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Odín ha vigilado el reino de Jötunheim desde Hlidskjalf por milenios. Al principio esperando encontrar una utilidad para el planeta, después por cuestiones de seguridad cuando los gigantes de hielo siguieron a un inteligente, pero avaricioso líder. Cuando terminó la guerra y obtuvo, no solo el preciado Cofre de los Antiguos Inviernos, sino también al heredero de Laufey, los vigilo para estar preparado para cuando pusiera a Loki en el trono como un rey que se inclinaría ante las órdenes de Asgard.
Al principio trató a ambos niños de igual manera, pero rápidamente se hizo evidente que Loki era el inteligente y Thor el bruto. Cuando él había esperado que fuera al revés dada la naturaleza de los gigantes de hielo.
Su plan cambió, pues mientras cultivaba la confianza de Thor al prestarle más atención, también le presentaba un camino de migajas a Loki para que siguiera. Un efecto secundario de esto, fue que Asgard siguió su ejemplo, dejando a Loki a un lado y dándole muy pocas recompensas por todo el bien que hacía.
Odín no había anticipado que todo Asgard siguiera su plan, pero lo hizo mucho más fácil. Loki estaba desesperado por hacer algo que le ganara el respeto de la gente, pero sobre todo el de su padre y Rey.
Sin embargo, en su vigilancia del mundo helado, Odín se dio cuenta de que Jötunheim no se estaba recuperando de la guerra, más de un milenio después solo se veía peor, no mejor. El reino no le servía de nada en su estado actual, solo un estorbo entre los grandes reinos del Yggdrasil. Y si Jötunheim no servía, tampoco el futuro rey títere.
Desde la mayoría de edad de Thor, todo Asgard se preguntaba cuando sería su primera regencia. Odín sabía que era su culpa que le tuvieran tanta fe cuando estaba tan mal preparado, pero Thor era tan arrogante que ya no escuchaba a nadie, ni siquiera a él cuando se trataba de críticas.
Entonces, tramó un plan que pudiera acabar con sus dos problemas de raíz. Se acercaba el sueño de Odín, podía sentirlo cada día. Entonces comenzó su plan proclamando que Thor sería coronado regente durante su tiempo dormido. Por supuesto, no iba permitir que eso sucediera.
Loki vino a verlo para advertirle que Thor no estaba preparado para el trono. Odín desechó sus preocupaciones, pero en vez de tranquilizarlo diciéndole que su hermano lo haría bien, lo acusó de envidia y mezquindad.
—Thor será Rey. Y ni siquiera los gigantes de hielo le darán problemas.
Esa frase pareció funcionar para plantar a las criaturas en su mente y, tal vez, usarlas en cualquier plan que ideara para estropear el día de su hermano.
Fue decepcionante que su hijo adoptivo fuera más parecido a él que su hijo biológico, pero era conveniente para sus planes actuales, sabiendo siempre que esperar, después de todo, es lo que él haría. Por eso, cuando sintió el seidr de Loki penetrar en la cámara de armas días después, lo permitió.
Encontrar el portar abierto fue más fácil de lo que hubiera sido si fuera abierto en cualquier otro lugar. Loki era hábil, demasiado hábil para su comodidad. El prejuicio plantado entre los Aesir sobre el uso del seidr no lo disuadió de aprender el arte, y tuvo que culpar a Frigga y sus hermanos por eso. No importa, pronto de desharía del inútil gigante de hielo.
Mantuvo el portal abierto, pero colocó una barrera para impedir el paso hasta que lo creyera conveniente.
Al día siguiente, fue la coronación de Thor, pudo sentir a los gigantes de hielo tratar de cruzar el portal y lo agotó mantenerlos fuera hasta el momento exacto. Thor, por supuesto, quiso hacer una gran entrada, lo cual agravó su dolor de cabeza, pero el sueño de Odín le dio una excusa plausible de porque no parecía en absoluto contento con el momento.
Al fin llegó a su puesto y se arrodilló, Odín se levantó y con un golpe de Gungnir la multitud calló. —Thor… hijo de Odín. Mi heredero. Y mi primogénito. —Ojalá fuera un poco más como Loki. No apartó los ojos de su único hijo, no le importaba ver la impaciencia o la resignación de Loki por su plan bloqueado.
—Hace mucho se te confió el poderoso martillo Mjölnir, forjado en el corazón de una estrella agonizante. Su poder no tiene igual, como un arma para destruir o herramienta para construir. La compañía apropiada de un rey. He definido Asgard y la vida de los inocentes a través de los nueve reinos desde la época del gran principio. —Mientras continuaba con su discurso, soltó el hechizo de bloqueo y los gigantes penetraron en la bóveda.
