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En la Academia Cherryton como cada año desean expandirse y mantener su nombre en lo alto ante el Consejo, como una estrategia algo arriesgada se decidió que se aceptarían híbridos para formar parte de su familia, una noticia que fue pólvora para todos, pero la decisión ya había sido tomada por lo que discutir era inútil. No esperaban mucha interacción por parte de aquella minoría pero para sus sorpresa a los pocos días de que la noticia fuera pública se reportó que al menos veinte animales se presentaron en menos de una semana para pedir informes y planes de estudio tanto educativo como para el examen de admisión que tenía como fecha dentro de unos pocos meses.
El día llegó, treinta y dos híbridos se presentaron puntuales a las puertas donde se realizaría el examen de admisión, aquel salón fue un espectáculo para los superiores y varios estudiantes que miraban a través de la rejilla de la puerta, necesitarán más ojos para admirar cada detalle de aquellos seres tan asombrosos y extraños. Desde lo que parecía ser un cruce entre un león y un oso, un antílope y un leopardo hasta un lobo con una cornamenta muy característicos de los borrego cimarrón era un milagro que la genética podría brindar. Las cosas se iban a poner interesantes desde hoy en adelante.
Las listas de los aceptados fueron publicadas una semana después dejando boquiabierto a muchos de los estudiantes, la gran mayoría de los híbridos fueron aceptados con porcentajes altos sobresaliendo de otros animales que se les consideraba de sangre pura.
Varios estudiantes de nuevo ingreso decidieron instalarse unas semanas antes del inicio de clases, era un sueño pertenecer a una de las escuelas en donde los mejores Beastars eran elegidos. Un privilegio y honor para ellos pero en cuanto a los demás...
Unos quedaron horrorizados al oír los rumores que circularon sobre aquellos, mientras que otros sólo esperaban el desastre inminente. No importaba que si eras herbívoro o carnívoro, pequeño o grande, cada uno tenía uno caía en la discriminación que aún se proliferaba por los pasillos. “O te adaptas o mueres”, lema que muchos aprenden apenas en sus primeros días y quedaba grabado como si de un tatuaje se tratara en la piel de muchos.
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Legosi estaba distraído de nuevo, era la tercera hora del día y parecía que su cuerpo no había descansado lo suficiente en sus diez horas de sueño. Desde el inicio de la clase de historia, comenzó dibujando un simple círculo y poco a poco aquella simple figura se estaba extendido hasta convertirse en un jardín que empezaba a quedarse sin espacio.
El tema de hoy era sobre el inicio de la guerra entre herbívoros y carnívoros que sucedió alrededor de cien años, una historia que muchas veces era repetida con el objetivo de que los estudiantes reconocieran las desventajas que dejó en vez de beneficios como muchos soldados fueron manipulados con ese ideal de la “raza alfa”. El lobo estaba conciente de todo eso, su abuelo de vez en cuando también le hablaba sobre esa guerra y como su padre tuvo que ser partícipe.
A comparación del él, Jack estaba al tanto de la clase anotando y con las orejas en alto por lo que si es que llegara a tener una duda le pregunta, total si estaba poniendo algo de atención después de todo, apostaba que la maestra había repitió más de tres veces la fecha y momento en donde inició la guerra. En un intento por dejar de estar tan somnoliento termino por escribir lo poco relevante de la clase hasta que tocara el descanso. Minutos después las campanas fueron tocadas y la maestra se retiró sin antes recordar sobre los capítulos a leer para la próxima clase.
-Al parecer hoy es el día que menos tenemos asignaciones, ¿No es un alivio?- dijo con entusiasmo Jack que se estiró una vez guardado sus útiles. Legosi asintió sin mucho esfuerzo y también guardo sus cosas. Mientras caminaban por los pasillos rumbo a la cafetería varios compañeros comentaban sobre los nuevos, unos comentaban cosas favorables sobre los que ya tuvieron la oportunidad de entablar una conversación mientras que otros [un buen porcentaje] parecían estar repudiar la idea de convivir con ellos. Hecho que hizo sentir algo incómodo al lobo.
-Tengo curiosidad de saber si uno de ellos está en nuestro año.- Jack miró con curiosidad a su amigo que parecía algo decaído, sus orejas estaban bajas y en lo poco que habían pasado juntos se limitó en hablar sobre sus vacaciones que se resumen en que permaneció en la academia y solo salió a la ciudad un par de veces sin hacer algo relevante o al menos interesante para su compañía.
-Por lo que escucho creo que solo son de primer año, dudo que hayan aceptado de otros años.- respondió aun con sus orejas bajas pero al menos intentado formar una sonrisa para su amigo que de nuevo empezó a hablar sobre todo lo vivido en aquellos días de verano.
Una vez llegando al comedor, Legosi por morbo busco de forma discreta aquellos seres que tanto alborotaban a los estudiantes pero desde que entró en aquel zoológico era imposible ver algo a destacar y solo lo desesperaba. Durante la fila varios animales hablaban de su fascinación sobre uno en especial al cual se referían como “El Titán”, se trataba del estudiante Yoru [híbrido de león y oso]. Aquel oso llamaba la atención por estatura que sobrepasaba los dos metros, dato relevante ya que normalmente alrededor de los 17 años la estatura promedio en un oso es de 1.80 a los dos metros pero según las lenguas decían aquel nuevo apenas acababa de cumplir los dieciséis por lo que muchos aseguraban que ya tomaba medicación de inhibición del crecimiento. El pelaje de aquel híbrido era un negro de lo más brilloso que daba tentación de tocarlo según afirman ciertas damas, en su rostro una mancha de color arena adornaba su frente y parte de sus párpados resaltando sus ojos de color azul claro, y que pese a verse como un oso normal parte de su cuello y cabeza el pelo era más largo y fino llegando a imitar a una melena.
“Una combinación bella y extraña” pensó Legosi maravillado al tal descripción pero lo que lo hizo regresar a la realidad fue el grito de uno de los compañeros para que avanzara, disculpándose recogió su comida y siguió a Jack que no paraba de reírse hasta llegar a una mesa desocupada a mitad del comedor. Poco después llegaron sus demás amigos del cuarto cambiando de tema a lo que pocos momentos Legosi soñó despierto.
-Me gustaría visitar el nuevo restaurante de Ramen que está cerca de la estación del metro, dicen que son buenos.
-Lo mas seguro es que la próxima semana, ando corto de dinero.
-Creo que lo mejor es planear una salida de todo un día ¿Tu que piensas Legosi?- pregunto Durham en lo que se dirigían a su próxima clase. -¿Legosi?- alzó la voz pero aquel lobo no se encontraba con ellos, miraron hacia atrás y precisamente su amigo parecía estar olfateando con tanta intensidad que se ya parecía ir rumbo a otro pasillo.
Al salir de la cafetería un olor captó su atención, era… ¿un herbívoro? No, era más fuerte ¿Tal vez un carnívoro?... ¿Un híbrido?
Alzó las orejas y la cola comenzó a menearse conforme el olor se hacía más fuerte, parecía provenir cerca de los salones, su latido empezó a incremento haciendo que sus oídos zumbaran pero otra sensación lo hizo detenerse, al girar su cabeza sus amigos lo miraban extrañados a medio pasillo.
-¿Sucede algo?- pregunto Collot al acercarse haciendo que este regresara la mirada a ellos.
-No, nada en realidad- se justificó restándole importancia. Pero aquel olor embriagante quedó en su memoria dibujando una sonrisa en aquel lobo que siguió a sus amigos; aquel ser que emanaba el olor miraba fijamente desde una esquina mientras meneaba peligrosamente su cola ante tal reacción tan real.
