Actions

Work Header

Otra Oportunidad

Summary:

Shay encuentra a Haytham despues de la batalla con Connor y lo salva de la muerte.
Después de un tiempo ambos templarios se enteran que Connor tiene un fruto del Edén en su poder y deciden seguirlo para arrebatarselo.
Pero no siempre todo sale como queremos.
ALERTA: spoilers de AC3, AC Rogue y AC Forsaken (libro)

Los personajes no son míos son de Assassins Creed 3 y Rogue.

Notes:

Bueno esta es mi primera historia.
Acabo de leer Forsaken y he de decir que me rompio el corazón :'( entonces decidi y si Haytham no hubiese muerto y Shay y Connor se conocen?
Pues aqui esta loca historia.
La primera parte es el prologo del libro y el discurso de Connor tambien es parte del libro.

Chapter 1: La Tumba

Chapter Text

Nunca le conocí. No de verdad. Creía que sí, pero cuando leí su diario me di cuenta de que no le conocía en absoluto. Y ahora es demasiado tarde. Demasiado tarde para decirle que le había juzgado mal. Demasiado tarde para decirle que lo siento.

-----

Ha pasado un año desde la muerte... desde que asesine a mi padre.

Un año desde la muerte de Achilles.

Un año en que di caza a Lee y por fin pude acabar con él hace unos meses.

Un año lleno de logros y arrepentimientos, pero sobretodo un año en el que he leído una y otra vez el diario de mi padre.

Incluso ahora sigo preguntándome lo que habría sido... pero sé que la respuesta a esa pregunta nunca llegará.

Hoy es 4 de diciembre, su cumpleaños, y pienso visitar la tumba de mi padre.

Por primera vez.

----

Hace tres días

- La próxima vez que piense en darme un susto como ese, no lo haga maestro Kenway.

- Vamos Shay, no te parece emocionante la idea de estar hablando con un muerto.

- Excepto que usted no está muerto gran maestre.

- Pero el mundo no lo sabe, además ya no tienes por qué llamarme gran maestre Shay, el rito colonial ya no existe más.

- Pero podremos renacer como el rito americano.

- Shay ya estoy viejo y quiero vivir mis últimos días en paz, al menos concédeme eso, sabes tan bien como yo que para los templarios no existe el retiro y la única manera de salir es muriendo por la causa.

- Pero usted no ha muerto, no puede abandonar la orden así por así.

- Shay he estado muerto desde el día que cumplí diez años.

Nos quedamos en silencio, estoy seguro que Shay está furioso porque durante su tiempo ausente hemos perdido lo que con tanto esfuerzo y dolor logro arrebatar de las manos de sus antiguos hermanos, pero no es algo que yo haya deseado, la hermandad de Connor resultó ser más fuerte y peligrosa de lo que creí, pero igual de clemente, me enteré que los templarios más nuevos del rito, en quienes nuestras ideas aún no estaban tan arraigadas, fueron perdonados los que lo desearan y enviados con sus familias, tengo que reconocerlo, pero eso no quita el hecho sigue siendo un ingenuo.

Después de nuestro último encuentro, no logro recordar mucho después de las últimas palabras que le dedique a mi hijo, solo un leve murmullo de lo que estoy seguro fue idioma Kanien'kehá: ka, estoy seguro que fue Connor, pero me gustaría saber qué fue lo que dijo.

Días después desperté en una habitación desconocida para mí cuando Shay entró por la puerta explicándome que me había encontrado en el fuerte George muy malherido pero que mi cuello estaba vendado lo cual le dio tiempo suficiente para llevarme con un doctor quien expresó que a pesar del rápido actuar fue literalmente un milagro que siguiera vivo. Cuando por fin me recupere le pregunte a Shay donde nos encontrábamos y me explico que, en Canadá, al cuestionarle su motivo simplemente me dijo que la hermandad de asesinos era muy poderosa en EE. UU. y no quería arriesgarse a que nos cazaran conmigo en este estado.