—¿Juras proteger a los nueve reinos?
—Lo juro.
—¿Y juras también preservar la paz?
—Lo juro. —Era increíble que pudiera mentirse a si mismo así, él no era un gran mentiroso si sabía que estaba mintiendo.
—¿Ahora juras…hacer a un lado todo egoísmo y ambición y ofrecerte solo al bien de los reinos?
—¡Lo juro!
—En este día, yo, Odín, Padre de Todo, te proclamo… —Era ahora o nunca. —¡Gigantes de hielo!
La conmoción no se hizo esperar, el Rey y los Príncipes abandonaron el salón, casi corriendo de camino a la bóveda. Allí encontraron los cuerpos destrozados de los tres gigantes y los cadáveres de los dos guardias Aesir.
—¡Los gigantes deben pagar por lo que han hecho!
—Ya pagaron, con sus vidas. —Dijo tranquilamente, todo salió según el plan. —El destructor hizo su deber. El cofre está a salvo y todo está bien.
—¿Todo está bien? ¡Irrumpieron en la cámara de armas! Si los gigantes hubieran logrado robar una de las reliquias…
—No lo hicieron. —Interrumpió con certeza.
—¡Quisiera saber ¿por qué?! —Thor se estaba enojando.
—Tengo una tregua con Laufey, Rey de los gigantes de hielo.
—¡Y él rompió la tregua que hiciste! ¡Ellos saben que eres vulnerable!
—¿Qué acción tomarías? —Preguntó en un intento de aplacarlo con palabras suaves, mientras Loki miraba en silencio. A veces su mirada se desviaba al cofre, como siempre había hecho, inconscientemente atraído por su seidr natural.
—Marchar a Jötunheim, como tu hiciste. Que aprendan la lección. Quiebra sus espíritus y no volverán a cruzar nuestras fronteras.
—Estás pensando como guerrero.
—¡Es que este fue un acto de guerra!
—Fue el acto de muy pocos, destinado a fallar.
—¡Y hasta donde lograron llegar!
—Encontraremos el hueco en nuestras defensas y será sellado.
—Siendo Rey de Asgard…
—¡Pero no eres Rey! Aun no. —Y no por mucho tiempo si esta es tu actitud.
Se despidió de sus hijos, tenia preparativos que hacer todavía. Convocó al concejo para una reunión urgente.
—¿Se trata de los invasores, mi Rey? —Preguntó el General Tyr.
—No, eso está terminado, quiero hablar de mi regente en mi próximo sueño.
—Nos ocuparemos de aconsejar a Thor durante su primera regencia, no debes preocuparte. —Dijo Lord Hropt, su consejero de más confianza.
—No, no esta preparado. Provocará una guerra con Jötunheim en este momento, esta demasiado furioso por la interrupción de su coronación.
El consejo se quedo en silencio ante esto, pero nadie discutió su decisión. Al menos ellos, diplomáticos más que guerreros, vieron mejor las fallas del príncipe heredero. Excepto por Tyr, puede ser el dios de la guerra, pero desde que perdió su mano derecha y puede recordar la ultima guerra con los gigantes, no esta ansioso por ir a la guerra nuevamente.
—¿La Madre de Todo volverá a ser regente otra vez?
—No, Loki lo será.
—Eso podría molestar a Thor, pero también podría hacerlo reconsiderar su actitud, si piensa que su derecho al trono no está asegurado. —Apoyó Lord Alvíss.
La mayoría estuvo de acuerdo, con algunos siendo más reticentes. El silencio de Forseti, dios de la justicia, fue ensordecedor, pero no se preocupó por él, todo acabaría rápidamente.
Nada más salir de Gladsheim, un guardia se le acercó con un mensaje.
—El Príncipe Loki me ordenó decirle que él y el Príncipe Thor se dirigen al Bifröst.
—¿Algún destino particular?
—No lo dijo.
Por supuesto que no, Loki era demasiado inteligente para decirle una información tan delicada a un guardia regular. Lo despidió con un movimiento de muñeca e ignorando su reverencia fue con lentitud hasta los establos. Pidió que ensillaran a Sleipnir y trotó sin prisa hacía Himinbjörg, donde residía el Bifröst.
Cuando llegó le preguntó a Heimdall donde estaban sus hijos, con calma, como si no tuviera ninguna preocupación por su destino. Por supuesto, lo sabía, pero no debería esperar la traición de los Príncipes.
