hizo un gesto hacia la lista. “¿Estás tomándome el pelo?” Las palabras salieron como un bajo siseo.

 

Inclinando la cabeza, el rubio percibió la cólera que estaba irradiando de los ojos negros. “Te has inmerso tan profundamente en tus estudios que has pasado por alto observar algunas cosas importantes sobre la casa a la que te has unido.” Se inclinó hacia delante y golpeteó la lista de reglas. “Tenemos modales impecables fuera de esta sala común. Esta lista es para recordarte las reglas que se supone debes seguir cuando estás sentado a cualquier mesa. No importa si es en tu propia casa o en un restaurante. Y especialmente en el Gran Comedor.” Con cuidado puso las manos sobre la mesa, evitando estropear el organizado desastre, y se inclinó más cerca del rostro más pequeño. “Slughorn y los prefectos piensan que eres lento. Creen que necesitas el tiempo extra con tus libros en la mesa. Es por eso que están negándose a plantearte este asunto.”

 

Severus retrocedió un poco, poniendo algún espacio necesario entre sus rostros, pero no tanto que su conversación fuera oída. Las palabras que dijo Malfoy calaron. ‘¿Cómo se atreven? No soy estúpido. ¿Realmente creen que no puedo aprobar sin estudiar en cada momento del día? Me gustaría ver si alguno de ellos tomara clases muggles, clases mágicas, y tres idiomas al mismo tiempo, y aun así aprobara.’

 

Lucius captó la chispa de cólera en los ojos negros. Bien, necesitaba al otro chico lo suficientemente enojado, su orgullo lo suficientemente picado, para que hiciera lo que quería que hiciera. “Tú y yo… sabemos que no es así. Si no fuera por esos nuevos idiomas serías el mejor del año. Así que estoy entregándote las reglas de la mesa. Son entregadas a todos los sangre-pura bien criados. Nos crían con ellas, y en algunos casos nos pegan para que las cumplamos.” Parpadeó un vistazo hacia Crabbe y Goyle antes de volver a centrarse en Snape. “Harías bien en comprar un libro sobre etiqueta y añadirlo a tu programación de estudio.” Casi pasó por alto la mirada resignada que se transformó en una mirada calculadora en los ojos negros. Inclinándose hacia atrás un poco, golpeteó la lista. “Pero mejor sigue éstas y deja de deshonrar a nuestra casa.”

 

Severus barrió una mirada sobre la lista de reglas. Eran simples, e incluso se parecían a las que su madre había martilleado en su cabeza. Lo que tenía sentido considerando quién era ella. Volviendo a mirar los ojos grises esperando, asintió. Lo haría, aunque no fuera por otra razón que demostrar a los otros que no era estúpido.

 

セブルススネイプ

 

Slughorn echó un vistazo entre la mesa Slytherin y Filius Flitwick. ¿Habló el otro profesor realmente con el chico? Hizo contacto visual con los prefectos. Sus miradas mostraron que estaban tan a oscuras como él. Volviendo los ojos hacia el niño de primer año que había sido una pequeña espina en su costado desde el comienzo del colegio, se quedó alucinado al ver a Snape comiendo y manteniendo una afectada conversación con las personas a su alrededor. No había un libro a la vista.

 

Lucius echó un vistazo mesa abajo. ‘Snape obviamente conocía esas reglas. Las utiliza sin pensar en ello. Sólo necesitaba un recordatorio.’ Mantuvo una amplia sonrisa mientras observaba el obvio desconcierto en los rostros de Slughorn y los prefectos.

 

Durante las siguientes dos semanas, Lucius controló sutilmente las calificaciones de los de primer año. Slughorn fue menos sutil pero hizo lo mismo. No hubo deslices en absoluto. Al final de la tercera semana, Lucius publicó la lista de reglas que le había entregado a Snape en la sala común; había otros que necesitaban aprenderlas.

 

Severus vio las Reglas de la Mesa en el tablón de anuncios de la sala común. Sacudiendo la cabeza levemente, se dirigió a su zona. Tenía un montón que estudiar para compensar desde que ya no podía leer a la mesa. Para su infinita diversión, resultó que no necesitó comprar un libro de etiqueta. El tablón de la sala común estaba lleno de las reglas de sociedad.

Notes:

N/T GCSE: Certificado General de Educación Secundaria.

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