Al regresar a EE. UU. en noviembre me entere que Charles fue asesinado, nadie sabía quién pudo haber sido, pero yo lo sabía muy bien y creo que Shay también; pero lo que más me sorprendió fue saber que el rito colonial fue eliminado por completo, eso sin duda fue un golpe duro, el trabajo de mi vida y el cual defendí hasta mi último aliento... destruido por nada más ni nada menos que mi propio hijo, después de la furia inicial comprendí que no podía culpar al muchacho, ese era su propósito para el cual había entrenado y recordé cuando Shay y yo habíamos destruido el trabajo de la hermandad colonial acabando con los sueños de los asesinos de ese entonces... ¿karma tal vez?

Y aquí estoy con Shay queriendo disfrutar mis últimos años de vida sin tener que luchar por un propósito mayor.

- ¿Qué vas a hacer ahora maestro Kenway?

-Voy a visitar mi tumba Shay.

*

*

*

Que curiosa es la vida, o tal vez era yo tratando de darle cierto sentido de ironía a la misma. Visitar mi tumba justo el día en que se conmemoran 57 años de mi nacimiento. Supongo que mi lápida tiene que ser una piedra con un simple nombre escrito y un par de fechas, seguramente una tumba que nadie visitaría dado que no creo que alguno de mis conocidos siga vivo... salvo Shay que sabe que estoy más que vivo.

Y aquí estoy, de pie ante mi lugar de descanso eterno.

Como dije una lápida simple:

Haytham E. Kenway

1725 - 1781

- Se siente extraño?

- ¿Cómo te sentirías si vieras tu propia tumba Shay?

- Me causaría escalofríos por lo que definitivamente no querría verla señor.

- He ahí tu respuesta.

- ¿Por qué quiso venir entonces?

- Quería encontrar algo - o más bien a alguien.

Creí que quizás Connor habría decidido mostrarme al menos unos respetos finales, pero creo fue mucho pedir. No sé porque me siento decepcionado dado que era yo quien quería que viera el mundo como es, frío, corrupto y para sobrevivir en él tienes que ser igual de despiadado, tal vez al final terminé logrando ese objetivo.

- Shay vamo...

Crack

Escuchamos el galope de un caballo y nos escondimos en el arbusto más cercano que encontramos.

Escuchábamos las pisadas, pero en vez de desviarse se acercaban cada vez más a nuestra posición, ambos teníamos preparadas nuestras hojas en caso de cualquier percance, estaba listo para atacar cuando note que la persona misteriosa vestía una túnica blanca con azul.

-Connor - murmure para mis adentros.

- ¿El asesino? - parece que no tan para mis adentros - En ese caso debemos aprovechar esta oportunidad - exclamó emocionado Shay, pero yo solo acerté a tirar de su brazo y negar con la cabeza.

Connor miro en todas direcciones como si nos hubiera escuchado y nos quedamos lo más quietos que pudimos y él siguió su camino no muy lejos de nosotros... frente a mi tumba. Veamos que tiene que decir.

- Padre...

- ¿Padre? - pareciera que incluso sin saberlo Connor sabe cómo fastidiarme.

- Sí Shay, el asesino es mi hijo. Ahora hagamos silencio para que no se dé cuenta de nosotros.

No sé por qué, pero Shay me obedeció mansamente, creí que me reprocharía más, pero al parecer también sentía curiosidad por lo que Connor iba a decir.

- Padre yo... - entonces se arrodilló y se sentó sobre sus talones para estar más cerca de mi tumba - He tenido todo un año para pensarlo y aunque no estás aquí aún no sé qué decirte - el sentimiento es mutuo hijo - Sabes tome el amuleto de Lee - había olvidado por completo ese detalle y sentí como Shay se tensaba a mi lado, si Connor aún lo tiene tengo que quitárselo como sea - Lo lleve por un tiempo junto al collar de mi madre y fue de cierta forma reconfortante tener algo de los dos junto a mí, pero se me ordenó esconderlo donde a nadie se le ocurriera buscarlo.

¿Ordenarlo? ¿Quién? ¿Dónde lo escondió?