—Rodeados de jotnar, en Jötunheim. Thor acaba de matar a una gran bestia, pero son superados en número.
—Abre el Bifröst, Guardián. —Montó nuevamente en Sleipnir y agarró su lanza. Luego dejó que su montura cabalgara por el puente de luz hasta el mundo helado y en ruinas.
Sleipnir relinchó y se encabritó al aterrizar en una superficie alta y helada. Thor se animó, llamándolo a la batalla, sus hermanos y hermana escudo se mantuvieron sabiamente callados.
—Silencio. —Le siseó Odín a su hijo.
El hielo se movió y creció para poner al Rey Laufey a la altura de Odín. —Padre de Todo. Te ves exhausto.
—Laufey, termina esto. —Dijo con un tono débil de súplica y un acto no tan difícil de debilidad.
—Tu muchacho lo comenzó.
—Sí, es un muchacho, trata sus actos como tal.
Era difícil descubrir que pensaban los gigantes de hielo, pero su pausa antes de responder fue clara en su ira. Odín sabía que Thor podía ser muy destructivo, no habrían durado tanto si no hubieran matado a sus enemigos, y Thor fácilmente podría matar a cientos sin querer en un mundo tan deteriorado. Y él quería hacerlo.
—No, conseguirá lo que vino a buscar. Guerra… y muerte. —Declaró Laufey con tranquilidad, sabía muy bien lo que estaba provocando, no como hace casi dos milenios con la primera guerra.
—Que así sea. —Odín llamó al Bifröst para escapar de los gigantes de hielo con sus súbditos e hijos.
—¿Por qué nos trajiste de regreso? —Preguntó Thor molesto. Loki trató de apaciguarlo con un gesto, pero fue ignorado.
—¡¿No sabes lo que has hecho?! ¡¿Lo que iniciaste?! —Le devolvió la pregunta con justa ira.
—¡Estaba protegiendo mi hogar!
—¡No puedes ni proteger a tus amigos! ¡¿Cómo quieres proteger a un reino?! —Sacó a Hofuth de la cerradura del Bifröst y le arrojó la espada a Heimdall. —¡Al cuarto de sanación, ahora! —Les ordenó a los cuatro guerreros.
—¡No habrá un reino que proteger si tienes miedo de actuar! ¡Los gigantes de hielo deben aprender a temerme, como una vez te temieron!
Odín notó, durante esa última frase, que Loki respiraba para calmarse a sí mismo, viendo con temor a su hermano.
—Son el orgullo y la vanidad hablando, no el liderazgo. ¿Olvidaste todo lo que te enseñé? Sobre guerreros, paciencia.
—¡Mientras esperas y eres paciente, los nueve reinos se burlan de nosotros! Eres anticuado. Y das tus discursos de moral, ¡mientras Asgard se desploma!
—¡Eres vanidoso, arrogante, cruel y ambicioso!
—¡Y tu eres un anciano infeliz y acabado!
Odín se obligó a calmarse y no hacer algo precipitado, ya había planeado desterrar a Thor, pero no debía parecer que lo hacía solo por los insultos.
—Sí. —Susurró con la cabeza gacha. —Fui un tonto, al creer que estabas listo.
Fue en ese momento cuando Loki intentó intervenir, fue muy bueno leyendo la atmosfera, tuvo que callarlo antes de que pudiera arruinarlo todo. Por suerte, siempre fue fácil para él acobardar a Loki sin hacer mucho más que alzar la voz.
—Thor… el hijo de Odín… —Continuó como si nunca hubiera sido interrumpido. —has traicionado un mandato expreso de tu Rey. ¡Con tu arrogancia y estupidez has llevado a estos reinos pacíficos y vidas inocentes al horror y la desolación de la guerra!
Clavó a Gungnir en la cerradura del Bifröst y lo encendió con destino a Midgard.
—¡No eres digno de estos reinos! —Arrancó las placas de su pecho. —¡No eres digno de tu titulo! —Arrancó su capa. —¡No eres digno! De los amados seres que acabas de traicionar. —Se alejó, subiendo un par de escalones para estar por encima de Thor, quien se veía desolado y sin palabras. —¡Y ahora te despojo de tu poder! —Mjölnir voló a su mano. —¡Y en nombre de Bor! —La armadura de su brazo derecho se deshizo. —¡Y en nombre de Buri! —El brazo izquierdo obtuvo la misma suerte un momento después. —Yo, Odín, Padre de Todo, ¡te destierro!
El resto de su armadura explotó al contacto de la fuerza de Odín cumpliendo su mandato. Y el Bifröst se lo llevó. Loki lo miró con sorpresa e incredulidad y se acercó al puente de luz como si quisiera comprobar que realmente había sucedido lo que había visto.
Odín imbuyó su poder en el martillo para que solo alguien de su sangre pudiera levantarlo y solo cuando este estuviera en peligro de muerte. Luego lanzó el arma hacia Midgard, cerca de la ubicación de Thor. Una tentación para él y parte de su castigo.
—Laufey y Jötunheim se han vuelto un problema nuevamente. —Murmuró lo suficientemente alto para que Loki escuchara. Luego tomó su lanza y fue a donde Sleipnir lo esperaba.
Loki no lo abordó como creyó que haría, así que esperó en el balcón de su habitación, para tener privacidad en estos momentos.
—¿Cómo pudiste hacer esto?
Al menos, ese era su plan. No había considerado a Frigga, quien nunca había dicho nada en contra de sus sentencias antes, incluso cuando la sentencia fue hacia las criaturas que Loki llamó hijos.
—¿No entiendes lo que provocó? Nos puso al borde de la guerra.
—Pero, ¿desterrarlo? ¿Perderlo para siempre? ¡Es tu hijo!
—¿Qué habrías hecho tu? —Preguntó, pensando cómo podía salvar la situación antes de entrar en el sueño de Odín.
—No lo habría desterrado a un reino de mortales, despojado de sus poderes para que sufra solo. No hubiera tenido el valor.
—Por eso, soy el Rey. También me aflige la perdida de nuestro hijo. —Mintió para atraer su empatía. —Hay cosas que no puedo deshacer.
—Puedes hacer que vuelva.
—¡No! —Negó sin vacilar, eso no lo haría, pero debía darle algo. —Su destino está en sus manos.
Se alejó, terminando la conversación. Fue cuando sintió la entrada de Loki en la bóveda y caminó rápidamente hacia allí, necesitaba saber que haría Loki ahora.
En la cámara, Loki sujetaba el Cofre de los Antiguos Inviernos y un miedo desconocido le recorrió la espalda. —¡Alto!
—¿Estoy maldito?
—No
—¿Qué es lo que soy? —Dijo al dejar el cofre en su pedestal.
—Eres mi hijo. —Un gigante de hielo defectuoso, un huérfano, un cambia-formas pensó Odín.
Loki se dio la vuelta mostrando su verdadero rostro. —Algo más que eso. —Caminó hacia él con lentitud, el cofre se arremolinaba en una tormenta furiosa. —El cofre no fue lo único que tomaste de Jötunheim ese día, ¿verdad?
—No. —Respondió cuando Loki se paró al pie de las escaleras. —Tiempo después de la batalla, fui al templo y encontré un bebé. Pequeño, para ser hijo de gigantes. Abandonado, sufriendo, dejado para morir. El hijo de Laufey.
—¿El hijo de Laufey? —Y parecía que eso era un dato más para aumentar el horror de la verdad. —¿Por qué? Estabas cubierto de sangre Jotunn. ¿Por qué me llevarías contigo?
—Eras un niño inocente.
—No. —Loki no alzaba la voz como su hermano, pero su ira era evidente en el seidr en el aire. —Todo fue con un propósito. ¿Cuál era?
Su silencio espesó el aire a cada segundo, le era difícil respirar, su propio poder disminuido ante el sueño retrasado.
—¡Dime! —Ordenó Loki, el cofre brillando y silbando ante su ira, pero el no pareció darse cuenta de eso.
—Creí que podríamos unir nuestros reinos algún día. Lograr una alianza, lograr la paz permanente. A través de ti.
—¿Qué? —Murmuró, apenas un sonido de desconcierto.
—Pero esos planes ya no importan. —Terminó.
—¿Así que no soy más que otra de tus reliquias robadas? ¿Confinada aquí hasta que pudieras necesitarme?
—¿Por qué cambias mis palabras? —¿Por qué ves la verdad tan fácilmente, dios de las mentiras?
—Pudiste decirme lo que era desde el principio. ¡¿Por qué no hiciste eso?!
—Eres mi hijo. —Se estaba repitiendo, se sentía cansado y mareado. —Yo solo quería protegerte de la verdad.
—¿Y por qué? ¡¿Por qué soy el monstruo, la pesadilla, con la que asustan los padres a sus hijos?! —Su voz se estaba volviendo aguda en su angustia.