Después de decir eso se formó un silencio profundo. Creí que Connor se iría, pero solo se quedó contemplando mi tumba, desearía que esa capucha no estuviera en el camino y poder ver la expresión de su rostro.

- Hoy fui a visitar las tumbas de madre y Achilles, necesitaba fuerzas para venir aquí - regresé un momento mi vista a Shay y vi en sus ojos asombro y un poco de tristeza seguramente al enterarse de la muerte de su antiguo mentor, su último lazo con la hermandad colonial.

- Tengo algo para ti - ¿para mí? Que detalle, ¿no crees que hubiera sido mejor que me lo dieras cuando aún estaba vivo?, vimos como mi hijo llevó sus manos a su cuello y tomaba el collar que siempre llevaba - Ella me lo dio segundos antes de morir, es el único recuerdo que tengo de ella pero creo que ambos se amaban a su manera y merecen estar juntos de alguna forma al menos - puso el collar alrededor de la lápida muy cuidadosamente y sentí como mi pecho se estrujaba, me dio un recuerdo de Ziio, el único que tenía de ella y decidió dármelo a mí - Ahora que están juntos , si es que existe un mundo más allá espero que ambos puedan ser felices.

Este niño siempre logra alguna forma de ponerme sentimental.

Recuerdo que cuando hablamos por primera vez en la iglesia, ambos mirábamos fijamente los collares que rodeaban nuestros cuellos como recuerdos únicos de ella.

- Madre. Padre. Lo siento. Os he fallado a ambos. Hice la promesa de proteger a nuestro pueblo, madre. Pensaba que, si detenía a los Templarios, si podía mantener la revolución alejada de su influencia, entonces los que yo apoyaba harían lo correcto. Supongo que hicieron lo que estaba bien..., lo que estaba bien para ellos. En cuanto a ti, padre, creía que podía unirnos, que olvidaríamos el pasado y forjaríamos un futuro mejor. Creí que con el tiempo verías el mundo como yo lo veo, que me entenderías. Pero no era más que un sueño. Eso también debería haberlo sabido. Entonces, ¿no estamos destinados a vivir en paz? ¿Es eso? ¿Nacimos para discutir? ¿Para pelear? Hay muchas voces y todas quieren algo diferente. A veces ha sido difícil, pero nunca me ha costado tanto como ahora. Es muy duro ver corrompido, descartado y olvidado todo por lo que he trabajado. Diría que he descrito toda la historia, padre. ¿Estás sonriendo? - no - ¿Esperas que pronuncie las palabras que deseabas oír? - sí - ¿Qué te valide? - sí - ¿Que te diga que siempre tuviste razón? - tal vez - Pues no lo haré - que novedad - Incluso ahora, frente a la verdad de tus frías palabras, me niego. Porque creo que las cosas aún pueden cambiar. Puede que nunca lo consiga. Los Asesinos puede que luchen otros mil años en vano. Pero no nos detendremos. Compromiso. En eso ha insistido todo el mundo. Y yo lo he aprendido. Pero de forma diferente a la mayoría, creo. Ahora me doy cuenta de que llevará algún tiempo, que el camino es largo y está envuelto de oscuridad. Es un camino que no siempre me llevará adonde quiero ir... y dudo que viva para ver cómo acaba. Pero viajaré por él igualmente. Porque conmigo camina la esperanza. A pesar de que todos insisten en que dé la vuelta, yo continúo: este, este es mi compromiso.

Terco hasta el final, pero me alegra que sus convicciones sean tan claras y se vea atormentado por la duda como yo.

- Sin duda es su hijo.

- ¿Qué quieres decir?

- Bueno ambos son igual de obstinados.

No puedo negarlo, pero tampoco admitiré que somos más parecidos de lo que creemos.

- Encontré un fruto del Edén - el comentario de Connor nos dejó a Shay y a mí en shock - pero esa es una historia para otro día. Adiós raké: ni.

Connor salió del cementerio y se fue en su caballo, Shay y yo intercambiamos miradas rápidas.

- Tenemos que encontrar ese fruto.