Odín negó cuando se dio cuenta de que la empatía de Loki con el seidr estaba, inconscientemente, volviendo todos los artefactos de la cámara de armas contra él.
—Ahora todo tiene sentido. ¡Por qué preferiste a Thor todos esos años! —Subió las escaleras mientras Odín se hundía en el suelo, aplastado por el poder en su contra y el cansancio del sueño de Odín. —¡Porque sin importar cuanto finjas que me amas, no podrías tener a un gigante de hielo en el trono de Asgard!
Eso fue lo ultimó que escuchó antes de que se le acabara la pelea y el sueño lo reclamara.
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Mientras dormía, escuchó la lejana voz de su esposa. Frigga lo cuidaría mientras Loki estaba en el trono. Normalmente podría ver lo que sucede en el mundo despierto, pero ahora estaba muy profundo en el Sueño de Odín.
Pareció pasar una eternidad hasta que pudo ver nuevamente. Y lo primero que vio fue a Thor caer ante el destructor sin contexto alguno. Sabía que estaría bien, pero, sin razón aparente, el poder de Asgard, lo que todos los asgardianos llamaban la Fuerza de Odín, lo castigó. La separación de un rey de Asgard y el seidr que reside en lo profundo del reino nunca se ha hecho con el rey vivo, pero ahora Asgard lo rechaza, separándose a la fuerza de él.
En medio del dolor de la separación, lo siguiente que ve es a Laufey encima de él.
—Se dice… que aun puedes oír y ver lo que pasa a tu alrededor. Así lo espero, Odín, entonces sabrás que lo que te causó la muerte fue la mano de Laufey. —El otro rey levantó su diestra con una daga de hielo, pero antes de que pudiera bajarla, el seidr dorado de Asgard lo golpeó por la espalda, quitándole al gigante de encima.
—Y a ti te quitará la vida el hijo de Odín. —La satisfacción lo recorrió ante las palabras de Loki, aun tenia su lealtad incondicional. También había provocado la separación de su poder, pero su posterior muerte arreglaría eso.
Después de la muerte de Laufey, llegó Thor, la familia reunida de nuevo, pero solo para más disputas y separación. Loki usó nuevamente el poder de Asgard para expulsar a Thor y ganar tiempo para destruir Jötunheim.
Odín hubiera preferido seguir durmiendo, que todo sucediera como Loki y Thor quisieran, pero la perdida de la Fuerza de Odín, significaba que ya no necesitaba dormir y fue forzado a despertar por Frigga.
—Debes hacer algo. ¡Nuestros hijos se matarán!
—Lo haré, tranquila. —Se levantó como si aun estuviera adormilado y aferrándose a su, ahora no tan necesario, descanso.
Luego, lo sintió, las grietas en el puente arcoíris, Mjölnir golpeando contra Asgard. Llegó a Sleipnir lo antes posible y su fiel corcel corrió velozmente hacia donde el puente explotó. Esta un poco agradecido de ya no estar unido a Asgard, eso debió enviar ondas de dolor a Loki.
Llegó justo a tiempo, agarró a Thor de la pierna antes de que cayera al vacío del espacio.
—¡Yo pude haberlo hecho! ¡Yo pude haberlo hecho, padre! —Gritó Loki aferrado a su lanza. —¡Por ti! ¡Por nosotros!
—No, Loki.
—Loki, no. —Suplicó con desesperación, Thor, debió reconocer la mirada de su hermano igual que él. Entonces Loki se soltó. —¡¡Nooo!!
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Loki obtiene el funeral de un príncipe, Frigga y Odín le cuentan a Thor la verdad sobre Loki, pero no difunden más la noticia a pedido de Frigga. Ni ella ni Thor quieren ver que la muerte del Príncipe Loki se convierta en una celebración de victoria, ya de por si muchos son indiferentes a su desaparición y solo dos personas lo lloran de verdad.
Thor parece haber crecido en su tiempo en Midgard, o tal vez la muerte de su hermano fue lo que ayudó, verse a si mismo y sus acciones hechas por alguien más. Alguien a quien nunca a respetado y siempre a hecho lo contrario que él mismo.
Ahora que su prueba a terminado, regresa a decirle lo orgulloso que esta de él.
Más tarde esa noche, se sienta en Hlidskjalf para buscar a Loki. Todavía no puede unirse a Asgard nuevamente, lo que significa que él sigue vivo. Usa la energía oscura para ver donde ni Heimdall puede ver y allí… Allí esta Loki, flotando en el vacío del espacio, aún vivo.
Habría sido mejor que muriera rápidamente, pero incluso si lo hace lentamente, al final, su plan se cumple de todos modos. No es como que pueda hacer nada para cambiar su destino con el Bifröst destruido.
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Un año después, el puente sigue destruido y los asgardianos han sido recluidos en su propio reino. Heimdall sigue vigilando y anuncia los acontecimientos que ocurren fuera de Asgard.
—Jötunheim se ha convertido en un pueblo quebrado. Los Troll Lords atacan Nidavellir para apoderarse de las forjas de los dvergar. Los Badoon han sentido nuestra ausencia y han comenzado una guerra civil, temo que se extiendan rápidamente por los mundos y entren al Yggdrasil sin oposición. Los bandidos intergalácticos que se hacen llamar Merodeadores se reúnen alrededor de Vanaheim.
Todos los que contaban con la protección de Asgard ahora peligran. Los nueve reinos nunca han estado más indefensos.
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Pasa otro año antes de que algo surja para cambiar su aislamiento. Frigga despierta de una visión y declara que Loki esta vivo. Odín no esta feliz, pero no lo expresa, trata de encontrar a Loki a través de Hlidskjalf, pero algo impide su visión.
—¡Odín! Contacté a Loki, no habló conmigo, pero descubrí que se prepara para conquistar Midgard con un ejército chitauri. —Hay una mezcla de tristeza, decepción y confusión en la voz de la Reina.
Frigga nunca a aceptado que su hijo menor haya hecho tantas cosas malas, lo peor para ella fue intentar matar a Thor. Todavía no puede creerlo, no importa cuanto Thor le diga lo que pasó. Aunque puede que la falta de ira de Thor por eso, haya influido en cuanta importancia se le da. Después de todo, él seguía con vida y Loki se suponía que no.
El mismo Odín no piensa mucho en eso, pero cuando lo hace se pregunta si Loki sabía que Thor recuperaría sus poderes al matarlo. Es descabellado y le da mucho crédito a su inteligencia en el estado mental en el que se encontraba, pero Odín nunca ha sido uno de los que subestimaba a Loki.
—¿Cómo llegaría allí?
—No lo sé.
—Hablaré con Heimdall para que vigile Midgard.
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A penas pasa un día antes de que Heimdall informe que Loki esta en Midgard con el Teseracto.
—¿Qué es el Teseracto, padre?
—Es una reliquia que escondí en Midgard hace un par de milenios. Entonces, ellos no tenían la capacidad de usar tan poderoso artefacto.
—¿Y ahora?
—Es muy posible que puedan. Debieron estar usándolo para que Loki pudiera manipularlo desde fuera del Yggdrasil. —Incluso así era bastante increíble.
—No deberíamos esperar más, ¿puedes mandarme a Midgard?
—Puedo, pero no todavía. Debes saber algunas cosas antes.
Pasa un día entero explicándole a Thor sobre los planes de Loki, la invasión chitauri y la importancia del Teseracto.
—Puedo enviarte, pero para volver necesitaras los poderes de transportación del Teseracto, debes recuperarlo de Loki y traerlo a Asgard. Puede ser la única manera de recuperar el Bifröst.
—Entiendo. —Y Odín sabe que está pensando en Vanaheim, donde la familia de Hogun puede ser atacada en cualquier momento.
Odín también prepara las cadenas para contener la fuerza innata de un gigante de hielo y el bozal para inhibir tanto su seidr como su lengua de plata. El ultimo accesorio es más para su placer que completamente necesario y, por eso, no le dice a Frigga, ni a Thor hasta el último momento.
Al día siguiente, Odín ve que Loki es capturado por los humanos y decide mandar a Thor en ese momento, reúne tanta energía oscura como puede y Thor regresa a Midgard, mientras el Rey se desploma de cansancio. Él espera que los mortales estén agradecidos y no se opongan a las demandas de su hijo.
Descansa el resto del día, cuando despierta, Frigga le cuenta que Heimdall vio a Vanaheim ser atacado. Ella está preocupada por sus hermanos, varados en el reino desde la destrucción del Bifröst.
Thor no tarda mucho en regresar con Loki y el Teseracto. De forma que los nueve reinos parecen tener una mejor posibilidad de sobrevivir y volver a la normalidad.
Eso es lo que cree Odín, Padre de Todo. Si se molestara en preguntar, podría ver que muchos están comenzando a diferir con él.
